¿Sola Escritura? (7)

7. El “libre examen” de la Biblia

Según la doctrina católica, el cristiano debe interpretar la Biblia en sintonía con la Tradición de la Iglesia y bajo la guía de su Magisterio.

Según la doctrina protestante, cada cristiano debe interpretar la Biblia contando para ello con la asistencia del Espíritu Santo. Ésta es la doctrina conocida como “libre examen”.

Veamos ahora otra parte del diálogo de Scott Hahn con el Dr. John Gerstner, a quien Scott estaba consultando -como último recurso- en busca de ayuda para resolver sus serias dudas teológicas:

“-Scott, si estás de acuerdo en que ahora poseemos la inspirada e inerrante Palabra de Dios en la Escritura, ¿qué más necesitamos entonces?

Le contesté:

-[…] Desde la época de la Reforma, han ido surgiendo más de veinticinco mil diferentes denominaciones protestantes y los expertos dicen que en la actualidad nacen cinco nuevas a la semana. Cada una de ellas asegura seguir al Espíritu Santo y el pleno sentido de la Escritura. Dios sabe que necesitamos mucho más que eso.

Lo que quiero decir, doctor Gerstner, es que cuando los fundadores de nuestra nación nos dieron la Constitución, no se contentaron sólo con eso. ¿Se imagina lo que tendríamos hoy si lo único que nos hubieran dejado fuera un documento, por muy bueno que sea, junto con la recomendación “Que el espíritu de George Washington guíe a cada ciudadano”? Tendríamos una anarquía, que es precisamente lo que los protestantes tenemos en lo que se refiere a la unidad de la Iglesia… En lugar de eso, nuestros padres fundadores nos dieron algo más que la Constitución; nos dieron un gobierno formado por un presidente, un congreso y una corte suprema, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Constitución. Y si eso es necesario para gobernar un país como el nuestro, ¿qué será necesario para gobernar una Iglesia que abarca el mundo entero?

Por eso, doctor Gerstner, yo estoy empezando a creer que Cristo no nos dejó sólo con su Espíritu y un libro. Es más, en ninguna parte del Evangelio dice nada a los apóstoles acerca de escribir y apenas la mitad de ellos escribieron libros que fueran incluidos en el Nuevo Testamento. Lo que Cristo sí le dijo a Pedro fue: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Por eso me parece más lógico que Jesús nos haya dejado su Iglesia, constituida por el Papa, los obispos y los Concilios, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Escritura.”

(Scott y Kimberly Hahn, Roma, dulce hogar. Nuestro camino al catolicismo, Ediciones Rialp, Madrid 2001, pp. 89-90).

Scott Hahn fue recibido en la Iglesia Católica en la Vigilia Pascual de 1986.

Kimberly Hahn fue recibida en la Iglesia Católica en la Vigilia Pascual de 1990. (FIN).

Daniel Iglesias Grèzes


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4 comentarios

  
Iker
En el mundo de las creencias religiosas, catolicismo y protestantismo ensayan dos vías distintas para organizar la interpretación de los textos sagrados.

El catolicismo apuesta por que Dios guía a una concreta Iglesia y la mantiene libre de error. Los protestantes optan por el libre examen desde la afirmación de que el Espíritu Santo guía a todos.

Lo cierto es que el libre examen conduce a la existencia de interpretaciones contradictorias, lo que supone que alguna de ellas es falsa, lo que implica que el método incluye la posibilidad de error.

Por otra parte, la inspiración divina de una concreta Iglesia quiebra cuando esta Iglesia se equivoca, lo que obliga a planteamientos que carecen de toda honradez intelectual, tales como, sin ánimo de exhaustividad:

- La inspiración "interruptus" (la Iglesia está inspirada a las 11:23, cuando recuerda el dogma X y deja de estarlo a las 11:25 cuando comete el error Y),

- las contorsiones mentales para intentar colar como doctrinas inspiradas errores incluso muy graves cometidos a lo largo de historia.

Todavía me acuerdo del debate que sostuvimos un día acerca del dogma católico según el cuál la muerte entra en la historia de la humanidad como castigo al pecado original frente a la evolución que demuestra que la muerte entra en la cadena de la vida millones de años antes de que exista el ser humano.

- la teoría del contexto histórico, que en realidad ayuda a situar en sus justos términos los errores del pasado pero no varía la naturaleza de error del error. Muy usado respecto de la inquisición, cuando la Iglesia inspirada comete el error moral de matar a quien profese otra creencia.

- o la tendencia a reducir la infalibilidad inspirada a materias sobre las que no se pueda hacer prueba.

Aquellas materias en las que la ciencia puede probar la veracidad o el error, no hay dogma de infalibilidad. Por ejemplo la tierra girando o no alrededor del sol. La inspiración divina se limita a materias sobre las que probar científicamente si hay veracidad o error es imposible: ¿Fue concebida María sin pecado original?

¿Cómo salir de esta especie de laberinto?

Personalmente creo que existe la Verdad objetiva y eterna. No soy relativista. Sin embargo, el ser humano es limitado, imperfecto e incapaz de acceder a Toda la Verdad en Toda su complejidad.

Si tienes un vaso de 225 ml, por mucho que llueva, sólo serás capaz de recoger 225 ml. El ser humano es un vaso que por mucha inspiración que llueva de Dios abarca lo que puede abarcar y no más. Esto vale para cualquier individuo y para cualquier colectivo.

Sólo desde la humildad intelectual, desde la conciencia de la propia limitación, del contraste de opiniones, de argumentos, podemos ir avanzando y tratar de evitar retroceder hacia el conocimiento de la Verdad.

Desde este punto de vista, la metodología protestante abrirá el debate que permitirá aflorar, a la vez, errores y aproximaciones a la Verdad mientras que la metodología católica cuando acierte, acertará y cuando yerre, fosilizará para siempre el error.

Saludos a todos.
15/12/10 12:02 PM
Iker, veo que meditas mucho al respecto, y por lo menos has podido concluir que el modelo protestante basado en la libre interpretación de la Biblia no funciona (bueno, no es que haya que ser un genio para darse cuenta...), ahora bien, si como Iglesia Dios no planeaba guiar a la Iglesia hacia la verdad completa, te dejo una pregunta en el aire para que la medites en base al siguiente versículo:

"Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir" Juan 16,13

¿Es este versículo también una interpolación en la Biblia?
15/12/10 7:19 PM
  
jorge
Iker

Si se acepta que Jesús es el Hijo de Dios, Dios encarnado, y que comparte toda la Naturaleza Divina y la la vez, humana, siendo el Señor Dios mismo, entonces pregunto como pudo confiar la Iglesia que Él mismo edificó, en alguien a quien luego le exigiría "apártate de Mí Satanás...", sabemos que fue sobre Pedro o Piedra, sobre la que fundó su Iglesia, la Iglesia, a pesar de negarlo tres veces....

Algo sabrá pues el Señor que nosotros no sabemos, pero confiamos en que la Iglesia por Él fundada prevalecerá sobre el poder de la Muerte, y que además Pedro recibió el poder de atar y desatar en la tierra como en el cielo.
16/12/10 8:49 AM
  
Luis López
Iker, se contradice Vd. porque afirma por una parte el error dogmático en la Iglesia -y no hay tal, pruébeme uno solo-, para luego decir que las materias dogmáticas no pueden ser objeto de examen científico que aclare si hay error o verdad ¿En quedamos, en si hay o no error, o en si es que existen verdades inverificables con el método científico, como son los dogmas?

La Iglesia no define un dogma para luego rectificarlo como burdamente dice Vd. Sencillamente el sentido de la fe y la inteligencia de los teólogos da nuevos brillos y posibilidades a las definiciones dogmáticas, generalmente hechas con pocas palabras y en contextos muy concretos (por ejemplo al enfrentarse a una herejía).

Por otra parte confunde Vd. pronunciamientos históricos no dogmáticos de miembros de la Iglesia (como el Papa o los Obispos) con la existencia de verdades dogmáticas que la Iglesia se preocupa de guardar en el llamado Depósito de la fe. Si en el primer caso puede existir el error por la mala percepción de los hechos (es decir, el Papa puede equivocarse cuando habla de política, de derecho penal, de medicina, de física, de economía, de historia, etc.), no cabe el error en el segundo caso, pues la Iglesia se limita a recoger, defender y en algunos casos explicitar el depósito de la fe, que no se origina en ella, sino en la infalible asistencia del Espíritu, siendo la Iglesia una mera receptora.

Tampoco existen las "contorsiones mentales" que Vd. afirma. En relación con los capítulos iniciales del Génesis no hay ni un documento magisterial (sino todo lo contrario, lea lo que dice el Catecismo, hablando varias veces de “símbolos”) que defienda –como dogma- su interpretación más literalista. Ya desde antiguo San Agustín lo entendió alegóricamente.

Yo también me acuerdo de ese debate sobre el pecado como origen de la muerte. El catecismo (390) habla de que "El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje HECHO DE IMAGENES, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que TUVO LUGAR AL COMIENZO DE LA VIDA DEL HOMBRE (cf. GS 13,1). El Catecismo no habla -ni afirma ni niega-, de que "la muerte entra en la cadena de la vida millones de años antes de que exista el ser humano". Eso lo dice Vd. no la Biblia, porque sencillamente la biología no el cometido de la Palabra de Dios. Y tampoco la Biblia habla de que animales y plantas fueran inmortales. Habla de otra cosa, del primer hombre y del pecado, como causa de SU muerte -y ahí caben interpretaiones sobre el sentido de "esa muerte"- y de la de sus descendientes.
16/12/10 11:05 AM

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