Ciudadanos... del Nuevo Orden Mundial

Para analizar adecuadamente lo que es el partido de Ciudadanos (Ciutadans), conviene recordar cómo se hizo famoso su cofundador y actual presidente, Albert Rivera.
El día 16 de septiembre de 2006, Ciudadanos (Cs) presentó su candidatura a las elecciones autonómicas catalanas del 1 de noviembre de ese año. En el Palacio de la Música Catalana, y ante dos mil simpatizantes, se presentaron los candidatos por cada provincia, y un cartel de campaña que mostraba al candidato Albert Rivera desnudo.
No me negarán ustedes que la cosa prometía. Un tipo en pelotas para llamar la atención y como vehículo de su mensaje político.
En esas primeras elecciones a las que se presentó, el partido obtuvo tres escaños y un total de 89. 840 votos en toda Cataluña, convirtiéndose así en la sexta fuerza política del Parlamento de Cataluña. Hoy es la primera fuerza de dicho parlamento -aunque no le vale de nada, dada la mayoría absoluta secesionista- y la cuarta de toda España, aunque las encuestas dicen que es la tercera y podría incluso disputar el liderazgo al PP y el PSOE.
Podría escribir sobre la postura de Ciudadanos en torno al desafío secesionista catalán o sobre sus propuestas en política económica, pero me interesan más sus planteamientos en materia de ingeniería social. Hay que reconocer a Albert Rivera y sus muchachos que en eso son los más “avanzados". No existe en España ningún partido que represente tan eficazmente los principios del NOM, del Nuevo Orden Mundial o Nuevo Orden Masónico -viene a ser lo mismo-.
En su postura sobre el aborto, Ciudadanos es tan pro-abortista como el que más. Idem en la cuestión del “matrimonio” entre homosexuales. En cuanto a la imposición totalitaria de la ideología de género en todos los ámbitos, especialmente en la escuela, también está a la “vanguardia". Ni que decir tiene que ocurre lo mismo con la eutanasia.
¿En qué destaca Cs respecto al resto? En su apoyo a dos cuestiones muy “de moda” en estos días:
- La legalización de la prostitución.
- La legalización de los vientres de alquiler.
En ambas materias Albert Rivera y sus muchachos consiguen que Pedro Sánchez e incluso Pablo Iglesias parezcan reaccionarios.
Estoy convencido de que Ciudadanos sostiene esas tesis por fidelidad a su ideario liberal y no por interés electoral. Pero también tengo la certeza de que su postura le atrae muchos votos y apenas le resta alguno. Bien sabe Albert Rivera que el “tradicional” voto católico conservador (sic) no va a dejar de votar al PP ni aunque el mismísimo Pablo Casado se convirtiera al islamismo salafista. Y sabe que no poca gente de izquierda que está cansada de la cuestión catalana ve con buenos ojos el liberalismo absoluto en cuestiones éticas y morales.
Conclusión. Tanto si Ciudadanos llega a gobernar como si se convierte en compañero imprescindible de próximos gobiernos de este país, España seguirá avanzando por la senda de la miseria moral, social y totalitaria. De tal forma que su unidad pasará a ser, si no lo es ya, un instrumento más de iniquidad. Una nación apóstata, sencilla y llanamente, no merece sobrevivir. Sobre todo si su apostasía es referencia para aquellas naciones que nacieron de su seno, como es el caso de toda Hispanoamérica.
Luis Fernando Pérez Bustamante



