San Juan Enrique Newman y la Pachamama

Conocido es el hecho de que al comienzo del Sínodo para la Amazonia, los jardines del Vaticano acogieron una ceremonia indígena en la presencia del papa Franciso y cardenales y obispos.

Durante dicha ceremonia en el suelo había una estatuilla de madera sobre la que han corrido ríos de tinta. Nadie parecía saber o más bien nadie quería decir qué era esa estatua. Descartado que fuera una representación de la Virgen María, el Papa aclaró cualquier duda al respecto en su intervención de ayer ante la asamblea sinodal: era la Pachamama. Al mismo tiempo, pidió perdón por lo sucedido días antes, cuando unos católicos sacaron los ídolos de la Pachamama de una iglesia romana para luego tirarlos al Tíber, de donde la policía italiana los ha recuperado.

¿Y qué es la Pachamama? Cito de Wikipedia:

“Es una diosa totémica de los Incas representada por el planeta Tierra”

Y cito a Mons. José Luis Azcona, quien ha desempeñado su ministerio episcola entre indígenas, lo cual significa que algo sabe del tema. Dice que la Pachamama es una diosa:

«…como Cibeles (de la antigüedad clásica) o como la diosa Astarte adorada en Babilonia, ambas expresan la fertilidad de la mujer»

En la retransmisión de la ceremonia indígena por parte de Vatican.news, la locutora encargada de la versión en español, dijo lo siguiente mientras los participantes en el rito religioso se prostraban ante la Pachamama y una mujer indígena rezaba alzando los brazos a lo alto:

«… están orando y rezando en comunión directa con la Madre Tierra»

Lo pueden ustedes comprobar en el vídeo, a partir del minuto 10:55

Como aquello no les debió parecer suficiente, la Pachamama fue también protagonista de actos religiosos en el interior de la la iglesia romana de Santa María en Traspontina, situada en la Via de la Conciliazione a pocos metros del Vaticano.

Según Francisco, no había intención idolátrica. Según Mons. Azcona, cabe definir así lo ocurrido:

«La invocación de las estatuillas frente a las cuales incluso algunos religiosos se han inclinado en el Vaticano (y no digo la congregación a la que pertenecen…) es la invocación de un poder mítico, el de la Madre Tierra, al que se piden bendiciones para la humanidad o gestos de gratitud. Son escandalosos sacrilegios demoníacos, especialmente para los pequeños que no saben discernir».

Y según el cardenal Müller traer esos ídolos a la Iglesia «fue un pecado grave, un crimen contra la Ley Divina».

Las opiniones de Mons. Azcona y el cardenal Müller encajan dentro de lo que hace días aseguró el periodista Andrea Tornielli, director editorial del Dicasterio para la Comunicación, en un editorial publicado en Vatican.news:

«A los nuevos iconoclastas, que han pasado del odio a través de las redes sociales a la acción, podría serles útil releer lo que dijo uno de los nuevos santos canonizados hace unos días, el cardenal John Henry Newman. En su Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, publicado en 1878, sobre la adopción por la Iglesia de elementos paganos, Newman escribió:

“El uso de templos y de los dedicados a santos particulares, y a veces decorados con ramas de árboles, incienso, lámparas y velas; las ofrendas ex voto en caso de curación de enfermedades; el agua bendita, el asilo; las fiestas y los tiempos litúrgicos, el uso de calendarios, las procesiones, las bendiciones en los campos, los ornamentos sacerdotales, la tonsura, el anillo utilizado en el matrimonio, el dirigirse hacia el oriente, y en una fecha posterior también las imágenes, tal vez incluso el canto eclesiástico y el Kyrie Eleison: todos son de origen pagano, y han sido santificados por su adopción en la Iglesia”».

Es decir, según Tornielli, todos aquellos que rechazamos ceremonias paganas en la Iglesia somos iconoclastas y para justificar su acusación cita al gran santo converso inglés. Lo que no dice el periodista italiano es que el contexto de las palabras de Newman están en un texto que trata sobre «El poder asimilador de la gracia sacramental», en el que habla de la purificación de elementos materiales de origen pagano para usarlos en el rito cristiano y no de la paganización del cristianismo realizando ritos paganos. Y de hecho, cita a San Agustín:

«Los que conocen el Antiguo y el Nuevo Testamento no condenan en la religión pagana la erección de templos o la institución de sacerdocios, sino que estos se hicieran para ídolos y demonios (…) La verdadera religión condena en sus supersticiones, no tanto los sacrificios, por los santos antiguos sacrificaron al Dios verdadero, sino el que sacrifiquen a los dioses falsos»
San Agustín, Epistola 102.18

El santo Obispo de Hipona en su obra Contra Faustum (autor maniqueo), admite:

«Tenemos algunas cosas en común con los gentiles, pero nuestra finalidad es diferente»

Algo parecido, señala San Juan Enrique Newman, ocurre con el culto a los mártires, al que San Jerónimo se refiere de la siguiente manera en respuesta a dudas de Vigilancio:

«Porque una vez dimos cultos a los ídolos, ¿es esa una razón de que no debamos dar culto a Dios,por temor a que parezca que nos dirigimos a él con un honor parecido al que se tributaba a los ídolos y que era entonces detestable, por cuanto que éste se tributa a los mártires y por esta razón ha de ser aceptado?»

Si algo hay claro en la Escritura es que Dios condena la idolatría de dioses paganos. De hecho, el mandamiento del Decálogo contra la fabricación y uso religioso de imágenes necesariamente se refiere a ese tipo de acto religioso, el idolátrico, porque al mismo tiempo ordena fabricar imágenes de querubines para el Arca de la Alianza.

No tendrás otro dios fuera de mí. No te harás escultura ni imagen, ni de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas por debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni les darás culto, porque yo, el Señor, tu Dios”
Ex 20,3-5

Y:

Harás también un Propiciatorio de oro puro de dos codos y medio de largo y un codo y medio de ancho; labrarás dos querubines de oro; serán de oro macizo y estarán en los dos extremos del Propiciatorio; cada querubín estará en un extremo, formando un solo cuerpo con el Propiciatorio en ambos extremos. Los querubines tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas el Propiciatorio, y sus rostros estarán uno frente a otro, mirando al Propiciatorio.Pondrás el Propiciatorio sobre el arca, dentro de la cual colocarás el Testimonio que te voy a dar. Allí me reuniré contigo y te hablaré desde encima del Propiciatorio, entre los dos querubines que habrá sobre el arca del Testimonio; te comunicaré todo lo que tengas que ordenar a los hijos de Israel.
Ex 25, 17-22

Como Dios no se puede contradecir, es evidente que la prohibición del uso de imágenes se refiere a las que son de carácter idolátrico, a las que se da el sentido de ser otros dioses. Y eso es exactamente la Pachamama. Una diosa pagana a la que dar culto, como se hizo en los jardines del Vaticano y en un templo romano, es un acto de idolatría.

Fue precisamente el papa Francisco quien, en una homilía predicada en Santa Marta el 6 de junio del 2013, dijo lo siguiente:

«La idolatría es sutil», todos nosotros «tenemos nuestros ídolos ocultos» y «el camino de la vida para llegar, para no estar lejos del Reino de Dios», implica «descubrir los ídolos ocultos». Un comportamiento que ya se encuentra en la Biblia -recuerda-, se lee en el episodio en el que Raquel, mujer de Jacob, finge no tener consigo ídolos, los cuales ha llevado de la casa de su padre y los ha escondido detrás de su caballo. También nosotros, dijo Francisco, «lo hemos escondido en un caballo, pero tenemos que buscarlo y debemos destruirlo», porque la única manera de seguir a Dios es la de un amor basado en la «lealtad».

Por tanto, ante la presencia de un ídolo pagano que se usa en una ceremonia pagana dentro de la Iglesia, no cabe pedir perdón por deshacerse del mismo. Cabe destruirlo para no cometer uno de los pecados más grandes, si no el que más, contra Dios. 

Quien permite el culto a la Pachamama en la Iglesia profana lo más sagrado, provoca la ira de Dios y ofende a cualquiera que tenga el nombre de cristiano y el apellido de católico.

Y como dijo Cristo:

«… al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y lo hundieran en el fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que vengan los escándalos. Sin embargo, ¡ay del hombre por cuya culpa se produce el escándalo!»
Mt 18,6-7

Levántate Señor y juzga tu causa.

Luis Fernando Pérez Bustamante

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