Ser cristiano en Marruecos puede ser un delito
Mientras en España los marroquíes musulmanes tienen plena libertad religiosa, y pueden abrir lugares de culto y buscar la conversión al Islam de españoles, en Marruecos ocurre exactamente lo contrario. Allá se permite que haya cristianos siempre que no se dediquen a predicar el evangelio. Y si a un musulmán se le ocurre convertirse a Cristo, sabe que tiene un alto porcentaje de posibilidades de acabar en la cárcel… o en un sitio peor.
Eso es lo que le ha pasado a un marroquí de treinta años. Por pura gracia de Dios, se convirtió al cristianismo. Seguramente del tipo protestante evangélico, porque ya sabemos que la actividad evangelizadora del catolicismo en el Magreb es cercana al cero absoluto. Si a los católicos nos diera por predicar el evangelio para que los no cristianos puedan convertirse al Señor, desaparecería el estatus de comodidad que “disfrutan” determinadas diócesis y archidiócesis “históricas". Como los evangélicos no tienen estatus alguno que “mantener", hacen lo que Cristo mandó que se hiciera. No hace falta que les diga lo que, como católico, me parece esa realidad. Se pueden hacer una idea.

El título del post va entrecomillado porque es una frase literal que aparece en el
El Papa Francisco es jesuita. San Ignacio de Loyola es uno de los más grandes santos de la historia. La Compañía de Jesús ha sido una de las grandes glorias de la Iglesia. Sin duda existen miles de jesuitas fieles a su carisma que no dan titulares de prensa. Pero desgraciadamente, los medios de comunicación recogen aquello que resulta extraño, escandaloso, raro, peculiar, gracioso, espectacular, etc.
Parece, solo lo parece, que esta vez sí. Que tras casi dos años en el poder, anunciando desde un primer momento que iban a reformar la ley del aborto, octubre es el mes elegido por este gobierno para dar ese paso. Y también parece, aunque en esta ocasión es más bien seguro, que van a dejar las cosas como estaban antes de que Zapatero decidiera que abortar es un derecho.


