¿Podemos llamar pueblo corrupto al que vota a los corruptos?
La democracia es un régimen político que cuenta, entre sus virtudes, con la capacidad de cambiar a los gobernantes sin necesidad de recurrir a métodos violentos. Son los ciudadanos quienes, mediante el voto, tienen en sus manos la posibilidad de mandar a casa a quienes no han desempeñado bien su labor al frente de la “cosa pública".
Hace tiempo que he dicho que el voto es una decisión moral, no meramente política. Cuando uno vota determinadas siglas, está votando los valores y las personas que están tras las mismas. Quien vota PSOE en España, vota aborto, EpC, matrimonio gay, política económica catastrófica -eso tiene también repercusiones morales-, anticlericalismo de baja estofa, etc. Si además se vota IU, es más de lo mismo pero elevado al cubo. Pues bien, eso es lo que han votado los andaluces ayer.
Pero en Andalucía había además un factor añadido. La corrupción de los socialistas. No hace falta que explique lo de los EREs, lo del dinero público usado para comprar voluntades, etc. Quien sigue la actualidad informativa sabe de qué hablo. Es evidente que muchos andaluces no quieren tener nada que ver con esa corrupción. Tanto como que muchos otros están dispuestos a votar a los corruptos. Y, vamos a dejarlo bien claro, el que vota a un corrupto que roba el dinero público es moralmente responsable de la corrupción. Exactamente en la misma medida que aquellos que votan al brazo político de la ETA son moralmente responsables del terrorismo etarra. Obviamente es peor el terrorismo que la corrupción, pero el principio moral que hay detrás del voto es el mismo.



