1.06.11

Creación y evolución. Algunas aclaraciones

En este post voy a indicar algunos presupuestos de lo que escribí en mi serie de ocho posts sobre la Creación y la evolución. Comenzaré dando siete definiciones, para aclarar mi terminología. Recuérdese el refrán escolástico: “De definitionibus non est disputandum” (“las definiciones no se discuten”, pues cada uno tiene derecho a elegir su propia terminología, dentro de ciertos límites razonables). A continuación enunciaré siete premisas básicas que son simples datos de hecho, verificables. Espero poder establecer así una base común o punto de partida compartido. Por último, expresaré en forma sintética mi visión del asunto.

1. Definiciones

• Fijismo es la doctrina que sostiene que las distintas especies surgieron, de alguna manera, en su forma actual desde el principio, sin relación de descendencia las unas con las otras, y no se transforman.

• Evolucionismo es la doctrina que sostiene que las distintas especies surgieron, de alguna manera, las unas de las otras a partir de un origen común, transformándose a lo largo del tiempo.

• Creacionismo es la doctrina que sostiene que Dios, de alguna manera, ha creado las distintas especies.

• Darwinismo es una doctrina cuyos principios básicos son dos: en primer lugar, la idea del “árbol de la vida” (1). Se afirma la existencia de un origen común de todos los seres vivos y el origen de unas especies a partir de otras. En segundo lugar, la idea de “selección natural”. Se afirma que las especies se transforman a través de un proceso de descendencia con pequeñas modificaciones graduales y de “selección natural”, es decir de sobrevivencia de los seres vivos más aptos o mejor adaptados a su ambiente. Al cabo de un larguísimo proceso, la acumulación de pequeñas modificaciones daría lugar a una nueva especie vegetal o animal.

• Neodarwinismo (la versión actual del darwinismo) es la doctrina que sostiene que el rol creativo o positivo del proceso evolutivo es desempeñado exclusivamente por mutaciones genéticas aleatorias, que producen las pequeñas modificaciones graduales postuladas por Darwin. El rol destructivo o negativo de ese proceso sigue estando a cargo de la selección natural, igual que en el primer darwinismo.

• Microevolución es la evolución biológica que podemos llamar “horizontal", dentro de la imagen darwinista del “árbol de la vida". La microevolución altera algunos aspectos accidentales o secundarios de una especie, manteniendo incambiado su “plan corporal” básico. Ejemplos: una especie de bacterias se vuelve resistente a un antibiótico; una especie de insectos de color claro se vuelve de color oscuro; una especie de ave desarrolla un pico más grande; etc.

• Macroevolución es la evolución biológica que podemos llamar “vertical", dentro de la imagen “darwinista” del árbol de la vida. La macroevolución altera significativamente las características corporales de una especie, convirtiéndola en otra especie distinta o muy distinta. Ejemplos: la transformación de organismos unicelulares en multicelulares; de invertebrados en vertebrados; de peces en anfibios; de reptiles en aves o mamíferos; etc.

2. Premisas básicas

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28.05.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 58 - Junio de 2011)

Para ingresar al Nº 58, por favor presione aquí.

A continuación se reproduce el editorial de ese número.


Noticias del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”

Equipo de Dirección

1. Cursillo sobre la Perspectiva de Género

El Lic. Néstor Martínez dictará un cursillo sobre la perspectiva de género los días martes 12, 19 y 26 de julio de 2011, de 19:00 a 20:30, en el salón de la Licenciatura de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Fructuoso 1019 esquina San Juan – Montevideo; tel. 2200 0289). La entrada será libre y gratuita.

2. Venta de libros

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” publica la Colección de Libros “Fe y Razón”, la que de momento está integrada por los siguientes títulos:

• Nº 1 – Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
• Nº 2 – Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
• Nº 3 – Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.
• Nº 4 – Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.
• Nº 5 – Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

Todos estos libros están disponibles en: http://stores.lulu.com/feyrazon .

Hay dos formas de comprar los libros de la Colección “Fe y Razón”:

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18.05.11

En el Bicentenario de la Batalla de Las Piedras: una reflexión

Hoy, 18 de mayo de 2011, los uruguayos celebramos el bicentenario de la Batalla de Las Piedras, la primera gran victoria militar del Gral. José Artigas, al comienzo de nuestro proceso de emancipación nacional. La ocasión se presta para una reflexión sobre las luces y las sombras de lo logrado a través de ese arduo proceso. Como punto de partida propongo la siguiente cita de Carlos Maggi, un conocido pensador uruguayo, liberal y batllista:

“En 1830 entró a regir en los papeles una Constitución de la República Oriental del Uruguay, republicana y democrática. Pero ese principio de autoridad en régimen de libertad obró como una maldición sobre los uruguayos. Hubo 71 levantamientos armados contra el poder constituido, entre 1830 y 1908.

Washington Lockhart los contó y refiere el nombre de cada uno: son 71 intentos de matar o morir por “razones”, mejor dicho por “pasiones”, en torno a tal o cual caudillo. 71 intentos en 78 años.

Lo más extraordinario de este siglo de barbarie tribal es su comparación con los trescientos años anteriores, que van del descubrimiento de América hasta la revolución de la independencia. Del 1500 al 1800 nadie se levantó en armas, en este vasto continente, contra el rey de España. Pudo haber rebeliones locales contra ciertos abusos, pero en ningún caso una revolución organizada contra el poder del monarca. La monarquía era un sistema asimilado, entendido y respetado, venía de la alta edad media.
” (Carlos Maggi, Tiempo y vigencia de un ideario memorable, en: El País, Montevideo, 16/07/2006).

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17.05.11

Voces anticatólicas (Lic. Néstor Martínez)

Hasta la reciente reforma realizada por el Papa Juan Pablo II, la Iglesia exigía dos milagros para la beatificación de un candidato a los altares, y otros dos más para la canonización. El Papa Wojtyla redujo esa exigencia a un milagro para la beatificación y otro más para la canonización.

Pero lo que algunos tal vez criticarían como excesiva facilitación del proceso es haber prescindido, hasta ahora, de la autorizada opinión del semanario “Voces del Frente”, que inexplicablemente no estaba siendo consultado sobre el tema y que por eso mismo, tal vez, con ánimo de reparar en algo tan grave omisión, ha cometido algo titulado “Juan Pablo II, ¿fue un santo?”, en donde esa profunda cuestión teológica es sometida al juicio experto de algunos no creyentes y otros que se dicen católicos, más un católico de verdad que, por alguna falla totalmente disculpable de la producción, llegó también a ser interrogado.

El trabajo que se toman los enemigos de Dios, de Cristo y de su Iglesia por hacer cumplir infaliblemente cada una de las palabras del Evangelio es realmente notable. “Si al amo de casa lo llaman Belcebú, cuánto más a los domésticos”, dijo el Señor. Y esas palabras podrían servir hoy de criterio infalible para detectar a los verdaderos domésticos y servidores de Cristo. Y, con ese criterio, no sólo Juan Pablo II, sino también Benedicto XVI, han sido ya canonizados por el juicio unánime de tantos de-formadores de opinión que no han tenido la gracia, en los ocultos designios de Dios, de recibir, por el momento al menos, el don de la fe.

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6.05.11

El bien proviene de una causa íntegra

1. Bonum ex integra causa

Uno de los principios básicos de la doctrina moral católica, citado reiteradamente por Santo Tomás de Aquino, dice lo siguiente: “Bonum ex integra causa; malum ex quocumque defectu” (“el bien proviene de una causa íntegra; el mal de cualquier defecto”). Este principio tiene múltiples aplicaciones. Veamos dos ejemplos:

Para que un acto sea moralmente bueno, es necesario que sea bueno tanto en su dimensión objetiva (el objeto del acto y sus circunstancias) como en su dimensión subjetiva (la intención del acto); en cambio, para que un acto sea moralmente malo, basta que una de esas dos dimensiones sea defectuosa (por ejemplo, un objeto malo o una intención mala).

Para que un consentimiento matrimonial sea válido debe cumplir simultáneamente las siguientes condiciones: ser un acto consciente y libre, tener por objeto el verdadero matrimonio y proceder de un sujeto capacitado para dar ese consentimiento. En cambio, para que un consentimiento matrimonial sea inválido, es suficiente que falte uno cualquiera de esos elementos: por ejemplo, si el sujeto es menor de edad o ya está casado, o si carece de uso de razón, o si obra coaccionado por una amenaza de muerte, o si no pretende contraer un matrimonio indisoluble y abierto de por sí a la transmisión de la vida, etc.

De la aplicación del principio citado a la vida política, surge que un programa político, para ser moralmente bueno, debe serlo en todos sus aspectos esenciales; mientras que, para ser moralmente malo, basta que uno de sus aspectos esenciales sea moralmente malo.

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4.05.11

Un silogismo para católicos en tiempos electorales

En este breve artículo presentaré un silogismo que busca orientar el voto de los ciudadanos católicos.

Parto de la siguiente premisa mayor: un ciudadano católico no puede lícitamente votar a favor de un candidato, sector o partido político que promueve la legalización del aborto.

Es cierto que tampoco los ciudadanos no católicos pueden lícitamente emitir un voto semejante; pero eso, pese a ser verdad, queda fuera del ámbito de consideración de mi artículo. Si ningún ciudadano puede lícitamente votar de esa manera, con mayor razón aún tampoco puede hacerlo ningún ciudadano católico.

Me refiero aquí a la licitud moral del voto, no a su licitud jurídica. Esta premisa mayor puede ser demostrada tanto filosóficamente (es decir, apelando a la razón humana natural) como teológicamente (es decir, apelando a la razón iluminada por la fe sobrenatural). Para mayor brevedad, me atendré aquí a la vía teológica, apelando a la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica:

Cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, el Magisterio enseña que «la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral».” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 570).

De esta doctrina católica se deduce fácilmente la premisa mayor referida, puesto que el respeto del derecho humano a la vida es un contenido fundamental de la moral.

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2.05.11

Plegaria por la Familia (Beato Juan Pablo II)

Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra,
Padre, que eres Amor y Vida,
haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta,
por medio de tu Hijo, Jesucristo, «nacido de Mujer»,
y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina,
en verdadero santuario de la vida y del amor
para las generaciones que siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos
hacia el bien de sus familias
y de todas las familias del mundo.
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia
un fuerte apoyo para su humanidad
y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor
corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio,
se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis,
por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz finalmente,
te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret,
que la Iglesia en todas las naciones de la tierra
pueda cumplir fructíferamente su misión
en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor,
en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

27.04.11

Dios castiga

Hoy en día muchos fieles cristianos sostienen que Dios no castiga, pues Él es amor. Analicemos brevemente esta tesis sorprendente.

El verdadero castigo no tiene nada que ver con el sadismo o la crueldad, sino que está relacionado con la justicia. El diccionario define “castigo” como “pena impuesta al que ha cometido un delito o falta". El hecho de que Dios castiga, es decir que impone penas a los culpables de pecados, es una de las verdades mejor atestiguadas en la Sagrada Escritura. En efecto, en la edición en CD-ROM de la Biblia denominada “El Libro del Pueblo de Dios", las diversas palabras derivadas del sustantivo “castigo” o del verbo “castigar” aparecen 291 veces (25 de las cuales en el Nuevo Testamento) y la gran mayoría de las veces se refieren a castigos divinos. Además se debe tener en cuenta que muchos otros textos bíblicos se refieren a esta misma realidad (los castigos divinos) sin emplear las palabras mencionadas.

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26.04.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 57 - Abril-Mayo de 2011)

(Para acceder al Nº 57, por favor presione este enlace).
A continuación reproducimos el artículo editorial.


Bendito sea Dios en sus santos

En este número de “Fe y Razón”, que se emite con algo de retraso, publicamos la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció en la Misa Crismal, en la mañana del Jueves Santo, en la Basílica de San Pedro. Destacamos aquí el siguiente párrafo de esa excelente homilía:

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22.04.11

¿“Sola Escritura”?

Uno de los principios esenciales del protestantismo, formulado por el propio Martín Lutero, es el principio de la “sola Scriptura” (sola Escritura): la Divina Revelación es transmitida de un modo auténtico únicamente a través de la Sagrada Escritura (es decir, la Biblia), sin la Sagrada Tradición.

Dejo planteados los siguientes cuestionamientos en torno a dicho principio, para la reflexión de nuestros hermanos protestantes:

1. El principio protestante de la “sola Escritura” no se encuentra enunciado en la Biblia. Entonces, ¿no es acaso un principio auto-contradictorio?

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11.04.11

27.03.11

Reflexiones sobre el origen del universo

Si Dios no existe, entonces Él no es el creador del universo. Por lo tanto, el universo no ha sido creado. Ergo, o bien el universo ha surgido espontáneamente de la nada, o bien es eterno.

La primera de ambas alternativas es evidentemente absurda, porque de la nada (por sí misma) no puede surgir nada. La nada no es, por lo que no puede ser la causa de ningún ser.

Mostraré con un ejemplo cómo, en su afán de rechazar a toda costa la existencia de Dios, algunos partidarios del ateísmo son capaces de sostener las afirmaciones más inverosímiles.

En uno de sus muchos libros de divulgación científica, el famoso escritor ateo Isaac Asimov propuso una teoría acerca del origen espontáneo del universo a partir de la nada, basada en una analogía con la fórmula: 0 = 1 + (-1). Así como el 0 “produce” el 1 y el -1, la nada –dice Asimov– pudo producir, en el origen del tiempo, un universo material y un “anti-universo” (o universo de antimateria).

Este razonamiento contiene al menos dos gruesos errores: 1) El ente ideal “cero” no es la causa del ser de los entes ideales “uno” y “menos uno". Una identidad matemática no es una relación causal entre números. 2) Además, no hay una verdadera correspondencia entre los tres números y los tres “entes” considerados: un ente real (el universo), un ente hipotético (el anti-universo) y un no-ente (la nada). De esa identidad matemática no se puede deducir lógicamente esa relación causal entre “entes”.

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21.03.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 56 - Marzo de 2011)

Defendamos el derecho a la vida

Este número de “Fe y Razón” es en cierto modo una “edición de emergencia”. Una seria falla técnica nos impidió trabajar en él durante dos semanas. Pedimos disculpas por esta demora involuntaria. Hemos preferido publicar un número de tamaño más reducido que el habitual a perder la oportunidad de encontrarnos con nuestros lectores durante el mes de marzo.

En este brevísimo artículo editorial queremos subrayar la adhesión de “Fe y Razón” a la celebración del Día Internacional del Niño por Nacer que tendrá lugar el próximo viernes, 25 de marzo, a las 19 horas, en la Plaza Cagancha de Montevideo. Exhortamos vivamente a todos nuestros lectores uruguayos a participar, para defender el derecho a la vida en el Uruguay, gravemente amenazado por dos nuevos proyectos de legalización del aborto.

Además, les recomendamos dos libros de excepción: el segundo volumen de “Jesús de Nazaret” de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI y el YouCat, el nuevo Catecismo para los Jóvenes, que será entregado a todos los participantes de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (en Madrid).

Que el Señor nos guíe por un camino de oración y conversión en esta Santa Cuaresma.

Equipo de Dirección


Para acceder a todo el contenido del Nº 56, presione aquí.


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19.03.11

Los feriados oficiales de origen religioso en Uruguay

A principios del siglo XX un gobierno anticatólico cambió en Uruguay los nombres de todos los feriados de origen religioso: el 6 de enero pasó a ser el Día de los Niños, la Semana Santa pasó a ser la Semana de Turismo, el 2 de noviembre pasó a ser el Día de los Difuntos, el 8 de diciembre pasó a ser el Día de las Playas y el 25 de diciembre pasó a ser el Día de la Familia.

Gracias a Dios, prácticamente todos los uruguayos seguimos llamando Reyes y Navidad a las fiestas del 6 de enero y el 25 de diciembre. En cuanto al 2 de noviembre, el cambio de nombre fue relativamente pequeño. El feriado del 8 de diciembre fue eliminado hace ya unos cuantos años.

Permanece el problema de la “Semana de Turismo". Hoy la mayoría de los uruguayos llama así a la Semana Santa. Además, los laicistas mataron dos pájaros de un tiro, porque no sólo cambiaron el nombre de la Semana Santa sino que, al promover el turismo en esa semana, alejaron a mucha gente de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, sobre todo las del Jueves Santo y el Viernes Santo.

No estoy seguro de esto, pero sospecho que Uruguay debe de ser el único país del mundo donde todos los días de la Semana Santa son feriados. Esto puede dar la impresión de que somos un país muy religioso, pero lo cierto es que ese largo feriado cumple hoy una función anti-religiosa. Supongo que lo mejor sería quitar el carácter de feriado al lunes, el martes y el miércoles. Dudo que alguien se anime a llamar “Fin de Semana de Turismo” a los cuatro días restantes.

15.03.11

El Punto Alfa

En un pequeño escrito titulado “Por qué soy todavía cristiano” el gran teólogo católico Hans Urs von Balthasar sostuvo que la tarea exigida hoy al cristiano parece sobrehumana. ¡Hay tan pocos cristianos misioneros y son tantos los ámbitos que deben ser transformados según el Evangelio…! Se tiene la impresión de que el cristiano tendría que estar en muchos lugares a la vez para poder cumplir su difícil misión; pero en realidad al cristiano le basta estar en un solo lugar, un lugar bien determinado: el Punto Alfa, Jesucristo.

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10.03.11

“Sintió compasión de ellos”

“Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»” (Mateo 9,36-38).

“Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.” (Mateo 14,13-14).

“Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.” (Marcos 6,31-34).

“Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.»” (Marcos 8,1-3).


En el sitio web de Misereor, obra de cooperación para el desarrollo de la Iglesia Católica en Alemania, se dice lo siguiente:

“MISEREOR fue fundada en el año 1958 como entidad de ayuda para “combatir el hambre y la enfermedad en el mundo". En su carácter de organización de desarrollo de la Iglesia Católica de Alemania, MISEREOR ofrece su cooperación a todos los hombres de buena voluntad, para combatir la pobreza a nivel mundial, abolir estructuras de injusticia, promover la solidaridad con los pobres y oprimidos y contribuir a la construcción de “UN MUNDO". […]

MISEREOR llama a los católicos y demás ciudadanos de Alemania a tomar conciencia de la pobreza y la miseria existentes en el mundo, a percibir al mismo desde la perspectiva de los pobres y oprimidos, y a sentir y sufrir con ellos, conforme al ejemplo de Jesús: “MISEREOR super turbam” - “Siento compasión de esta gente".”

Naturalmente, todo esto está muy bien, pero –como se verá a continuación– es de lamentar cierto sesgo unilateral o reduccionista en esta “exégesis alemana”.

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28.02.11

Nota sobre dos errores opuestos (C. S. Lewis)

La idea de que toda la raza humana es, en un sentido, una misma cosa –un inmenso organismo, como un árbol– no debe ser confundida con la idea de que las diferencias individuales no importan o que las personas reales como Tom, Nobby y Kate son de algún modo menos importantes que las cosas colectivas como las clases, las razas, etcétera. De hecho ambas ideas son opuestas. Cosas que forman parte de un mismo organismo pueden ser muy diferentes unas de otras; cosas que no lo hacen pueden ser muy parecidas. Seis peniques son cosas separadas y muy parecidas; mi nariz y mis pulmones son muy diferentes, pero sólo están vivos porque forman parte de mi cuerpo y comparten su vida común. El cristianismo piensa en los individuos humanos no como en meros miembros de un grupo o componentes de una lista, sino como en órganos de un cuerpo: diferentes unos de otros y cada uno de ellos contribuyendo con lo que ningún otro podría. Cuando os encontréis queriendo convertir a vuestros hijos, o a vuestros alumnos, o incluso a vuestros vecinos, en personas exactamente iguales a vosotros mismos, recordad que probablemente Dios jamás pretendió que fueran eso. Vosotros y ellos sois órganos diferentes, y vuestro cometido es hacer cosas diferentes. Por otro lado, cuando os sentís tentados a no dejar que los problemas de otro os afecten porque no son “asunto vuestro”, recordad que, aunque él es diferente de vosotros, forma parte del mismo organismo. Si olvidáis que pertenece al mismo organismo os convertiréis en individualistas. Si olvidáis que es un órgano distinto que vosotros, si queréis suprimir las diferencias y hacer que toda la gente sea igual, os convertiréis en totalitarios. Pero un cristiano no debe ser ni un totalitario ni un individualista.

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20.02.11

Ocho verdades de fe

El 6 de agosto de 2000, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), con la aprobación del Papa Juan Pablo II, emitió la Declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia (en adelante citada como DI). Éste fue uno de los documentos doctrinales más importantes del largo pontificado de Juan Pablo II.

La forma solemne en que se expresa dicha aprobación subraya la importancia de este documento del Magisterio: “El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la Audiencia del día 16 de junio de 2000, concedida al infrascrito Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con ciencia cierta y con su autoridad apostólica, ha ratificado y confirmado esta Declaración decidida en la Sesión Plenaria, y ha ordenado su publicación.” (énfasis agregado por mí).

La declaración DI consta de una introducción, seis capítulos o secciones y una conclusión.

La introducción expone de forma clara y concisa el objetivo de la declaración. En el contexto del diálogo interreligioso impulsado por el Concilio Vaticano II han surgido o prosperado algunas teorías teológicas relativistas, que han puesto en peligro el perenne anuncio misionero de la Iglesia. La DI pretende volver a exponer la doctrina de la fe católica sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Cristo y de la Iglesia y refutar los errores que se le oponen (cf. DI, nn. 1-4).

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13.02.11

Navegar en la nave de Dios (Albino Luciani)

Dulcísimo santo [Francisco de Sales]:

[…] ¡Si te oyeran los políticos! Éstos miden las acciones por su éxito. “¿Tiene éxito? Entonces, vale”. Tú, en cambio, dices: “La acción, incluso si no tiene éxito, vale con tal que esté hecha por amor de Dios. El mérito de llevar la cruz no está en el peso de ésta, sino en el modo de llevarla. Puede haber más mérito en llevar una pequeña cruz de paja que una grande de hierro. El comer, el beber, el pasear, si se hacen por amor de Dios, pueden valer más que el ayuno y los golpes de disciplina”.

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7.02.11

Correr, pero ¿a dónde? (Vittorio Messori)

Veinte siglos de cristianismo no han transcurrido sin más como agua que resbala en la roca. Han impregnado a fondo la tierra sometida ahora a sus nuevos maestros, mientras aquella fuente ha sido desviada y declarada no potable. Lo que ha quedado agrava aún más la angustia.

Dice Oliver Clément, un escritor que se sitúa en la tradición de la ortodoxia eslava: “El cristianismo ha enseñado al hombre que es un ser único y que tiene que resucitar. Del mensaje cristiano, las culturas seculares sólo han conservado la convicción de que el hombre es un ser único, olvidando o rechazando la resurrección. Por eso la muerte nunca se ha presentado tan desnuda y terrible como ahora. Si el hombre es único, percibe con inaudita fuerza la angustia del morir. Tras la caída de las ideologías de la especie y el progreso, queda tan sólo la persona, el cada uno, inerme ante su fin”.

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4.02.11

Los milagros de Jesús (5)

10. Visión cristocéntrica de los milagros

Lo que caracteriza al estudio de los milagros de Jesús en la teología actual es la preocupación por vincularlos a la persona de Cristo. Del siglo XIX al siglo XX se pasó de una perspectiva de objeto a una perspectiva de sujeto, de persona. Antes del Concilio Vaticano II, los milagros y las profecías de Cristo, los profetas y los apóstoles eran considerados como pruebas externas aptas para establecer sólidamente el origen divino de la religión cristiana (cf. Pío IX, encíclica Qui Pluribus, DS 2779, FIC 18; Concilio Vaticano I, DS 3009.3033-3034, FIC 46.54-55; Juramento antimodernista, DS 3539, FIC 78; Pío XII, encíclica Humani Generis, DS 3876, FIC 92).

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2.02.11

Los milagros de Jesús (4)

9. La multiplicación de los panes

La mayoría de los exegetas reconoce en el milagro de la multiplicación de los panes, que tuvo un relieve muy destacado en la predicación apostólica primitiva, uno de los acontecimientos principales (o incluso críticos) del ministerio público de Jesús. El contenido teológico de este milagro tiene un rico conjunto de significaciones. En relación a la historicidad de la multiplicación de los panes se han dado diversas explicaciones.

La explicación natural (Paulus, Holtzmann, Evely) ve en este acontecimiento el ejemplo de un reparto fraternal. Al respecto comparto las opiniones de S. Légasse y X. Léon-Dufour:

“En cuanto al intento de desmitologizar el prodigio viendo en su origen un simple reparto de provisiones, lo único que debemos desear es que esta torpe explicación desaparezca para siempre de la literatura.” (S. Légasse, en: X. Léon-Dufour, o.c., p. 120).

“Este milagro no tiene nada que ver con una excursión en la que se reparte la merienda, sino que tiene como punto de referencia la figura de Dios alimentando a su pueblo en el desierto.” (X. Léon-Dufour, o.c., pp. 321-322).

La explicación existencial (Strauss, Bornkamm, Schweizer, Sölle) considera el relato como una construcción mítica que resalta la providencia de Dios, sobre la base de relatos similares del Antiguo Testamento y de otras religiones.

La mayoría de los exegetas contemporáneos admite que en el inicio de la tradición hubo un acontecimiento misterioso, de alcance mesiánico y escatológico, aunque algunos se niegan a hablar de milagro.

La exégesis católica tradicional ha visto siempre en este relato (como en tantos otros) el testimonio de un milagro realmente acontecido.

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27.01.11

Los milagros de Jesús (3)

6. La embajada de Juan Bautista y la respuesta de Jesús

“Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: `¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?´ Jesús les respondió: `Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!´” (Mateo 11,2-6; cf. Lucas 7,18-23).

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19.01.11

Los milagros de Jesús (2)

5. Indicios de historicidad global

Hay un conjunto de indicios muy favorables a la historicidad global de los milagros evangélicos.

Los relatos de milagros ocupan un lugar tan considerable en los Evangelios y están tan íntimamente ligados a su trama que no es posible rechazarlos sin rechazar los Evangelios. En el Evangelio de Marcos los relatos de milagros representan 209 versículos sobre un total de 666, es decir, el 31% del texto. Excluyendo los capítulos de la Pasión, la proporción se eleva al 47%. En el Evangelio de Juan, los doce primeros capítulos descansan por entero sobre siete “signos” de Jesús. Eliminar los milagros equivaldría a destruir el cuarto evangelio. X. Léon-Dufour distingue en los cuatro Evangelios 67 relatos de milagros (correspondientes a 34 milagros diferentes), 28 sumarios de milagros y 51 discusiones y alusiones referentes a los milagros (cf. X. Léon-Dufour, o.c., pp. 362-363). Los milagros son pues un dato insoslayable, que exige una explicación.

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17.01.11

Los milagros de Jesús (1)

1. Introducción

En esta serie de artículos, apoyándome en el valor histórico del conjunto de la tradición evangélica, procuraré poner de relieve cómo los milagros de Jesús en general y la multiplicación de los panes en particular permiten afirmar la credibilidad de la fe cristiana.

Jesucristo, “con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros,… lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio divino” (Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la divina revelación, Dei Verbum, n. 4a). Él “apoyó y confirmó su predicación con milagros para excitar y robustecer la fe de los oyentes” (Concilio Vaticano II, Declaración sobre la libertad religiosa, Dignitatis Humanae, n. 11).

Los numerosos milagros de Jesucristo tienen una importancia fundamental para la comprensión de su Evangelio. Ellos son signos reveladores de la identidad de Jesucristo: Hijo de Dios encarnado, auto-revelación de Dios y salvación del hombre.

El milagro de la multiplicación de los panes es uno de los acontecimientos decisivos de la vida pública de Jesús y tiene una gran riqueza de significados, especialmente por ser la prefiguración del sacramento de la eucaristía, “fuente y cumbre de toda la vida cristiana” (Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen Gentium, n. 11a).

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15.01.11

“Obrar la verdad” (Josef Pieper)

La prudencia, como base formal y “madre” de todas las virtudes humanas, es el troquel delicado pero firme de nuestro espíritu, que moldea el conocimiento de la realidad transformándolo en ejecución del bien. Encierra en sí la humildad del escuchar silencioso, es decir imparcial, la íntima fidelidad de la memoria, el arte de dejarse informar de algo, la serenidad ante lo inesperado. La prudencia es gravedad pausada y, por decirlo así, filtro de la reflexión, a la par que audacia frente a lo definitivo del decidir. Denota nitidez, rectitud, apertura, imparcialidad de ánimo por encima de todos los enredos y utilitarismos únicamente “tácticos”.

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13.01.11

Dos antropologías en conflicto (6)

6. Dos espíritus contrapuestos

A lo largo de esta serie de artículos he descrito el conflicto entre las dos antropologías principales de nuestro tiempo: la antropología cristiana y la antropología individualista. En este artículo final procuraré mostrar que esas dos antropologías provienen de dos espíritus contrapuestos y tienden a producir frutos contrarios entre sí.

Dos amores construyeron dos ciudades: el amor de Dios hasta el desprecio de uno mismo, la ciudad de Dios; el amor de uno mismo hasta el desprecio de Dios, la ciudad terrena” (San Agustín, La Ciudad de Dios, 14,28).

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12.01.11

Mi felicidad y la infelicidad ajena

Leyendo una entrevista –realizada en 1987– del periodista César di Candia a Luis Pérez Aguirre (sacerdote jesuita uruguayo ya fallecido, conocido sobre todo por su actividad en pro de los derechos humanos), me encontré con la siguiente frase de Pérez Aguirre, que me hizo pensar bastante: “no puedo ser feliz, cuando a mi lado hay alguien que no lo es” (César di Candia, Confesiones y arrepentimientos, Tomo II, El País, Montevideo, 2007, p. 56). Con todo respeto, opino que ésta es una de esas frases que a primera vista impresionan muy bien pero que, miradas más de cerca, revelan ser altamente problemáticas. Supongo que la frase citada sólo pretendió expresar un fuerte sentimiento de solidaridad y un ardiente deseo de justicia. Por lo tanto, las consideraciones siguientes de ningún modo constituyen una crítica al P. Pérez Aguirre. Sin embargo, creo que nos conviene concentrarnos en la frase en sí misma y preguntarnos si y en qué sentido podemos o debemos dejar de ser felices en presencia de la infelicidad ajena.

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7.01.11

Dos antropologías en conflicto (5)

5. Dos visiones de la laicidad

La antropología cristiana conduce a una visión de la laicidad como legítima autonomía de los asuntos temporales, de la cultura humana y de la comunidad política (cf. Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et Spes, nn. 36, 59, 76). Esta visión católica de la laicidad contradice tanto al integrismo, que niega la autonomía de la realidad creada, como al secularismo, que la exagera considerándola como independencia respecto de Dios. Mientras que el integrismo une indisolublemente a la fe cosas que le pertenecen sólo accidentalmente, el secularismo separa de la fe cosas que le pertenecen sustancialmente. El Concilio Vaticano II rechaza ambos errores, afirmando que las cosas creadas y la sociedad gozan de leyes y valores propios, que el hombre debe descubrir y emplear, y que la realidad creada depende de Dios y debe ser usada con referencia a Él (cf. ídem, n. 36).

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4.01.11

Dos antropologías en conflicto (4)

4. Dos visiones de los derechos humanos

Según la antropología cristiana, el ser humano tiene derechos porque tiene deberes. Un derecho no es otra cosa que la contracara de un deber. Mis derechos son los deberes que los demás tienen para conmigo. Al crear al hombre, Dios le dio una naturaleza determinada (la de “animal racional”, es decir espiritual, personal) y lo elevó dándole una vocación sobrenatural: llegar a la perfecta comunión de amor con Él en la vida eterna. Los actos humanos (conscientes y libres) son moralmente buenos o malos según que conduzcan al hombre a su fin último (Dios) o lo alejen de él. La ley moral no es una coacción impuesta al ser humano desde afuera, sino que es la ley natural e interior que rige su propio desarrollo en cuanto persona. Actuar moralmente equivale exactamente a obrar según la razón, según la verdad de nuestra misma naturaleza humana. Hemos sido creados por amor y para el amor, por lo cual debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. La ley suprema del amor implica determinadas consecuencias: las normas morales particulares.

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