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8.01.26

Evangelios: primacía del arameo - ejemplos (E.-M. Gallez)

Primacía del arameo sobre el griego: indicios acumulados

Édouard-Marie Gallez

En historia, como ante los tribunales, nunca existen pruebas absolutas; en el mejor de los casos, se presentan pruebas detalladas y fundamentadas. Generalmente, se encuentra solo una serie de indicios, pero su multiplicidad y su convergencia traen consigo la convicción, y con razón.

Lo mismo ocurre en exégesis: o mejor dicho, debería ser así. Allí se tocan cuestiones próximas a la fe (o al rechazo de la fe), y desafortunadamente a veces las posturas adoptadas solo tienen una conexión lejana con la investigación de indicios y su análisis paciente. Y, en ocasiones, también se mezcla el deseo de conformarse con las opiniones predominantes: intentar comprender la realidad en su complejidad no necesariamente favorece la carrera profesional…

¿Dónde reside la primacía entre el famoso supuesto «texto griego» y el texto arameo?

A los ojos de quien se tome la molestia de considerar la multiplicidad de las siete familias de manuscritos griegos, surge inmediatamente un problema: estas siete familias son irreductibles entre sí –¡un problema importante si se trata de originales!– En cambio, no hay más que una sola familia de manuscritos arameos. Si el arameo es traducido del griego, como se enseña doctamente a raíz de cuatro siglos de exégesis protestante, ¿cómo han hecho los traductores arameos para armonizar los manuscritos griegos, y a menudo para algo mejor aún que armonizarlos?

Por otra parte, si se considera lo contrario, la multiplicidad de las familias de manuscritos griegos se explica entonces fácilmente por la diversidad de los traductores, indicada en particular por la diversidad de los dialectos griegos empleados, que los verdaderos conocedores del griego antiguo no dejan de notar.

Cuando uno no está familiarizado con el Oriente (las tradiciones orientales nunca han aceptado la idea de que los evangelios fueron redactados en griego), ¿cómo percibir la primacía del arameo sobre el griego sino a través de indicios? Algunos son fáciles de ver, y otros son más complejos, puesto que no se trata solamente de comparar textos, sino de comprender sus historias respectivas, y la de los textos arameos está enraizada originalmente en una composición oral y una enseñanza que, en Occidente, nos resulta algo difícil de imaginar.

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4.01.26

El texto griego: ¿CUÁL texto griego? (El Equipo de EEChO)

En cuanto se menciona la tradición oral evangélica (y más aún la tradición oral aramea), el reflejo condicionado objeta: «¡Pero el texto canónico del Nuevo Testamento es el texto griego!». ¿Cuál es entonces este texto griego que tendría primacía sobre el arameo, e incluso sobre los textos latinos más antiguos?

No se trata del texto griego que utilizan los cristianos de Grecia y Constantinopla, estandarizado en el siglo VI. Nos referimos a un texto griego supuestamente original, que habría sido el origen de los manuscritos griegos que conocemos, y que habría sido escrito por los autores del Nuevo Testamento, o incluso por los sucesores (las «comunidades») que habrían utilizado su nombre.

Cabe señalar, de paso, que, en materia «canónica» (es decir, jurídica), hay que remontarse al Concilio de Trento para encontrar una indicación al respecto. Este concilio precisó (en sus apéndices, consultables en bibliotecas, pero no disponibles en la web por el momento) que el texto normativo es la Vulgata… para los occidentales, y la Peshitta para los cristianos de la Iglesia de Oriente (los católicos hoy llamados caldeos, para distinguirlos de los asirios). De hecho, el «texto griego» no podía servir de norma: en realidad no existe.

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