Paguemos el IBI
Fuenlabrada es una ciudad dormitorio cercana a Madrid de poco más de 200.000 habitantes. Se da la circunstancia de que es la población con más porcentaje de jóvenes (+65%) de toda España. A principios de los años 70 era un pueblecito con apenas 2.000 residentes, lo cual sirve para hacerse una idea de cuál ha sido su crecimiento tras la llegada de la democracia a España.
En las últimas elecciones municipales, Fuenlabrada fue una de las pocas alcaldías que el PSOE conservó en la Comunidad de Madrid. Aunque perdió 4 concejales y la mayoría absoluta, pudo mantenerse en el poder gracias al apoyo de Izquierda Unida. O sea, de la extrema izquierda.
Si el PSOE es ya de por sí un partido con grandes dosis de anticlericalismo corriendo por sus venas, cuando se tiene que “arrejuntar” con Izquierda Unida deja de lado cualquier atisbo de moderación en cuestiones religiosas. Lo acabamos de ver precisamente en Fuenlabrada. No sé bien cuáles serán los problemas de esa población, pero estoy convencido de que entre los mismos no está el hecho de que las parroquias católicas no paguen el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles). Y sin embargo, a comunistas y socialistas no se les ha ocurrido otra cosa mejor que aprobar una moción de petición al gobierno para que obligue a la Iglesia a pagar ese impuesto.

Sepan ustedes, estimados lectores, que “hay grupos de varones que se dedican al deporte de tirar piedras contra los demás desde el universo de los blogs y de algunas webs“. Teresa Forcades
Hace unas semanas se anunció que el Papa enviaría a un delegado suyo, cardenal para más señas, para “mediar” en el conflicto de la Iglesia con la Pontificia Universidad Católica de Perú. No voy a repetir todos los datos del conflicto. El que no los conozca, que entre en el buscador de InfoCatólica y busque PUCP.
Hazte Oír ha sido una de las organizaciones cívicas protagonistas en los últimos años de la oposición a la ingeniería social del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Su repercusión mediática ha estado, en mi opinión, en un escalón superior al de otras organizaciones similares -p.e, Foro Español de la Familia, Instituto de Política Familiar, Profesionales por la Ética, etc-, que han defendido la mar de bien los valores de ese sector de la población española que se resiste a que la cosmovisión cristiana sea acorralada, despreciada e incluso desaparezca de nuestra civilización. Todos ellos, sin excepción, han desempeñado una labor meritoria y digna de elogio.
Era de esperar. Mons. Uriarte no podía estarse quietecito ante el protagonismo que está tomando Mons. Munilla en la opinión pública en todo lo relacionado con la tantísimas veces profetizada y nunca cumplida desaparición de ETA. Eso de pedir la conversión de todos, pero muy especialmente de los asesinos, desequilibra bastante el “modelo Setién” que abrazó con alegría el propio Uriarte. Y claro, como un obispo emérito no deja de ser obispo, pues toca salir a la palestra para poner las cosas en su sitio. Es decir, en el sitio que quiere el nacionalismo vasco, especialmente el PNV.


