InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Archivos para: Marzo 2007, 22

22.03.07

Pero vamos a ver, ¿no hay nadie en la Iglesia que mande callar a este miserable?

Este post va a ser cortito. Alec Reid, auténtico hijo de las tinieblas con clergyman al servicio de la serpiente etarra, ha vuelto a provocar a todos los españoles decentes, en especial a las víctimas de Eta, con declaraciones que dudo mucho que Otegui pudiera mejorar pensando en los intereses de la banda terrorista. En el link que he puesto se pueden leer un resumen de las mismas, pero de momento saco una que demuestra el tipo de miseria moral que corre por las venas de este sujeto. El tío va y dice:

…para acabar con ETA hay que hablar con Batasuna, 'para los que la lucha armada se ha terminado y están de acuerdo con el respeto a los Derechos Humanos', indicando que está convencido de que ETA quiere desaparecer.

Bien, bastante es que tengamos que soportar la traición de un gobierno que ha llegado a la ignominia de convertir a la Fiscalía General del Estado, en un bufete gratuito de abogados al servicio de los batasuno-etarras. Pero que además, los católicos de este país tengamos que soportar que un sacerdote católico se convierta en el portavoz ideal de la banda asesina y el grupo político que la respalda, sobrepasa todos los límites de lo admisible.

Sabemos que este sujeto es redentorista. Pues bien, señores obispos de este país todavía llamado España, no sé cómo podrán arreglárselas ustedes, pero lleguen hasta donde sea necesario para que Roma haga lo que tiene que hacer y mande callar a este sujeto indigno de ser presbítero de nuestra Iglesia. Si hace falta, pidan una audiencia masiva al mismísimo Papa para pedirle que intervenga personalmente. Pero esto no puede quedar así. No puede ser que se pisotee la dignidad de este país y la sangre de las víctimas de Eta desde el seno de la propia Iglesia. Al menos protesten individualmente o en bloque contra su mera presencia en nuestro país. HAGAN ALGO o me temo que antes o después, alguien lo hará por ustedes de forma no recomendable.

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La diligencia de un Papa en combatir la herejía

El año 449 de nuestra era asistió a la celebración de un sínodo en Éfeso que habría de situar a la totalidad de los patriarcados de Oriente bajo el manto de la herejía monofisita. Cinco años antes, un archmandrita de Constantinopla llamado Eutiques, comenzó a predicar que la naturaleza humana de Cristo había sido asumida por la divina, de modo que, en la unión de ambas, no había sino una naturaleza. Eutiques pretendía ser alumno de Cirilo de Alejandría, protagonista principal de la condena del nestorianismo en el concilio ecuménico de Éfeso del año 431. La herejía de Eutiques, el monofisismo, se expandió rápidamente debido a la gran actividad proselitista de su mentor. Cuando logró que la abrazara el Patriarca de Alejandría Dióscoro, sucesor de Cirilo, el conflicto estaba servido.

En un sínodo particular reunido en Constantinopla el año 448, presidido por el Patriarca San Flaviano, se denunciaron las tesis de Eutiques y se proclamó la doctrina de las dos naturalezas de Cristo. Presente Eutiques en la asamblea, se negó rotundamente a aceptar la decisión de la misma, reafirmándose en su doctrina de una sola naturaleza de Cristo, por lo que no quedó más remedio que lanzar anatema contra él y contra sus partidarios.

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