InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Pudor

5.07.09

(11) El pudor –II

–Yo esperaba que ya hubiera terminado usted de hablar del pudor.
–Vana esperanza, craso error. Póngase cómodo y siga leyendo.

En Israel inicia Dios, como ya vimos, la revelación del pudor y de la castidad. Inocencia - desnudez - pecado - concupiscencia - vergüenza - vestidos, «Dios los vistió» (Gén 3).

Juan Pablo II, en su serie de 129 catequesis sobre el amor humano en el plan divino, dedica al pudor un buen número de ellas, y hace en una esta observación de gran agudeza: «el nacimiento del pudor en el corazón humano va junto con el comienzo de la concupiscencia –la triple concupiscencia, según la teología de Juan (cf. 1Jn 2,16)–, y en particular de la concupiscencia del cuerpo. El hombre tiene pudor del cuerpo a causa de la concupiscencia. Más aún, tiene pudor no tanto del cuerpo, cuanto precisamente de la concupiscencia» (cateq. 28-V-1980, 5; +4-VI-1980).

Leer más... »

2.07.09

(10) El pudor –I

–¿Y cómo se le ocurre a usted ahora hablarnos del pudor?
–Tengo para ello varias razones, y todas válidas. En realidad, al mismo tiempo, haré el elogio del pudor, trataré del impudor generalizado hoy en el pueblo cristiano como un signo más de apostasía, que pide conversión y reforma; y señalaré el actual silenciamiento lamentable del Evangelio del pudor, silenciamiento que exige también reforma. ¿Vale?

La castidad es una virtud que, bajo la moción de la caridad, orienta y modera santamente el impulso genésico humano, tanto en sus aspectos físicos como afectivos. Implica, pues, en la persona libertad, dominio y respeto de sí misma, así como caridad y respeto hacia los otros, que no son vistos como objetos, sino como personas. Es la castidad una gran virtud, incluida en la templanza, y es por tanto en la persona una fuerza espiritual (virtus), una inclinación buena, una facilidad para el bien propio de su honestidad, y consiguientemente una repugnancia hacia el impudor y la lujuria que le son contrarios.

Leer más... »