InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: Cristianos en la vida pública

19.11.18

La apostasía se integra muy bien en el sistema que la sustenta

Ni es la primera ni será la última vez en que los obispos españoles presumen del papel de la Iglesia en la llegada de la democracia liberal a España. Esta mañana lo ha hecho el actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Ricardo Blázquez. En su discurso de apertura de la Plenaria ha dicho:

Se cumplen cuarenta años de nuestra Constitución, que selló un consenso entre todos los españoles, al terminar el régimen anterior. A la inquietud sucedió la esperanza, con la generosidad de todos hemos vivido un largo periodo de paz. “La concordia fue posible” es el epitafio que Adolfo Suárez deseó se pusiera en su sepulcro. La Iglesia, en vías de renovación por el Concilio Vaticano II, colaboró eficazmente en aquel singular periodo de nuestra historia. Los católicos estamos satisfechos de haber prestado la ayuda que estaba en nuestras manos, nos sentimos bien integrados en el sistema democrático y es nuestra intención continuar participando, desde nuestra identidad, en la justicia, la solidaridad, la paz, la convivencia y la esperanza de nuestra sociedad. Ni deseamos ponernos medallas ni queremos ser preteridos. Por esto saludamos el diálogo entre todos, como ha mostrado el desarrollo del Congreso. Todos nos debemos al bien común, del que nos beneficiamos todos.

Aparte de que no sé hasta qué punto se puede hablar de periodo de paz estando presente el terrorismo de ETA (829 asesinados, miles de heridos y extorsionados) durante gran parte de este tiempo, conviene recordar que:

- Tenemos una Constitución donde Dios no aparece por ningún lado. Si la Iglesia en España quiso y quiere tal cosa, muesta una radical hipocresía celebrando en este país la festividad de Cristo Rey. 

- Tenemos una legislación que despenaliza el aborto y lo considera un derecho. Se han superado de largo los dos millones de abortos desde 1985.

- Tenemos una legislación que desprecia el matrimonio, convirtiéndolo en una institución con menos protección legal que muchos tipos de contratos mercantiles y que considera matrimonio la unión de dos personas del mismo sexo.

- Tenemos un avance radical de la imposición de la ideología de género en todos los ámbitos, pero sobre todo en la educación. El Estado adoctrina a los niños y jóvenes en principios radicalmente contrarios a ley natural y divina.

- Etc.

Dice el cardenal y presidente de la CEE que todos nos beneficiamos del bien común. ¿De qué bien común habla? 

Efectivamente, en España la inmensa mayoría de los católicos practicantes -minoría menguante que va camino de la más absoluta irrelevancia- viven integrados y más o menos felices en este sistema. Y eso tiene un nombre: apostasía. Queda un pequeño resto de fieles  -incluso algún obispo- que no están ni estarán integrados. Pero ese pequeño resto es despreciado por la gran masa. Y llegado el caso, será perseguido.

Quiera Dios concedernos permanecer fieles perteneciendo a ese pequeño resto, que jamás renunciará a proclamar y defender la verdadera y absoluta realeza de Cristo en todos los ámbitos

¡¡Viva Cristo Rey!!

Luis Fernando Pérez Bustamante

29.10.18

Pablo Casado, el aborto y los católicos

El actual presidente del Partido Popular ha concedido una entrevista a la Sexta en la que, entre otras cuestiones, se ha referido a la legislación abortista en España. Dice estar en contra de la actual ley, que considera el aborto como un derecho, y asegura que volverá a la de 1985, aprobada cuando gobernaba el PSOE con Felipe González al frente.

Lo cierto es que el PP cosechó en el 2011 sus mejores resultados en unas elecciones, logrando más de un 44% y una mayoría absoluta de 186 escaños (11 más de los necesarios). ¿Qué hizo entonces con la actual ley? Nada. Amagar con cambiarla, echándose para atrás en el último momento. Fíjense ustedes cómo fue la cosa que incluso Alberto Ruiz Gallardón, que no era precisamente un paladín de la causa provida, se retiró de la política.

Precisamente Pablo Casado fue diputado por primera vez en esa legislatura de mayoría absoluta popular. Hasta donde yo sé, no se le conocen declaraciones sobre la retirada de la propuesta de ley para modificar la ley abortista del gobierno de Zapatero, conocida también como Ley Aído.

Con todo, lo que más llama la atención de las declaraciones de Casado es su afirmación de que la ley de 1985 cuenta con el acuerdo de los dos partidos. Bien, es posible que así sea ahora, pero desde luego no lo fue cuando se aprobó, tal y como recordamos hoy en la noticia que hemos publicado. Lo que ocurre es que el señor Casado tenía entonces 14 años, y no es fácil que recuerde que un senador de su partido, Juan de Arespacochaga, dijo entonces que era una «ley de muerte» y «una ejecución sangrienta legalizada». Ni que decir tiene que el tiempo ha demostrado sobradamente algo que ya era evidente: el señor Arespacochaga tenía razón.

Casado quiere volver a aquella ley de muerte, porque cree que es mejor que la actual. Dice que para él prima más el derecho a la vida que el derecho a abortar. Pero, ¿cuánto más? Porque con la ley del 85, esa que él dice aceptar, se llegaron a practicar cien mil abortos al año en este país. ¿Nos va a decir que algo así es compatible con el “derecho a la vida"?

El otro partido de la derecha liberal conservadora en España que parece apuntar en las encuestas a conseguir representación parlamentaria es VOX. Tras haber propuesto en su día prácticamente lo mismo que Casado (*), esto es lo que dicen ahora sobre el aborto en sus cien medidas urgentes para España:

56. Suprimir en la sanidad pública las intervenciones quirúrgicas ajenas a la salud (cambio de género, aborto…) Las vacunas infantiles serán obligatorias y gratuitas.

75. Defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Es fundamental que las mujeres con embarazo inesperado tengan información veraz, asistencia y alternativas. Reforma de la ley de adopción nacional.

Como verán ustedes, no parece que la causa provida tenga mucho futuro a nivel político. Toda la izquierda, salvo los electoralmente irrelevantes del Partido Sain (**), es abortista. Ciudadanos, también. Y en cuanto a la derecha, el PP quiere más de lo mismo pero sin que sea un derecho, mientras que Vox propone que no se practiquen abortos en la sanidad pública, hace una declaración de principios en favor de la vida y cree que las mujeres necesitan más información (¿en serio?) y alternativas (¿cuáles?). Luego existe ADÑ, una coalición electoral de derecha o extrema derecha real entre Alternativa Española, Falange Española de las JONS, La Falange y Democracia Nacional, que, de momento, y supongo que a falta de mayor concreción, proponen algo que no va mucho más allá, en la letra, de lo que plantea VOX:

Es necesario un rearme moral que nos lleve a ser vanguardia en defensa de la vida y la familia natural.

Por su parte, las dos organizaciones carlistas, Comunión Tradicionalista Carlista y Comunión Tradicionalista, son confesionalmente católicas, con lo cual no cabe duda de que están a favor de la derogación absoluta de cualquier ley abortista. Lo que ya no sé es si tienen intención de presentarse a futuras elecciones.

Dicho todo eso, la realidad es que en España prácticamente nadie, y eso incluye a los católicos practicantes, vota teniendo en cuenta, como factor fundamental, la cuestión del aborto. Y eso lo saben los partidos de la derecha. Por eso se conforman con declaraciones de principio generalistas sobre la materia y se centran en cuestiones mucho más “candentes", como es el tema de la unidad de España, la inmigración o la economía. El voto realmente provida puede andar en torno a las 50.000 papeletas en todo el país. Siendo sumamente optimistas, quizás lleguen a las 100.000.

Ocurre algo parecido con otros aspectos de la ingeniería social, como es el caso del “matrimonio” homosexual -¿cuántos católicos de misa semanal creen que es decisivo para votar?-, la ideología de género -quizás movilice algo más a la gente- y en general todo lo relacionado con el lobby LGTBI. Lo más grave, sin duda, es la agresión contra la ley natural, y no digamos la divina, dentro del sistema educativo, que busca adoctrinar a los niños y adolescentes en el feminismo radical y la perversión sexual. Pero no veo hordas de padres católicos plantando cara a esa salvajada, que va a imponerse también a la escuela “católica” -auténticamente católica, muy poca- de este país.

¿Cómo hemos llegado a esto? Pues por la apostasía generalizada que ha sufrido este país en los últimos 40 años. Una apostasía con tres caras:

- Apostasía abierta. La de aquellos que eran católicos y dejaron de serlo. La evolución de las cifras de práctica religiosa son palmarias.

- Apostasía “ligera". Es la de aquellos que, aunque siguen creyéndose católicos, aunque van a Misa con cierta frecuencia y celebran los sacramentos del bautismo, eucaristía y matrimonio, en realidad no dan un papel importante a la fe en sus vidas. Por lo general este tipo de apostasía acaba degenerando en la primera.

- Apostasía provocada por la falta de formación de los fieles en aspectos fundamentales de la fe católica. Aquí entramos en terrenos pantanosos, pero hay que entrar. Ocurre exactamente aquello que dijo el profeta Hoseas de Israel:

Perece mi pueblo por falta de conocimiento. Puesto que tú rechazaste el conocimiento, Yo te rechazo de mi sacerdocio. Puesto que olvidaste la Ley de tu Dios, Yo también me olvidaré de tus hijos.
Hos 4,6

¿Cuántos católicos saben que, según la doctrina tradicional de la Iglesia, la soberanía de Cristo no debe ser solo un hecho en sus vidas particulares sino también en el gobierno y las leyes de este país? ¿A cuántos católicos españoles se les ha enseñado “íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo” de la que habla la declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II? ¿A cuántos católicos españoles, y de paso del mundo entero, se les ha formado en una hermenéutica de la continuidad (***) respecto a la sobernía social de Cristo? ¿Acaso no es cierto exactamente lo contrario? Es decir, que se les ha formado en base a los principios liberales y laicistas que les llevan a asumir e incluso defender la separación radical -que no es lo mismo que la adecuada distinción- entre Iglesia y Estado, entre ley de Dios y leyes humanas.

¿Y de quién es la mayor responsabilidad en la ausencia de una sana formaciòn de los católicos? ¿de los seglares o de quienes tenían, y tienen, el deber de darles el agua viva de la fe verdadera y no el pan duro de la secularización y el modernismo? Es más, en el último medio siglo, ¿a cuántos sacerdotes se les formó en el seminario, y se les forma, en la mencionada “doctrina tradicional católica? Y si no se forma bien a los que deben formar al pueblo de Dios, ¿cómo vamos a esperar que el pueblo sea consecuente con la fe de nuestros antepasados?

¿Cómo revertir esta situación?

Esto dice el Señor. «Haced un alto en los caminos y mirad, preguntad por las sendas antiguas cuál es el camino del bien, y seguidlo, y hallaréis descanso para vuestras almas».
Jeremías 6,16

Creo que esa debe ser una tarea irrenunciable en este tiempo. Mostrar las sendas antiguas, la Tradición, para que al menos los bautizados tengan un referente seguro, bueno, firme, por el que transitar. No se trata de volver al pasado ni de idealizarlo -no fue perfecto-, para quedarse en él, sino tomarlo como guía segura para discernir por donde caminar en el presente y el futuro.

Que el Señor nos conceda sabiduría y ánimos para ser testigos suyos en medio de esta generación.

¡Viva Cristo Rey!

Luis Fernando Pérez Bustamante

(*) Vox propuso en su anterior programa electoral una medida muy similar a la que propone ahora Casado. Vean:

(**) Es el partido que más claramente plantea medidas antiabortistas, al menos en su web.

(***) Ya me dirán ustedes de qué sirve establecer un buen principio si luego no se aplica.

24.10.18

El verdadero problema no es VOX sí o VOX no

No es habitual, pero de vez en cuando surgen debates interesantes entre los blogueros de InfoCatólica. Es lo que ha ocurrido con los dos posts publicados por Bruno Moreno y el P. Francisco José Delgado. El primero cree que votar a VOX es volver a caer en el mismo error que muchos católicos conservadores han cometido votando al PP. El segundo cree que no habría tal error en un católico que decida votar al partido presidido por Santiago Abascal.

En mi opinión, el problema reside en el régimen político que hay en España, conocido como democracia liberal. Un sistema en el que la ley de Dios no juega papel alguno. No en vano, don Marcelo, cardenal primado de España en tiempos de la Transición, escribió una instrucción pastoral ante el referéndum sobre la Constitución. Decía en la misma:

Estimamos muy grave proponer una Constitución agnóstica –que se sitúa en una posición de neutralidad ante los valores cristianos- a una nación de bautizados, de cuya inmensa mayoría no consta que haya renunciado a su fe. No vemos cómo se concilia esto con el “deber moral de las sociedades para con la verdadera religión”, reafirmado por el Concilio Vaticano II en su declaración sobre libertad religiosa (DH, 1).

No se trata de un puro nominalismo. El nombre de Dios, es cierto, puede ser invocado en vano. Pero su exclusión puede ser también un olvido demasiado significativo.

En realidad no se trataba de un olvido sino de una exclusión a propósito. Se trataba de pasar de la unidad católica propia de la Cristiandad hispánica y, más inmediatamente, del régimen franquista, a la aconfesionalidad, a la monarquía parlamentaria liberal.

Bien hizo don Marcelo en advertir que puede haber una confesionalidad nominal, hipócrita. Fue el caso de la Constitución de Cádiz. Su artículo duodécimo afirmaba que «la religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra», pero resultaba evidente que los liberales no tenían la menor intención de que tales palabras pasaran del papel a la realidad. Para más información sobre esto, léase el artículo «El Filósofo Rancio», el hombre que aterrorizó a los liberales en las Cortes de Cádiz, de Javier Navascués.

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10.04.18

El reino de los cielos sufre violencia

El que sirve a Dios será escuchado con benevolencia, su plegaria subirá hasta las nubes.  La oración del humilde traspasa las nubes, y hasta que no alcanza su fin no se contenta, ni desiste hasta que el Altísimo la atienda, y haga justicia a los justos dictando sentencia.
En cambio, el Señor no se retrasará, ni, como fuerte guerrero, aguantará más a los impíos, hasta haber despedazado las espaldas de los crueles.  Tomará venganza de las naciones, hasta extinguir a la multitud de los violentos y quebrar el cetro de los injustos;
Sir 35,20-13

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan.
Mt 11,2

Comparto con los lectores de InfoCatólica algunas reflexiones que he escrito en las redes sociales en las últimas semanas. He modificado alguna cosa para que quede más claro lo que pienso:

La apostasía es generalizada en las naciones que en su día fueron parte de la Cristiandad. Cada vez avanza más en las naciones que forman parte de la Hispanidad, que fue una rama muy importante del árbol de esa civilización.

Gran parte de la jerarquía, por no decir casi toda, apoya un sistema, la democracia liberal, que es incompatible con el Reinado Social de Cristo.

La mayor parte del catolicismo contemporáneo es en realidad un adorno más, con toques de modernismo, de dicho sistema.


Es peculiar que algunos “conservadores” hablen de la necesidad de una democracia que respete principios predemocráticos fundados en la ley natural. Eso NO EXISTE hoy en día, ni siquiera en países como Polonia y Hungría, donde los mismos votos que apoyan a partidos que defienden esa ley natural, pueden mañana apoyar a los que la niegan.

Con lo cual, son conservadores en el sentido de que ayudan a conservar el sistema actual, aunque se quejen de sus consecuencias más nefastas, vía leyes de ingeniería social.

Si sacas a Dios de la ecuación, o lo aparcas como un elemento decorativo más, no cabe otra evolución de las cosas.

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22.03.18

Preparemos el funeral de la escuela católica en España

La Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (CONCAPA) ha denunciado la intención de la izquierda en España de imponer un modelo de educación que sirva para adoctrinal a toda la población escolar en los principios de la ideología totalitaria que ambas formaciones llevan en su ADN.

Para tal fin, no solo quieren la supresión de la asignatura de religión confesional (católica, protestante, judía y musulmana) sino la práctica desaparición del concierto educativo, por el cual el Estado se hace cargo del sostenimiento económico de los colegios privados, casi todos nominalmente católicos. Eso implicaría que dichos colegios tendrán que cobrar a los padres unas cuotas desorbitadas (*) para lograr sobrevivir, de manera que la gran mayoría de ellos desaparecerían y solo las familias ricas de este país podrían mandar a sus hijos a los centros que quedaran.

Parece claro que, a día de hoy, la escuela pública no podría asumir de golpe a todos los alumnos de la concertada, pero no me cabe duda de que los totalitarios han pensado ya en un plan para lograr que el cambio se haga en muy breve espacio de tiempo.

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