De pluma ajena. Coronavirus : ¿la crisis del mundialismo globalizante?
Por razones de higiene mental, aunque sobre todo por la necesidad de una perspectiva histórica política que nos permita analizar con visión más amplia las mordeduras e insidias de la pandemia actual, dejemos de lado momentáneamente los terrores prensa-dirigidos, las contraacusaciones sobre el origen y las rutas del bicho, las guerras bacteriológicas, las conspiraciones de brujas (que las hay nomás…), las megamanipulaciones, las delaciones promovidas por tanto demócrata suelto con urgencias de dictadura y la imposición de solidaridades obedientes a las directivas de gurúes salvadores del mundo.
Presentamos aquí la descripción fina, irónica y bien documentada de un gran pensador político francés, Philippe de Villiers, universitario con formación específica en política y administración pública, ex candidato presidencial, diputado nacional, secretario de estado, diputado del Parlamento Europeo, escritor y empresario de alto nivel, creador del parque temático-histórico Puy-du-Fou, multipremiado internacionalmente y sobre el cual Que no te la cuenten ha informado con detalle aquí, aquí y aquí.
Por supuesto, el autor hace referencia a particularidades de la situación francesa y europea (reproducidas sin niguna originallidad por estos lares), pero – lo más importante – señala que la irrupción programada o inesperada de la pandemia actual desnudó el fracaso de los esquemas ideológicos de un mundo feliz globalizado y sin fronteras que pretenden todavía seguir imponiendo la tiranía de lo irreal y lo antinatural. De Villiers describe cómo esas utopías han causado no solo la crisis sanitaria sino también la migratoria, la financiera y la económica, por desconocer lo que nuestro autor llama “el cuadrado mágico de la supervivencia”.
Nos hemos demorado a propósito en reproducir este artículo del 18 de marzo pasado: quisimos dejar que se decante su vigencia en confrontación con otras opiniones y, sobre todo, con el desarrollo de los acontecimientos. Es significativo que desde diversas regiones doctrinales o políticas muchos observadores han coincidido con el diagnóstico (para nosotros, el más amplio y profundo) del católico De Villiers sobre la ineficacia y la perversidad de los mundializadores. Citamos y recomendamos la lectura de tres artículos o entrevistas : 1. El del centroizquierdista Hubert Védrine, ex secretario general de Mitterand y ex canciller francés, ahora mundialista arrepentido (aquí); 2. El del sutil filósofo Alain Luc Finkielkraut, de religión judía y miembro de la Academia francesa (aquí). 3. El del politólogo ruso Alexander Duguin, de religión ortodoxa y consultor del presidente Putin (aquí).

Por razones de higiene mental, aunque sobre todo por la necesidad de una perspectiva histórica política que nos permita analizar con visión más amplia las mordeduras e insidias de la pandemia actual, dejemos de lado momentáneamente los terrores prensa-dirigidos, las contraacusaciones sobre el origen y las rutas del bicho, las guerras bacteriológicas, las conspiraciones de brujas (que las hay nomás…), las megamanipulaciones, las delaciones promovidas por tanto demócrata suelto con urgencias de dictadura y la imposición de solidaridades obedientes a las directivas de gurúes salvadores del mundo.
Como todos sabemos por nuestro Catecismo elemental, existen en la Iglesia Católica, los Mandamientos de la Ley de Dios (los famosos “10 mandamientos”, dados a Moisés en tablas de piedra, para que no se nos “olviden”…)
El actual Catecismo de la Iglesia Católica dice en su número 2447 lo siguiente:







