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2.01.26

El mito de la superpoblación (2)

La difusión de una ideología muy errónea y dañina

Daniel Iglesias Grèzes

La primera parte de este trabajo se puede ver aquí.

Según el propio Charles Darwin, su inspiración principal para formular la teoría de la evolución biológica por selección natural fue la ley de la población de Malthus. Muy pronto, todavía en el siglo XIX, la teoría darwinista, basada en la supervivencia de las razas más aptas en la lucha por la vida, fue aplicada a la propia especie humana, dando origen a un “darwinismo social”, íntimamente conectado con el “racismo científico” (en verdad pseudocientífico) y la eugenesia.

A principios del siglo XX, el supuesto “racismo científico” sustentó en Alemania la ideología nacionalsocialista, que incluyó la eugenesia como uno de sus objetivos principales. El movimiento eugenésico buscó acelerar la selección natural dentro de la especie humana favoreciendo la reproducción de los seres humanos presuntamente más aptos y desestimulando o prohibiendo la de los presuntamente menos aptos. Los eugenistas evaluaban la supuesta mayor o menor aptitud de los seres humanos en función de diversos criterios, incluyendo criterios basados en la raza, la clase social o las capacidades o discapacidades de cada individuo. Procuraron aplicar a la especie humana técnicas de reproducción semejantes a las aplicadas a especies animales en la cría de ganado o de mascotas. El movimiento eugenésico, muy fuerte en los países anglosajones hasta 1940, sufrió un gran eclipse después de la Segunda Guerra Mundial, debido al desprestigio de la eugenesia por su asociación con el régimen nazi.

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23.12.25

El mito de la superpoblación (1)

El origen pseudocientífico de un antihumanismo

Daniel Iglesias Grèzes 

La ley de la población de Malthus

En 1798 el clérigo anglicano Thomas Malthus (1766-1834) publicó su célebre Ensayo sobre el principio de la población, donde planteó una de las ideas más nocivas de la historia de la ciencia: su ley de la población. Citaré un texto clave de dicha obra, destacando en itálica el enunciado de la ley referida:

“Digo que la potencia de la población es infinitamente mayor que la potencia de la tierra para producir la subsistencia humana. La población, cuando no está controlada, crece en progresión geométrica. La subsistencia solo crece en progresión aritmética. Un conocimiento superficial de los números mostrará la inmensidad de la primera potencia en comparación con la segunda. Por esa ley de nuestra naturaleza que hace que el alimento sea necesario para la vida humana, los efectos de estas dos potencias desiguales deben mantenerse iguales. Esto implica un control fuerte y constante sobre la población debido a la dificultad de la subsistencia. Esta dificultad debe recaer en algún lugar; y necesariamente debe ser sentida de modo severo por una gran parte de la humanidad1.”

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