Lineamenta del Sínodo de la Familia -Respuestas a las preguntas 41-46

XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo

Respuestas a las preguntas de los Lineamenta

para la recepción y la profundización de la Relatio Synodi

Tercera parte – La confrontación: perspectivas pastorales (D)

 

41. ¿Cuáles son los pasos más significativos que se han dado para anunciar y promover eficazmente la apertura a la vida y la belleza y la dignidad humana de ser madre o padre, a la luz por ejemplo de la Humanae Vitae del Beato Pablo VI? ¿Cómo promover el diálogo con las ciencias y las tecnologías biomédicas de manera que se respete la ecología humana del engendrar?

Aquí se ha de tener en cuenta todo lo dicho antes sobre la crisis eclesial y la necesidad de una profunda reforma pastoral, fiel a toda la doctrina católica. Por ejemplo, en la pastoral actual apenas se da espacio a la difusión y enseñanza de los métodos naturales de regulación de la natalidad. Más aún, todo el movimiento pro-vida y pro-familia es mirado con desconfianza o desapego por una parte muy grande de los agentes pastorales. Esto se debe sustancialmente a la colonización mental que ha logrado realizar el partido anti-vida y anti-familia, haciendo que dentro de la misma Iglesia se tache de “fundamentalistas” a los que simplemente tratan de ser católicos coherentes.

En cuanto a la segunda “sub-pregunta”, se inscribe dentro del problema más amplio de la cultura católica, hoy muy decaída. ¿Cómo hacer que esa cultura renazca o se renueve? A continuación ofrecemos diez posibles claves.

1. La cultura católica brota de la fe católica profesada, celebrada, vivida y rezada en clave de plena fidelidad a Dios, a Jesucristo y a la Iglesia Católica, tanto en el nivel individual como en el nivel colectivo.

2. La verdad objetiva existe y el ser humano puede conocerla y comunicarla a otros. El católico debe practicar la filosofía en clave realista, no idealista.

3. De entre las muchas filosofías realistas posibles, el Magisterio de la Iglesia Católica reconoce un valor muy especial a la filosofía tomista. El tomismo debe ser considerado como un elemento fundamental, ejemplar e insustituible para la enseñanza y el ejercicio de la filosofía y la teología en la Iglesia.

4. El catolicismo es la religión verdadera. La fundamentación de la fe católica debe practicarse en clave apologética, no racionalista ni fideísta. Contra el relativismo imperante, se debe renovar la apologética, en sus tres etapas clásicas (“demostración religiosa”, “demostración cristiana” y “demostración católica”).

5. La misión evangelizadora de la Iglesia Católica es universal. Ningún grupo de personas debe ser excluido de la meta pretendida por dicha misión. Por parte de la Iglesia, todo diálogo debe practicarse en clave de evangelización.

6. El ateísmo (teórico o práctico) y el secularismo son hoy los principales enemigos de la fe católica. La cultura católica debe incluir como uno de sus elementos principales el combate contra el ateísmo y el secularismo.

7. El bien objetivo existe y el ser humano puede conocerlo y realizarlo. La filosofía moral y la teología moral deben reafirmar la existencia y el valor de la ley moral natural.

8. El derecho humano a la vida y los derechos del matrimonio y la familia, hoy sometidos a una gravísima agresión por parte de la cultura predominante en Occidente, son valores morales, políticos y jurídicos fundamentales e irrenunciables. La cultura católica debe fundamentar y reafirmar firmemente dichos valores.

9. En la vida cristiana, todo (también la cultura) debe tener como objetivo la gloria de Dios y el bien de los hombres. Superando la tendencia a un academicismo estéril, la cultura católica debe tener siempre muy presentes las interrogantes, las dudas, las carencias, las objeciones, las necesidades y los intereses de las mayorías, tendiendo muchos puentes entre la vida intelectual y las actividades prácticas (pastorales, caritativas, políticas, etc.) de los católicos.

10. Teniendo en cuenta la escasez de recursos de sus representantes y el alto valor de Internet como factor de democratización de la información, la cultura católica debe hacer un uso amplio, generoso y prudente de la red de redes como un medio de expresión privilegiado.

 

42. Una maternidad/paternidad generosa necesita estructuras e instrumentos. ¿La comunidad cristiana vive una efectiva solidaridad y subsidiaridad? ¿Cómo? ¿Es valiente en la propuesta de soluciones válidas también a nivel socio-político? ¿Cómo alentar a la adopción y a la acogida como signo altísimo de generosidad fecunda? ¿Cómo promover el cuidado y el respeto de los niños?

Por desgracia, muchos católicos votan a favor de partidos políticos cuyos programas son incompatibles con la fe católica y con la doctrina social de la Iglesia. Este problema se agrava cuando la autoridad eclesiástica no deja muy claro para todos que hay principios no negociables en la vida política, por lo que esa clase de voto es inmoral.

Por otra parte, pese a la encíclica Evangelium Vitae de San Juan Pablo II, muchos católicos (incluso “prácticos”) ignoran casi todo acerca de la “cultura de la muerte” que lleva más de un siglo operando en el mundo, y eso ayuda a que acojan acríticamente los postulados anti-vida y anti-familia promovidos por una poderosa élite y sus compañeros de ruta por todos los medios de difusión y presión cultural a su alcance. Quizás este estado de ignorancia no sea siempre inculpable. Se nota cierta resistencia incluso dentro de la jerarquía eclesial a la labor de quienes informan sobre el diabólico proceso de reingeniería social anticristiana que está actualmente en curso en casi todo el planeta.

 

43. El cristiano vive la maternidad/paternidad como respuesta a una vocación. ¿En la catequesis se subraya suficientemente esta vocación? ¿Qué itinerarios formativos se proponen a fin de que ella guíe efectivamente las conciencias de los esposos? ¿Se tiene conciencia de las graves consecuencias de los cambios demográficos?

Con respecto a los cambios demográficos, lo que piensa la mayoría de la gente (incluyendo a los católicos), es que el mundo está hoy amenazado por el gran peligro de la “superpoblación” o “explosión demográfica”. La “explosión demográfica” es un mito neo-maltusiano, descartado por demógrafos y economistas. Lo que la población mundial está experimentando hoy es una “transición demográfica”, un período de rápido crecimiento entre dos estados de equilibrio: uno anterior caracterizado por una alta natalidad y una alta mortalidad, y uno emergente caracterizado por una natalidad y una mortalidad menores. La transición demográfica ya se ha realizado en gran medida. El mayor problema demográfico actual (ya evidente en muchos países, Uruguay incluido) es el envejecimiento de la población causado por dicha transición.

Al mito de la superpoblación se suma hoy el mito del Calentamiento Global Antropogénico Catastrófico, que sirve de instrumento de apoyo a la misma visión anti-natalista: estamos destruyendo el mundo porque somos demasiados; es urgente que los gobiernos promuevan una limitación o reducción de la población mundial mediante la anticoncepción, la esterilización, el aborto, la homosexualidad, etc. Este segundo mito se basa en una teoría científica muy cuestionable y discutida. Opinamos que se debería evitar cualquier declaración o acción que comprometa a la Iglesia Católica con esa teoría y con las ruinosas políticas basadas en ella.

 

44. ¿Cómo combate la Iglesia contra la plaga del aborto, promoviendo una eficaz cultura de la vida?

La gran lacra moral de nuestro tiempo no es únicamente la difusión del aborto sino sobre todo su legalización. Este segundo mal es mucho peor aún que el primero porque no mancha sólo a algunos individuos sino a toda la comunidad política. Se debe evitar el error de reducir el problema del aborto a un plano solamente espiritual o moral, ignorando la dimensión política del tema. A menudo los cristianos no hablan del aborto por “respeto humano”, para no herir a personas más o menos próximas. También está muy extendida la proverbial “estrategia del avestruz”, que consiste en esconder la cabeza en la tierra para no ver el peligro que se avecina.

No tememos decir que en el tema del aborto se juega el futuro de la evangelización en el mundo actual. No se puede hablar de Jesucristo al mismo tiempo que se tolera o favorece el genocidio de los no nacidos. No hay forma de esconder esa contradicción. La batalla en torno al aborto legal (junto con la batalla en torno al mal llamado “matrimonio homosexual”) es hoy la batalla principal entre la Iglesia y la anti-Iglesia. Aceptar la legalización del aborto es negar la ley moral natural y reducir el quinto mandamiento a un tabú propio de un grupo social excéntrico (los cristianos), que “no tiene derecho a imponer sus creencias al conjunto de la sociedad”. A partir de esa postura el anuncio del Evangelio es imposible. Simplemente, un Evangelio sin quinto mandamiento no es el Evangelio de Cristo. Y un quinto mandamiento recluido en las solas conciencias de los católicos no es católico. 

 

45. Llevar adelante su misión educativa no siempre es sencillo para los padres: ¿encuentran solidaridad y sostén en la comunidad cristiana? ¿Qué itinerarios formativos se sugieren? ¿Qué pasos hay que dar para que la tarea educativa de los padres sea reconocida también a nivel socio-político?

Uno de los principales apoyos que la comunidad cristiana puede ofrecer a los padres es condenar explícita y públicamente el voto a los partidos políticos cuyas ideologías y programas de gobierno incluyen el despojar a los padres de su derecho a ser los primeros educadores de sus hijos, haciendo añicos la patria potestad.

Otro es vigilar celosamente la calidad doctrinal de todos los contenidos que se trasmiten en la Iglesia, en vez de tolerar, como lamentablemente suele suceder hoy día, todo tipo de errores y desviaciones graves.

Para que la tarea educativa de los padres sea reconocida a nivel socio-político, no sólo retóricamente, sino por medio de políticas concretas y eficaces, se requiere un cambio profundo de las principales estructuras de poder, actualmente orientadas por una ideología anti-vida y anti-familia que aspira precisamente a lo contrario: que el Estado sea el principal educador de los niños.

 

46. ¿Cómo promover en los padres y en la familia cristiana la conciencia del deber de la transmisión de la fe como dimensión intrínseca a la misma identidad cristiana?

Ante todo promoviendo esa conciencia en toda la Iglesia, a fin de que no suceda lo que sucede hoy día, a saber que Conferencias Episcopales enteras, Cardenales, Obispos y Sacerdotes salen públicamente a rebatir partes fundamentales de la doctrina católica sin que se sepa de consecuencia alguna a nivel disciplinar o canónico. Ese escándalo vuelve aún más difícil, para los padres, la tarea (hoy día ya bastante difícil de por sí) de la educación católica de sus hijos. FIN.

Centro Cultural Católico “Fe y Razón”


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