Cardenal Sarah: los sacerdotes no tienen obligación de lavar los pies a las mujeres el Jueves Santo

Oportuna aclaración del Cardenal Sarah, que como mínimo «mata» el modo de proceder tan exitoso en el post-concilio. No hay más que recordar lo ocurrido con el latín, la SC, 54 decía:
En las Misas celebradas con asistencia del pueblo puede darse el lugar debido a la lengua vernácula, principalmente en las lecturas y en la «oración común» y, según las circunstancias del lugar, también en las partes que corresponden al pueblo, a tenor del artículo 36 de esta Constitución.
Procúrese, sin embargo, que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario de la Misa que les corresponde.
Si en algún sitio parece oportuno el uso más amplio de la lengua vernácula, cúmplase lo prescrito en el artículo 40 de esta Constitución.
Y ya véis, la misa en latín (no confundir con Vetus Ordo). O con la comunión en la mano, que de tener que solicitar un permiso se pasó a la obligatoriedad en algunas diócesis, o las «monaguillas», o suma y sigue.

En realidad casi 137 años, o para los amantes de la exactitud desde las 11 de la mañana del 1 de agosto de 1878, de ininterrumpidos actos de amor, de adoración, de reparación, de conversación con el Señor.






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