21.04.12

(177-2) El patriotismo y la crisis actual

–Me temo que hoy va a hablar usted de un tema que no conoce bien.

–Tranquilo. Tampoco lo conocen bien mis lectores.

Sabemos muy poco de economía. Un hermano mío economista decía que la política es cada vez más económica, la economía cada vez más complicada, y que cada vez son menos los que pueden opinar de política de forma responsable. Recortes, déficit público, prima de riesgo, IVA, IBEX, PIB, IRPF, deuda soberana, bolsa, Tesoro Público, mercados, bonos del Estado, etc. De cada uno de esos conceptos conocemos algo, un algo de contornos borrosos, pero que nunca acabamos de entender del todo. Y hemos de ser conscientes de que hablar tajantemente de lo que no se sabe es una forma de mentir. Por eso en lo que sigue no entro en modo alguno en consideraciones propiamente económicas, sino espirituales.

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18.04.12

(177) De Cristo o del mundo -XIX. Laicos y monjes. y 5

–Yo no quiero dejarlo todo, pero quiero ser perfecto.

–Bueno, pues a ver cómo hacemos. Lea lo que sigue, a ver si logramos solucionar su problema.

«Si quieres ser perfecto, véndelo todo y sígueme» (Mt 19,21). Esta misteriosa frase de Cristo se irá entendiendo en la Iglesia con creciente claridad, según Él mismo lo anunció: «el Espíritu de verdad os guiará hacia la verdad completa» (Jn 16,13). Sobre todo a partir de los siglos IV-V, la doctrina de los preceptos y los consejos va formulándose teológicamente con una exactitud cada vez mayor, aunque sólo en el siglo XIII hallará en Santo Tomás la precisión necesaria para llegar a ser una doctrina de la Iglesia.

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13.04.12

(176) De Cristo o del mundo -XVIII. Laicos y monjes. 4

–Ya pensé que había usted abandonado la serie.

–Sus pensamientos se ven afectados por errores con notable frecuencia. No se fíe de ellos.

Sigo examinando la espiritualidad de la Iglesia, particularmente la de los laicos, y de modo especial en su relación con el mundo secular, en el período que va del edicto de Milán (313) a la muerte de San Benito (557).

Oración, ayuno y limosna. Los Padres antiguos, como hemos visto, llaman a los laicos a la perfección, a una vida homogénea a la de los monjes, aunque diversa, es decir, a una vida evangélica, libre del mundo. Ahora bien, ¿por qué prác­ticas concretas fundamentales orientan los Padres la via perfectionis de los laicos? Por el ca­mino de la sagrada tríada penitencial: ora­ciones, ayunos y limosnas. Estas tres santas obras las estimulan no sólo en la predica­ción, sino también en la misma disciplina de la Iglesia. En efecto, padres y concilios organizan la vida del pueblo cris­tiano principalmente mediante las oraciones (Horas, Eucaristía dominical), los ayunos (días peni­tenciales) y las limosnas (diezmos, primicias y colectas). Y creo que acertaban mejor que aquellos grupos laicales de hoy –no son muchos– que buscan la perfección profesando, en forma acomodada a su condición, los tres consejos evangélicos, pobreza, obediencia y castidad (Caminos laicales de perfección, Fund. GRATIS DATE, Pamplona 1996, cp. 6).

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8.04.12

(175-2) CRISTO HA RESUCITADO VERDADERAMENTE. ¡Aleluya!

Suele decirse que emplear las mayúsculas al escribir en internet es como dar un grito cuando se está conversando: un signo de mala educación. Pero toda norma tiene sus excepciones. En estos días pascuales los cristianos gritamos al mundo que Cristo HA RESUCITADO VERDADERAMENTE, y lo hacemos con una alegría indecible, que trata de expresar la inefable palabra: «¡Aleluya!».

Hace unos días la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, con la aprobación de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, publicó una Notificación sobre algunas obras del Prof. Andrés Torres Queiruga. Y entre «los elementos de la fe de la Iglesia que quedan distorsionados en sus escritos» (26), reprueba un error que no pocos de nuestros fieles lectores van a tener que escuchar y padecer en las predicaciones de las Misas del tiempo pascual. En efecto, son frecuentes los Evangelios de esos días que recuerdan las numerosas apariciones de Jesús, habidas entre su Resurrección y su Ascensión a los cielos. Pues bien, precisamente estos días se verá «distorsionada» esta fe en aquellas Iglesias locales donde «nuevos paradigmas», como los de Queiruga, Pagola y tantos otros, han prevalecido sobre la fe de la Iglesia. Como la Notificación aludida denuncia estos errores, reafirmando la fe católica, convendrá recordarla –los subrayados son míos­–:

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30.03.12

(175) De Cristo o del mundo -XVII. Laicos y monjes. 3

–No entiendo. ¿Cómo van a ser los monjes modelos para los laicos? Dice usted a veces unas cosas…

–Tranquilo. Lea lo que sigue y se enterará. Con el favor de Dios.

Cristo y los Apóstoles nos mandan imitarles. Jesús: «Yo os he dado el ejemplo para que vosotros hagáis también como yo he hecho» (Jn 13,15). San Pedro: los pastores hemos de ser «ejemplo para el rebaño» (1Pe 5,3). San Pablo: «os exhorto: sed imitadores míos» (1Cor 4,16); «sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo» (11,1; cf. Flp 3,17; 1Tes 1,6; 2Tes 3,7.9). Se entiende que la imitación que los laicos cristianos deben hacer de Jesús y de los Apóstoles va referida a la substancia de sus vidas, a su espíritu, no a los modos accidentales de vivirla: en celibato, sin propiedad alguna, sin trabajos seculares, en dedicación exclusiva a las tareas apostólicas. Si no fuera así, serían infieles a su vocación laical peculiar: la familia y el trabajo.

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