Vassula Ryden consigue el «milagro» de poner de acuerdo a católicos y ortodoxos
Terremotos, desastres naturales, guerras, hambre, apostasía, paro…¿fin del mundo? El fenómeno se repite recurrentemente, aflorando reinterpretaciones de profecías y mensajes de videntes. Tengo que reconocer que es un tema atractivo, probablemente por el morbo y el toque mistérico.
Para muchas personas supone un asidero, un mal sustituto de la Esperanza, una permuta del abandono en la Providencia por un abandono más activo a fenómenos supuestamente sobrenaturales. En la desesperación que les atenaza —y que comprendo—, es un recurso a la vía milagrosa toda vez que se creen agotadas las soluciones ordinarias.
Respecto a todo esto soy bastante escéptico, y quizá por esa razón valore más aquellos hechos sobre los que tengo más certeza, y que siempre pasan por la criba de la Iglesia, buena separadora de trigo y paja.
Una de esas briznas de paja es Vassula Ryden. Para quienes no la conozcáis es una supuesta vidente de origen egipcio, que vive en Suiza y escribe en inglés. Es greco-ortodoxa, divorciada de su primer matrimonio y vuelta a casar, primero por lo civil y luego regularizado a lo ortodoxo y madre de tres hijos.


—Doc: Vamos a volver a 1985, luego destruiré la máquina del tiempo
Ecógrafos, benditos «aparatos». En USA los abortistas los llaman «el arma de destrucción masiva» del movimiento provida. La visión del «fruto del vientre» consigue muchas veces avivar ese pequeño rescoldo de humanidad que reside en los instintos. Y se salvan vidas.
Retomamos los
El mundial de México ‘86 pasó a la historia por la invención de la «ola»: oooolé. El de Sudáfrica ‘10 por el comienzo —y quiera el Cielo que fin— del uso masivo de las vuvuzelas en los estadios.






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