Ite ad Thomam et ad eius scholam. Presentación de la Colección «Estudios Tomistas»
Con alegría reproduzco este texto que me hizo llegar Federico M. Rago, bendiciendo este proyecto y alentándolo a que siga trabajando en pos de la difusión de la verdad que no pasa.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
Es bastante conocida la genial frase atribuida por Juan de Salisbury, en su Metalogicus, a Bernardo de Chartres: «Somos como enanos apoyados sobre hombros de gigantes, de modo que podemos ver más cosas que ellos y más remotas, pero no por la agudeza de nuestra propia visión ni por la eminencia de nuestro cuerpo, sino porque somos elevados y exaltados por su gigantesca grandeza…» (Metalogicus, III, IV: PL, 199, 900 C)[1].
Ahora bien, nos parece que la gigantesca grandeza del genio de santo Tomás de Aquino es lo suficientemente clara y manifiesta como para que sólo puedan cuestionarla, acaso, aquellos que, parafraseando a Chesterton, niegan que las hojas son verdes en verano…

“Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta”, dice el Evangelio del día de hoy
Ayer me vi esta nueva y muy buena película acerca de la vida del Cura de Ars: muy fiel a las biografías clásicas (ej: Trochu).
