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25.03.26

Angeología Bíblica (y II)

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El Ángel exterminador

El término de “Ángel exterminador”, aparece por primera vez en el libro del Éxodo. Allí Yahvé informa a Moisés de su última plaga, la de la muerte de los primogénitos de Egipto, y cómo deben evitarla los israelitas mojando las jambas de sus casas con sangre del cordero pascual. El Señor afirma que será Él mismo quien castigue a Egipto (capítulo 12, versículo 12 “esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos”; también el versículo 29). Sin embargo, Moisés, cuando habla a los ancianos de las tribus, cita un “Exterminador” que efectuará el castigo, distinguiéndolo de Dios: “Yahvé, con su plaga, va a recorrer todo Egipto y, al ver la sangre en la entrada, pasará de largo y no permitirá que el Exterminador entre en vuestras casas y los mate (versículo 23). Véase también carta a los Hebreos 11, 28. Ese ángel podría ser el mismo que en Éxodo 23, 20 es prometido por el Señor a Moisés para que guíe al pueblo a las tierras de los pueblos de Canaán, a los que “exterminará” (véase también Éxodo 33, 2), pero no hay indicio firme de ello en el texto.

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28.02.26

Angeología Bíblica (I)

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Introducción

En el Tanaj o Biblia hebrea, se emplea la palabra Malaj (original mal’akh) de la raíz lakh (l’k), que significa “enviar”, y por tanto se traduce como “enviado”, para referirse a los espíritus que provienen de Dios (Adonay que significa “Señor”, o Elí, que significa “exaltado”) y cumplen sus mandatos. Los traductores al griego del Antiguo Testamento emplearon el término angelos, que significa “mensajero”, y por tanto cumple un papel análogo (aunque no completamente correspondiente, pues el mensajero se limita a entregar un mensaje, mientras que el enviado se caracteriza por actuar en nombre de otro). En latín se vertió como angelus, de donde viene nuestro “ángel”.

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28.01.26

La Iglesia copta (V)

El movimiento monástico egipcio durante el siglo VI

Aunque había pasado mucho tiempo desde la época de los grandes padres fundadores, el monasticismo en el país del Nilo siguió siendo vigoroso durante todo el siglo VI. Literalmente, cientos de monasterios por todo el país, muy señaladamente los de los desiertos de Nitria y la Tebaida, albergaban decenas de miles de monjes. Egipto siempre fue un país muy religioso, y ello no cambió con el cristianismo.

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