Cristo y Mitra
Una de las múltiples objeciones esgrimidas por los críticos anticristianos en contra de la fe de la Iglesia se basa en el supuesto influjo del mitraísmo sobre el cristianismo. La tesis que queremos analizar y refutar aquí es ésta: el cristianismo ha surgido fundamentalmente del mito de Mitra, transmutado mediante algún proceso psico-sociológico en el Cristo de la fe.
En primer lugar se debe notar que las “soluciones mitológicas” al problema de Jesucristo son muy numerosas: Hay quienes sostienen que las primitivas comunidades cristianas transfirieron a Jesús “su fe en un mito solar (Dupuis), o las creencias del alegorismo alejandrino (Bauer) o un culto oriental de la crucifixión como acto litúrgico (Du Jardin). O, no es sino la caricatura del dios indio Agni o del héroe babilónico Gilgamesh o del dios del sol de Canaán” (Vittorio Messori, Hipótesis sobre Jesús, Ediciones Mensajero, Bilbao 1978, p. 90). Agrego que otros “expertos” sostienen que Jesús fue un extraterrestre o un hongo alucinógeno o un fakir formado en la India o… mil disparates más.
En segundo lugar subrayo que, a pesar de que todas esas soluciones mitológicas son incompatibles entre sí, sus proponentes las presentan habitualmente como resultados definitivos de la investigación científica. He aquí un caso flagrante de deshonestidad intelectual. Alfred Loisy (famoso teólogo católico disidente de principios del siglo XX) ironizó sobre las “alborotadas conjeturas de los mitólogos” y escribió: “Las presuntas conclusiones definitivas de estos señores no hay necesidad de tomarlas muy a lo trágico” (o.c., pp. 105 y 97). Y Loisy era uno de ellos…



