Confesión por internet. ¿Se puede? Texto y vídeo
Nihil novum sub sole; “nada nuevo bajo el sol”.
La pandemia teledirigida que hoy estamos viviendo trajo aparejadas y como de la mano, preguntas nuevas y viejas: desde, si es válida la misa “por internet” hasta si uno puede confesarse y recibir la absolución vía telefónica o por medio de la web (entre otras cosas).
Y tanta es la confusión que hasta algún prelado -quizás con el mejor celo apostólico- intentó instaurar para su diócesis la “confesión telefónica” viéndose, pocos días después, obligado a recular luego de la palabra de Roma (véase aquí).
Lo cierto es que, hasta el momento, la “confesión por internet” no es válida ni lícita y quien se encuentre en pecado mortal, lamentablemente, deberá recurrir a un acto de contrición perfecta hasta tanto pueda confesarse.
Y la pregunta no es nueva; al menos, no es nueva para los que conocen la historia de la teología moral[1].

Cuando éramos pequeños y no queríamos hacer algo que el resto de los niños debían hacer, los mayores nos decían:
(La imagen del post corresponde al cuadro de Juan Manuel Blanes, “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires”, que retrata el hallazgo de una madre sin vida con su que lucha por mamar de sus pechos).
En el día de ayer, 20 de Marzo de 2020, se publicó la 






