Harto de los socialistas y sus amenazas totalitarias
El PSOE ha vuelto a demostrar que por sus venas corre la sangre del totalitarismo. En su ADN está el anticlericalismo de baja estofa que llevó a esta nación a un enfrentamiento civil el siglo pasado. A Dios gracias, no parece posible que pueda repetirse semejante desgracia, pero lo que subyace en las declaraciones de los dirigentes de la izquierda parlamentaria -jaleados curiosamente por la derecha pagana del PNV- es el mismo espíritu de odio hacia todo lo que representa el catolicismo en este país. Que cada vez es menos, pero les sigue pareciendo mucho.
Para esos neo-fascistas de izquierda, la Iglesia en general, y los obispos en particular, es la única institución que no tiene derecho a dar su opinión sobre las leyes de ingeniería social que han convertido esta nación en uno de los estercoleros morales de Occidente más putrefactos. Solo nos ganan países donde las leyes sobre eutanasia van cumpliendo el papel de empresa de eliminación de los ancianos enfermos.

Hace ahora un año que la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió coger por los cuernos el toro de las religiosas disidentes de EE.UU. El dicasterio
Dicen tener el apoyo de unos 1.000 sacerdotes en Irlanda y EEUU, unos 700 en Alemania, más de 540 en Suiza, contactos con Iberoamérica, en especial con Brasil, y con África. Y están todos capitaneados por el austriaco Helmut Schüller.
Ecclesiastés 10,1 es uno de los versículos que más tienen que tener en cuenta los fieles que están en una postura de responsabilidad pública y/o pastoral. Dice así:
El economista Arcadi Oliveres y la, todavía, monja benedictina Teresa Forcades


