La colaboración política entre socialcristianos
Católicos, cristianos no católicos y no cristianos pueden tener un proyecto político socialcristiano común.
La dimensión política de la fe cristiana
Al afirmar la legítima autonomía de la comunidad política, la Iglesia Católica reconoce no tener las soluciones a todos los problemas políticos que enfrentan las sociedades humanas. Por ejemplo, no es tarea de la Iglesia enseñar a los ciudadanos de un país cualquiera si se debe o no privatizar una compañía estatal determinada. En este terreno tienen la palabra los partidos y las filosofías políticas. Ésta es una de las razones por las que la Iglesia prohíbe a los clérigos ejercer cargos del gobierno civil y participar activamente en partidos políticos1. La Iglesia tiene una sola cosa que ofrecer a los hombres: nada más ni nada menos que la Palabra de Dios hecha carne, Jesucristo, el Salvador del mundo, quien nos ha revelado la verdad acerca de Dios y la verdad acerca del hombre.
Por otra parte, sin embargo, esta verdad revelada acerca del hombre se refiere tanto a la dimensión individual como a la dimensión social del ser humano. La fe cristiana tiene consecuencias ineludibles en el terreno de la moral social. Por ende la Iglesia cuenta con valiosísimos principios orientadores en el área de los asuntos culturales, políticos y económicos, a tal punto que se puede afirmar lo siguiente:
“No existe verdadera solución para la ‘cuestión social’ fuera del Evangelio2”.








