Torreciudad: el obispo no va y los fieles vuelven; el Santuario deja de ser complejo

Los peregrinos vuelven a la explanada de Torreciudad en la 34ª Jornada Mariana de la Familia: 7.000 personas, alcanzando el ritmo prepandemia. Más del doble que hace dos años, cuando cabían todos en el templo con el obispo dentro llegando a duras penas a los 3.000, un año después de «la boda roja».
La ceremonia fue presidida esta vez por el arzobispo Arellano, Comisario Plenipotenciario, y la ausencia del obispo Pérez Pueyo estaba confirmada. El año pasado se celebraba el 50º aniversario del Santuario, y ya duplicaron cifras: 6.000. El obispo tampoco estuvo. Obispo y fieles no podemos decir que se atraigan.
Es cierto que el obispo de Barbastro intentó, como en años anteriores, embarrar la fiesta los días previos, pero parece que una vez más le ha salido el tiro por la culata en casi todas las dimensiones, no solo en la constatación de que no está para un casto modelo de la «Libertad guiando al pueblo».

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