El mayor de los arrianos
A la muerte del rey Atanagildo en 568, el reino visigodo de Hispania, se hallaba al borde de su desaparición: la hacienda pública estaba arruinada, la moneda devaluada, el tesoro real perdido, grandes trozos de territorio en rebeldía, y los nobles no se ponían de acuerdo para elegir sucesor.










