La Iglesia armenia (IV)

El reinado de Ashot I Bagratouni

El título de rey no era para Ashot el de un mero príncipe encumbrado, como el de iskhan iskhanats. Aunque él mismo teóricamente avasallado al ostikan de Azerbaijan, todos los príncipes y emires armenios le estaban sometidos. Un gran avance respecto a décadas previas, cuando el ostikan gobernaba efectivamente y el “príncipe de príncipes” debía ganarse el respeto por las armas. Ello no le libró de tener que combatir con el siempre levantisco emir de Manzikert, que no aceptó la concesión califal. Pero fue derrotado y hubo de someterse ese mismo año de 885.

El breve reinado de Ashot I como monarca de toda Armenia estuvo preñado de múltiples inestabilidades. Intervino en la sucesión de los Artsruni de Vaspurakan en 888. Ese año apoyó a su sobrino Adarnase IV Bagratouni de Iberia contra Bagrat I de Abjasia (de otra dinastía), y poco después envió a su hermano Abas para someter una rebelión alzada por el príncipe Shak-Mleh de Vanand (un pequeño principado de las tierra altas de Armenia, al norte de Vaspurakan).

Los cronistas armenios también le atribuyen el inicio de un renacimiento económico y cultural: la expansión del cultivo de la vid, de la que en el futuro Armenia sería un importante productor regional, la restauración de numerosos edificios religiosos (sobre todo edificó y dotó varios monasterios), la recepción desde Constantinopla de un fragmento de la Vera Cruz, que fue instalado en un relicario precioso al efecto, o el crecimiento de varias ciudades. En conjunto, a semejanza del bíblico Saúl, la reinstauración de un rey se asoció en siglos posteriores con fortalecimiento y pacificación del reino.

En 890, cuando se dirigía personalmente al norte a someter otra rebelión en el montañoso principado de Gurgark, fronterizo al reino de Iberia, se sintió repentinamente mal, y murió pocas horas después en una posada del camino, tras sólo cinco años de reinado. Conscientes de la importancia simbólica del acto, tanto los cortesanos como los clérigos le organizaron un fastuoso funeral: expusieron el ataúd de madera noble en un lugar público de la sede real de Bagran, cubierto con telas preciosas y velos bordados de oro, custodiado por guardias reales armados con toda su panoplia, en una imitación consciente tanto de modelos antiguos como de los ceremoniales propios de la corte imperial. El catholicós Jorge y varios grandes prelados y cientos de sacerdotes y monjes seguían al féretro cantando salmos.

Detrás marchaba la familia real. Con su esposa Catranida (en cuyo honor había ordenado levantar en 879 la primera jakchar, una columna conmemorativa en relieve, que posteriormente se haría muy popular en Armenia) había tenido cuatro hijos y al menos tres hijas. De los varones, parece que el segundo, Sahak, había muerto antes que su padre, ya que no se le cita en el cortejo fúnebre. Smbat, el mayor, era el heredero, y además estaban los menores, David y Sapuh. De sus hijas, Sofía había casado con Grigor-Derenik, príncipe de Vaspurakan (ya fallecido en 887) con el que había tenido tres hijos; otra hija con Vahan de la poderosa casa de Artsruni; y la pequeña Mariam, en ese momento ya viuda de Vasak, príncipe de Siunia. Con todos estos enlaces, la casa reinante unía sus intereses con todos los grandes linajes principescos, implicándoles en el interés por una monarquía fuerte: los príncipes apoyaban a la dinastía, y esta les garantizaba su cuota de poder. De igual modo, un monarca cristiano era salvaguardia para que la Iglesia apostólica armenia siguiera desarrollando su labor y apostolado en todo el reino (incluso en los principados-emiratos musulmanes) sin ser molestada.

Un lustro era muy poco tiempo de reinado para asentar tales lazos y garantías, pero Ashot I llevaba muchos años, todos los que había fungido como iskhan iskhanats, cultivando esa red de alianzas y fortaleciendo su posición, de modo que legaba a su sucesor un trono todo lo estable que las circunstancias permitían, cimentado en la tradición propia armenia con algunos rasgos que recordaban bastante a la monarquía imperial de Constantinopla.

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El desgraciado reinado de Smbat Bagratouni

Sin embargo, Ashot no podía proteger a su familia de sí misma. Su hermano Abas, el sparapet del reino, había recibido el rebelde principado de Gugark en 885, y ahora impugnó la sucesión en el primogénito real, Smbat. Volvían los eternos conflictos intestinos entre príncipes armenios, ahora entre miembros del linaje real. Abas pidió al catholicós que lo coronara, pero este se negó. Entonces se dirigió a un ermitaño, fundador del monasterio de Sevanavank (en una isla en el lago Sevan) con fama de santidad, llamado Mashtots, prometiéndole una carrera eclesiástica brillante si le coronaba, pero este también rehusó. Durante dos años hubo conflicto civil, afortunadamente poco sangriento, mientras el catholicós mediaba entre ambos pretendientes. Finalmente se llegó a un acuerdo, y en 892 Jorge II coronó a Smbat I Bagratuni rey de Armenia.

El 21 de abril de 892, con la ayuda de su pariente Adarnase IV Bagratuni de Iberia, Smbat I ocupó Dvin, expulsando a los árabo-musulmanes que constituían la mayoría de su población desde hacía más de un siglo, y recuperando así la capital histórica. Por desgracia, sólo un año después un terrible terremoto azotó la región alrededor de Dvin. La ciudad quedó parcialmente destruida, y el catholicós trasladó su sede a Etchmiadzin.

Superada la reclamación de su tío, para Smbat, como para tantos antecesores suyos, la clave de su supervivencia estribaba en saber mantener el equilibrio entre los poderosos vecinos de occidente y oriente. Al igual que su padre, desarrolló una política cordial con el Imperio Oriental, que poseía o avasallaba a todos los territorios vecinos de Armenia a orillas del Mar Negro. Naturalmente, eso suponía enemistarse con la corte abásida, secular enemiga de Constantinopla. El rey envió a Jorge II en embajada al iraní Muhammad Ibn Abi’l-Saj, nuevo ostikan de Azerbaijan, y teórico superior de Smbat, para convencerle de que la relación entre Armenia y el emperador podía ser beneficiosa para Bagdad, al ejercer de intermediario.

Esta vez la labor diplomática del catholicós fracasó. Abi’l-Saj invitó a Smbat a visitarle, pero este, recelando una trampa, se excusó. En represalia, el ostikan encarceló a Jorge II, aunque luego lo liberó contra rescate. Las relaciones se rompieron y en 895 hubo un conflicto abierto. Los bagrátridas armenios y georgianos llegaron a invadir conjuntamente Allbania y amenazar el propio Azerbaiján. El ostikan contraatacó y en 898 se apoderó de Nakhchivan, llegando a tomar la capital Dvin, donde hizo prisionera a la reina, que posteriormente intercambió por el hijo de Smbat como rehén. Sin embargo, en su avance dentro de Armenia, Abi’l-Saj fue derrotado y finalmente se avino a hacer una frágil paz con Smbat.

El catholicós Georges II murió en 898, siendo sucedido por Mashtots, el monje contemplativo que Abas Bagratouni había querido oponerle infructuosamente ocho años atrás. Apenas rigió la Iglesia por un año antes de morir a su vez el 13 de octubre de 899, y ser enterrado en Garni. Fue sucedido por Hovhannes V Draskhanakerttsi, un clérigo de la corte, pariente y alumno del propio Mashtots.

Abi’l-Saj siguió golpeando indirectamente la autoridad del rey armenio, al lograr el vasallaje de Ashotsargis Artsruni, príncipe de Vaspurakan, haciendo rehén a su hermano Gagik (ambos sobrinos carnales del propio rey). Cuando este escapó en 900, el ostikan invadió Vaspurakan poniendo en fuga a su príncipe y dejando una guarnición. En 901, mientras preparaba una nueva expedición contra Smbat, murió a causa de una epidemia. Fue sucedido brevemente por su hijo Devdad, que a los pocos meses fue depuesto por su enérgico y ambicioso tío Yusuf ibn Abi’l-Saj, que pasaría a la historia como un terrible azote de armenios y cristianos.

El nuevo ostikan (que trasladó la capital de Azebaijan a Ardabil) sintió amenazada su posición cuando Smbat planteó a Bagdad un vasallaje directo al califa (sin dependencia del ostikan azerí), en un momento en que las relaciones de Yusuf con su monarca no eran buenas. Una vez resueltas, no dudó en tomar venganza. Smbat no era tan hábil político como su padre. En la disputa entre los príncipes Gagik Arstruni de Vaspurakan (hijo de Sofya, hermana del rey) y Grigor II de Siunia al respecto de a quién pertenecía la ciudad y comarca de Nakhichevan, el Bagratida decidió entregársela al de Siunia, más lejano y poderoso, en la esperanza de aplacarle, y luego compensar a su sobrino de otro modo. Sólo consiguió la pérdida de confianza de Gagik.

El ostikan Yusuf vio la oportunidad y no la desaprovechó. En 908 se reunió con el agraviado y obtuvo su vasallaje a cambio de reconocerle rey de Vasapurakan, autónomo del soberano de Armenia. Una vez más, los poderes externos lograban someter a los armenios aprovechando las divisiones entre sus nobles. En 909, los ejércitos unidos de ambos invadieron Siunia, capturando a Grigor. Después atacaron a Smbat, desamparado tanto del califa como del emperador, y abandonado de algunos de sus príncipes, derrotando a un ejército comandado por sus hijos Ashot y Mushegh. Ashot logró escapar, pero Mushegh fue capturado y envenenado. Igual suerte corrieron algunos príncipes leales al rey, como su sobrino y homónimo Smbat Bagratuni y el desdichado Grigor II de Siunia. El catholicós Hovhannes V se refugió en la isla del lago Sevan para escapar de la persecución de los árabes.

El cruel Yusufibn Abi’l-Saj y su títere Gagik saquearon toda Armenia sin oposición, mientras Smbat se refugiaba con sus fieles en el poderoso castillo de Berd Kapoyt (Fortaleza Azul). Allí fue finalmente sitiado en 913. Aunque la plaza podía resistir un asedio largo, Smbat decidió entregarse al ostikan a cambio del fin de la guerra. Yusuf le prometió dejarlo marchar, pero luego lo detuvo y lo encerró en una mazmorra durante un año. Lo sacó para torturarlo ante los muros de la fortaleza de Erenjak, todavía fiel a los Bagratouni, esperando así rendirla. Finalmente ordenó su decapitación, y el cuerpo del desgraciado rey fue crucificado en una puerta de Dvin. Parece ser que al cabo de un tiempo se permitió descenderlo y darle cristiana sepultura. Según escribió el catholicós Hovhannes V, en tiempos posteriores el lugar de su crucifixión se convirtió en centro de peregrinación para los armenios.

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La secta de los tondrakianos

De principios del siglo X consta la aparición de la secta de los tondrakianos (llamados así por hacerse fuertes en el distrito de Tondrak, al norte del lago Van), fundada por un tal Smbat Zarehavantsi, del que apenas hay información. Aparentemente se trataba de una rama de los paulicianos, herejes gnosticistas que habían tenido relevancia en los Balcanes en los siglos VIII y IX (y que según algunos podrían haberse originado en la Armenia romana). Como aquellos, los tondrakianos eran dualistas (con influjo del marcionismo), puristas, y antijerárquicos, pero mucho más radicales, pues rechazaban la sucesión apostólica, la gracia santificante de los sacramentos y el culto ritual, de modo que muchos historiadores protestantes han querido ver en ellos unos precursores.

Como otros movimientos religiosos medievales en muy diversas latitudes, los tondrakianos unieron a su acefalia una virulenta contestación social al orden señorial (tanto laico como eclesiástico) en aquellas zonas de Armenia donde se hicieron fuertes. Particularmente en 906 los campesinos de los pueblos circundantes se negaron a que sus rentas pasaran al recién inaugurado monasterio de Tatev (importante sede del obispo del principado de Siunia), e iniciaron una revuelta contra la autoridad religiosa y nobiliaria. Durante años el obispo, con el apoyo del príncipe Smbat de Siunia combatió hasta lograr someter a los tondrakianos y recuperar el control sobre la comarca feudal, sin que faltase un episodio de asalto y saqueo del monasterio por parte de los sublevados.

Varias décadas después, en 990, todavía el rey Vasak de Siunia arrasó la plaza de Tsuraberd, centro de los tondrakianos, que se habían vuelto a rebelar, logrando una pacificación a la fuerza. Pese a esta derrota, la secta pervivió entre las clases más populares del reino, especialmente entre los sometidos a mayores vejaciones feudales.

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Ashot II, la guerra civil, y la intervención árabe y romana.

Ashot, el primogénito superviviente de Smbat, se convirtió en el nuevo rey legítimo de Armenia, con el nombre de Ashot II. Su toma de poder estuvo muy lejos del fasto y oficialidad con la que se había producido la de su padre, en un país inmerso en una invasión azerí, discordias internas y ruina por los saqueos y destrucciones. Yusuf, decidido a destruir por completo la unidad y autonomía del reino, buscó un nuevo títere (inopinadamente, Gagik Artsruni se negó a cooperar esta vez), y lo halló en otro Ashot Bagratuni, hijo de Sapuh, el menor de los hijos del rey Ashot I, que había recibido el título de sparapet, razón por la que este usurpador (primo hermano del legítimo rey) recibe en la historiografía el nombre de Ashot Sparapet.

Durante los años siguientes, el catholicósHovhannes V intentó regresar a Dvin, pero le fue imposible. Después de varias sedes provisionales, fue invitado por Gagik Artsruni (vasallo del califa) a instalarse en Vaspurakan. En esa época agitada se cree que escribió las dos obras por las que es conocido en la historiografía: un breve listado de los catholicós de la Iglesia apostólica armenia y sobre todo una monumental “historia de Armenia”, que abarca desde la antigüedad hasta el año 924. Si la primera parte bebe y es mera recensión de autores anteriores, todo lo concerniente a su época (finales del siglo IX y principios del X), escrito por testigo presencial, es considerado la fuente principal para el estudio de la historia armenia en esos años.

Yusuf emprendió en 914 otra campaña de terror y destrucción entre los georgianos, y las operaciones árabes en Armenia disminuyeron de intensidad. Ashot II aprovechó para viajar a Constantinopla a pedir ayuda a la regente Zoe, madre del emperador niño Constantino VII. Estas dos circunstancias cambiaron completamente el panorama. El éxito de Ashot II (apoyado en la importante presencia de armenios en el imperio y sus estructuras políticas) fue absoluto, y regresó a su reino acompañado de un ejército imperial dirigido por el Mega Domestiko de las escuelas (comandante en jefe del ejército) León Focas. Los coaligados reconquistaron rápidamente toda Armenia occidental causando graves daños a los califales y se plantaron a las puertas de Dvin, donde se encerraron Ashot Sparapet y sus seguidores. La llegada del invierno suspendió las operaciones.

Yusuf no podía ayudarle porque tenía sus propios problemas. Su campaña en Georgia, pese a algunos éxitos, no logró su objetivo principal, que era dominar todo el reino. A su regreso a Azerbaiján, un enviado califal le exigió los tributos atrasados que había tomado la costumbre de retener para sí. Yusuf lo encarceló, instaurando su propia dinastía independiente (como ya estaban empezando a hacer los gobernadores de territorios más periféricos del gran califato). Pero topó con Al-Muqtadir, uno de los últimos califas abbasíes con capacidad de gobierno. Envió un ejército en 916 que derrotó a las tropas de Yusuf varias veces y finalmente le capturó, llevándole a Bagdad en 919. Fue sustituido por uno de sus ghulams (militar esclavo, turco como casi todos ellos) de confianza, llamado Subuk.

Sin el respaldo de Yusuf, Ashot Sparapet, que había sufrido nuevas derrotas ante su primo y los romanos, se rindió en 920. Subuk decidió cambiar radicalmente la orientación política de su predecesor, y negoció con Ashot II, reconociendo en 922 su corona y recibiendo la confirmación del califa. Por su constancia en la defensa de su trono, se le conoció como Ashot Yerkat (“el de Hierro”). De ese modo, el monarca logró recuperar la unidad y autoridad que había disfrutado su padre, poniendo fin a diez años de conflicto.

Ese año, el califa liberó a Yusuf ibn Abi’l-Saj y le repuso en su antigua dignidad. El anciano seguía siendo belicoso y agresivo, pero afortunadamente para los armenios, dedicó sus energías a conflictos con vecinos orientales y acabó muriendo en 928. Ese mismo año falleció Ashot II. De su matrimonio con la princesa María de Kachum sólo había sobrevivido una hija, llamada Ripsime, que casó con el conde imperial de Sofía (en Bulgaria), el también armenio de origen Nicolás. Uno de sus hijos fue el futuro zar Samuel Cometopuli de Bulgaria. A Ashot II le sucedió su hermano Abas Bagratouni.

También ese año murió el catholicós Hovhannes V en Vaspurakan, sin haber podido regresar aún a Dvin, su gran sueño desde dos décadas atrás. Un sínodo reducido y con dificultades, eligió para sucederle a Esteban II de la familia de los Rechtouni, protegidos de los Artsruni, príncipes de Vaspurakan. Esteban II estableció formalmente la sede patriarcal en Agthamar, en las posesiones de su señor, de modo que el príncipe de Vaspurakan se convirtió en la influencia principal tras el primado de la Iglesia. Tras un corto y gris reinado de uno o dos años, alrededor de 931 murió y fue sucedido por su pariente Teodoro Rechtouni. En su primer año de gobierno, envió un mensajero al patriarca Trifón de Constantinopla solicitando términos para una reunificación de las Iglesias, pero quedó sin respuesta, y no hubo nuevos acercamientos.

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El pacífico reinado de Abas Bagrationi

En 919, los armenios habían adquirido una enorme influencia en Constantinopla. El almirante de ancestros armenios Romano Lecapeno desplazó a la emperatriz madre Zoe como regente del joven emperador Constantino VII, y nombro comandante en jefe a Juan Curcuas, también descendiente de armenios. A Lecapeno le desagradó que Ashot II hubiese empleado la ayuda imperial para avasallarse en condiciones ventajosas frente a su enemigo el califa. En 927, Curcuas lanzó una gran ofensiva en el Alto Éufrates, y al año siguiente invadió la propia Armenia derrotando a los árabes y llegando a ocupar la capital Dvin. La inmediata contraofensiva de los abbasíes (apoyados por los armenios del nuevo rey Abás) le obligó a retirarse, tras perder muchos hombres intentando defender la capital, que quedó destruida en los combates. Al año siguiente los romanos optaron por concentrarse en anexionarse la región de Taron (hogar ancestral de los Bagratuni, y antes de los Mamikonian), el sur del lago Van y llegando a la comarca de Manzikert. La campaña logró su objetivo y los árabes de la región fueron desterrados. No obstante, las dificultades logísticas pasaron factura y un año después el general Muflij-as-Sadji logró expulsar a Curcuas de la mayoría del territorio conquistado (aunque no del principado de Taron). Lecapeno estuvo ocupado posteriormente con los árabes del norte de Siria, y no volvió a molestar a Armenia. Tras este incidente con los antiguos aliados, el reinado de Abás fue inopinadamente largo y pacífico. Muerto Yusuf ibn Abi’l-Saj, la relación con el califa y los emires árabes de Armenia estuvo exenta de conflictos, así como con los príncipes cristianos.

Abás trasladó la capital a Kars, en el principado de Ayrarat, territorio patrimonial de los Bagrationi. El rey desplegó un esfuerzo importante en el terreno eclesiástico: fundó en 934 y 935 (respectivamente) los monasterios de Horomos y Narek. Pugnó también por acoger en su nueva capital la sede del catholicosado armenio (Dvin aún estaba en plena reconstrucción), pero los príncipes Artsrouni de Vaspurakan habían retenido esa potestad en la familia Rechtouni: al morir Teodoro I en 941, fue sucedido por su hermano Elías Rechtouni en la sede de Agthamar. Por motivos que no nos han llegado, fue desposeído del poder efectivo por el sínodo de obispos en 945, y una junta de clérigos ejerció sus funciones hasta su muerte en 946.

El sínodo armenio decidió entonces alejar a la familia Rechtouni de la sede primada tras dieciocho años El elegido fue Ananías de Moks, que hubo de lidiar enérgicamente con el intento de secesión canónica de Hakoub, metropolitano de Siunia, que se alió para su iniciativa con el catholicósSahak de Aghbania (en Azerbaijan), también partidario de la autocefalia. Ananías fracasó inicialmente, al no lograr el apoyo del príncipe de Siunia. Las negociaciones para reintegrar la unión con los dos prelados revoltosos no lograron frutos, y la muerte de Sahak y el ascenso de su hermano Gagik al solio albano en 949 tampoco supuso un cambio. El cisma duró hasta 958, cuando muertos Hakoub y Gagik, Ananías reunió el concilio de Kapan, en el que logró ser reconocido como catholicós indiscutido de Armenia y Aghbania, donde nombró catholicós sufragáneo al fiel David de Khotakerats.

Ananías, para escapar de la influencia del príncipe de Vaspurakan y las incursiones árabes en el territorio, movió su sede a Varagavank (orilla este del lago Van) en 948. Por cierto, que Abás I tuvo la única actividad militar del final de su reinado en un curioso enfrentamiento al concluir la catedral de Kars, cuando el príncipe Ber del vecino reino de Abjasia (en la moderna Georgia) atacó la plaza con la excusa de que debía ser consagrada según el rito calcedoniano. El rey armenio emboscó a su ejército y le capturó, cegándole y liberándole posteriormente. El resto de su reinado transcurrió pacíficamente, y murió en 953, siendo sucedido por su hijo Ashot III de Armenia.

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El conflicto de los dos catholicós

Ashot III comenzó su reinado bajo mejores auspicios que su padre. Ciertamente, el contraataque imperial había dado a los romanos varias provincias en la Siria septentrional, incluyendo una parte del territorio tradicional de la Armenia romana. Sin embargo, el califato, bajo el débil gobierno de los hijos de Al-Mutadid, había iniciado un proceso de decadencia (dominados los soberanos por los visires de la familia Buyí) y descomposición territorial, esta vez ya irreversible, por lo que no constituía una amenaza inmediata para la autonomía del reino armenio. Eso no significaba que no existiesen amenazas: el Imperio se enfrentaba ahora, por la posesión de toda Siria, con una dinastía árabe independiente, los hamdánidas, que se habían hecho con pedazos del califato que dominaban desde sus capitales, Alepo y Mosul. El emir de esta última intentó en varias ocasiones incursiones en Armenia, pero con poco éxito. En ese contexto, el monarca armenio logró ejercer una soberanía efectiva y sin amenazas externas serias.

En 961, Ashot III Bagratuni trasladó su corte a Ani, donde se hizo coronar por el catholicós Ananías. Poco después el general imperial Nicéforo Focas (parece que su familia podría tener orígenes armenios)) emprendió una nueva ofensiva contra los hamdanidas, en la que arrebató a los árabes nuevos pedazos de Siria, incluyendo Cilicia. Nombrado emperador, su sobrino Bardas Focas prosiguió la ofensiva atravesando el Éufrates y llegando al Alto Tigris (Dara, Amida, Nínive, fueron conquistadas o al menos amenazadas) antes de 970. Cilicia y el norte de Siria, conquistadas por los romanos, fueron arrasadas en los combates, y muchos árabes y sirios huyeron, por lo que el emperador las repobló con gentes venidas de Anatolia y, particularmente en Cilicia, de Armenia.

El catholicós Ananías de Monk murió en 965, tras un largo pontificado de casi veinte años, en el que había logrado unificar y reforzar a la Iglesia apostólica armenia. El santo sínodo de obispos, reunido en Shirakavan y presidido por el catholicós sufragáneo de Aghbania, Hovhannes, escogió para sucederle a Vahanik, obispo metropolitano de Siunia. Aparentemente, Vahan tenía simpatías por las tesis calcedonianas y pronto se crearon tensiones con la mayoría de obispos armenios. Para solventar el conflicto, el rey Ashot III convocó un sínodo en su capital, Ani, en 969. En lugar de probar la ortodoxia miafisista del prelado, el sínodo decidió deponerle y nombrar un sucesor, que tomó el nombre de Esteban III de Sevan, pariente de los catholicós difuntos Mashtots y Hovhannes V, y fue consagrado por el propio Hovhannes de Aghbania.

Vahan se negó a reconocer la deposición porque no se habían presentado pruebas contra él, pero al apoyar el monarca la decisión del sínodo, optó por refugiarse en la corte de Abusahl-Hamazasp (de la familia Artsrouni), régulo de Vaspurakan, que siguió reconociéndole como verdadero cabeza de la Iglesia, y de ese modo asentar una legitimidad para (una vez más) tratar de establecerse como reino independiente. Esteban III viajó a Vaspurakan en 972 para obtener la obediencia de Vahan, resultando que fue hecho cautivo por este con la anuencia del príncipe Abusahl, un hecho escandaloso para la Iglesia. Encerrado en la isla de Aghtamar, fue posteriormente llevado a la fortaleza de Kotorq, donde murió pocos meses después, probablemente asesinado. Para entonces, el sínodo había elegido para sucederle a Catchik, sobrino de Ananaías de Monk. Cuando Vahan murió en 974, el príncipe de Vaspurakán reconoció a Catchik como catholicós, poniéndose fin al dramático cisma.

Catchik retomó la costumbre edilicia de sus predecesores: encargó al arquitecto Terdat la restauración del palacio patriarcal de la nueva sede de Argina, en el principado de Ayrarat, donde también levantó una catedral y otras tres iglesias. Asimismo protegió a varios eruditos armenios: el teólogo Hovhannes, comentarista de los evangelios; Hovsep, ermitaño de Theleniq, y el elocuente predicador Sargis de Aghbania.

Ashot III fue un rey piadoso; su esposa la reina Khosrovanush fundó los monasterios de Sanahin (961) y Halbat (en 967) en la región de Uti, muy cercana a Aghbania, de donde procedía. Pero fue también débil. No sólo los Arstruni de Vaspurakan se convirtieron de hecho en independientes, sino que Smbat, príncipe de Siunia, se separó también de la obediencia al monarca apoyado en su suegro Sevada, rey de Aghbania y vasallo del ostikan de Azerbaijan. Con la alianza de los emires de la Armenia oriental, se proclamó rey en 970.

En la década de 970 los romanos continuaron su reconquista y, tras la toma de Antioquía, en 973 lanzaron una nueva ofensiva sobre el Éufrates. El general imperial Mleh (también de origen armenio) fue capturado cerca de Amida con su columna por un ejército árabo-armenio. Ashot III temió las represalias y convocó a toda su mesnada (incluso los reyes independientes de Siunia y Vaspurakan acudieron). Juan Tzimisces, el nuevo emperador, se reunió con el monarca y ambos acordaron una alianza formal: Juan no estaba interesado en las montañas, y prometió respetar la independencia de Armenia si Ashot III no intervenía en su contra en la guerra y reconocía su captura del principado de Taron y la ciudad de Manzikert. El tratado fue satisfactorio para ambos: en los años siguientes los imperiales conquistaron Amida y Nínive, sometieron Emesa (Homs) y llegaron al Líbano y hasta Galilea, obteniendo la rendición del emir hamdánida de Damasco. En ninguna hora como aquella pareció que Constantinopla podía llegar a restañar las heridas causadas tras la batalla de Yarmuk cuatro siglos antes, y reconquistar toda Siria.

Ashot III vivió el resto de años de su reinado tranquilamente y murió en 977, siendo sucedido por su hijo primogénito Smbat II Bagratouni.

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Decadencia y disgregación bajo Smbat II

Durante los primeros años del reinado de Smbat II, concretamente a partir de 978, Bardas Escleros, cuñado del joven emperador Basilio II, se rebeló en las provincias orientales, esperando sustituirle. Escleros procedía de una familia de origen armenio, y contó con el apoyo de numerosos generales imperiales (como Sahak Bahram) y príncipes de la Armenia conquistada por los romanos (como Grigor de Taron o Zahpraki de Moxoene), lo que convirtió a su rebelión en un auténtico intento de los armenios del imperio por tomar el poder en Constantinopla. El comandante y valido de Basilio, Bardas Focas, obtuvo, curiosamente, la ayuda del príncipe de Klardjeti (una de las regiones del reino de Georgia), que envió a su general Juan Tornicio con doce mil hombres, gracias a los cuales los leales a Basilio II derrotaron la rebelión en 979. Así, en un curioso momento de la historia, los georgianos impidieron a los armenios hacerse con el trono romano.

Smbat II se mantuvo al margen de estos trastornos, enfrascado en el tradicional y difícil equilibrio entre los poderes occidental (Constantinopla) y oriental (hamdánidas de Mosul), tratando de mantener o restaurar un reino debilitado y fragmentado, con un territorio en el oeste dominada por el Imperio, y los principados de Siunia y Vaspurakan convertidos en reinos independientes.

Smbat decidió el traslado definitivo de la capital a Ani (ciudad que su padre ya había ocupado en algunas ocasiones), en el seguro y montañoso norte del principado de Ayrarat, nuevo centro del poder Bagrátida, alejado de los emiratos del sur, y cercano a la dinastía hermana de Georgia. En 989 encargó al arquitecto Trdat la construcción de una catedral en la ciudad, terminada en 1001, y Ani se expandió en las siguientes décadas, hasta convertirse en una de las grandes ciudades del Cáucaso.

Por desgracia para el rey, esto no frenó la disgregación del reino, abocado a una aguda feudalización, causada además por familiares de Smbat. Su hermano Gurgen Bagratuni, que había recibido de su padre en feudo la comarca de Lorri (en el propio Ayrarat, no lejos de Ani), se proclamó monarca independiente en 982, sin que el trono reaccionara. Gobernó hasta 989, y su hijo David Anholin (989-1048) y sus sucesores continuaron el minúsculo reino hasta el siglo XIII.

Más problemas le dio su tío Mushel Bagrationi, al que su abuelo había otorgado el gobierno de Kars de Vanad tras el traslado de la capital a otro lugar. Mushel ocupaba la fortaleza de Shatik, que el rey consideraba que debía ser suya. Su conquista desató una guerra a nivel regional, en la que Mushel fue auxiliado por el curopalata o rey sufragáneo del imperio, el georgiano David de Klarjeti, y el emir Abul Haidja de Dvin, mientras Smbat recibió la ayuda del emir Abu Dulaf al-Shaybani de Nakhichevan (principado tradicionalmente armenio, pero transferido a Azerbaijan tiempo atrás). Las luchas de todos contra todos concluyeron con la devolución a Mushel de Shatik y la pérdida de Dvin y de otras plazas por Abu Haidja a manos del emir azerí, que se autoproclamó ostikan independiente (el califato estaba postrado y apenas tenía fuerza más allá de Mesopotamia). Poco después, Abu Dulaf fue a su vez derrotado por Abul Haidja, un emir de la dinastía azerí-kurda de los Rawwad de Tabriz, que heredó su título de ostikan y exigió tributo a los pequeños principes y reyezuelos armenios. El débil Smbat II aceptó pagarlo como los demás. Abu Haidja murió en 988, y su hijo Mamlan se convirtió en el nuevo ostikan de Azerbaijan y firmó un tratado de paz con el rey Bagrátida por intermediación del catholicós Catchik.

Del reinado de Smbat II es la publicación de la notable “La historia del país de Aghbania”, en idioma armenio, que trata sobre los eventos de la Albania Caucásica y la Armenia oriental entre la invasión jázara del siglo VII hasta los ataques de los rus a Azerbaiján (Aghbania), donde conquistaron su capital, Bardá, en 943, y destruyeron el janato jázaro en una expedición encabezada por su príncipe Sviatoslav en 965. La publicación corrió a cargo de un erudito llamado Dasjurantsí, el cual a su vez atribuye la obra a un tal Movsés Kaghankatvatsí (desconocido por otro concepto). Hoy en día se cree que el propio editor añadió los capítulos finales a la obra previa de Kaghankatvatsí.

Los últimos años de Smbat vieron una nueva sublevación del general imperial armenio Bardas Scleros contra Basilio II, echando a perder así definitivamente el impulso reconquistador que habían logrado los emperadores precedentes. En 987 también se rebeló y proclamó emperador su viejo enemigo Bardas Focas. La guerra subsiguiente involucró a los príncipes armenios bajo el gobierno imperial (y que participaron en ambos bandos) y a los reyes georgianos Bagrátidas, tanto el curopalate David de Klarjeti (que ya había intervenido en la anterior) del lado de Focas, como Bagrat III, unificador de Abjasia, e incluso sarracenos marwánidas. Finalmente, los leales a Basilio II lograron derrotar definitivamente a los rebeldes en abril de 989. David hubo de someterse a Basilio II, convirtiéndolo en heredero, ya que no tenía hijos varones.

Smbat II participó en la parte final de este conflicto, que únicamente afectó a los reinos caucásicos: el monarca armenio, inusualmente apoyado por el resto de autoproclamados reyes (el de Kars de Vanad, el de Vaspurakan, el de Siunia), se alineó junto al curopalate David contra Bagrat III de Abjasia, obligando a este último a pedir la paz.

Esto fue en 989, y poco después Smbat II murió sin hijos varones. La historiografía armenia le dio el sobrenombre de Tierezakal, que quiere decir “dominador del mundo”. Parece más un título irónico, pues el reino de su tatarabuelo Ashot I no había conocido mayor debilidad y fragmentación que en sus días. Fue sucedido por su hermano menor Gagik I.

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La última primavera del reino de Armenia

Gagik demostró pronto un fuste del que carecía su hermano mayor. Al morir el anciano catholicós Catchik en 991, convocó rápidamente un gran concilio en la capital Ani presidido por Sahak, obispo de Archarouniq, que reunió a todos los obispos armenios, tanto los de los reinos independientes como los imperiales (si bien muchos armenios de los territorios romanos ya eran calcedonianos). La asamblea eligió para la sede catholical a Sargis del convento de Sévan, un monje famoso por su santidad.

El nuevo catholicós trasladó su sede a Ani, reforzando así el vacilante poder del rey. Ciertamente, en esta época la Iglesia Apostólica armenia era la institución que unificaba a todos los armenios (al menos a los cristianos, que eran la mayoría de ellos), pues políticamente el reino estaba fragmentado. El pontificado de Sargis fue largo y pacífico, pues era hombre humilde y discreto.

Gagik reforzó su poder cuanto pudo. Obtuvo el reconocimiento formal del decadente califa de Bagdad, que le sirvió, a cambio de ninguna obligación real, para contener las ambiciones de los emires de Armenia. Desplegó una gran actividad edilicia en Ani, donde levantó el templo de San Gregorio el Iluminador, y varias dependencias para acoger al catholicós y su corte y dar más lustre a la capital, que durante su reinado conoció un rápido crecimiento.

Más aún, Gagik se alió con los príncipes bagrátidas georgianos Bagrat III de Abjasia y Gurgen de Kartli. Los tres juntos lograron derrotar al poderoso ostikan Mamlan Rawwad de Azerbaiján, que además era emir del Jorasán, en la batalla de Tsumb, al nordeste del Lago de Van, en 998, acabando con su influencia en tierras armenias. Gagik acometió además una profunda reforma del sistema de levas y el ejército permanente armenio, que le proporcionó una fuerza rápidamente reclutable de unos cien mil soldados.

Con sus alianzas y su fuerza, Gagik retomó por la fuerza o la coacción varios feudos del principado independiente de Siunia, sometió a vasallaje al reyezuelo David Anholin de Lori (hijo de Gurgen I Bagrationi), y asimismo reconquistó para el reino la vieja capital de Dvin, centro de un emirato árabe que desapareció. Más adelante llegó a reincorporar Nakhichevan, que hacía muchos siglos había escapado del control del rey de Armenia.

El reinado de Gagik fue así un periodo de breve renacimiento, incluso esplendor, mientras a su alrededor se reordenaban las potencias regionales. Basilio II, alcanzada la mayoría de edad, no sólo había aplastado como buen soldado las rebeliones de sus generales orientales, sino que reformó la administración y el poder imperial frente a los terratenientes, y reorganizó el ejército y las finanzas. Muy a tiempo para salvar las conquistas romanas previas en Cáucaso y Siria que estaban siendo amenazadas por una nueva potencia: el Egipto de los califas fatimíes, una dinastía que practicaba (a diferencia de los omeyas y abbasíes) la rama chíi del islamismo. Los generales del califa unificaron bajo su gobierno todos los pequeños emiratos de Palestina y Siria, y amenazaron Alepo, cuyo emir se avasalló a Basilio. Los romanos contraatacaron y lograron frenar el avance fatimí, llegando a conquistar algunas ciudades en el norte del Líbano en su campaña de 995. En el año 1000 ambos monarcas firmaron una tregua por diez años, y Basilio II (aliado al gran príncipe de los Rus, que poco después se cristianizaría) volvió su atención a los Balcanes, donde sus exitosas campañas contra el zarato búlgaro los siguientes años le proporcionó el sobrenombre por el que la historia le conocería: Bulgaroctonos, el matador de búlgaros.

Antes, sin embargo, murió el poderoso curopalatesDavid III de Klarjeti en 1001, y según el tratado de 989, Basilio II se convirtió en señor titular de aquel principado y otros feudos en el Cáucaso Occidental (Tao y Fasiane, entre otros más pequeños). El emperador organizó todas esas regiones en una nueva thema (o provincia imperial) llamada Iberia, con capital en Teodosiópolis. Ahora el rey de Armenia no sólo tenía a los romanos por vecinos en los principados conquistados en Occidente (significativamente Taron y Aghdznik-Arzanene), sino también en el norte.

En 1019 abdicó el catholicós Sergio I de Sevan, conocido por haber patrocinado la edición de los tres libros de la monumental “Historia Universal”, del literato Stepanos Asoghik o Taronetsi (“de Taron”). Se retiró al monaterio de Horomos, donde murió dos años después. El Santo Sínodo elevó en su sustitución a Petros Getadartz, hermano del antiguo catholicós Catchik y sobrino materno de Ananías de Moks, por lo que se continuó en una familia patriarcal bien conocida.

Gagik murió en 1020, y con su largo reinado el último periodo próspero del reino de Armenia. Fue sucedido por su hijo mayor Hovhannes-Smbat III, y los problemas se iniciaron casi inmediatamente.

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El emperador de Oriente hereda el Cáucaso occidental

No llevaba ni un año reinando Hovhannes-Smbat, cuando su hermano menor Ashot se rebeló y condujo un ejército hasta Ani, llegando a destronar al monarca y proclamarse rey. Ashot, sin embargo, no contaba con el apoyo de la población, los nakharar ni, sobre todo, del catholicós. Finalmente ambos hermanos llegaron a un entendimiento: Hovhannes-Smbat III fue repuesto en el trono y a cambio reconoció a Ashot IV como rey de Dzoraget (amplio territorio al norte del lago Sevan, cerca del principado georgiano de Kakheti). Así, nuevamente, un conflicto familiar volvía a debilitar aún más al ya débil reino armenio.

En aquellos años, en realidad, el Bagrationi más poderoso era Jorge, hijo y heredero del rey Bagrat III de Abjasia. El monarca georgiano estaba muy disconforme con el tratado entre David el curopatales y el emperador Basilio II, e impugnó la herencia imperial, ocupando Tao y otros principados del thema de Iberia en una campaña entre 1015 y 1016. Ambicioso como era, y para protegerse del previsible contragolpe romano, había establecido una alianza con el poderoso califa fatimí Al Hakim. Basilio estaba enfrascado con los búlgaros y no deseaba otra guerra con los egipcios, por lo que no reaccionó. Errados en su juicio, muchos príncipes armenios y georgianos se aliaron con Jorge III de Abjasia para sacudirse la influencia imperial.

Pero en 1021, el zar Samuel había sido derrotado, los búlgaros sojuzgados y Al Hakim había fallecido. Basilio II, convertido ya en el más consumado general de su tiempo, levantó un poderoso ejército, formado por veteranos de la campaña balcánica, mercenarios rus (llamados variegos) y tropas de algunos nakharar locales aún leales. La campaña caucásica fue extraordinariamente dura. Tras varios enfrentamientos victoriosos, el emperador recuperó Tao y Fasiane y prosiguió hacia el corazón de Georgia. Jorge practicó la política de tierra quemada intentando detenerle, pero finalmente el 11 de septiembre de 1021, los romanos derrotaron al rey de Abjasia y sus aliados en la batalla de Shirimni (cerca del lago Palakazio, curso alto del río Kura), en la que los varegos fueron fundamentales para desequilibrar la balanza. Jorge se vio obligado a huir, pero Basilio II había sufrido muchas bajas y tras saquear la comarca, se retiró a Trebisonda.

Jorge Bagrationi no se dio por vencido: recibió apoyo militar de los georgianos del principado de Kakhetia al este, y se alió con dos insignificantes generales imperiales que tramaban una conspiración en retaguardia para derrocar a Basilio (cuyo carácter huraño le hacía impopular, pese a sus continuas victorias militares y su prudente administración). En diciembre de 1021, el reyezuelo armenio Senekerim Ardzrouni de Vaspurakan (nieto del ya nombrado Gagik I Ardzrouni), acosado por los turcos seljúcidas por este, y desesperado de lograr la victoria contra el ejército romano, entregó su reino al emperador.

Basilio lanzó una segunda campaña en 1022. Ambos monarcas se encontraron en la batalla de Esvindax (en la región de Fasiane), que supuso la definitiva derrota de Jorge Bagrationi, y puso fin a la guerra. El tratado de paz subsiguiente fue un triunfo completo para el emperador: Jorge renunció a todos los territorios de la herencia de David el Curopalates en el thema de Iberia, entregó otros dos pequeños feudos, y dejó a su hijo y heredero Bagrat (de sólo dos años) como rehén en Constantinopla para asegurar el cumplimiento de lo pactado. Más aún, los reyes y príncipes aliados de Jorge se convirtieron en vasallos: Abas I Bagrationi de Kars (hijo de Mushel) y David Anholin de Lori, así como otros pequeños príncipes georgianos, hubieron de someterse públicamente al emperador, y declararlo de modo más o menos formal heredero de sus propios tronos.

Hovhannes-Smbat III también había apoyado a su pariente Jorge de Abjasia, y en 1022 envió una lucida embajada de doce obispos y setenta monjes, encabezada por el propio catholicós Petros Getadartz, a la corte de Basilio en Trebisonda, para ofrecerle su reino en herencia si accedía a firmar la paz. El emperador aceptó, y otorgó a Hovhannes-Smbat el honorífico título de Curopalates. Basilio II murió en 1025, y bajo el gobierno de su indolente hermano Constantino VIII los romanos perdieron todo impulso ofensivo en el Cáucaso.

Sin embargo, Petros no regresó a su sede de Ani, sino que se instaló en Sebastea de Vaspurakan, en territorio imperial, hasta 1029, haciéndose sospechoso de colaboracionismo con el emperador a ojos del rey armenio y sus partidarios. Cuando al fin decidió regresar a Ani, las relaciones entre ambos ya eran malas, y un año más tarde volvió a Vaspurakan, estableciendo su sitial en el monasterio de Dzoroivank. En 1034, tras arduas negociaciones, Petros aceptó volver a Ani, donde al poco tiempo el rey ordenó su encierro en la fortaleza de Bedjni, donde, por cierto, su carcelero sería un noble llamado Vahram “de los arsácidas”, del que nada más sabemos, pero que por su nombre y apodo debía de tener algún vínculo con la vieja casa real. A los seis meses, no obstante, Petros fue liberado, y pudo regresar al Vaspurakan.

Hovhannes-Smbat III decidió entonces deponer en ausencia al catholicós Petros y elevar en su sustitución a Dioskoros, superior del monasterio de Sanahin, en 1036. Esta vez, sin embargo, el sínodo episcopal se opuso al abuso de fuerza real y le excomulgó, junto a todos los nakharar que le apoyaban. Tras quince meses de gobierno caótico y conflictivo, el consejo de nobles pidió su mediación al catholicós de Aghbania, Hovsep III, gracias al cual finalmente se alcanzó un acuerdo y Petros Getadartz fue repuesto en su dignidad, mientras Dioskoros hubo de refugiarse en su monasterio para evitar ser agredido por los seguidores del catholicós legítimo.

Mientras tanto, la dinastía kurda de los shaddadidas había conquistado el emirato de Ganja en Azerbaijan, aprovechando la debilidad de los Rawadidas bajo los golpes de los piratas rus. Uno de sus miembros, Abul-Aswar ibn Shaddad se estableció en Dvin como emir alrededor de 1022. Intervino activamente en la política armenia, y hacia 1030 invadió el territorio de su cuñado David Anholin, rey de Lori (con quien se había enemistado). David armó una coalición con tropas de sus familiares el rey Hovhannes-Smbat III de Ani, el rey de Siunia, el rey Bagrat IV de Georgia (hijo y heredero de Jorge de Abjasia), e incluso tropas del emir árabe de Tiflis. La heterogénea coalición incluso contaba con la paternidad espiritual del catholicós Hovsep de Aghbania, a modo de precedente de una cruzada, y logró derrotar y expulsar a los kurdos de Lori. Por cierto, que por estos años los Rawadidas, expulsados de de Azerbaiján por los kurdos e instalados en Tabriz, comenzaron a acoger y aliarse con diversos clanes de turcos de la rama Oghuz, esperando emplearlos contra los shaddadidas.

El curopalates Hovhannes-Smbat III murió sin hijos en 1040, y su hermano Ashot IV de Katz poco después. El nuevo emperador Miguel V exigió que se cumpliese el tratado de 1022, por el cual debía heredar sus territorios, y nombró al noble prorromano Sargis Haykazn (antiguo consejero del difunto Smbat III) como regente o vestes, pero los nakharar, encabezados por el sparapet Vahram Pahlavouni, se negaron, y en 1042 obtuvieron del catholicós Petros la coronación y unción real en Ani de Gagik II Bagrationi, de apenas catorce años, hijo y heredero de Ashot IV, que de ese modo reunificó Katz con el resto del territorio del reino de Ani.

El emperador no tardó en levantar un ejército para obtener lo que consideraba su derecho. Los romanos atacaron Ani en tres ocasiones infructuosamente, y enrolaron en su bando al reyezuelo David Anholin de Lori (prometiéndole nuevos feudos) junto al que invadieron el reino por el este. Pahlavuni encabezó a las tropas armenias que derrotaron a los atacantes bajo los muros de Ani y les obligaron a retirarse hacia el oeste, abandonando Vaspurakan, que fue ocupada por los turcos. El vestes Sargis Haykazn, que había sostenido la ciudadela de Ani para el emperador, huyó a la fortaleza de Santa María, pero fue finalmente capturado.

Al año siguiente el victorioso Pahlavuni, auxiliado por su sobrino Gregorio, enfrentó una incursión de turcos, derrotándolos en una gran batalla cerca del lago Sevan. El astuto armenio dividió a su ejército en dos: la parte mayor quedó oculta y emboscó por sorpresa a los turcos perseguidores de la parte menor, que fingía huir ante su ataque. Al conocer la noticia, los armenios de Vaspurakan se levantaron en armas contra los turcos y los expulsaron, acogiendo a Gagik II como su rey.

Parecía que el reino podría retomar el renacimiento vivido con su abuelo Gagik I, pero el joven e inexperto monarca cometió el error de perdonar a Sargis Haykazn, y pretender emplearlo como intermediario con el nuevo emperador Constantino IX. Por su medio, el soberano romano le ofreció una paz duradera y reconocer su trono, si acudía a Constantinopla a rendirle homenaje. Al llegar allí en 1045, sin embargo, Gagik II fue hecho prisionero al negarse a abdicar.

A los armenios les pilló por sorpresa la traición de Haykazn (que esperaba ser entronizado en lugar del Bagrátida), y los nakharar se reunieron para escoger un sucesor, vacilando entre David Anholin de Lori, Bagrat IV Bagrationi de Georgia e incluso el emir de Dvin Abul Aswar ibn Shaddad (sorprendentemente, Gagik-Abas II de Kars, hijo de Abás Bagrationi, no fue considerado). Los nobles no se ponían de acuerdo, y decidieron dejar el juicio en manos del catholicós Petros Getadartz. Para consternación de todos, el prelado rechazó a todos los candidatos, y cuando llegó al reino un ejército romano, entregó el trono y la capital a los generales del emperador Constantino IX Monómakos. Vahram Pahlavuni murió al año siguiente sin poder evitarlo.

La doble traición de los prominentes armenios proimperiales Haykazn y Petros puso un fin abrupto al reino armenio Bagrátida que, sin carecer de problemas, estaba logrando sobrevivir a las adversidades. Parecía que, por fin tras muchos siglos, el emperador de Constantinopla iba a lograr una vieja aspiración romana, que databa ya de tiempos de las guerras contra partos y persas, la de incorporar Armenia al dominio imperial.

Mas era una impresión absolutamente engañosa. La falta del tradicional poder fuerte oriental para contrapesar esa balanza caucásica, que ya duraba un siglo largo, iba a tener un abrupto final. No sólo el imperio no iba a controlar toda Armenia, sino que en pocos años la iba a perder para siempre, junto a otros territorios orientales. Un nuevo invasor venía desde oriente, un invasor conocido de antiguo, pero que en pocos años, gracias a la unificación y atinado liderazgo de unos capaces jefes tribales, iba a entrar en Oriente Próximo como un torrente arrollador.

La marea turca se acercaba y estaba a punto de llegar.

1 comentario

  
esron ben fares
y las referencias?

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LA

principalmente artículos en red, en castellano, catalán, francés e inglés.
04/05/23 11:06 PM

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