(10) El pudor –I

–¿Y cómo se le ocurre a usted ahora hablarnos del pudor?
–Tengo para ello varias razones, y todas válidas. En realidad, al mismo tiempo, haré el elogio del pudor, trataré del impudor generalizado hoy en el pueblo cristiano como un signo más de apostasía, que pide conversión y reforma; y señalaré el actual silenciamiento lamentable del Evangelio del pudor, silenciamiento que exige también reforma. ¿Vale?

La castidad es una virtud que, bajo la moción de la caridad, orienta y modera santamente el impulso genésico humano, tanto en sus aspectos físicos como afectivos. Implica, pues, en la persona libertad, dominio y respeto de sí misma, así como caridad y respeto hacia los otros, que no son vistos como objetos, sino como personas. Es la castidad una gran virtud, incluida en la templanza, y es por tanto en la persona una fuerza espiritual (virtus), una inclinación buena, una facilidad para el bien propio de su honestidad, y consiguientemente una repugnancia hacia el impudor y la lujuria que le son contrarios.

Y el pudor es un aspecto de la castidad. Mientras la castidad modera el mismo impulso genésico, el pudor ordena más bien las miradas, los gestos, los vestidos, las conversaciones, los espectáculos y medios de comunicación, es decir, todo un conjunto de circunstancias que se relacionan más o menos con aquel impulso sexual.

Por eso dice Santo Tomás que «el pudor se ordena a la castidad, pero no como una virtud distinta de ella, sino como una circunstancia especial. De hecho, en el lenguaje ordinario, se toma indistintamente una por otra» (STh II-II, 151,4). Y Pío XII enseña que el sentido del pudor consiste «en la innata y más o menos consciente tendencia de cada uno a defender de la indiscriminada concupiscencia de los demás un bien físico propio, a fin de reservarlo, con prudente selección de circunstancias, a los sabios fines del Creador, por Él mismo puestos bajo el escudo de la castidad y de la modestia» (Discurso 8-XI-1957). Juan Pablo II, en su notable serie de alocuciones sobre El amor humano en el plan divino, nos dejó preciosos textos sobre el pudor, sobre todo en los discursos habidos entre 16-04-1980 y 6-05-1981.

La mayoría de los lectores de este blog tienen, probablemente, una cierta idea de la castidad. Pero quizá muchos de ellos, en cambio, apenas han recibido nunca el Evangelio del pudor. Viven en Babilonia, o si se prefiere, en Corinto, y no se dan cuenta a veces de las enormes dosis de impudor que han ido asumiendo sin mayores problemas de conciencia. Y esto, lo sepan o no, lo crean o no, lo quieran o no, trae para ellos y para otros pésimas consecuencias.

La extraña doctrina del pudor, apenas conocida y apreciada en el mundo pagano, llega al conocimiento de los pueblos por la Revelación bíblica, en relación con el pecado original. La Biblia, en efecto, presenta la vergüenza de la propia desnudez como un sentimiento originario de Adán y Eva, como una actitud cuya bondad viene confirmada por Dios, que «les hizo vestidos, y les vistió» (Gén 3,7.21). Quedarse, pues, en público casi des-vestidos es algo contrario a la voluntad de Dios, es algo perverso. Ésta ha sido la fe constante de Israel y de la Iglesia de Cristo.

Ciertas modas en el vestir, ciertos espectáculos, ciertas playas y piscinas, en las que casi se elimina totalmente ese velamiento del cuerpo humano querido por Dios, son inaceptables para los cristianos, que solamente los aceptan cuando se avergüenzan de su fe y caen en una apostasía explícita o implícita. Son costumbres mundanas, paganas, ciertamente contrarias, como lo comprobaremos con el favor de Dios, a la antigua enseñanza de los Padres y a la tradición cristiana, que venció el impudor de los paganos.

La desnudez total o parcial –relativamente normales en el mundo greco-romano, en termas, teatros, gimnasios, juegos atléticos y orgías–, fue y ha sido rechazada por la Iglesia siempre y en todo lugar. Volver a ella no indica ningún progreso –recuperar la naturalidad del desnudo, quitarle así su falsa malicia, etc.–, sino una degradación. Es un mal, pues «el mal es la privación de un bien debido», en este caso el vestido (STh I,48,3).

Es una indecencia que hombres y mujeres se muestren semi-desnudos en público. Aunque esa costumbre esté hoy moralmente aceptada por la gran mayoría, también de los cristianos, sigue siendo mundana, anti-cristiana. Jesús, María y José de ningún modo aceptarían tal uso, por muy generalizado que estuviera en su tierra. Y tampoco los santos. Como tampoco lo aceptan hoy, en la vida religiosa o laical, los mejores fieles cristianos.

Ocasión próxima de pecado. Es prácticamente imposible que alguien asuma, en sí mismo o en la contemplación de los otros, ese alto grado de desnudez –sin pecado de impureza, o al menos sin peligro próximo, propio o ajeno, de incurrir en él, según aquello de Cristo: «todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón» (Mt 5,28), y –sin pecado de vanidad positiva, orgullo de la belleza propia, o negativa, pena por la propia fealdad, lo que viene a ser lo mismo.

Por otra parte, aunque una persona se viera exenta de las tentaciones aludidas –cosa difícil de creer, al menos si su constitución psico-somática es normal–, en todo caso hace un daño al bien común espiritual apoyando activamente con su conducta una costumbre mala, que es ciertamente para la mayoría de los prójimos una ocasión de muchas tentaciones, y que, desacralizando la intimidad personal, devalúa el cuerpo, y consiguientemente la persona misma, ofreciendo su vista a cualquiera.

Por hoy es bastante.
(Y algunos estimarán que ya con este poco es demasiado).

José María Iraburu, sacerdote

*Post post. Por primera vez, un francés, el 3 de julio de 1946, expuso en su colección de trajes de baño uno de dos piezas, que llamó bikini, por considerarlo tan explosivo como la bomba atómica que cuatro días antes se hizo explotar en el atolón de Bikini, en el Pacífico. Pero esta misma prenda mínima de vestido femenino ya era conocida en el mundo greco-romano, como puede comprobarse, p. ej., en los mosaicos de un palacio de Villa del Casale, Sicilia, que datan aproximadamente del año 300, poco antes del final del paganismo imperial (314). En 1951, en el concurso de Miss Mundo, se desaconsejó llevarlo a las concursantes: se consideraba excesivamente indecente. La paganización de gran parte de los bautizados, medio siglo después, tiene un signo claro en la aceptación del bikini por muchas mujeres cristianas, y por igual número de hombres cristianos, maridos, padres, hermanos, que lo aprueban.


Índice de Reforma o apostasía

29 comentarios

  
Miguel Serrano Cabeza
Amen, p. Iraburu.

Mi mujer no es creyente, pero vive "veluti si Deus daretur". Se lo he dicho a ella muchas veces, y por eso también se lo puedo decir aquí y ahora, así que, si me lee, no se sorprenderá. Que lo que me enamoró de ella, a parte de toda ella, fue su forma de vestir, juvenil pero con recato. A lo que ella siempre responde con sorna: "Para lo que una tiene que enseñar...".

"¡Me has robado el corazón hermana mía, novia mía! ¡Me has robado el corazón con una sola de tus miradas, con una sola vuelta de tus collares!" (Ct.4:9)

http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PML.HTM

Hace veinticinco años que nos conocimos, y la quiero cada día más. Pero con un "más" a "presión", con tanta "presión" cuanta son capaces de aguantar mi corazón y mi alma. Con una "presión" que incluye la guarda de los cinco sentidos hasta el último "átomo" de mi voluntad, de mi memoria y de mi entendimiento.

No sé si tendrá algo que ver, pero aborrezco tanto la playa, "trapitos", arena, sudor, cremas, salitre y calor, mucho calor, como la televisión, un vertedero en el que se echa toda la "basura" que el ser humano es capaz de producir, que no es poca.

ADVENIAT REGNVM TVVM.
02/07/09 12:13 PM
  
José María Iraburu
Dios bendiga a Miguel Serrano Cabeza y a su bendita esposa. JMIraburu
02/07/09 12:18 PM
  
Luis López
El pudor, a mi juicio, es una forma sutil e inteligente de elegancia interior y exterior. Por eso el pudor tiene mucho que ver también con el sentido estético. Perdido el segundo, se pierde el primero. (es un signo de nuestro tiempo). Para mí es mucho más hermosa y atractiva una mujer bien vestida que una despendolada; más atractivo tiene una mujer en bañador que otra en biquini. Sobre gustos, ciertamente, no hay nada escrito pero es lógico que el pudor esté tan desprestigiado en una época tanta ordinariez pública y privada como la nuestra.
02/07/09 12:38 PM
Enhorabuena por tratar este tema con la posibilidad de comentarios:
Yo ya había leído algo sobre este tema de usted, ya que lo busqué en Internet después de oír un precioso programa de Tiempo de Espiritualidad en Radio María, motivo por el cual también llegué a este blog.

Leyendo también algo más sobre el tema, leí que una persona, no recuerdo si era sacerdote, pero sí que sus palabras me impactaron, aún sin poder argumentar el tema, si fuera el caso, decía que las mujeres que usaban pantalones no tendrían abortos, pero provocaban que otras los tuviesen; no sé si en otro caso, relacionaban los pantalones con una mayor frecuencia de esterilidad.

Para los que parten de una mundanización en este tema, al menos parcial, surgen muchísimas dudas al respecto. Se creía que con tener claras un par de cosas, ya se iba decente, pero, claro, hay muchas cosas más, y hay muchos grados más hacia arriba.

Le animo, si fuera posible a que fuera lo más explícito posible con respecto a manga, corta, manga larga en vestidos, ¿sólo con camisa, sin chaqueta, estaría admitido en alguna ocasión?, ¿sin manga estaría admitido en alguna situación?; si fuera el caso de tener que darse un chapuzón en el agua o unos baños, ¿podría bañarse uno con qué?, ¿con una túnica o camiseta larga, o especie de camisón, con mangas, como hace unos 60, 70 años?, ¿estaría admitido en el caso anterior, sin mangas? Por supuesto que el Espíritu Santo va ayudando en alguien que realmente quiera matar el germen de todo lo malo, el germen de la vanidad, comodidad, etc., en el que estamos inmersos (por eso que tampoco podemos disculparnos simplemente por la existencia de una mundanización).

Sería bueno tenerlo lo más claro posible, porque para poder aguantar camisa y chaqueta a 30 ó 40 grados, mientras que la gente que va con menos ropa pide por favor que se quite el aire acondicionado, cuánto más claro se tengan las motivaciones mejor. Por supuesto que se ve clara la ventaja de la disponibilidad para cumplir la voluntad de Dios, pero a veces uno piensa que está maltratando su salud, porque a veces uno termina casi enfermo de todo esto, sobre todo las personas que notan más el calor (tendría también la ventaja de que uno se lo piensa mucho antes de moverse a cualquier parte).

Otro tema esencial, es que para mujeres casi no hay ropa decente de las tiendas; esto es una realidad, y quien lo niegue miente; y es que resulta que, incluso la ropa que hacen para, como dicen, “abuelas”, la hacen con tela finísima; y lo peor, además, es que también hay muchas menos telas en las tiendas de textiles.

p.d. Leyendo los comentarios, me surge una duda, ¿y los niños?, ¿cuál cree que sería para ellos la opción más adecuada, al respecto?
02/07/09 1:02 PM
  
Rafael Jesús Gámez Ramos
Querido Padre Iraburu

Me alegro mucho de haberle encontrado aquí,soy un antiguo alumno suyo de la Ftad. de Burgos, pertenezco a la Obra de Jesús. Estuve allí desde 1994 al 2000, me ayudó mucho su Síntesis de Espiriitualidad Católica y todavía la seguimos utilizando. Estudié como laico, pero algunos de los seminaristas se reían de las clases porque las veían anticuadas, poco después se salieron del Seminario. Yo le agradezco su claridad a la hora de escribir sobre estos temas, como el pudor, que no está de moda, pero es una realidad que hay que cuidar pues somos templo del Espíritu Santo, y no se puede profanar sin que se perjudique el alma. Lo natural es ir vestido, pues somos seres humanos racionales, no animales. No es natural para el hombre comportarse como un animal y va contra su dignidad.
Un abrazo y adelante, con mucho ánimo.
02/07/09 1:11 PM
  
Luis Fernando
En la televisión todo empezó cuando en el anuncio de Fa salía una damisela con los pechos al aire. Comparado con algunos anuncios de hoy, aquella damisela parece una monja de clausura.


Eso sólo en la publicidad. Si hablamos de series "made in Spain", apaga y vámonos.
02/07/09 2:25 PM
  
Miriam
Ay! Padre. ¡Qué alegría ver algo escrito (y tan explícito) sobre el pudor!. Porque hoy cualquier chica re-católica (como decimos en Argentina) perteneciente a grupos parroquiales, movimientos, etc, se casa (o está en su fiesta de 15) con un vestido straples, va a una fiesta con vestidos que van desde "apenas" sobre los pechos hasta "apenas" debajo de las nalgas, usan en la playa bonitas bikinis, van a misa con musculosas provocativas y espaldas (casi hasta la cintura) descubiertas, minifaldas cortísimas y hasta con "roturas de fábrica" en lugares estratégicos, etc. Si no mire en las fotos de sitios católicos y mire los vestidos de casamiento que se muestran. Eso para mí es un signo. Los hombres con traje (parece que por una extraña razón el hombre subre menos el calor que la mujer...)y ellas... Creo que la causa usted la deja clara, pero falta algo: la nula catequesis al respecto. Para quienes quieren un sitio maravilloso donde se habla caro de la castidad les recomiendo el sitio del P.Horacio Bojorge www.elblogdelbuenamor.blogspot.com
02/07/09 3:39 PM
  
solamente juan
Poco que comentar, excepto que ha sido unos años de total batalla campal criando a una niña en la época de Britney Spears promoviendo disfraces taparrabos de mini prostitutas; "madonas" con vídeos literalmente y dolorosamente blasfemos, o Michael con sus obscenos gestos así de las letras de tantas canciones...
No digamos de una lucha continua con colegios denominado católicos. Total cuesta arriba y contra corriente para los nietos que vengan.
Con enemigos como la “Carne” el Maligno debe tener bastante tiempo de relajo ...
¡Pero qué retrógado es usted padre! Muchos dirán...
Gloria a Dios y que tenga piedad con mis fracasos.
02/07/09 5:26 PM
  
jpm
Recuerdo perfectamente las risas que había en mi instituto cuando me negaba a desnudarme en el vestuario del gimnasio, por motivos de pudor. Desde aquellos tiempos, he seguido resistiendo...
EL cuerpo humano es obra de Dios, pero para honrarlo y darle gloria, no para que sea motivo de tentacion.
Me pasa lo mismo que a Miguel Serrano: cada vez me da más pereza la playa, la tele, algunas revistas...No me atrae lo que me aleja de Dios y me considera un simple animal.
Por otra parte, es cierto que la inmensa mayoría de los jóvenes ignora qué sea el pudor, pues nadie se lo ha explicado...
La lencería femenina que hay en las tiendas es, en su mayoría , la que hace años usaban las mujeres de vida alegre. Y esa es la que compran ahora como lo más normal nuestras hijas.
Es cierto que cuando una persona es elegante no es impúdica y que el pudor y la belleza van unidos.
02/07/09 7:06 PM
  
Charles Carpenter
Soy también de la Facultad de Teología en Burgos, del 1973-78. Nací en California y he vivido como sacerdote misionero en Sonora, México, desde que salí de la Facultad. Precisamente, en este momento me encuentro en la playa de San Carlos (lugar de vacaciones muy bonito en nuestra Diócesis), a pocos kilómetros al norte del puerto de Guaymas. El director espiritual del Seminario de Burgos nos dijo que el vestido debe ocultar nuestra desnudez y, a la vez, manifestar el alma, o sea, el caracter de la persona que lo lleva. Estoy aquí haciendo una especie de retiro-vacación para el alma y el cuerpo. Estoy de acuerdo con el Padre Iraburu, totalmente. Sus cursos en la Facultad fueron los que más me gustaban, y decidí seguir la carrera en espiritualidad en la Pontificia Universidad Gregoriana. Soy miembro de un instituto religioso muy pequeño y nuevo que se llama Misioneros de Adoración Perpetua. El fundador (q.e.p.d. 1981) nos decía que los ojos son "las compuertas del mal", y que la mortificación de los ojos es la más importante. Esta idea es mucho más relevante para nuestros tiempos, ya que los medios de comunicación, tan llenos de pornografía, son cada vez más abundantes y técnicamente más perfectos, y las personas cada vez más adictas a ellos. Creo que todavía es posible disfrutar de la playa, pero con mucha discreción: buscar lugares apartados, horas muy tempranas o nocturnas en la playa, dedicarse mucho tiempo a la oración y estudio de libros espirituales o de literatura universal, compartir el tiempo con personas del mismo sentir en cosas transcendentales. Como nací cerca de la playa, siempre me ha gustado. Una de nuestras reglas como religiosos es la de nunca tener televisiones en nuestras casas. Esta regla me ha convertido en lector asiduo, y nunca me he arrepentido de esta privación. Si una película realmente vale la pena, se puede ver en DVD, después de que los críticos la hayan analizado. No se pierde nada; al contrario, Dios nos enriquece con el tiempo tan necesario para la búsqueda de la sabiduría. Santo Tomás de Aquino dijo: "De todos los afanes disponibles al hombre, la búsqueda de la sabiduría es el más perfecto, el más sublime, el más provechoso y el más lleno de alegría."
02/07/09 7:17 PM
  
José María Iraburu
Ana Vázquez, lo siento, pero no espere que entre yo a tratar de centímetros, mangas y demás detalles. Yo creo que una persona que tenga el criterio de la fe bien claro (el pecado original, que Dios quiere al ser humano vestido, que nuestro exterior debe expresar el interior de templos de Dios, etc.), si tiene oración, sacramentos y buena voluntad de hacer siempre la voluntad de Dios en todo, sin ser tentación para nadie, sabrá perfectamente cómo conducirse en el vestido según tiempos y compañías, lugares y circunstancias. Así es, de hecho. Mucha verdad es lo que dice: que a veces no hay dónde comprar ropa decente. Anímense, y pongan una fábrica, un taller de confección, una tienda modesta, que facilite la adquisición de vestidos decentes para personas de buena voluntad.

Rafael Jesús y Charles Carpenter, buenos y santos recuerdos de Burgos, en la Facultad de Teología.

Miriam, gracias por el enlace con el P. Horacio Bojorge, S. J. Todo lo que publica es siempre excelente. Se podría decir de él que ya es uruguay-gentino.

Solamente Juan y jpm, ánimo, que “todo lo puedo en Aquel que me conforta”. Es en las situaciones difíciles cuando, con especiales auxilios de la gracia, realizamos actos intensos, que son justamente los que más hacen crecer las virtudes, y en este caso, las de la castidad y el pudor. Con todo en contra. Y es cierto, sí, que es lamentabilísimo que el tema esté tan ausente en prédicas, libros de espiritualidad, catequesis y a veces incluso en grupos y movimientos laicales. Pero lo de antes: “podemos todo con Aquel que nos conforta”.
02/07/09 8:44 PM
  
David
Hola Padre.

Gracias de nuevo por su artículo.

Tan sólo comentar su último comentario.

Dice usted: "lo siento, pero no espere que entre yo a tratar de centímetros, mangas y demás detalles. Yo creo que una persona que tenga el criterio de la fe bien claro si tiene oración, sacramentos y buena voluntad de hacer siempre la voluntad de Dios en todo, sin ser tentación para nadie, sabrá perfectamente cómo conducirse en el vestido según tiempos y compañías, lugares y circunstancias".

Bien, pero, y los que no tienen ese criterio de fe nada claro.

Un abrazo en Cristo y María.
03/07/09 12:14 AM
  
José María Iraburu
David, "la fe es por la predicación, y la predicación por la palabra de Cristo" (Rm 10,17). Lo que en estos post se busca es, como ya lo ve, iluminar los criterios de la fe recordando las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia, en este tema, concretamente, sobre castidad y pudor. Una persona que esté en tinieblas, que no tenga la mente evangelizada, muy fácilmente carece de las ideas más elementales en referencia a castidad y pudor. Lo más urgente: evangelizarla.
03/07/09 6:20 AM
  
jpm
David: me parece que es imposible hablar de centímetros, mangas, etc. Voy a poner un caso: el chándal es una buena prenda pero....no para ir a misa , sino para hacer deporte.
Tal vez un vestido un poco escotado es normal en una fiesta determinada y no en otro momento.Hay algunos que siempre son una ofensa a Dios y el sentido común de una buena cristiana ya se lo indica.
Una señora , cuando sus hijas querían ponerse minifaldas como sus amigas, les contestaba: ¿QUé queréis, que cuando los chavales se metan con vosotras al deciros algo tu padre se tenga que partir la cara con ellos? Aún hace poco comentaban cuánta razón tenía la buena señora, que , por cierto, es una santa.
No es cuestión de hasta aquí sí y hasta aquí no: es saber aplicar el sentido común y el sobrenatural.
Es verdad que no es fácil encontrar a veces ropa decente, pero es cuestión de buscarla y aparece. Y si no, modista al canto...
03/07/09 1:07 PM
  
Miriam
Respecto de las prendas a utilizar, a mí me sirven (para educar a mis hijas que tienen 16, 14, 9 y 5) ciertas pautas que mi madre tuvo en cuenta: preservar la intimidad de cada uno para bañarse, cambiarse de ropa; nunca estar "demasiado a la moda" con la ropa (ni yo, ni ellas): desde niñas nunca utilizaron minifaldas, ropa provocativa, ropa interior "sexi", escotes o espaldas (u ombligos) al aire, ropa transparente. No tenemos costumbre de contar chistes groseros o con doble sentido. Nunca tuvimos TV, sólo se miran películas previamente calificadas, somos difusores de prensa católica, siempre compro libros interesantes, formativos, literatura universal (de la buena). Evitar todo lo que en ellas fomente la "vanidad femenina" o la coquetería excesiva. Explicarle claramente lo que siente el varón (naturalmente) ante la vestimenta provocativa. Recordarle siempre que ellas valen no por lo que muestras o "seducen" sino por lo que son: hijas de Dios. Dejarles en claro que si se visten como "prostitutas" sólo hallarán chicos que la ven así, y nunca a un verdadero hombre (fiel, honesto,compañero, puro)con quien compartir su vida. Y muy importante (lo más): oración, sacramentos, trabajo generoso en la parroquia, cumplimiento estricto de sus deberes y mortificación de los gustos, devoción a la Virgen María. Llegada la adolescencia ya son ellas mismas que no desean usar ropa inadecuada. Es muy cierto que cuesta conseguir ropa linda y decente, pero buscando hay. Y a buen precio. Sólo no hay que cansarse. Dios no nos abandona nunca!
03/07/09 3:10 PM
  
Eduardo Jariod
Sobre el pudor y la castidad cabrían hacer muchas consideraciones, pero en el ámbito de este blog, y tal como quedan enfocados por el P. Iraburu, poco cabe añadir. La Iglesia dice lo que dice, sus orientaciones al respecto son muy claras, y todo cristiano consecuente ha de procurar seguirlas en su vida cotidiana.

Quisiera incidir sólo en una realidad que constato repetidamente, y que suele pasarse por alto: la presión que sienten muchas personas a la impudicia e incluso a la promiscuidad a pesar suyo. Es normal considerar a las personas que muestran estas actitudes como, por decirlo en términos suaves y de otra época, "ligeras de cascos"; y ello es así, en efecto, en muchos de estos casos. Pero no así en otros, en muchos otros. ¿Nunca habéis visto a jovencitas y menos jovencitas que, como casi todas en verano, andan medio desnudas por la calle y que, sin embargo, han de hacer ímprobos esfuerzos para neutralizar la enorme carga erótica que imprime la visión de su aspecto físico por los demás? O bien van con la mirada baja, o demasiado rígidas, o demasiado encogidas, o con un gesto facial demasiado circunspecto... Realmente es un sufrimiento luchar contra la evidencia: si vas medio desnuda, te mirarán con deseo; no se puede suprimir un efecto sin suprimir la causa que lo provoca. El problema reside en que vivimos una época en la que la degradación está bien vista, tiene buena prensa. La propia y la de los demás. No se trata de la natural coquetería femenina (o masculina); el querer aparecer atractivos al otro no es patrimonio de nuestra época. Pero en cuanto a procacidad u obscenidad en nuestras actitudes al presentarnos al otro o ante nosotros mismos, sí que destacamos con luz propia. La impudicia y la promiscuidad no es sólo efecto de una moral poco integrada, sino también de una enorme carencia a un nivel más profundo si cabe. Para el hombre de nuestros días, que ya no cree en nada (no sólo en Dios), lo único que le queda es el cuerpo y el placer que puede obtener de su uso, ya sea del propio o del ajeno. Por ello, las actitudes más dificiles de seguir hoy son las asociadas precisamente a la castidad y al pudor. Ya sólo nos queda el cuerpo. Realmente, qué desnudos estamos...
03/07/09 3:18 PM
Yo creo que, como en todo, quien entienda del tema, y quien se sienta llamado a ello, lo ideal es decir lo más posible, dentro de la vivencia cristiana, por supuesto.
Las más perjudicadas de callar, a día de hoy, serían posiblemente las adolescentes.
El tema no es tan claro, objetivamente hablando, como la castidad, pero en cuanto a pudor siempre, me imagino se podría hablar de un mínimo, y, como en todo, añadir algo recomendable, o alertar sobre algo.
Particularmente creo que el escote jamás está justificado en una cristiana; creo que eso formaría parte del mínimo.
Es posible que no se pueda hablar de centímetros, pero el demonio sí habla de centímetros. Tengo una amiga que es diseñadora de moda y en su trabajo tenía una lucha precisamente por intentar hacer ropa más casta.
En este tema, creo que las más perjudicadas son las adolescentes, dentro de las mujeres en general. Considero que los hombres son los que ven este tema con mucha más objetividad, y podrían hablar; desde luego los hombres mundanos se reservan su opinión al respecto, opinión a la que, seguramente, tendrá acceso alguna quizá privilegiada en este terreno, pero en ningún caso esta opinión es de dominio público; quizá porque el hablar en este terreno les haría perder algo de su poder.
Gracias por la idea de la venta o fábrica. Lo que considero más urgente, en este momento, es la evangelización, pero en esta línea vender algunos modelos, junto con Biblias, y otros libros religiosos, podía ser también un medio para ello. Pero entonces ya nos meteríamos en la complicación de las empresas y en los impuestos, tema, que, no sé si piensa tratar, D. José María, pero que considero también muy delicado. Para dejar que el Espíritu Santo hable al respecto, si pudiese haber algún encargo, o bien alguna idea, al respecto, que se envíe a [email protected] Yo se lo comentaré a esta amiga diseñadora.
De todos modos, D. José María, en alguna ocasión había pensado en que algunos Institutos religiosos, los cuales cuentan con una gran organización, podrían hacer algunos modelos para seglares, seguro que estupendos. Se les puede proponer también.
03/07/09 3:32 PM
  
José María Iraburu
Aún he de seguir un poco con el tema, y serán tocados varios puntos no considerados todavía en (10). Pero sí adelanto, comentando algunos comentarios, que los problemas prácticos de discernimiento al vestir no son tan complicados. En principio, cuando una persona ama al Señor de verdad, y lo principal que busca en todo es agradarle, no ofenderle ni en lo mínimo, co-laborar con Él en la difusión de su Espíritu, es decir, de su Evangelio, no dañar en nada a sus hijos, acierta con seguridad en todo: al vestirse, al asistir o no a tal lugar, al aceptar o no un trabajo, acierta en lo que sea. Y si no acierta a la primera, ya Dios le hará ver directamente o a través de alguien que conviene otra cosa. ¿Una mujer perdidamente enamorada de su marido tiene muchos problemas para darse cuenta de lo que a él le agrada y lo que le molesta y ofende? No tiene ningún problema, y acierta de todas todas. Y si en algo yerra, se lo dice su marido y lo arregla ella al punto. Pues lo mismo lo mismo pasa con los cristianos (con la Iglesia Esposa) respecto de Cristo Esposo. En cuestiones de pudor y en lo que sea.
03/07/09 4:06 PM
  
azahar
Realmente, el vestir actual deja mucho que desear. Se tiene tendencia a la provocación y, por tal motivo, se utilizan prendas que me cuesta mucho entender que resulten cómodas por su excesivo ajuste al cuerpo o por sus exageradas aberturas que motivan un continuo retoque ante cualquier movimiento.

Ya no se valora el toque distintivo, la armoniosa combinación de colores o tejidos, los adecuados complementos, se ha perdido el gusto. En definitiva, se viste muy hortera y cuánto más se enseña, más satisfacción produce. Sin darse cuenta que, aparte de perder ya el mínimo pudor que corresponde mantener, se incurre en la ordinariez.

En el colegio de mis hijos, a los alumnos de bachillerato que ya no llevan uniforme, no se les permite ir vestidos con determinadas prendas, además de peercings, pendientes y otros apósitos. Es una forma de educación que me parece correcta y es por los jóvenes por dónde se debe comenzar. Entiendo que están sujetos a unos prototipos continuamente difundidos en todos los medios y apoyados por los comercios.

También quería destacar el escaso respeto que existe en la vestimenta al acudir a una Iglesia. Se ha llegado a unos límites que ya no es solamente carencia de pudor, sino de agravio. Sobretodo en los pueblos costeros de veraneo, dónde la gente entra hasta en traje de baño con la toalla de playa al hombro. Si bien, son casos contados, no por ello se deben pasar por alto pues ¡ya sabemos!...una cosa arrastra la otra.

Gracias, Padre, por recordarnos la doctrina del pudor. La base la tenemos, ya sólo falta saber aplicarla en cada situación y lugar y que nuestro atuendo no sirva exclusivamente para llamar la atención o provocar.

03/07/09 4:59 PM
  
Ricardo de Argentina
¡Ay, que concreto que habla Ud. P. José María! Menciona a las bikinis y a las playas como ejemplo de impudicia... Pues sí señor, el cristiano que realmente lo sea, pues que también lo parezca. Y ni que hablar de la cristiana. Que "en la cancha se ven los pingos", como decimos aquí.
Cuando hay firme voluntad de agradar a Dios y a su Iglesia, y valiente y sincero desprecio por los oropeles del mundo, creo que jamás el pudor es cosa complicada. Lo complejo viene cuando se quiere prender una vela a Dios y otra al Diablo, cuando se pretende ser buena cristiana y al mismo tiempo estar "en onda" con el mundo, evitando ser catalogada como "antigua", "tonta", "atrasada" y todos esos dardos -que son parte de lo que el Evangelio llama la "locura para el mundo"- que tienen como consecuencia inevitable la discriminación de la mujer y de sus prójimos de los ambientes más mundanizados. Y todo va en femenino porque el pudor es una cualidad eminentemente femenina, aunque no exclusivamente, pues también hay discriminación para el hombre casto en ciertos ámbitos. Y además, el hombre debe involucrarse apoyando y alentando a la mujer virtuosa.
Yo creo que si a esta discriminación - que es social, cultural y hasta laboral y que puede llegar a ser muy fuerte en ciertos casos - no estamos dispuestos a aceptarla como oblación, es que somos más Hijos del Mundo que Hijos de Dios.
03/07/09 5:38 PM
  
Camino
Hace tres o cuatro años me llamó la atención sobremanera las webs de confeccion y venta de ropa modesta. La mayoría son de grupos protestantes, pero también los hay católicos, sobre todo en Estados Unidos. Ana Vázquez, si en el buscador pone honestclothes o modestyclothes, ya verán. Habría que animarse a hacerlo aquí. Lo que pasa es que... algunas son MUY FEAS. Ahí creo que españolas e hispanas -tal vez con la ayuda de italianas y francesas- podríamos aportar bastante.
Por cierto, Miriam, hay trajes de novia católicos, pero más bien en venta por internet: es un riesgo, pero mejor que meterse en las pronovias o novissimas al uso. Ir convencidos de que hay que pelear antes de comprar y con la ayuda del Señor, salir ganando. Coincido con su perplejidad por el hecho de que los hombres no pasen calor en las fiestas y las mujeres sí. Eso sí que es machismo e impudicia pagana. Además del veto a la tele, el veto a las fiestas en familias católicas se va imponiendo, con la carga de cruz que conlleva.
Finalmente, algunas iniciativas católicas estilo "telva" o "pure fashion" no me convencen tampoco, van más por el asunto de centímetros, cambiantes por décadas, y por la preocupación materna de que no se vaya a quedar sin novio la niña, y por no ser demasiado distintos del mundo mundano. Y eso es imposible.
03/07/09 6:33 PM
  
Eduardo Jariod
Tienes razón, Ricardo de Argentina, el cristiano coherente y de profundas convicciones desarrolla actitudes pudorosas de modo natural y espontáneo, con poco esfuerzo. Pero si la persona no es creyente o posee una fe digamos no muy consolidada, se le hace muy difícil presentarse de otra manera que la que imponen los tiempos; resulta penoso comprobar como personas naturalmente pudorosas reprimen esta naturaleza suya, que indica un buen fondo de su alma. Por otra parte, ante la miseria espiritual que padecemos, y sin contar con mejor bagaje, el propio cuerpo es una fuente de autoestima en que se apoyan muchas precarias identidades humanas. En no pocos casos es la única fuente con la que cuentan.
03/07/09 9:51 PM
Gracias Camino:
A mí me gusta la ropa que estoy viendo en modestyclothes (por cierto, lo que he visto de honestclothes, no me parece modesto).
También en Méjico está ropamodesta.com.
03/07/09 10:23 PM
  
María A.
A Ana Vázquez, por si puede ayudarle le cuento que:
Tengo 38 años y la dicha de poder contar que hace unos tres años y medio Dios quiso que yo dejara de ser atea y creyera en Él. Dios me hizo entender muchas cosas, entre otras el pudor. Cuando ya había comenzado mi proceso de conversión yo todavía vestía como una adolescente pagana. Una mañana pasé junto a una Iglesia y deseé entrar para rezar. Me miré y me dije: así vestida no puedo entrar en la Iglesia. Me quedé allí parada, junto al pórtico. Si no podía entrar así en el templo tampoco debía pasearme con esa pinta. Tal vez no hace falta hablar de mangas, larguras o apreturas y basta con preguntarse si uno se presentaría ante Dios con esas pintas.
03/07/09 11:44 PM
  
Arantza
Qué interesante el tema, -y los comentarios, gracias seguramente a una estricta moderación... ....-

No he podido acabar de leer todos, pero seguiré pues me parece un tema fundamental, también en la educación de los hijos. Estaba pensando poner algo en el blog Homeschooling Católico Hispano sobre la importancia del "uniforme", luego sigo.

A veces me da que pensar al ver por mi barrio a las mujeres musulmanas con sus mangass largas y cabezas cubiertas con este calorón madrileño, y nosotras las cristianas dando el ejemplo más pésimo... hasta en la procesión del Corpus.

En esto como en todo, tomar como modelo a María.
04/07/09 9:38 AM
Hola María A.: Muchas gracias por tus consejos; sumamente interesante lo que dices.
Ayer he estado viendo modelos de capas, ponchos, y similares (sobrecapas, chales,etc.), el cual es un recurso muy sencillo y yo creo que muy útil, además de bonito; para niños, Arantza, las capas también son adecuadas porque además de abrigar, si es de una buena lana, pueden tener unos tirantes interiores que van cruzados y abotonan atrás; con lo cual si hace calor, se puede llevar, con los tirantes y la capa hacia atrás.
04/07/09 12:20 PM
  
susi
Arantza: es verdad que las musulmanas van con calor, y llenas de ropa. Tal vez las cristianas en el Corpus no lo hagan porque no saben cómo deberían ir: el calor es el mismo para unas y para otras, lo que pasa es que las primeras tienen un motivo para hacerlo.
No creo que haya que hacer ropa especial para cristianas. Creo que hay que tener los criterios claros y buscar con esos criterios; nada más. Yo los sigo y no tengo mayores dificultades. Tal vez las adolescentes y jóvenes sí , porque tienen menos dinero para poder elegir en unas tiendas u otras o porque no quieren verse muy diferentes a sus coetáneas. Pero, si buscan, encuentran. Lo sé porque también entro en tiendas para esas edades y veo cosas "aprovechables", hay que verlas con los ojos de una cristiana.
Yo voy más o menos a la moda, bastante bien vestida y no llamo la atención por ñoña. Máxime ahora , en que hay mucha libertad para seguir distintas corrientes de moda , según el propio estilo, y no se impone una sola.
Hay faldas más o menos largas, hay camisas que si son transparentes se pueden poner con una camiseta finita de tirantes por debajo, puesto que se lleva lo de capa sobre capa; hay pantalones apretados y flojos; en fin, creo que buscando un poco, no demasiado, se encuentran cosas. El que busca, encuentra
05/07/09 10:52 AM
  
Arantza
No sé si habrá que hacer "ropa para cristianas", no creo que lo hayamos planteado así, pero, aunque es cierto que buscando con buen criterio y combinando se encuentra, también es cierto que está difícil.

Un ejemplo, en mi último embarazo, quería un vestido larguito, sin cortes ni transparencias ni bobadas, resistente pues tengo otros niños que tiran de la ropa y además para que dure lavados y tiempo, fuí a Prenatal y a Mothercare y a no sé qué otras tiendas especializadas donde sólo hace unos años se encontraba ropa adecuada, y además de carísima, no había nada más que ropa como para ir de fiesta de noche. Nada decente y para todo trote. Reflejo de la sociedad en la que vivimos. Parece que ahora las futuras mamás sólo se dedican a salir por ahí.

Ir a buscar ropa con una hija adolescente y encontrar un vaquero que suba hasta la cintura es aventura imposible. O al menos esa ha sido mi experiencia. Me alegraría de que no fuera así, pero sólo hay que ver las calles, al menos por Madrid.
05/07/09 11:24 PM
  
clara de asis
La virtud del pudor es una virtud que hasta buenos católicos y de sólida formación no terminan de comprender ni practicar. Recomiendo mucho al Padre Pío de Pietrelcina que con su formas duras, precisas y simples quita toda confusión con la vestimenta.
06/07/17 10:17 AM

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