Religión Digital, o el arte de calumniar de oídas y corregir a escondidas

En Bichos hay una escena que explica estupendamente cómo funciona el miedo, especialmente el mafioso. Hopper, el jefe de los saltamontes, se la enseña a su propia banda. Lanza un grano contra uno de ellos y no pasa nada. Lanza otro y tampoco. Después abre la tolva entera y los sepulta. Y les explica, es que no son muy avispados, las hormigas son cien veces más, y si alguna vez una se planta y las demás se dan cuenta, se acabó el negocio. Por eso no basta con ganar, hay que conseguir que nadie se atreva. En abril les contaba que Flik, la primera hormiga había sido el Opus Dei: querella mediante (o denuncia, que no me acuerdo), y Religión Digital tuvo que reconocer que había publicado calumnias. Hoy se ha plantado la segunda.

El mismo medio publicaba este viernes una «Aclaración sobre la noticia relativa a las denuncias contra las HAM»:

La noticia recogía acusaciones sobre supuestas prácticas sexuales y abusos de poder basadas en el testimonio de una tercera persona. Estas acusaciones no han podido ser verificadas ni debidamente contrastadas. Tampoco nos consta la existencia de una resolución judicial, administrativa o canónica firme que acredite los hechos relatados.

Es terrible, la verdad, pero ese breve párrafo recoge dos confesiones distintas:

La primera es la mala praxis de manual, una falta de ética profesional básica. Atribuyeron prácticas sexuales a personas con nombre y apellidos basándose en lo que decía un tercero, sin verificarlo ni contrastarlo. Lo dejaron publicado desde el 2 de mayo y era mucho más grave que lo que reconocen en esa nota: abusos sexuales organizados como requisito para los votos, sacrilegio con la Eucaristía y delitos canónicos con petición de excomunión, contra personas con nombre, apellidos y domicilio.

La segunda, desde muchos puntos de vista, es todavía peor, precisamente porque era más fácil. Para comprobar si existía una resolución judicial, administrativa o canónica no hacía falta buscar fuentes, ganarse confianzas ni cruzar testimonios. Bastaba con una llamada al tribunal, un correo al arzobispado o un vistazo al boletín. Ni eso hicieron. Nadie pensaría en ellos para un premio a la laboriosidad. Calumniar les resultaba más cómodo que descolgar el teléfono. Porque no sugerían, directamente Religión Digital decía en el titular “Esta es la denuncia…".

Y no es un descuido. Es un método, y es mafioso: se señala, se ensucia, se espera a que el señalado no tenga fuerzas o dinero para defenderse, y solo se retrocede cuando enfrente aparece alguien que no se deja.

¿Por qué rectifican ahora? No lo sé, dejo dos hipótesis:

  1. Jesús Bastante, en su infatigable celo deontológico, revisa periódicamente el archivo de Religión Digital y ha descubierto que esta pieza no cumplía los estándares mínimos. Celo admirable, aunque tímido.
  2. Les ha llegado un escrito que no podían permitirse ignorar.

Una de las dos tiene precedentes.

Y después viene la letra pequeña:

Esta decisión se refiere específicamente a la referida noticia y se adopta sin perjuicio del resto de la información publicada por este medio sobre la asociación.

O sea, que esta vez nos han pillado, del resto hablamos cuando llegue la siguiente carta. Que la asociación haya sido disuelta no les excusa de nada. Al contrario, lo agrava: mezclar un asunto real con acusaciones sexuales inventadas es la forma más eficaz de destrozar a inocentes con la coartada de lo verdadero. Mi abuela corregía la teología clásica diciendo que el demonio era el padre de las medias verdades.

Y el cierre con un supuesto propósito es un despiporre:

Desde Religión Digital seguiremos informando sobre este asunto con rigor, contrastando la información y respetando los derechos de las personas implicadas.

«Seguiremos.» Para seguir hay que haber empezado. Esta semana, para sorpresa de nadie, ha ocurrido un episodio que va más allá de la anécdota.

El día 9, el mismo días de la aclaración, Jesús Bastante publicaba uno de esos artículos de quien quiere aparentar que está enterado y tiene fuentes. Esos que distribuye después a gente que cree que le valora. En esa primera versión decía (negritas mías):

También parece seguro el nombramiento de Aurelio García Macías, hasta ahora Subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, como nuevo obispo de Cartagena, y no se descarta que el actual secretario general de la CEE, César García Magán, ocupe alguna de las diócesis sin obispo, lo que determinaría su futuro al frente de la Casa de la Iglesia.

«Parece seguro». El día 10, a las 12, sale el Bollettino, y García Macías no va a Cartagena, asciende en Culto Divino. Lo que hizo Bastante no fue rectificar, sino retocar el texto de tapadillo:

Aurelio García Macías, hasta ahora Subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha sido ascendido a la secretaría del mismo organismo, y no se descarta que el actual secretario general de la CEE, César García Magán, ocupe alguna de las diócesis sin obispo […]

No hay nota de actualización ni advertencia al lector. La fecha sigue siendo la misma, 09 oct 2026 ahora a las 13:36, cambió la hora pero no el día. Y el remiendo es tan chapucero que ni siquiera cuidó el tiempo verbal. Un texto fechado el día 9 asegura que García Macías «ha sido ascendido», algo que ocurrió el 10. En la misma frase conserva el «no se descarta» y el «determinaría» de quien todavía está especulando. Quiso convertir un fallo en acierto retroactivo y ni para eso tuvo cuidado. Tampoco son muchos puntos para el premio a la laboriosidad.

Si así trata un nombramiento, cuando no le costaba nada reconocer que no era más que una quiniela (y no pasa nada: si acertase, no se dedicaría a esto), ya sabemos qué rigor prometen seguir aplicando en Religión Digital.

Cierto que retocar a escondidas una quiniela fallida no es lo mismo que las graves acusaciones sin siquiera comprobar. Pero es por donde se empieza, y una cosa lleva a la otra.

Sé que da alipori, pero no deja de apenarme que no tenga cerca a nadie que le aprecie, de esas personas a las que uno manda sus artículos antes de publicarlos, que le haga notar estas cosas. Nunca es tarde para rectificar.

Ya hay dos hormigas que han dejado de tener miedo. Obispos, delegados de medios y comunicadores eclesiales deberían preguntarse cuánto tiempo más van a seguir llevándole la ofrenda al saltamontes.

Comentario a la espera de moderación

Esta publicación tiene 1 comentario esperando moderación...

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.