La historicidad de los Evangelios según la doctrina católica
La doctrina católica sobre el carácter histórico de los Evangelios es muy clara:
“La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión.” (Concilio Vaticano II, constitución dogmática sobre la Divina Revelación, Dei Verbum, n. 19).
De esta doctrina se deduce inmediatamente la incompatibilidad entre la fe católica y las tesis escépticas, minimalistas y semi-minimalistas acerca de la historicidad de los Evangelios.
El “escepticismo histórico” niega radicalmente el valor histórico de los cuatro Evangelios canónicos, atribuyendo a éstos un carácter mitológico.
El “minimalismo histórico” afirma que los Evangelios permiten conocer apenas la existencia histórica de Jesús y un mínimo de hechos de su vida (por ejemplo, su muerte en la cruz).
Lo que llamo “semi-minimalismo” (o “cuasi-minimalismo”) niega el valor histórico de amplias porciones de los Evangelios (por ejemplo, de muchos dichos de Jesús, incluso de los Evangelios sinópticos).
Generalmente el “minimalismo” y el “cuasi-minimalismo” responden a una tendencia racionalista, que rechaza todos los aspectos sobrenaturales de los Evangelios (por ejemplo, todos los milagros).









