La Iglesia copta (VI)
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El resurgimiento de la Iglesia copta miafisista
A diferencia de la invasión persa, el dominio árabe temprano, pasados los furores de la conquista, respetó el culto y la Iglesia copta miafisista. Los islamitas, hábiles políticos, eran conscientes de que la mayoría de la población egipcia pertenecía a una rama del cristianismo adverso a la doctrina oficial defendida por su enemigo el emperador de Constantinopla. Por tanto, aparte del impuesto religioso (yizia) a los no musulmanes, se permitió la práctica religiosa y la organización del patriarcado copto de Alejandría en relativa libertad. El patriarca Benjamín, regresado de su exilio, fue honrado por Amr ibn Al-As (conquistador y gobernador de Egipto), tomó posesión de su sede y, gracias a los fondos recibidos de Sanutius, gobernador romano de la Tebaida, pudo reconstruir la Catedral de san Marcos, devastada por el saqueo de la capital durante la segunda conquista islámica en 645.









