(213) Reforma o apostasía –IX. Iglesias sin vocaciones .1

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, hoy IV Domingo de Pascua.

–Mucho tenemos que orar por las vocaciones, verdaderamente. Pero también tenemos que hacer por ellas muchas otras cosas, para que sean posibles.

Las «vocaciones». Todos los cristianos, también los laicos,han recibido de Dios no solamente la vocación cristiana genérica, sino también una vocación específica, que ha de configurar su vida. Sin embargo, cuando hablamos sin más de «las vocaciones», entendiendo éstas por antonomasia, solemos referirnos a las vocaciones sacerdotales y religiosas. Éstas no siguen la vocación común primera –«creced y multiplicáos [familia] y dominad la tierra [trabajo]» (Gén 1,28)–, sino que nacen de un impulso particular de la gracia, es decir, de una especial llamada de Dios, según la cual, el cristiano llamado lo deja todo, familia-trabajo, y sigue a Cristo, dedicándole su vida en exclusiva. Pues bien, en este sentido bíblico y tradicional hablaré de «las vocaciones», y concretamente de las causas de su escasez. Y al decir «las Iglesias», me referiré a las Iglesias locales, especialmente a las del Occidente rico, donde esa escasez se viene dando en forma más extrema.

La disminución del número de sacerdotes diocesanos ha sido brusca y gravísima. En la primera edición de mi obra Causas de la escasez de vocaciones (Pamplona, Fund. GRATIS DATE 2004, 2ª ed.) publiqué un estudio detallado que hice del número de sacerdotes europeos en los años 1944, 1963 y 1993, es decir, veinte años antes del concilio Vaticano II, en tiempos del Concilio y treinta años después. Aquel estudio detallado por naciones, hecho en el Anuario Pontificio, podría dar como media este resultado: un cristiano europeo, que vive 70 años, entre 1940 y 2010, al nacer tiene en su diócesis 700 sacerdotes, a los 25 años de su edad (1965) 600, y en el momento de su muerte (2010) sólo 200. Y lo previsible es que esa disminución siga agudizándose, si no se reconocen y combaten las causas negativas que la están produciendo. En algunas Diócesis, gracias a Dios, ese conocimiento y combate van creciendo en los últimos años, y es de esperar que, cuando Dios quiera, vayan dando su fruto.

Así espero que suceda concretamente en mi propia diócesis, la de Pamplona-Tudela, que ora y lab-ora con todo empeño para conseguir esa deseada recuperación de las vocaciones. El cuadro estadístico que sigue está tomado de la obra de José Antonio Marcellán Eigorri, Cierzo y bochorno. Fenómeno vocacional de la Iglesia en Navarra (1936-1986) (Verbo Divino, Estella 1988, 109-110). No tengo las estadísticas de 1986-2010, y sólamente he añadido los datos de 2010-2012. Señalo que los «latinos» pasan en 1969 de 511 a 0 cuando se cerró el Seminario Menor y vino a ser el Colegio San Miguel de Aralar.

El descenso del número de ordenaciones sacerdotales en Navarra, a partir de 1970, es absolutamente abrumador. Y este caso de mi Diócesis de ningún modo es único; es semejante el de otras muchas Iglesias locales. Durante los años 1940-1970 la media anual de ordenaciones era en Navarra de 25 sacerdotes. En cambio, de 1970 a 2012 viene a ser de 1 o 2 ordenaciones por año. El descenso es, pues, brusco, gravísimo y notablemente persistente. Y llevamos así más de cuarenta años.

Hace poco escribí en esta serie «Reforma o apostasía», los artículos (211) Iglesias arruinadas por la secularización, y (212) Secularización del sacerdocio ministerial, vinculando concretamente en España este fenómeno a la Asamblea Conjunta de Obispos-Sacerdotes (Madrid, 1971). Esa secularización, que ha vaciado seminarios y noviciados, no tiene fundamento alguno en el Concilio Vaticano II, como lo muestro en los artículos citados, sino que procede de las desviaciones doctrinales y de los abusos litúrgicos, morales y disciplinares habidos en el postconcilio. Esas desviaciones y abusos han causado una crisis vocacional tan extrema que hace pensar en los destrozos de un huracán, en las muertes innumerables de una peste medieval o, si se quiere, en una ciudad como Pompeya, enterrada bruscamente por la lava de un volcán.

Y, al menos por ahora, no hay mayores indicios de que el árbol de estas Iglesias locales vuelva a dar los frutos vocacionales que son normales y que son necesarios para el mantenimiento y el crecimiento del pueblo cristiano. No hay indicios, lo digo de nuevo, porque en muchas Diócesis no es frecuente que se den aquellos diagnósticos causales que harían posibles los tratamientos adecuados para superar este gravísimo mal.

La disminución de las vocaciones ha sido entre los religiosos aún mayor que en el clero diocesano. La Compañía de Jesús, por ejemplo, que en 1966 tenía 36.098 jesuitas, ha pasado a tener en 2012 la mitad, 17.908. Una gran parte de los institutos y congregaciones antiguos han sufrido disminuciones semejantes. Las religiosas de los Estados Unidos se redujeron a la mitad en unos veinticinco años, pasando de 181.000 (1966) a 92.000 (1993). Y su descenso ha seguido produciéndose en forma acelerada, de modo que en los últimos cinco años se han reducido en un número de 23 %. La Leadership Conference of Women Religious (LCWR), que agrupa el 80/90% de las religiosas integradas en Institutos de Vida Consagrada y Sociedades Apostólicas, lleva ya un tiempo confrontada a la Congregación de la Doctrina de la Fe acerca de varias materias graves doctrinales. No merece la pena recordar más ejemplos como éstos.

En muchas Iglesias locales del Occidente apóstata, cientos, miles de escuelas, colegios, residencias, orfanatos, centros parroquiales o catequéticos, iglesias, conventos, monasterios, misiones, fundados y atendidos por religiosos y religiosas, se han ido cerrando año tras año o transformando en entidades civiles. También es cierto que otros institutos religiosos, caracterizadamente fieles a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia, y buena parte de ellos de reciente fundación, han crecido notablemente en esos mismos años.

Como ovejas sin pastor. Antes de estudiar las causas de la escasez de las vocaciones, conviene que apuntemos siquiera brevemente qué significa esa escasez extrema de pastores sagrados y de religiosos.

–Significa que muy pocos de los bautizados están hoy dispuestos a dejarlo todo para seguir a Cristo, buscando en el mundo la gloria de Dios y la salvación temporal y eterna de los hombres. –Significa, pues, que en las Iglesias sin vocaciones el verdadero amor a Dios y a los hombres está muy debilitado. –Significa que la Eucaristía, que se ofrece en favor de los fieles y de todos los hombres, va celebrándose cada vez con menos frecuencia en un lugar y cada vez en menos lugares. –Significa que la identidad misma de la Iglesia local se va poniendo en juego, al carecer habitualmente la comunidad de un pastor sagrado. –Una ausencia grave y prolongada de vocaciones pastorales significa y trae consigo, en fin, una profunda y extensa acción del Demonio, Padre de la Mentira, en aquella forma que le es más propia: la difusión de errores y falsificaciones del cristianismo verdadero. Él conoce bien la Escritura sagrada, y concretamente aquella profecía: «heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño» (Mt 26,31).

En realidad, cuando se habla de la ausencia de vocaciones, se está hablando de Iglesias en situaciones gravemente anómalas: Templos en ruinas, árboles frutales que están enfermos, y que apenas dan el fruto de las vocaciones.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha podido suceder? No es fácil entender cómo las Iglesias que hasta hace unos decenios abundaban en vocaciones, y enviaban a todo el mundo sacerdotes y religiosos misioneros, se queden bruscamente sin vocaciones y no las tengan ni para atender las propias necesidades pastorales más apremiantes. ¿Cómo ha podido suceder esto? ¿Por qué?… No puede remediarse un mal si no se conocen bien las causas de donde procede. ¿Cómo es po­sible que en tantas Iglesias, y durante tantos decenios, se sufra una tal carencia de vocaciones que llega a comprometer la perduración de las propias Igle­sias?…¿La honesta investigación de las causas habrá de ser calificada de pesimismo morboso y de lamentable actitud masoquista?

¿O es que, como piensan algunos, no se trata de una gran tragedia, sino de una crisis pasajera sin mayor importancia, o incluso de una crisis de crecimiento? El falso optimismo puede llegar aún más lejos: no faltan quienes estiman «que el hecho de que la Iglesia crezca o disminuya en el mundo no es cosa que tenga mayor importancia. Lo importante es que esté sana y fuerte»… ¿Pero acaso es posible que prospere un rebaño sin pastores? ¿Es posible que una Iglesia sana y fuerte esté en progresiva disminución, tanto en el número de fieles como en el de vocaciones?…

La búsqueda de las causas verdaderas de la escasez de vocaciones es un tema tabú. De hecho, en las pastorales personales o colectivas de los Obispos, con ocasión de las anuales Jornadas por las Vocaciones, suelen eludirse o señalarse muy de paso las causas verdaderas. Y no pocas de esas pastorales no dan el fruto deseado justamente por eso: porque no señalan y denuncian las causas profundas de esa escasez tremenda de vocaciones; no tratan de remover los errores doctrinales y los males que la están causando, para afirmar al mismo tiempo las verdades y los bienes que faltan.

El cardenal Pío Laghi, al presentar el «Congreso sobre las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada», que se celebró en Roma, en mayo de 1997, decía: «Un análisis de la situación anual en Europa demuestra una crisis de vocaciones persistente. Las causas de este triste fenómeno son múltiples, y tenemos que afrontarlas con vigor, especialmente aquellas cuyo origen se puede encontrar en una aridez espiritual o en un comportamiento de disentimiento [doctrinal y disciplinar] corrosivo».

Buscar las causas de la ausencia de vocaciones es una empresa extraordinariamente delicada, estando vivos aún en las Iglesias los causantes principales de esa escasez extrema, aquéllos que en los últimos decenios –profesores de teología, formadores de seminarios y noviciados, Obispos y superiores mayores y menores– han dado las principales orientaciones en materias doctrinales y prácticas. ¿Cómo distinguir en la ausencia de vocaciones sus causas y sus causantes?

La dificultad no es insuperable, porque la caridad prudente halla siempre a la luz de Dios lo que debe hacerse. No busquemos culpables; pero busquemos las causas, porque sin conocerlas, no podrán remediarse sus malos efectos. Por otra parte, ofenderíamos a esos hombres principales de Iglesia si osáramos suponer que quizá están más interesados por su propio prestigio que por el bien del pueblo cristiano, y si pensáramos que «aman más la gloria de los hombres que la gloria de Dios» (Jn 12,43). Y en todo caso, no investigar las causas de graves dolencias de las Iglesias por temor a ofender presuntas susceptibilidades personales sería una caridad falsa, sólo aparente. No es posible demorar por más tiempo el análisis realista de las causas de un mal que viene durando medio siglo y produciendo consecuencias cada vez peores.

Las explicaciones erróneas o insuficientes de la escasez o ausencia de vocaciones son frecuentes. Señalo algunas que me parecen predominantes.

Algunos dan una importancia causal decisiva a los cambios sociales, económicos y culturales, y nos hablan del descenso de la natalidad, del paso demográfico del campo a la ciudad, de las varias alternativas actuales para una entrega altruista, de los nuevos atractivos que el mundo ofrece a la juventud, de que antiguamente muchos acudían a seminarios y noviciados como «prófugos del azadón», y de tantas otras condiciones. Desde luego, no podemos ignorar estas circunstancias, a las que muchas veces suele atribuirse la escasez de vocaciones. Hay que creer, sin embargo, que las causas principales de la ausencia de vocaciones pertenecen mucho más al orden de la fe y de la vida espiritual; y que esas circunstancias –más que causas psico-sociales– en forma alguna son determinantes. Y puede afirmarse esto por dos razones:

1. Esas mismas circunstancias negativas para las vocaciones proceden a su vez normalmente de graves deficiencias doctrinales o morales. Por ejemplo, allí donde Obispos, teólogos y predicadores no combaten suficientemente la plaga de la anticoncepción en los matrimonios, es decir, allí donde no afirman con energía y frecuencia la verdad de la unión conyugal, se producirá necesariamente una extrema reducción de la natalidad (en España, actualmente, el número de hijos por familia es un 1,1, uno de los índices más bajos del mundo), y no se podrá evitar que falten las vocaciones. Las circunstancias psico-sociales tienen unas causas y unos efectos consecuentes.

2. «La intervención libre y gratuita de Dios que llama es [en las vocaciones] absolutamente prioritaria, anterior y decisiva» a toda circunstancia personal o social, como enseñaba Juan Pablo II. Y esa «primacía absoluta de la gracia en la vocación encuentra su proclamación perfecta en la palabra de Jesús: “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Jn 15,16)» (exh. ap. Pastores dabo vobis 1992, 36). La acción sobrenatural de la gracia es mucho más fuerte y decisiva que todas las circunstancias naturales. De hecho, en la historia de la Iglesia ha habido numerosas vocaciones en pueblos ricos o pobres, cultos o ignorantes, oprimidos o libres, en paz o en guerra. Y en el presente, ciertas Iglesias locales, que viven en circunstancias seculares muy semejantes entre sí, tienen unas en abundancia vocaciones o carecen otras casi totalmente de ellas.

Un falso providencialismo lleva a pensar que el Señor permite la ausencia de sacerdotes [mal] para favorecer la madurez espiritual y apostólica de los laicos [bien], al asumir éstos responsabilidades y ministerios que antes les eran ajenos [bien ambiguo]. No hay, pues, que dramatizar tanto la ausencia de pastores en la Iglesia. Ella favorecerá precisamente superar la permanente tentación del clericalismo extremo. «Todo colabora para el bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28), también la falta de vocaciones. Estas consideraciones se hacen con apariencia de piadoso providencialismo y de firmeza en la esperanza. Pero debemos saber que en el campo de la falsedad no crecen realmente ni la piedad ni la esperanza…

Es absolutamente cierto en la fe que Dios siempre saca bienes de los males que permite; pero no por eso los males dejan de ser males, y no por eso «los que le aman» deben tolerarlos pasivamente, sin combatirlos por la oración y la acción. Si un cristiano, por ejemplo, no dramatiza los grandes males causados por las terribles injusticias sociales, si tolera éstas y no las combate, alegando que de ellas saca Dios bienes muy grandes, como la paciencia heroica de los pobres, que así se configuran más al Crucificado, sentenciamos que su providencialismo es falso. De modo semejante es falso el providencialismo de quienes toleran pasivamente el mal enorme de la ausencia de vocaciones, sin dramatizarlo, sin denunciar y combatir sus causas, alegando que también de ese mal sabe el Señor sacar bienes.

Juan Pablo II ya advirtió: «No tenemos que contentarnos fácilmente con la explicación según la cual la falta de vocaciones sacerdotales sería compensada por el crecimiento del compromiso apostólico de los laicos, o sería querida por la Providencia para favorecer el crecimiento del laicado. Al contrario, cuanto más numerosos son los laicos que quieren vivir con generosidad su propia vocación bautismal más se hace necesaria la presencia y la obra específica de los ministros ordenados» (Disc. al clero de Roma 14-II-2002).

El recurso a la afirmación de la esperanza cristiana es también uno de los modos más frecuentes para permitir que las causas de la ausencia de vocaciones permanezcan activas y sigan causándola. La Iglesia local que no predica y fomenta lo que debe, que no combate suficientemente las herejías y los sacrilegios, que acepta en tantas cuestiones los pensamientos y caminos del mundo, etc. no tiene por qué esperar de Dios unas vocaciones que ella misma está impidiendo. Las tendrá si se convierte, si ora y si labora en la verdad. Sin un reconocimiento humilde de las causas de la escasez de vocaciones y sin ir adelante en la conversión doctrinal y moral que ese reconocimiento exige y posibilita, esa esperanza es falsa. No tiene por qué dar fruto.

Tras el Congreso sobre las vocaciones, celebrado en Roma en 1997, una notable personalidad de la Iglesia declaraba piadosamente: «la esperanza es la única virtud obligada» en las presentes circunstancias. Gran falsedad. A la esperanza ha de ir unida la conversión, la extirpación de herejías y de abusos disciplinares, morales y litúrgicos, la promoción de la doctrina ortodoxa y de la moral católica. De otro modo la esperanza es falsa y destinada a la frustración.

Se da hoy a veces una cierta esperanza fatalista, que es falsa, porque implica una contradicción en los términos. ¿Acaso hemos de considerar ciertos procesos históricos como «irreversibles»? En los tiempos del Comunismo poderoso y expansivo, no pocos eclesiásticos y laicos renunciaban a combatirlo, lo aceptaban como inevitable, y no faltaban quienes incluso lo consideraban «providencial». Y por cierto, el difunto marxismo comunista, siguiendo claves mentales hegelianas, consideraba irreversible su propio crecimiento y la ruina de Occidente. Sin embargo, Dios derribó la Bestia comunista iluminando y moviendo a hombres que de verdad tenía fe y esperanza en la fuerza del Salvador. Ningún mal del mundo o de la Iglesia ha de considerarse nunca inevitable, necesario. Todos conocemos algunos casos de conversión rápida de una Iglesia local, quizá causada principalmente por la llegada de un nuevo Obispo. ¿La anterior situación era inevitable?… Y en la misma línea de pensamiento, ¿cómo se explica que, en circunstancias semejantes, unas Iglesias decrecen mientras otras crecen, y que ciertas asociaciones católicas suscitan vocaciones y otras no?…

Los creyentes no aceptamos que la ruina progresiva del Templo eclesial se considere un proceso previsible e inevitable: cada vez menos piedras vivas, trabadas entre sí sobre la Roca, y más piedras muertas, formando un montón ruinoso. Nosotros pretendemos re-edificar en la tierra el Templo de Dios, queremos que se acreciente y que sea cada vez más grande y hermoso. No pocas Iglesias han superado situaciones muy negativas, y han ido alzándose en pocos años de situaciones que parecían irremediables. También nosotros, con una esperanza histórica firmísima, queremos procurar la revitalización de las Iglesias hoy agonizantes, estériles casi totalmente en vocaciones. Queremos que el árbol eclesial nunca sea regado con lejía, sino con aguas puras de verdad y de gracia; queremos y esperamos con la gracia de Dios que el árbol recupere su vitalidad y su fuerza; queremos que dé al Señor los frutos que Su gracia está queriendo suscitar.

No nos resignamos a tener Iglesias casi desprovistas de sacerdotes. Nos negamos a considerarlo un proceso irreversible. Por el contrario, sabemos ciertamente que nuestro Señor Jesucristo siente una gran lástima cuando ve que el pueblo cristiano está a veces «como ovejas sin pastor» (Ez 34,5; Mc 6,34), sin un pastor que conozca a sus ovejas y sea conocido por ellas (Jn 10,14). Queremos para cada comunidad cristiana Pastores sagrados, porque sabemos que el sacerdote, como dijo el Sínodo espiscopal de 1971, «proclamando eficazmente el Evangelio, reuniendo y guiando la comunidad, perdonando los pecados, y sobre todo celebrando la Eucaristía, hace presente a Cristo, Cabeza de la comunidad» (I,4). Una parroquia sin sacerdote se ve privada de aquel que «hace sacramentalmente presente a Cristo, Salvador de todo el hombre, entre los hermanos». Y«faltando la presencia y la acción del ministerio [sacerdotal], la Iglesia no puede estar plenamente segura de su fidelidad y de su visible continuidad» (ib.). La Iglesia es un rebaño; pero ¿un rebaño en su mayor parte disperso, por falta de pastor, hasta qué punto es un rebaño?

No nos resignamos, pues, a ser Iglesias sin vocaciones, –en las que los sacerdotes tienen que mal-atender cinco, diez o veinte parroquias; y han de correr de aquí para allá durante años «diciendo misas», lo único que los laicos no pueden hacer; –en las que el sacramento de la penitencia prácticamente desaparece, pues lleva un tiempo del que no dispone el sacerdote; –en las que agentes pastorales laicos han de encargarse prácticamente de todo: catequesis, enfermos, pobres, matrimonios, gobierno pastoral de la comunidad, presidencia de Asambleas dominicales sin sacerdote, etc. No podemos aceptar como normal una situación que es completamente a-normal, y que implica una grave desfiguración de las Iglesias y del mismo ministerio sacerdotal. Dicho en otras palabras:

Queremos que se conozcan, que se reconozcan y que se supriman las causas, principalmente doctrinales, morales y disciplinares, que están produciendo la actual escasez de sacerdotes desde hace más de cuarenta años. Lo queremos nosotros; pero, lo que es mucho más importante: lo quiere Dios. «El justo vive de la fe», y «la fe es por la predicación, y la predicación por la palabra de Cristo» (Rom 1,17; 10,17). Cualquier infidelidad a la palabra de Cristo en la predicación, produce graves deficiencias en la fe del pueblo, y consecuentemente en su vida. Por tanto, el brusco y persistente fenómeno de la escasez de vocaciones es inexplicable si no se reconoce como causa principal la acción de errores doctrinales y prácticos, no suficientemente neutralizados. Hace unos años publicó un libro André Manaranche, S.J., Querer y formar sacerdotes (Desclée de Brouwer, Bilbao 1996; ed. francesa, Fayard 1994), y en él reconocía que las causas de la escasez de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa son principalmente los errores doctrinales vigentes y los abusos morales, litúrgicos y disciplinares predominantes. Ese diagnóstico tiene una veracidad indiscutible. ¿Qué puede haber en la Iglesia de Cristo, fuera del error y del pecado, que sea capaz de causar tantos males en tan poco tiempo y de modo tan persistente?

De las causas reales de la escasez de vocaciones sacerdotales y religiosas trataré, Dios mediante, en el próximo artículo.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

54 comentarios

  
José Luis
El testimonio personal del llamado hacia la vocación, debe ser constante, humilde, el deseo de la oración debe crecer, de la contemplación, del recogimiento, y Cristo y la Iglesia, como los auténticos pastores de la Iglesia Católica, que son nuestros mejores amigos, después de Cristo, únicamente nos encamina hacia este camino hacia la santidad.

"Buscar las causas de la ausencia de vocaciones es una empresa extraordinariamente delicada"

Y podemos obtener respuestas cuando estamos arrodillados ante el sagrario, es Cristo quien nos da luz, para ir superándonos esos obstáculos que nos impedía seer cada vez más fieles al Señor.

Suelo comentar como ejemplo también, el testimonio de una persona, era jugador de fútbol, sintió la llamada de Dios, el Señor le estaba llamando hacia un mejor camino, lo sacó de aquel ambiente pagano, mundano. No aplazó su conversión, y cada vez más se dedicaba al recogimiento, en la soledad de los montes, aquel santo ermitaño, que no cedió al diablo, cuando un conocido suyo, le decía, que viera por la televisión de su casa un partido de fútbol. La vocación de este ermitaño fue auténtica, entonces respondió a aquel conocido, que no iría a ver el partido de fútbol. Este ermitaño, un amigo que tengo en el cielo, vivió el Evangelio al modo de San Francisco de Asís.

Los que han fracasado en la vocación, o no quieren entregar a Cristo todo su corazón, únicamente se afanan por las cosas de la tierra, comiendo y bebiendo incluso, del caliz de la mesa de los demonios, como advierte San Pablo.

La vocación es una disposición del corazón a decir Sí, Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad. San Alfonso María de Ligorio, también escribía, que también hay religiosos y sacerdotes, sin verdadera vocación, quienes impiden las santas vocaciones.

Ciertamente, no se busca los culpables, sino las causas, y son causas ajenas a los intereses de Cristo por la que hay quienes no quieren romper sus ataduras.

Y es muy edificante, como esto que leemos, y que usted, querido hermano sacerdote, hace referencia: «aman más la gloria de los hombres que la gloria de Dios» (Jn 12,43).

Este amor a la gloria de los hombres, desde que el nuevo Papa, muchos se gozan de las glorias mundanas, de ciertos futbolistas... No es como aquel ermitaño, que ya no volvió la vista atrás, sino que siempre la mantuvo en Jesucristo, al modo de San Francisco de Asís, y me refiero, al Hermano Salvador Romaguera, un incomprendido por la sociedad, un perseguido y despreciado por todos los medios de comunicación: la prensa, la televisió laicistas, que le calumniaron, difamaron, porque se hizo uno en Cristo Jesús. Porque no buscan la conversión del corazón, por eso, se sacrifican, incluso, por las cosas mundanas.

Me encanta leer estas verdades que escribe, Padre José María, pues es agradable estar al lado de nuestro Señor Jesucristo, que hay sacerdotes que sí, que esto es el trabajo por el Año de la Fe, es la Nueva Evangelización, sin contaminación ni corrupción "intelectual", como otros... Pero no se trata de despreciar al prójimo, sino de descubrir las causas de infidelidades; respetos humanos, cobardías, que tenemos que arrojar de nuestro corazón.

Además de seguir investigando las causas, hay que frenarla y suprimirla definitivamente, para que Jesucristo no tenga puertas cerradas. Pues hay llamados que dicen no al Señor, cada vez que hacen publicidad de actividades mundanas.

Hay que suprimir esas causas para que el demonio no se salga con la suya, sólo Cristo vence, es nuestro Salvador.

Que Dios le bendiga siempre.
20/04/13 11:52 AM
  
Luis Fernando
Y a eso le llaman la primavera de la Iglesia.

Bien.
20/04/13 12:11 PM
  
pablo velasco
Bueno, creo que las vocaciones son un reflejo del estado espiritual de esta sociedad.
Hay menos vocaciones, porque hay menos cristianos. No creo que realmente el problema sea un déficit de vocaciones, ya que dentro de 10-15 años, cuando se mueran las viejas, van a sobrar curas a patadas.
Nos guste o no eso es así, dentro de esa horquilla de tiempo, las parroquias más pequeñas, tenderán a desaparecer... Con lo que opino que las vocaciones que salen son suficientes para atender por lo menos las necesidades nacionales. Sí que es cierto que para mandarlos en misión a lo mejor son escasos, pero tenemos que tomar ejemplo de los primeros misioneros en hispanoamérica, donde unas pocas decenas evangelizaron a millones.
20/04/13 1:39 PM
  
Jose
a partir de la decada de los 60 crecieron los movimientos "progresistas" dentro de la Iglesia, aparecio la teologia de la liberacion, sacerdotes y teologos que abogaban por "modernizar" y "adaptar a los tiempos" la Iglesia. Aca estan los resultados. Si los pastores comienzan a fallar en la fe que se puede esperar de la ovejas. En europa crecio la secularizacion, en paises latinoamericanos crecieron las sectas protestantes, en muchos paises los marxistas de perseguidores pasaron a usar de colaboradores a muchos sacerdotes e instituciones catolicas, algo anduvo muy pero muy mal en nuestra iglesia catolica a partir de la decada de los 60s.
Y todavia hay quienes que dicen que hay que "modernizar" mucho mas la Iglesia para revertir esto!
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JMI.-Crecieron los movimientos progresistas, y crecieron también otros movimientos muy buenos y católicos. Su diagnóstico me parece no del todo justo: "todo viene estando mal desde la década de los 60".
20/04/13 5:27 PM
  
Joaquín
En el caso de Navarra y el País Vasco los responsables tienen nombre y apellidos. Se llaman //////////////////
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JMI.-Venga, hombre. ¿No quedamos en que buscaríamos las causas de la escasez extrema de vocaciones, no los causantes?
Eliminaré los comentarios que no guarden esta norma.
20/04/13 5:58 PM
  
Bruno
Me ha encantado la parte en que desmonta el sofisma de la esperanza confundida con el fatalismo. A veces se habla de "esperanza" como sinónimo de "no pensamos convertirnos, así que tendrá que ser Dios quien arregle las cosas".
20/04/13 6:50 PM
  
david
padre iraburu, la causa de escasez de vocaciones sacerdotales-religiosas, tambien podria deberse al antitestimonio de algunos sacerdotes o religiosos. ejemplo, he visto algunos sacerdotes (no todos, algunos, gracias a Dios) con actitudes de autosufiencia y prepotencia hacia las demas personas,(que se manifiesta en malos tratos verbales y espirituales)y de mundanizacion en su forma de actuar y de enseñar; en cuanto a los religiosos, casos de franciscanos, capuchinos, dominicos entre otros, que no llevan habito, que viven en medio de lujos inconcebibles contrario a su voto de pobreza (incluso he visto sacerdotes diocesanos vivir de forma mas pobre que cualquier franciscano que he conocido), hasta dicen ellos que la pobreza se lleva en el corazon y no de forma material, y contrario a la cercania que deberian tener para con los demas se muestran distantes de forma injustificable. conclusion padre, con estos ejemplos, quien se va a sentir vocacion alguna de entrar a la vida sacerdotal o religiosa. que Dios lo bendiga y su Santisima Madre Maria le cuide con su cariño maternal.
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JMI.-Yo creo que la cosa no va por ahí. Hubo siglos en la Iglesia que, al menos en algunas regiones, la vida una buena parte del clero y de los religiosos era muy mala. Y sin embargo, no hubo ni de lejos una crisis vocacional como la de ahora.

El edificio no se viene abajo cuando en algunos de los pisos hay gente muy juerguista y pecadora. Se viene abajo cuando se mina su fundamento, la fe. Son los errores doctrinales, herejía y cripto-herejías, las que realmente tienen capacidad para arruinar el edificio de una Iglesia local. La Iglesia se fundamenta en la fe, y los errores contra ella son lo que más graves daños le causa.
20/04/13 8:54 PM
  
una de esas viejas
pablo, soy de esas viejas que se van a morir, y contenta si "duro", entre 10 y 15 años mas, je,je.
Chico, yo a veces tambien he pensado si vale la pena que los sacerdotes pierdan el tiempo con nosotras, si somos ya, por decirlo de alguna manera "personal incondicional". Sin ser paranoica, notas a veces que estás de mas.
Se te ocurre alguna solucion para que "liberemos" a los sacerdotes?, dejamos de ir a misa, rezar rosarios, confesarnos, etc. ? Una especie de "bula" de validez permanente, como el DNI, hasta que nos llegue el momento natural (nada de eutanasia, eh!) ?
Medio en serio, medio en broma, Que tiempos ...El futuro estará en vuestras manos, por mi/nuestra parte: rezar
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JMI.-Ándese con ojo, señora. En una biografía que estoy leyendo por las noches sobre S.Alfonso Mª de Ligorio (1696-1787), veo que en 1960, con 64 años de edad, escribía a uno: "Soy viejo, mi salud es mala, cada año paso alguna enfermedad mortal; así que espero la muerte de un día a otro". Vivió 17 años más.
20/04/13 9:13 PM
  
Josafat
Bueno, ahora hay menos católicos.

Y creo, contrariamente a lo indicado, que todo se explica por el cambio social. Es brutal el cambio que sufrió España a partir de 1959 en sus condiciones materiales. Me rio cuando el PSOE presume haber acabado con la España tradicional, cuando llegaron ya estaba todo hecho.

Lo que habra será una Iglesia muy poco clericalizada, habra que ver si va a ser peor o mejor. No hay que olvidar que la reacción frente al clericalismo anterior a 1963 aun vive.

Y aunque suene raro, los nuevos movimientos del siglo XX una de sus principales características era no ser tan clericales como los tradicionales, la paradoja fue que el aggiornamento de 1970 cambio las tornas, pero en un momento dado las Ordenes tradicionales eran las "carcas" que veían como "modernistas" a todos esos movimientos.

Luego de repente de la noche a la mañana rehuyen el pretérito clericalismo para irse al otro extremo, y los que en un primer momento eran vistos como herejes ahora pasaban a ser los nuevos inquisidores.

Mucho cambio se ha de dejar que el inconsciente colectivo los asuma. El periodo que hay de 1959 hasta nuestros días ha sido muy movidito.
20/04/13 10:31 PM
  
Luis Fernando
Yo no sé si algunos han reparado en el hecho de que ya estamos en el año 2013. ¿Acaso no estamos conmemorando el 50 aniversario del comienzo del último concilio?
Medio siglo no es cualquier cosa en la historia de nadie. Tampoco en el de la Iglesia. Y vemos lo que vemos.

Yo no sé si el Señor me dará vida por otro cuarto de siglo, o si, en caso de que me la dé, será en condiciones de que pueda seguir escribiendo. Pero o se empiezan a poner soluciones a la situación que escribe el P. Iraburu en este post, o dentro de ese cuarto de siglo tendré que escribir otro preguntando quién cierra la puerta y apaga la luz.

Por supuesto, la Iglesia seguirá viva en otras partes del planeta. Pero lo que es aquí, en Europa y en España, no habrá apenas "una de esas viejas" que puedan rezar.

A ver si a todo el mundo le queda clarito lo que viene siendo una enseñanza constante desde que la Iglesia es Iglesia. San Ignacio de Antioquía, que recibió el evangelio de boca de los apóstoles y la ordenación de manos de ellos, escribió lo siguiente cuando iba camino del martirio a principios del siglo II:

De la misma manera, que todos respeten a los diáconos como a Jesucristo, tal como deben respetar al obispo como tipo que es del Padre y a los presbíteros como concilio de Dios y como colegio de los apóstoles. Aparte de ellos no hay ni aun el nombre de iglesia.
Ep. a los Tralianos

O sea, si no hay vocaciones al sacerdocio, olvidémonos de que la Iglesia sobreviva. Los laicos somos parte de la Iglesia pero no hay Iglesia sin los ordenados. Las misiones no son obra de laicos. La predicación no es tarea de laicos. Etc.
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JMI.-De acuerdo. La Iglesia hace la Eucaristía, y la Eucaristía hace la Iglesia. Y si no hay sacerdocio ministerial, no hay Eucaristía. Eso, en principio.

En concreto, pueden darse casos extraordinarios que la Providencia divina dispone.
En el Japón, cuando los neocristianos se quedaron sin sacerdotes, pues los misioneros fueron expulsados o muertos, perduró la fe, la oración, el Credo, el bautismo, la reunión dominical, es decir, la Iglesia en pequeñas comunidades, hasta que volvieron a llegar misioneros sacerdotes, normalizando la situación.

En Hispanoamérica, concretamente en el extremo sur de Chile, hay lugares en los que la comunidad cristiana vive muy lejos, quizá en una isla, de toda otra comunidad cristiana, y sin embargo logra mantenerse unida y organizada bajo la guía de un "fiscal", que reúne la comunidad el domingo, organiza la catequesis, los bautismos, etc., apuntando todo lo que hace, y dando cuenta de ello al "párroco" cuando alcanza a visitarlos una vez al año... o cada cinco años, vaya Ud. a saber.
La institución de los "fiscales" viene de muy antiguo, ya en tiempos de la Colonia. (Nota del Editor, que soy yo mismo: "no diga usted 'Colonia', pues nunca España tuvo en las regiones de América hispana 'colonias'. Siempre fueron parte integrante de la Corona española, hasta su independencia").

20/04/13 11:13 PM
  
María
Desde que la mujer se incorporó al trabajo fuera del hogar la Familia se ha quedado sin un Pilar fundamental en la transmision de la Fe ...y la Iglesia también...era ella quien con una buena dirección Espiritual ..alentaba a los suyos y transmitía alegría, y esa alegría se vivia en la Iglesia que era un lugar de encuentro...encuentro con DIOS, y con el prójimo.



Saludos

20/04/13 11:19 PM
  
Yolanda
dentro de 10-15 años, cuando se mueran las viejas, van a sobrar curas a patadas.

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Repugnante comentario. No hace falta explicar por qué, supongo.

Como no soy bloguera, poco puedo decir salvo que, de ser yo la titular de este blog, este comentario no habría pasado, tan pronto leyera esas líneas habría ido al vertedero.
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JMI.-Tienes razón, Yolanda.
Al vertedero, el comentario y, si se descuida, el comentarista también.
20/04/13 11:37 PM
  
Yolanda
O sea, María, que las madres que trabajamos no transmitimos la fe.

Padre Iraburu, ya sabe usted que por aquí no se me ve mucho. Menos se me va a ver. Para un día que entro...
21/04/13 12:25 AM
  
pablo velasco
Obviamente no quería ofender, lamento si se me ha malinterpretado. Pero, seamos realistas, pásense por cualquier parroquia y me dicen la media de edad de los feligreses, luego comparen las nuevas vocaciones con los nuevos cristianos practicantes que hay...
Las necesidades son mucho menores que hace 50 años, y siguiendo la tendencia, me atrevo a decir que dentro de 10-15 ó 20 años, en cuanto ocurra el hecho vital de que las personas ancianas fallezcan, las vocaciones actuales serán perfectamente suficientes.
No digo ni que me guste la situación, ni que la apoye, ni pienso que sea un mal para la iglesia, ya que los cristianos son la sal del mundo, una pizca entre los demás.
Yo tengo 24 años, y todo esto me parece clarísimo... Ojalá me equivoque, pero es la tendencia actual.
Lamento si me he dejado llevar pronunciando palabras duras no era mi intención ofender en serio.

Por cierto, MARIA, enteramente deacuerdo contigo
21/04/13 1:03 AM
  
pablo velasco
"La predicación no es tarea de laicos"
LF, en esto no estoy deacuerdo contigo. El concilio Vaticano II uno de los temas que se abordó fue la potenciación de la predicación por parte de los laicos.


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JMI.-Sería interesante que nos indicara usted los textos del Vaticano II en los que el Concilio confía a los laicos el ministerio de la predicación del Evangelio. Vamos por partes.

Es cierto que 1) si apenas hay vocaciones sacerdotales y religiosas, eso significa que apenas dan de sí los Pastores, a veces con media docena de parroquias a su cargo, para atender malamente a los fieles que se mantienen congregados en la Iglesia. Y que no alcanzan a cumplir la misión ad gentes.

También es cierto que 2) con frecuencia el clero y religiosos, habiendo sido sacramentalmente potenciados para predicar el Evangelio, fallan y no lo predican como debieran, y ni siquiera tienen parresía y luz suficiente para predicarlo de verdad a los feligreses que ya tienen sentados delante en los bancos de su iglesia. Esos dos datos 1) y 2) son ciertos, pero son una enorme anomalía en la Iglesia, que habrá que re-formar cuanto antes.

Y también es cierto que 3) suscita Dios entonces movimientos laicos que sustituyen como pueden en la misión evangelizadora a los protagonistas de esa misión, que a veces son muy pocos, y que no saben o no alcanzan a cumplirla... "Si ellos callasen, gritarían las piedras" (Lc 19,40).

Pero esta labor de suplencia no ha de ser malentendida, como si "antes" los laicos no pintasen nada en el apostolado de la Iglesia, y "ahora" han conseguido ser los protagonistas de la evangelización.

Es una verdad, ya evidente en el Evangelio, que el Señor envía a los Apóstoles (enviados) a predicar el Evangelio a toda criatura, y que esa excelsa misión les corresponde a ellos especialmente, y como afirma con énfasis el Vaticano II, a sus sucesores, los Obispos (Christus Dominus 12) y a sus inmediatos cooperadores, los presbíteros (Presbyterorum Ordinis 2-4). Ellos, por el Orden sacramental, reciben de Cristo una potenciación permanente espiritual (carácter) para predicar el Evangelio al mundo y a los cristianos, para perdonar los pecados, para celebrar la Eucaristía y guiar como pastores al pueblo.

Y esta nueva consagración, que supone la previa del bautismo, "se confiere por aquel especial sacramento [del Orden sagrado] con el que los presbíteros, por la unción del Espíritu Santo, quedan sellados con una carácter particular, y así se configuran con Cristo sacerdote, de suerte que puedan obrar [in persona Christi] como en persona de Cristo cabeza" (PO 2). La misma doctrina, sumamente tradicional (alter Christus), viene fuertemente expresada en el Sínodo Episcopal sobre los presbíteros (1971).

Debemos, pues, tener hoy buen cuidado de que los enormes trastornos fácticos de la Iglesia hoy, especialmente la escasez o ausencia de sacerdotes, no produzcan graves desviaciones en la doctrina de la fe, acomodando ésta a las nuevas circunstancias históricas. La doctrina de la fe permanece idéntica para siempre.

La Iglesia antigua elegía con extremo cuidado a quienes enviaba a predicar el Evangelio, y lo hacía en modos muy solemnes: como en el envío de Pablo y Bernabé (Hch 13): oración, ayunos, imposición de manos, y finalmente, después de la elección hecha por el ESanto, el envío misionero. La Iglesia continuaba así lo que hizo Cristo, cuando elige-llama a unos Apóstoles (unos pocos), que han de dejarlo todo (familia, barcas, oficios, tierra), que durante tres años de seminario recibieron de Él una formación muy especial, pues "les explicaba en privado lo que enseñaba en parábolas a la muchedumbre" (Mc 4,34), para, finalmente, enviarlos (missio) a evangelizar con un poder especial del ESanto: "recibiréis la fuerza del ESanto, que descenderá sobre vosotros [en Pentecostés], y seréis mis testigos en Jerusalén, en Samaría y hasta los últimos extremos de la tierra" (Hch 1,8).

El Concilio Vat.II no cambia esta concepción del NT y de la Tradición. Dice que la predicación está encomendada en forma especial “al clero”, y que los seglares tienen también en este papel gran importancia, como “cooperadores de la verdad” (3Jn 8) (Apostolicam actuositatem 6a). Tenemos casos de laicos, como el matrimonio de Aquila y Priscila (1Cor 16,19; 2Tim 4,19), que ayudaron mucho al apostolado evangelizador de San Pablo. Y cuando se produjo "la gran persecución contra la iglesia de Jerusalén, todos, fuera de los apóstoles, se dispersaron" por otras regiones, y "los que se habían dispersado iban por todas partes predicando la palabra" (Hch 8,1-4). Todos los cristianos, también los laicos por supuesto, desde el Bautismo participan en Cristo de su condición profética, sacerdotal y real. Y hoy esta misión profética se hace más urgente que nunca (AA 6).

Ahora bien, el Vat.II se caracteriza justamente por la precisión notable con la que configura la misión propia de Obispos y sacerdotes, de religiosos y de laicos, dedicando un documento conciliar a cada uno de ellos. Dice por ejemplo: “Es obligación de /// toda la Iglesia trabajar para que los hombres se capaciten a fin de establecer rectamente todo el orden emporal y ordenarlo hacia Dios por Jesucristo. Toca a /// los Pastores el manifestar claramente los principios sobre el fin de la creación y el uso del mundo, y prestar los auxilios morales y espirituales para instaurar en Cristo el orden de las realidades temporales. Es preciso que /// los seglares acepten como obligación propia el instaurar el orden temporal y el actuar directamente y de forma concreta en dicho orden, dirigidos por la luz del Evangelio y la mente de la Iglesia [...] t el buscar en todas partes y en todo la justicia del reino de Dios" (Apostolicam actuositatem 7).

Acepten los laicos "como obligación propia" obrar, al modo del fermento en la masa, desde dentro de la sociedad temporal, para renovar en Cristo todo: familia, trabajo, cultura, medios de comunicación, escuelas y universidades, vida política, social, económica, arte y deporte, ciencias y técnicas, etc. Es una obligación "propia" ineludible: si ellos no cumplen en este campo, no será el clero quien en él pueda suplirles. Obligación propia, pero no "única y exclusiva", pues en la "Multiplicidad de formas del apostolado organizado" (AA 19), también se indica entre otras a aquellas asociaciones "que buscan de modo particular los fines de la evangelización y de la santificación" (19a).

En todo caso, una vez más se cumple el Concilio justamente al revés. Lo diré muy en síntesis, casi en caricatura:

1) Los sacerdotes no pocas veces cumplen muy deficientemente su misión sacerdotal propia ya indicada, especialmente la misión ad gentes, inclinándose preferentemente a la promoción social propia de los laicos.

2) Y los laicos cumplen muy deficientemente su misión laical propia, transformar el mundo temporal en sus estructuras culturales, mediáticas, políticas, económicas, culturales, educacionales, etc.

Dios providente promueve entonces movimientos laicos que, aunque dejen en buena parte de empeñarse en su misión propia secular, realicen una gran entrega en favor de la evangelización, que es en la Iglesia y en el mundo la tarea más urgente y necesario. Esta entrega es buena, es providencial; pero ciertamente no es de suyo lo ideal para el desarrollo de la vida y misión propia de los laicos, sino que es un remedio extraordinario en una situación extra-ordinaria, gravemente anómala, de las Iglesia locales.

Y no es un remedio completo, por supuesto. De hecho, si no hay fuerza laical suficientemente empeñada en la transformación de la sociedad temporal, el mundo secular se va pudriendo más y más, se va configurando en cuadros de vida profundamente ateizantes y sujetos al influjo del diablo; se va formando así una sociedad que en su pensamiento, leyes y costumbres está cada vez más alejada de Dios en sus marcos vigentes, marcos que tantísima eficacia tienen para pervertir una sociedad e impermeabilizarla al Evangelio.
21/04/13 1:09 AM
  
Juan Antonio
Esta reflexión es muy interesante y un buen reflejo, no solo de lo que pasa en Europa, sino lo que está pasando en todo el mundo. En América la situación es parecida. Creo que algo que nos falta hoy en día en nuestra Iglesia es SANTAS VOCACIONES... no cualquier seminarista o religioso movido por motivos personales, no tan santos a veces... necesitamos que la formación sea centrada no tanto en que conoscan mucho de la teología, que otros les cuentas... si no del conocimiento de Cristo, quien es el que los llama, con un encunetro personal con él, que dé sentido y fuerza a su vocación; con un encuentro con la Palabra, viva, de Dios, vivida cada día; co testimonios própios de lo que Dios hace en la propia vida y no lo que ha hecho en otros y en experiencias añejas, sino diarias de la gran misericordia de Dios. No creo que deba preocupar la participación activa de los laicos, muchos de ellos verdaderamente con una vida de santidad, sino la resignación,acostumbramiento, profesion y no vocación de algunos sacerdotes, que desmotivan y alejan a los creyentes iniciados y desalientan a los creyentes convertidos... ¡Señor Jesús,ten piedad de tu pueblo y danos sacerdotes santos¡¡¡Amén.

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JMI.-Si "conocen mucho de la teología", de la buena teología, se verán muy potenciados los sacerdotes tanto en su vida espiritual como en su acción apostólica al servicio de los hombres.
21/04/13 1:43 AM
  
amauta
Allillanchu padre! Hoy en la misa, ya en la Jornada de Oración por las vocaciones, recordaba en la homilía que aunque esta jornada se centra en las vocaciones de especial consagración, no hay que olvidar una básica: la vocación al matrimonio cristiano. Sin formar familias cristianas difícilmente podrán surgir vocaciones al presbiterado y a la vida religiosa. Recordaba que en once años que llevo de ministerio he visto caer en picado las celebraciones de matrimonios, y que estas siguen siendo muy deficientes (me hago la comparación del cursillo pre-matrimonial es en la mayoría de los casos como ponerle una tirita a un moribundo)y eso que cuando empecé ya los matrimonios habían caído bastante, pero ahora ya empieza a ser algo raro, pero más raro es encontrar, por lo menos en mi parroquia, a alguien que inicie el expediente matrimonial sin estar ya conviviendo (casarse no se cansan en la parroquia porque es fea de verdad); el número de niños que se bautizan también ha bajado mucho, y aquí ganan los que son hijos de uniones no matrimoniales o de uniones civiles respecto a los hijos de matrimonios canónicos. Como párroco me encuentro perplejo, no sé que hacer. No se reciben señales de los obispos y parece que toda la responsabilidad nos la trasladan a nosotros. Seguramente tampoco ellos sabrán lo que hacer, pero al menos lo podrían decir y compartimos la pena. Estos datos no entran en las estadísticas que hemos de entregar a la curia y no se toman medidas. Se nos pide que seamos acogedores y a la vez rigurosos. Esto lo sufro especialmente en las primeras comuniones: intentas acoger y lo único que interesa a la mayoría de los padres es salir adelante con sus caprichos; intentas ser rigurosos y te montan una revolución. Pero como ud. dice no basta estar sólo rogando (falso providencialismo), con la gracia de Dios hay que estar con el mazo dando... pero necesitamos orientación de los obispos, si no con el mazo lo que damos son palos de ciego. Perdón por el desahogo.
21/04/13 2:51 AM
  
Marita
Hoy sabado 20 tuve la oportunidad de asistir con mi familia a la celebracion de la misa con motivo de los 50 a;os de vida sacerdotal del Padre Agustino Recoleto Juan Cu;a Calavia,y de escuchar su emotivo agradecimiento a Dios por amarlo tanto,el llamado de una vocacion que se inicio tempranamente 11 a;os en la cual indudablemente tuvo que ser ademas encauzada por su "familia" y que fue tomando forma definitiva no sin carecer de dificultades y tentaciones como nos compartio con natural sencillez y a corazon abierto como quien habla con un amigo de toda la vida.Esto me dio pie para pensar en la necesidad de regresar a los origenes basicos de nuestra sociedad, La Familia constituida en un matrimonio bendecido por Dios y cultivada siguiendo valores que no dejen presa a los jovenes de los sabidos contravalores del poder, poseer y del placer que arrastra a muchos por el aparente logro de satisfacciones de necesidades inmediatas que convierten a muchos en tipicos dependientes cual drogadictos disque por encontrar la verdadera libertad. Familia que ora unida, unida permanece y tambien sera fuente de vocaciones.
Nosotros los laicos debemos seguir orando por las vocaciones sacerdotales y religiosas y promoverlo a otros que aun no lo estan haciendo y que como yo no sabia de la gravedad de la situacion, recordemos que todos somos Iglesia y que Dios nos quiere unidos y orantes en humildad, fe y esperanza.
Ahora que se viene el mes de mayo recordemos los pedidos de la Madre y recemos el Santo Rosario tambien por esta prioritaria vocacion.Con Dios todo es posible confiad,confiad,confiad, saludos y gracias.
21/04/13 3:24 AM
  
María a
Decía San Alberto Hurtado (chileno):

"Santo Tomás nos dice que Dios nunca abandona a su Iglesia hasta el punto de abandonarla de ministros idóneos, por tanto, del número suficiente de sacerdotes.
Segunda premisa: sabemos por la experiencia, y es regla de teología pastoral, que un sacerdote, por más celoso que sea, no puede alcanzar a más de mil almas.
Tercera premisa aplicada a Chile: hay en Chile 1.615 sacerdotes; aptos para el cultivo espiritual, digamos 1.200, por tanto posibilidades de 1.200.000 almas.
Somos 5.000.000 ¿Cuántas quedan fuera de toda posibilidad?"

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JMI.-Me voy a buscar una calculadora.
Yo hice el bachillerato en letras.
21/04/13 8:30 AM
  
Eduardo
Pablo, lo de poner como excusa que se van a morir las "viejas" no creo que sirva, es más te hago yo otra pregunta, ¿cuál es la edad media de nuestros sacerdotes?. Dentro de esos 10-15 años que tú mencionas, también nos van a faltar muchísimos sacerdotes, y en las condiciones en las que se encuentra hoy día la Iglesia, carecemos del recambio suficiente para tantos ordenados. De forma que por muchos ancianos que se mueran tenemos que recordar que lo mismo va a pasar con nuestros sacerdotes que tienen una media de edad muy alta en España.
Recemos para que Dios nos dé muchos y santos sacerdotes.
21/04/13 9:39 AM
  
Yolanda
Pablo, es evidente que tu madre trabajaba fuera de casa.
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JMI.-¿Pero no te habías ido?
21/04/13 11:00 AM
  
Yolanda
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JMI.-¿Pero no te habías ido?

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¿Pues no ve que no? Hay cosas que, una vez leídas, no se pueden dejar sin respuesta.

Pero ahora sí, no se preocupe. No es de extrañar ese derroche de empatía en sus comentaristas.
21/04/13 11:55 AM
  
pablo velasco
Eduardo___ Obviamente con las ancianas moriran los curas ancianos, pero viendo la cantidad de nuevos cristianos, es más o menos proporcional a la necesidad de nuevos sacerdotes.

Yolanda___ No, no trabaja fuera de casa, trabaja en casa.

21/04/13 11:56 AM
  
pablo velasco
JMI___No hablo de que únicamente los laicos pueden predicar, sino que los laicos son una parte muy importante de ella.
LF, al que respondí, dice que es misión exclusiva de los ordenados.


APOSTOLICAM ACTUOSITATEM

SOBRE EL APOSTOLADO DE LOS LAICOS


9. Los laicos ejercen un apostolado múltiple, tanto en la Iglesia como en el mundo. En ambos órdenes se abren varios campos de actividad apostólica, de los que queremos recordar aquí los principales, que son: las comunidades de la Iglesia, la familia, la juventud, el ámbito social, el orden nacional e internacional. Como en nuestros tiempos participan las mujeres cada vez más activamente en toda la vida social, es de sumo interés su mayor participación también en los campos del apostolado de la Iglesia.

10. Los laicos tienen su papel activo en la vida y en la acción de la Iglesia, como partícipes que son del oficio de Cristo Sacerdote, profeta y rey. Su acción dentro de las comunidades de la Iglesia es tan necesaria que sin ella el mismo apostolado de los pastores muchas veces no puede conseguir plenamente su efecto.

Pues los laicos de verdadero espíritu apostólico, a la manera de aquellos hombre y mujeres que ayudaban a Pablo en el Evangelio (Cf. Act., 18,18-26; Rom., 16,3), suplen lo que falta a sus hermanos y reaniman el espíritu tanto de los pastores como del resto del pueblo fiel (Cf. 1 Cor., 16,17-18).
21/04/13 12:08 PM
  
Luis Fernando
Pablo Velasco:
LF, al que respondí, dice que es misión exclusiva de los ordenados.


LF:
¿Cuándo y dónde he dicho yo semejante cosa?
Desde luego en la Misa un laico no puede predicar. Eso no admite discusión. Pero hay predicadores laicos en la Iglesia. Pocos, pero "haberlos hailos". Pueden predicar en las celebraciones de la Palabra -aunque yo recomendaría pedir al obispo que mande la homilía a predicar- o en reuniones no litúrgicas.
21/04/13 12:40 PM
  
Ricardo de Argentina
Cierto es que el avance del liberalismo en los últimos dos siglos -y especialmente luego de la IIGM- es una de las causas de la falta de vocaciones religiosas. Son muchas menos las almas que viven el gracia habitual, y las familias ya no desean que surga de ellas un consagrado. ¡Pero si es que ya casi ni hay familias! Loa matrimonios escasean, los niños se abortan y su lugar es ocupado por mascotas. Patético cuadro nada propicio para que se multipliquen y pueblen los seminarios. Dios lo permite y por algo será.

Pero el recurso a la oración es capaz de romper este aparente determinismo, como se sigue de este caso verdaderamente paradigmático:
En la década de los '80 Mons. León Kruk, obispo de San Rafael (Argentina) disponía de una cantidad ínfima de sacerdotes para atender a su recientemente creada jurisdicción. Solicitó sacerdotes a otros obispos, y nada. ¿Qué hizo entonces? Todos los jueves expuso el Ssmo. entre vísperas y la mañana siguiente, en Noche Heroica de oración pidiendo por vocaciones para su diócesis. Y él en persona, junto con un puñado de 10 a 15 fieles, insistieron tozudamete ante el Cordero por...¡cuatro años!. Una noche sin dormir por semana, todas las semanas, sin descuidar las demás obligaciones. Y sin el menor resultado aparente, hasta que... aparecieron dos sacerdotes que lo ayudaron a fundar un seminario. El cual se pobló milagrosamente al punto de que cuando contaba ya con 190 seminaristas, arrancó al B.JPII la exclamación:"¡Esto es una bendición de Dios!". ¡Cuán propias eran sus palabras.!
Hoy en día, San Rafael es la diócesis argentina que tiene más sacerdotes diocesanos por habitante. Y por añadidura, tiene el honor de haber sido cuna del Verbo Encarnado, la congregación misionera argentina más activa y una de las de mayor expansión actualmete en la Iglesia.
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JMI.-Estuve dando unas conferencias en el Seminario de San Rafael, muy buena gente. Y San Rafael, Mendoza, es una de las zonas de Argentina, e incluso de América, de donde más pedidos nos llegan a la Fund. GRATIS DATE, y a donde más enviamos, consecuentemente. Dios los bendiga.
21/04/13 4:24 PM
  
pablo velasco
Quizá el problema es que me he confundido de terminología.
Predicar es para usted la homilía?¿? Eso obviamente sólo puede darla el sacerdote, pero si se refiere a evangelizar, eso también es tarea de laicos.
Por ejemplo, yo hoy vengo de la "gran misión", de evangelizar en las plazas. Es más o menos esto:

---"Con motivo del Año de la Fe y siguiendo la invitación del Papa Francisco para anunciar el Evangelio en las calles, los miembros de este movimiento de la Iglesia Católica saldrán por las plazas a dar su testimonio durante todos los domingos de Pascua.

Este año se celebra el Año de la Fe, proclamado por Benedicto XVI en su Carta Apostólica Porta Fidei y por eso, el Camino Neocatecumenal ya ha comenzado a llevar a cabo una Gran Misión en distintas plazas de todo el mundo, donde darán testimonio vivo de su fe.

De modo que, durante los domingos de Pascua saldrán a la calle para anunciar el Evangelio a los pobres y a los alejados de la Iglesia, siguiendo a su vez, la invitación del Papa Francisco en su última carta pastoral como arzobispo, en la que pedía a los católicos esto mismo."

A esto me refiero yo cuando digo predicar. Usted [se refiere a Luis Fernando], unos posts más arriba dice:
----"O sea, si no hay vocaciones al sacerdocio, olvidémonos de que la Iglesia sobreviva. Los laicos somos parte de la Iglesia pero no hay Iglesia sin los ordenados. Las misiones no son obra de laicos. La predicación no es tarea de laicos. Etc."

A lo mejor me he confundido de terminología, me gustaría que me lo aclarara.
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JMI.-Si LFdo quiere contestarle, bien.
Yo, por mi parte, ya le he aclarado a usted largamente la cuestión en mi respuesta de 01:09 hs.
Si no le basta lo dicho, lo siento. Pero no vuelvo sobre el tema.
21/04/13 5:01 PM
  
john
padre iraburu. una posible solucion a la crisis vocacional podria ser, ordenar presbiteros a hombres solteros profundamente cristianos y moralmente intachables en sus vidas. que le parece padre? bendiciones en su miniterio sacerdotal.
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JMI.-A mí me parece que no.
Y ya ve Ud. que también a la Iglesia le parece que no.
21/04/13 5:50 PM
  
pablo velasco
Claro, lo he entendido a usted de maravilla, además estoy deacuerdo. (Habla de evangelizar tanto laicos como seglares, cada cual en su ámbito, y obviamente bajo la dirección de la jerarquía) Me refería a LF, que no lo he comprendido tan bien.

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JMI.-Pues si le ha quedado claro, ya le vale.
Que no haya comprendido del todo lo que dice LFdno no tiene ninguna importancia.
Déjelo estar.
21/04/13 7:11 PM
  
pablo velasco
También agradezco la síntesis del CVII respecto a la evangelización, que ha hecho, lo ha dejado claro.
21/04/13 7:12 PM
  
AMDG
En mi parroquia (donde la mayoria son de clase baja) el cura, pasea en un carro ultimo modelo, y uno no tan ultimo modelo, siempre tiene una excusa para pedir dinero ( a pesar de que miembros de la comunidad le dijeron que eso era mal visto) , usa perfumes, relojes costosos, dos smartphone (en mi país los smartphones son 2 y 3 veces más caros que en resto del mundo por la inflación), cuando no viste de cura, usa ropa costosa, es conocida sus escapadas nocturnas (que justifica diciendo que se va a hacer ejercicio) , es soberbio, petulante, déspota , poco humilde, cuando se va de vacaciones (entre 3 y 4 veces al año) , deja la parroquia a cargo de su familia (conocidos paganos) , y cuando el Obisp visita le llena de halagos publicos porque el templo esta bien cuidado (la estructura) y podría escribir mucho más, pero creo que no es necesario, ahora como catequitsta como le digo a un joven que eso es dejarlo "todo" por seguir a Cristo? Esa incoherencia entre fe y vida que se esta dando en muchísimos sacerdotes es alarmante...

Y ni mencionar los conocidos sacerdotes homosexuales que el Obispo ha suspendido, y restituido y siguen en lo mismo.
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JMI.-Yo llevo casi 50 años de cura y los he conocido antes y ahora buenísimos. También he conocido algunos malos malos, muy pocos. Bastantes se mantenían fieles a su ministerio como podían, con una formación escasa y a veces torcida, la que les habían dado; aún así, iban adelante más bien que mal.
Lo que usted cuenta no vale mucho. Yo también conozco muchos matrimonios, muchísimos son flojísimos, pésimos en la vida cristiana. Pero sigo venerando enormemente el matrimonio y la familia, y he conocido matrimonios excelentisssssmos.
Ya nos dijo el Señor que en su campo había trigo y cizaña.
Los dos nos enseñan, aunque de diverso modo:
-El trigo: así hay que ser.
-La cizaña: así no hay que ser.
Y las dos enseñanzas nos valen (Rm 8,28).
21/04/13 8:56 PM
  
catolico
Si la comunidad catolica en Europa no despierta rapidamente sobre las enormes carencias ,vacios espirituales y demas tragedias sociales ,espirituales y de toda indole que se vive en centro ,sur america y las islas del Caribe incluyendo Cuba ,Haiti u otras sociedades ,la sociedades de America se precipitan al oscurantismo ,al paganismo africanista ,hechizeria y otros males ,el oscurantismo y el anti existencialismo son manifiestos ya en las sociedades de hispanoAmerica .Que responde a todo esto el hermano JMI .
21/04/13 9:04 PM
  
Luis Fernando
Esto ya no es opinión, sino ley canónica:

762 Como el pueblo de Dios se congrega ante todo por la palabra de Dios vivo, que hay absoluto derecho a exigir de labios de los sacerdotes, los ministros sagrados han de tener en mucho la función de predicar, entre cuyos principales deberes está el de anunciar a todos el Evangelio de Dios.


766 Los laicos pueden ser admitidos a predicar en una iglesia u oratorio, si en determinadas circunstancias hay necesidad de ello, o si, en casos particulares, lo aconseja la utilidad, según las prescripciones de la Conferencia Episcopal y sin perjuicio del ⇒ c. 767 § 1.

767 § 1. Entre las formas de predicación destaca la homilía, que es parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono; a lo largo del año litúrgico, expónganse en ella, partiendo del texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana.


Pues eso, la predicación es misión específica de los ministros sagrados. En determinadas circunstancias -es decir, no debería ser lo habitual u ordinario- los laicos pueden predicar. Pero la prédica principal, que es la homilía en la Misa, está reservada a los ordenados.

¿Ejemplos de predicación de laicos?
El más claro me parece que se da en las celebraciones de la palabra, cuando no hay sacerdote que pueda oficiar la Misa.
21/04/13 9:12 PM
  
Luis Fernando
Acabo de encontrar un artículo definitivo sobre el tema de la predicación de los laicos. Está en Ius canonicum:

http://www.iuscanonicum.org/index.php/la-funcion-de-ensenar/otros-articulos/379-la-predicacion-de-los-laicos-en-el-derecho-de-la-iglesia-catolica.html


Dice, citando la Instrucción Ecclesiae de Mysterio sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes:

La predicación por los laicos no es un derecho (como el que tiene el Obispo) ni una facultad (como corresponde al diácono y al presbítero) sino que -si es el caso- se les admite a predicar.

Otra distinción.
1) Una cosa es dedicar la propia vida, digamos, profesionalmente a la predicación del Evangelio y otros ministerios apostólicos. Eso es propio del Obispo-presbítero-diácono-religioso, y en el caso de los laicos si se da, será como una excepción que confirma la regla.
2) Otra cosa es que de vez en cuando se predique, como en el ejemplo del equipo misional que he puesto. Y eso por supuesto que puede y debe hacerlo un laico. Por otra parte, son innumerables los catequistas laicos, y no hay una diferencia muy grande entre evangelizar y catequizar: en muchos casos, concretamente, el catequista está evangelizando, dando la Buena Noticia a chicos, adolescentos o jóvenes que no tienen ni idea del asunto.

Puede admitirse a los laicos a la predicación en casos de escasez de clero, pero no se puede convertir en un hecho ordinario.

Pues eso, tema zanjado.
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JMI.-El que no distingue, confunde. Así nos decía el profesor de Crítica.
1) Una cosa es predicar dentro de la Misa.
2) Otra cosa es predicar en la calle, en unos cursillos de cristiandad, en un equipo misional. Claro que en ahí pueden predicar los laicos, quién lo duda. Los años míos en Chile más de una vez, en verano, íbamos un equipo de unos 8 (pongamos un cura, yo, dos monjas, tres muchachas y cuatro muchachos estudiantes), organizábamos grupos de mayores, adolescentes, niños, etc., nos distribuíamos los del grupo misional, y "predicábamos" que nos matábamos en sitios muy alejados, metidos en los Andes, adonde no llegaba casi nunca la pastoral ordinaria. Eso sí, la Misa la celebraba yo; bueno, con el pueblo de Dios.
Lo primero está claro, y lo segundo también.
O sea que todo está claro.
21/04/13 9:22 PM
  
Catolico
Se debe de ir a misa ,como tambien se debe predicar en la calle o en visitas a la casa como tambien predicarle a las almas que estan confundidas ,sin embargo para predicar la palabra no creo que sea necesario estar todos los dias en misa ,es en el mundo de la calle donde se necesita a dios ,al Cristo ,en ese mundo en donde la palabra cristiana no llega ,es alli donde dios y el Cristo deben de llegar mediante la palabra ,mediante la predica ,mediante la estampa del sr o mediante una recomendacion a visitar la casa del sr ,eso creo .
21/04/13 9:43 PM
  
Andres
Padre Iraburu, me parece una contestación sin sentido la dada a AMGD, no le parece mas sensato darle herramientas para hablar con el señor Obispo? Y que sancione al desubicado cura? No es mejor decirle que se entregue a la vida de oración en vez de ponerle en ejemplo sus vivencias inútiles (en vistas al punto práctico) a la situación de quien comenta?
Tal vez sea el eterno problema de interpretación, pero donde ud. al parecer vio una queja, yo vi un alma que se apena de tener a la vista malos pastores, y busca la ayuda de uno bueno.
Ud. se la pasa escribiendo de los problemas de la Iglesia, y las soluciones? y las soluciones concretas cuando un fiel se las plantea?

Y el escándalo de un mal matrimonio no es comparación al escándalo de un mal cura....moral básica...

En Cristo.
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JMI.-Se equivoca ud. cuando afirma que debería yo darle "herramientas" a AMGD para que hable con su Obispo. No le conozco ni a él ni a su Obispo. No tengo ni idea si su intervención va a ser prudente o perjudicial.

También se equivoca cuando dice que hablo de los problemas de la Iglesia pero que no señalo las soluciones. Si hablo, p.ej., de la falta del sentido de lo sagrado, fomento al mismo tiempo el sentido de lo sagrado. Si hablo del impudor, hago un elogio del pudor. Nunca señalo lo negativo sin indicar lo positivo que se está negando en lo que denuncio.

Andres
21/04/13 10:30 PM
  
pablo velasco
Claro LF, y JMI, yo me refiero a predicar por la calle. Para predicar en la misa y educarnos está el sacerdote con su homilía. No hablo de suplantar eso, ni mucho menos.
21/04/13 10:43 PM
  
María
Yolanda, buenas noches.
El dia tiene 24 horas, de las cuales 8 las pasamos durmiendo, otras 8 o más trabajando (divididas en mañana, tarde o noche..) en las 8 restantes nos ocupamos del hogar, relaciones sociales,marido, padres,administración, colegios,hijos, compras,ordenador,problemas familiares,móvil ocio .....y en Gran parte de la población ya no les queda tiempo para visitar al Señor en la Iglesia, mucho menos asistir a la Misa diaria y mucho menos para recibir una formación y dirección espiritual.....esto se demuestra claramente..por la cantidad de Cristianos mundanizados.
Te felicito si tú eres una creyente comprometida y vives y transmites la Fe .
21/04/13 10:44 PM
  
Luis Fernando
Pablo, todo lo que sea dar a conocer a Cristo es bueno. Y eso lo podemos hacer todos si se nos presenta la ocasión. Y si no se presenta, la podemos buscar.
22/04/13 12:28 AM
  
Andres
Muy bien, le concedo, tal vez exageré un poco con lo de las herramientas, debido al caso planteado, pero me generó una duda, de que manera podría ser perjudicial?

Gracias por la respuesta anterior

En Cristo

Andres
22/04/13 12:58 AM
  
cherry
Hablamos de vocaciones, creo falta oración, estuve en Pastoral Penitenciaria, los internos no sabían lo minimo de rezos, lo máximo el Padrenustro y Ave María, se descartaron porque no era orar, y hay oraciones hechas aún por santos que evangelizan y llevan a la meditación. Se quitó toda oración despúes de Misa, no hay Padre que rece el Rosario con sus fieles
22/04/13 1:26 AM
  
Catholicus
Todos los sacerdotes quieren unas familias cristianas como caldo de cultivo, mientras ninguno se atreve a hablar de la familia tradicional contrapuesta a la "moderna" , con una mujer obedeciendo a un hombre extraño en el trabajo por dinero y haciendo cálculos constantes para no sufrir un embarazo.

El feminismo está metido hasta la cocina dentro de la Iglesia y nadie se atreve a dar un puñetazo en la mesa.

Solo los rusos, que no se arredran tan fácilmente. ...

No lloremos por las consecuencias, vayamos a las causas. Hay que volver a predicar la familia tradicional, que es un modelo de amor, y no de producción o -falsa- "realización ".

A Ratzinger se le entiende muy bien en "informe sobre la fe "
22/04/13 11:16 AM
  
Catholicus
Digamos que la predicación es propia del sacerdote pero que todos estamos llamados a la Evangelización.
Ya, listo :-)
22/04/13 11:24 AM
  
maríax
Que por qué los seminarios están vacíos? nos quejamos? Eso es "levantar tronos a los principios y cadalsos a la s consecuencias".
22/04/13 1:30 PM
  
enric
Un factor que puede haber influido bastante es el hecho que la TVE empieza a emitir, regularmente, a partir de Octubre del 56. A comienzos de los 70, en España, la TV es una realidad.

Vemos que el mundo está más cerca a través de las imágenes (ya no sólo oímos como en la Radio o vemos algún domingo en el NO-DO en el cine) y observamos, desde nuestros hogares, las noticias de las hambrunas devastadoras.

El luchar contra el hambre une a todas las personas de Buena Voluntad. De todas las religiones, ateas, agnósticas de cualquier raza o país. De forma individual cada uno decide hacer sus aportaciones, para mí además de las aportaciones mensuales a la Parroquia es muy importante una donación anual para misioneros de África pues sé positivamente que el dinero que aporte se va a destinar eficazmente.

Pero, al mismo tiempo, también existe un sentimiento claro, que va creciendo con el desarrollo tecnológico, que el hambre en el mundo se puede erradicar. Pero es necesario que unos pocos pero muy poderosos vinculados a las industrias armamentísticas, a la droga, a la gran banca y a la élite política: quieran. La Iglesia Católica, aunque en un lugar más modesto, (desde mi punto de vista) también puede influir (y de hecho la realidad es que colabora muy eficazmente) pero debe existir como algo más: una denuncia en todos los medios de comunicación, pero eficaz, hacia la realidad que es: que para el LUCRO de unos pocos tengan que morir actualmente de 10.000 a 20.000 personas diarias por hambre o por las consecuencias de una deficitaria nutrición.

Hace falta dar de comer al hambriento y beber al sediento, al mismo tiempo que participar en un sentimiento que la inmensa mayoría estamos en contra que unos pocos que por egoísmo, que por afán de lucro, hasta el infinito, muevan los hilos para sus fines con: las guerras, el hambre, la droga y la codicia.

“Siempre ha habido guerras y hambre” dicen muchos, pero no siempre hemos tenido un desarrollo tecnológico para evitar el hambre y unos medios de comunicación eficaces que como decía empiezan a ser una realidad a comienzos de los 70.

Creo que el Santo Padre Francisco con algunos gestos va tomando la dirección en la línea de intentar hacer algo más, pues es más que evidente que el hambre y la guerra se pueden erradicar.

Ánimo y un abrazo.
22/04/13 4:43 PM
  
Ricardo de Argentina
...con una mujer obedeciendo a un hombre extraño en el trabajo por dinero y haciendo cálculos constantes para no sufrir un embarazo.
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Vaya Catholicus...,
reconozco que jamás antes había conocido una definición tan ajustada, sintética y contundente de lo que se ha dado en llamar "la familia moderna".

La cual "familia" es una de las causas de la sequedad de vocaciones de consagrados a Dios que vemos y padecemos.
23/04/13 2:39 AM
  
El Padrino
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JMI.-Debe ser Ud. nuevo en esta Sala de Comentarios.
De otro modo sabría que no publicaría en mi blog su elogio de la fecundidad en vocaciones de la Fraternidad lefebvrista. Esa Fraternidad, rechazando el Vaticano II, la Misa postconciliar y la obediencia al Papa, se queda en una situación cismática, ordena válida pero ilícitamente sus sacerdotes, y celebra los sacramentos válida por ilícitamente. No debemos alegrarnos de que crezca una Fraternidad que está en tal situación. Y debemos pedir a Dios su retorno a la plena unidad de la Iglesia Católica.
Un saludo.
23/04/13 12:25 PM
  
Alfonso
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JMI.-Me ha mandado Ud. una docena de comentarios, todos con distinto nombre, y todos hostiles y filolefebvrianos.
No se canse.
24/04/13 10:37 AM
  
Marqués
Pensando en todos los obstáculos que tendría que afrontar un niño nacido en el año 2012 para ser ordenado sacerdote a los 30 años por ejemplo (2042), se me hace francamente complicado imaginar no un aumento, si no un mantenimiento de las actualmente paupérrimas vocaciones sacerdotales.

El ambiente es sumamente adverso a las vocaciones. Padres, familia, educación, colegios, y en menor proporción parroquias……¿conforman un ambiente , no digo ya propicio, si no simplemente neutro para el desarrollo de vocaciones? .Los niños , y los jóvenes son muy receptivos a lo que se les transmite….¿Que importancia tiene la religión en la vida actual de un niño , de un joven…..?

Habrá muchas causas complementarias en la perdida de vocaciones pero, en definitiva, no es si no un síntoma de la perdida generalizada de religiosidad. Y es evidente que reducir la religión a un conjunto de buenas obras e intenciones terrenales, la convierte en algo terrenal, en algo que no transmite ningún tipo de trascendencia. Y es difícil que alguien lo deje todo por seguir a alguien que no conoce, o que lo poco que conoce de Él sea una especie de historieta de romanos y judíos, aliñada de una serie de consejos morales.

Las vocaciones vendrán impulsadas por la predicación de la Verdad, ya que solo ella atraerá a las almas de las personas, solo la Verdad puede generar en las almas de las personas la renuncia terrenal que lleva implícita la vida católica en general y la sacerdotal en particular. La verdad es la que desata la grandeza espiritual. En fin cosas obvias….LA PREDICACIÓN DE LA VERDAD.

Saludos y que Nuestro Señor Jesucristo le conceda raudales de salud.

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JMI.-Mucho hay de lo que ud. dice.
De todos modos, ora et lab-ora pro vocaciones,
y "es Dios quien da el crecimiento" (1Cor 3,7).
24/04/13 11:36 AM
  
Ignacio
¿Acaso todo lo que está ocurriendo no concuerda con lo que dice San Pablo en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses?: "Que nadie os engañe, sea de la forma que sea. Porque primero tiene que producirse la APOSTASÍA y manifestarse el hombre impío, el hijo de la perdición, el enemigo que se eleva por encima de todo lo que es divino y recibe culto, hasta sentarse en el santuario de Dios..."

El modernismo dentro de la Iglesia ha hecho y hace mucho daño. El Señor es infinitamente misericordioso, pero también infinitamente justo. Hay que predicar la misericordia, de acuerdo, pero también hay que hablar del pecado y llamarlo por su nombre... La idea de que todo es lícito, todo vale, ha hecho mucho daño. Los modernistas no son auténticos, desean agradar al mundo, a la gente, centranlo todo en el amor, el pecado parece que para ellos no existe. Eso ha originado que muchos católicos se escandalicen, se enfríen. A esto hay que añadir que los grupos de ideas anticatólicas han copado desde hace años la enseñanza y desde hace años están haciendo una labor muy bien organizada entre niños y adolescentes y eso también ocurre en centros que se llaman religiosos...
24/04/13 12:55 PM
  
Marqués
Dios esta con nosotros. Dios nos apoya y ayuda. Dios nos sostiene y conforta. Dios es nuestro padre misericordioso que nunca nos abandona. Es Dios quien da el crecimiento.
Pero aquí abajo la batalla la tenemos que dar los hombres, con la ayuda imprescindible de Dios. Somos colaboradores necesarios, aunque en absoluto suficientes. Dios decidió que seamos participes, mediante nuestra vida terrena, de nuestra propia salvación. Salvación, palabra clave. Necesitan ser salvados los que previamente están condenados. Y Dios nos ha dado las armas necesarias (la Verdad), para que con su imprescindible ayuda y sostén (Gracia), podamos aspirar a salvarnos.
Si a los hombres se les hurta la Verdad, si no se les explica claramente lo precario se su situación, el grave peligro al que están sometidos ¿como pretendemos que estos mismos hombres renuncien a todo con el fin de lograr su salvación y la de los demás?
En tiempos pretéritos, y aunque en la Iglesia se manifestaran conductas impropias, ¿se hurtaba, ocultaba o se daba una versión reduccionista de esa verdad? No, al menos en alto grado. Yo, personalmente, no necesito de forma imperiosa en los sacerdotes un ejemplo moral (aunque lo agradezco y valoro en alto grado), lo que necesito es que me prediquen la Verdad. Que me expliquen la verdadera naturaleza del hombre, de Dios, del pecado, etc…. Que me expliquen las consecuencias de mis actos. En definitiva, que ya que me estoy jugando mucho (todo), me expliquen claramente el juego y las reglas del juego. Luego que cada cual se atenga a sus actos y decisiones.
Con esa Verdad claramente expuesta ante los hombres, entiendo que las vocaciones (esta vez en el amplio sentido del término) aumentarían. Pero claro, viviendo en una mentira o en una verdad muy devaluada……..

Saludos.

24/04/13 2:23 PM
  
Marqués
Al leer nis comentarios , añado: Con la Iglesia Católica siempre. Podemos quejarnos de ella de vez en cuando, pero siempre teniendo en cuenta que sin ella estaríamos perdidos. Mi madre no es perfecta, pero es mi madre y a ella hay que demostrarle el amor y obediencia que le debemos. Mi madre me trajo al mundo, la Iglesia me llevo a Dios. Ni punto de comparación.

Saludos.
24/04/13 2:39 PM
  
Karl Forsite
He leído con detenimiento este artículo y encuentro que el toro de la falta de vocaciones no se le toma por los cuernos. La falta de vocaciones está enraizada en la falta de santidad de los Sacerdotes y Jerarquía que se traduce en un reduccionismo laical de los mismos. ¿Qué mal hay de apostasía en la misa del novus ordo denunciada por el fundamentalista católico y la Sociedad San Pío X que en vez de trabajar dentro de la Iglesia como San Francisco apostató? Pues nada, el novus ordo fue ratificado por un Concilio y por el Papa. Sin embargo el culto católico se ha vuelto una charanga desprovista de toda espiritualidad por la interpretación libre de este novus ordo y de todo el Vaticano II. Santidad, Santidad, Santidad… ¿Cómo es posible que en muchas diócesis y hasta me atrevería decir que en todas haya sacerdotes que no ofician misa un cierto día de la semana porque es su día libre como si fueran trabajadores del siglo? ¿Qué es la misa en este contexto? Un rito más como lo puede ser el Rosario o peor aún, una simple reunión de fieles dónde el sacerdote debe ser jocoso para que la gente no se aburra. Como me dijeron a mí una vez: “si es que la hemos hecho atractiva para que la gente no deje de asistir del todo”. “Bendito” argumento que no deja espacio para la espiritualidad. Decir que se puede echar la culpa a la “una aridez espiritual o en un comportamiento de disentimiento [doctrinal y disciplinar] corrosivo, o a la plaga de la anticoncepción en los matrimonios” es la aberración más grande. Pero por favor, estás no son causas, son los productos entre muchos de la falta de Santidad de los Sacerdotes. Para muestra un botón. Una institución como el Regnun Christi/Legionarios de Cristo fundada por un sacerdote pecador inmoral público (no lo digo yo porque no tengo pruebas de ello pero pululan por todo lado en las páginas de internet) es la institución qué más vocaciones tiene. Por qué, querámoslo o no es por la santidad de sus sacerdotes que luchan día a día con esa mancha que fue su fundador. Son un signo de contradicción para que veamos que es Dios que con la pata del banco nos están escribiendo para que veamos, para que abramos los ojos. No soy ni miembro del Regnun Christi de la Legión de Cristo porque ni siquiera está presente en mi país pero leo, leo y leo y llego a mis conclusiones: con sacerdotes santos, tendremos fieles santos; con fieles santos tendremos matrimonios santos; con matrimonios santos tendremos muchos hijos santos; con muchos hijos santos tendremos muchos sacerdotes santos. No hay otro camino.
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JMI.-Decir que se puede echar la culpa a la “una aridez espiritual o en un comportamiento de disentimiento [doctrinal y disciplinar] corrosivo, o a la plaga de la anticoncepción en los matrimonios” es la aberración más grande.
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Sigo pensando que es verdad.
Y que no es "la aberración más grande". Ni siquiera que es "una aberración muy chica".

Ud. estima que "tomar el toro por los cuernos" es concentrar la culpa de la ausencia de vocaciones en la falta de santidad de los sacerdotes. Pero creo que se equivoca. Es una de las causas, que ya señalé al tratar de "la secularización de los sacerdotes", dando enlace a un artículo más amplio sobre el tema. Si los padres de familia, por ejemplo, no rezan en familia, no tienen hijos por la anticoncepción, o si tienen alguno, no se ocupan de su formación religiosa (siendo ellos "los primeros catequistas" de sus hijos), si ellos no van a Misa los domingos, ni se confiesan nunca, y sus hijos siguen el ejemplo de sus padres, etc. es evidente que, cuando ese modo de vivir se generaliza, lleva a una ausencia casi total de vocaciones.
28/04/13 8:53 PM
  
Espiritual
Ya lo dice SanJoséMaría: toda crisis -da igual la índole o el origen- es 'crisis de santidad'

Faltan santos que den 'Testimonio vivo de Dios' y nada más.

Faltan, no personas de vocación, sino 'personas de oración'.

Sin oración, sin orar, es imposible, a Dios agradar.

Ya nos lo dice nuestro libertador: rogad al Señor de la mies.... ¡rogad!

Y en lugar de esto... escribimos en un blog, lo mal que todo está.

Ya nos lo dice nuestro santo patrono del clero español:

«Al sacerdote se le ha de hallar: orando, confesando, instruyendo u oficiando», nada dice de 'opinando' y, mucho menos, debatiendo.
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JMI.-Para combatir las herejías en la Iglesia hacen falta muchas acciones, y no pueden reducirse a ser santos y orar mucho. Si miramos, p.ej., la crisis pelagiana y semipelagiana, vemos que los Padres no se limitaron a rezar para que venciera la verdad, sino que escribieron cartas, publicaron tratados apologéticos mostrando la verdadera doctrina de la gracia, reunieron concilios, los dieron a conocer entre sus fieles, etc. etc. etc.

Y ninguna de esas acciones eran superfluas.
San Atanasio tenía mucha amistad con los monjes del desierto, pues parte de sus exilios los pasó con ellos. Pero su combate contra el arrianismo no se limitaba a rezar como también rezaban los monjes, sino empeñarse en cartas, tratados, concilios, etc. defendiendo la verdadera fe en Cristo.
22/05/13 12:29 PM

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