La Signatura Apostólica confirma a Monseñor Sebastián como Comisario Pontificio de Lumen Dei

Pues el título lo dice todo. En cuanto pueda ofrecer el contenido del dictamen del Vaticano, lo publicaré en Religión en Libertad.

3 comentarios

  
Miguel Serrano Cabeza
Que el Señor ilumine a Monseñor Sebastián, y le de las fuerzas y la serenidad necesarias.

Este "trabajo" no va a ser fácil ni agradable. Haga lo que haga, va a ser criticado, y nadie se lo va a agradecer.

Que todo sea para la mayor Gloria de Dios y bien de las almas.
18/09/08 4:38 PM
  
Ultimo comunicado
martes 14 de octubre de 2008
CARTA ABIERTA A LOS QUERIDOS MIEMBROS Y COLABORADORES DE LUMEN DEI
Hermanos y amigos,

Como sabéis, la Santa Sede me nombró Comisario Pontificio de Lumen Dei, con las atribuciones de Presidente General. Con este nombramiento recibía el encargo de ocuparme del gobierno de LUMEN DEI por el tiempo necesario para recuperar la tranquilidad después de los acontecimientos de 2005, para revisar las Constituciones, de acuerdo con el espíritu de los Fundadores y la tradición de la Sta. Madre Iglesia y determinar la figura jurídica definitiva de Lumen Dei, con el fin de llegar de esta manera a preparar adecuadamente la celebración del Capítulo General de elecciones. El tiempo transcurrido desde entonces ha dejado bien claro que la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica no estaba mal informada ni carecía de serias razones para tomar esta decisión.

Desde entonces, el camino está siendo difícil y doloroso, como consecuencia de la firme negativa de los antiguos superiores de Lumen Dei a aceptar las decisiones de la Santa Sede. Según su opinión, la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, no solamente no tenía razones para hacer tal nombramiento, sino que, según derecho, carecía de autoridad para poner un Comisario Pontificio al frente de Lumen Dei. Según ellos, esta figura de Comisario Pontificio está prevista sólo para las Asociaciones públicas, y no puede aplicarse a las Asociaciones privadas, como Unión Lumen Dei. La argumentación de los antiguos dirigentes para justificar su desobediencia, se apoya sobre todo en esta afirmación de la naturaleza privada de Lumen Dei. A partir de aquí han recurrido a otros argumentos complementarios, a saber, la naturaleza privada de los bienes y del patrimonio de Lumen Dei y la preservación de la espiritualidad propia de la Obra.

En múltiples ocasiones he respondido a estas falsas argumentaciones. 1º, Nadie ha probado que la Congregación, en virtud de la misión y de las competencias encomendadas por el Santo Padre, no pueda, en circunstancias especiales, nombrar un Comisario Pontificio para cualquier asociación católica, sea pública o privada. 2º, Lumen Dei, de hecho, no es una asociación privada, ni funciona como tal. Así lo ha declarado la misma Signatura Apostólica. Una asociación que organiza ejercicios espirituales y otros ministerios, que rige parroquias, que mantiene iglesias y capillas abiertas al culto, que es titular de un seminario y de una casa de formación de religiosas, cuyos miembros visten hábito religioso, que mantiene centros asistenciales y recibe limosnas de los fieles para mantener sus actividades, no se puede considerar verdaderamente privada, ya que interviene en asuntos que pertenecen al bien común y público de la Iglesia. 3º, Finalmente, una asociación que aspira a ser aprobada como Sociedad Familiar Eclesial está sometida a la Congregación para los Institutos de vida consagrada, bastante más estrechamente de lo que una asociación de naturaleza privada está sometida a la autoridad de la Iglesia en virtud del derecho común.

Por otra parte, el acercamiento que he podido tener a Lumen Dei desde que fui nombrado Comisario Pontificio, me demuestra que sí hay razones importantes para la intervención de la Santa Sede. Esta intervención no solamente no perjudicará a Lumen Dei sino que parece necesaria, o muy conveniente, para aclarar algunas cosas y rectificar otras.

En lo referente a los bienes de Lumen Dei, de Prodein, o de otras instituciones y de personas particulares, la competencia y los procedimientos del Comisario Pontificio han de ser siempre los mismos de los anteriores Presidentes Generales cuyas atribuciones ha recibido y a las cuales tiene siempre que atenerse, en conformidad con el derecho canónico, las Constituciones de Lumen Dei y el derecho civil del país correspondiente. No ha cambiado la titularidad de los bienes, siguen siendo de Lumen Dei o de Prodein, lo que ha cambiado, o tiene que cambiar, es la persona que autoriza su uso según las Constituciones y las normas de vida de Lumen Dei.

Estas respuestas no se ocultan a los antiguos superiores. A pesar de lo cual no obedecen los acuerdos y las decisiones de la legítima autoridad. La Congregación para los Institutos de la vida consagrada, a la que el Papa le tiene encomendado el cuidado de estas asociaciones, ha depuesto nominalmente al P. Daniel Zavala y le ha prohibido seguir actuando como si fuera todavía superior de Lumen Dei. La misma Congregación ha depuesto también a todos los miembros de la Consulta. Ninguno de ellos ha obedecido. Ante semejante actitud, tan contraria a la verdadera espiritualidad de Lumen Dei, surge inevitablemente una pregunta inquietante, ¿qué es lo que quieren mantener, qué es lo que quieren ocultar o evitar con esta incomprensible resistencia a los mandatos de la autoridad legítima en la Iglesia? Para muchos fieles cristianos, este comportamiento de los antiguos superiores de Lumen Dei y de la mayoría de sus miembros está siendo un grave escándalo. No puede haber un camino de perfección cristiana donde no hay una clara y sincera obediencia a la autoridad de la Iglesia. No se puede vivir en la Iglesia de Jesucristo como una burbuja cerrada a la intervención de la Jerarquía. El equipo dirigente está llegando a actitudes muy peligrosas. Equiparar la propia conciencia a la autoridad de la Iglesia, más todavía, pretender que la propia opinión particular prevalezca sobre el ejercicio de la legítima autoridad ha sido siempre el camino de todas las rupturas de la comunión eclesial. La conciencia bien formada de un católico tiene que incluir la aceptación de la autoridad de la Iglesia por encima de las propias opiniones personales.

Esta pertinacia en la desobediencia induce a pensar 1º, que los antiguos superiores tratan de ocultar algo o de conservar una autoridad que no les corresponde porque la Iglesia ya no se la aprueba ni se la encomienda. No sirve de nada apelar a las Constituciones, pues ellas no tienen fuerza de ley sino en la medida en que son aprobadas por la autoridad de la Iglesia y no pueden ser aducidas contra esta misma autoridad. Los testimonios existentes demuestran que, aparte rumores y exageraciones, los hechos denunciados por escrito a la Santa Sede en 2005 eran verdaderos y que los denunciantes no eran calumniadores ni enemigos de Lumen Dei sino miembros fieles que buscaban sinceramente el bien espiritual y apostólico de Lumen Dei a costa de su propia tranquilidad. Así lo aceptaron los mismos interesados en un primer momento, aunque alguien buscara y difundiera muy pronto extrañas explicaciones exculpatorias. 2º, Que la manera de entender su autoridad que tenían y tienen estas personas no es doctrinalmente correcta. En la Iglesia los superiores pueden ser designados de muchas maneras, pero la autoridad viene siempre de la Jerarquía y su ejercicio tiene que estar aceptado y confirmado por ella. Nadie puede atribuirse ninguna autoridad si no es confirmado por la autoridad superior de la Iglesia, y nadie puede ejercer ninguna autoridad en nombre de Dios si a su vez no obedece a la autoridad jerárquica. En la Iglesia la autoridad es servicio, se mantiene siempre dentro de la obediencia a la autoridad superior y no puede entenderse nunca al margen de la comunión eclesial.

Por tanto, una vez que la Iglesia ha confirmado su voluntad de encomendar el gobierno de Lumen Dei a un Comisario Pontificio, los anteriores superiores no gozan ya de ninguna autoridad y los miembros de la Obra, en virtud de sus votos y de sus vínculos con Lumen Dei y con la Iglesia, no tienen ninguna obligación de obedecer a estos superiores depuestos por la Iglesia, sino que en virtud de sus vínculos deben reconocer como Superior legítimo al Comisario Pontificio y a él deben ofrecerle su obediencia si quieren vivir dentro de Lumen Dei y dentro de la Iglesia. Seguir ofreciendo obediencia a quien no está en comunión con la Iglesia sería hacerse solidario con su desobediencia y situarse fuera del verdadero Lumen Dei y hasta de la misma Iglesia. Este es el error y la responsabilidad más grave de quienes pretenden seguir siendo superiores en Lumen Dei después de haber sido depuestos por la Iglesia, y de aquellos que visible o escondidamente les apoyan, no sólo ellos se sitúan al margen de la comunión eclesial, sino que arrastran tras ellos a otros muchos miembros de Lumen Dei, víctimas de su buena voluntad, de su ingenuidad o de sus falsos temores. Que sepan todos que no tienen ninguna obligación de obedecerles. Quien en estos momentos les ofrece la garantía de vivir su vocación dentro del auténtico Lumen Dei, según el verdadero espíritu de los Fundadores, en comunión clara con la Iglesia de Jesucristo, es el Comisario Pontificio y quienes admiten su autoridad como único superior legítimo.

La consecuencia clara de todo ello es que los actuales miembros de Lumen Dei que quieran seguir viviendo su vocación dentro de la Obra, tienen que negar su obediencia a quienes no aceptan la autoridad de la Iglesia y reconocer al Comisario Pontificio como único Superior legítimo de Lumen Dei. Siéntanse enteramente libres de cualquier compromiso con los anteriores superiores, depuestos y desautorizados por la Iglesia, y ofrezcan por escrito su obediencia al Comisario Pontificio. Este es el camino de la verdadera continuidad institucional y espiritual. Quienes sigan obedeciendo a quienes no obedecen a la Santa Sede se sitúan fuera del verdadero Lumen Dei y corren el peligro de verse fuera de la comunión católica.

No tienen que tener ningún temor. El Comisario Pontificio no quiere destruir ni alterar la vida y la espiritualidad de Lumen Dei. Tiene el mandato de ayudar a todos sus miembros a vivir el ideal de su vocación, buscando el seguimiento de Cristo y el servicio a los pobres, en una vida de humildad, oración, obediencia y ardiente caridad. Las acusaciones que se hacen y se repiten contra su manera de actuar, no tienen en cuenta que todo sería diferente si desde el principio los antiguos dirigentes de Lumen Dei hubieran aceptado las decisiones de la santa Sede y hubieran colaborado con el Comisario Pontificio para bien de Lumen Dei.

Estas consideraciones tienen que orientar también el juicio y la voluntad de quienes quieran ayudar a Lumen Dei y a sus obras a favor de los pobres. Lumen Dei sigue viviendo y ejerciendo su apostolado de anuncio del evangelio y atención a los pobres. El verdadero Lumen Dei es el presidido y representado por el Comisario Pontificio en perfecta obediencia y comunión con la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. A ellos, al Comisario Pontificio y a quienes aceptan su autoridad como superior legítimo deben dirigir sus ofrecimientos y ayudas quienes quieran colaborar con el Lumen Dei de siempre, el Lumen Dei católico, el Lumen Dei del P. Molina y de la Hna Josefina. Quienes no obedecen el mandato de la Santa Sede han roto la comunión con la Iglesia y por tanto han roto también con el Lumen Dei verdadero, que nació, vivió y quiere seguir viviendo en el seno de la Iglesia católica.

Con muchas dificultades estamos procurando que en este tiempo puedan mantenerse con normalidad las obras asistenciales de Lumen Dei a favor de los pobres. Nos encontramos en una situación económica muy anormal, pues los antiguos dirigentes retiraron los fondos de las cuentas de Lumen Dei, dejando muchas de ellas en números rojos, y ahora el Comisario Pontificio es el titular de las cuentas pero sin fondos. Las cuentas de Prodein, donde entran los posibles donativos, las controlan desde Maestro Ripoll. Nosotros no tenemos ningún ingreso y sin embargo nos envían a los acreedores para que les paguemos. Quienes deseen ayudar a Lumen Dei, o mejor, quienes deseen ayudar a los pobres asistidos por Lumen Dei pueden enviar sus donativos a esta cuenta del Banco Popular que sigue siendo válida y está controlada por el Comisario Pontificio, 0075 0001 81 0606928004. Y aquellos de fuera de España que deseen colaborar, se pueden poner en comunicación con nuestra Secretaría General, donde les dirán cómo poder hacerlo desde su país.

A quienes nos quieran ayudar, en nombre de Lumen Dei y de los pobres atendidos en nuestras obras, os damos las gracias y pedimos desde ahora para todos vosotros la bendición del Señor. Atentamente,

Madrid 1 de octubre de 2008

+ Fernando Sebastián Aguilar, CMF
Comisario Pontificio para LD

15/10/08 11:10 PM
  
Blanca
Nueva comunicación del Comisario Pontificio a los miembros de Lumen Dei. Comienzan a enterarse algunos de los que no tenían acceso a la información y obedecen. Deo gratias!

Nueva comunicación de Mons. Sebastián a los miembros de Lumen Dei

http://asociacionlumendei.blogspot.com/2009/01/carta-de-saludo-los-miembros-de-lumen.html

Como representante de la Iglesia para todos vosotros, pensando en vuestro bien personal, en el bien de Lumen Dei y de todos los que espiritual y materialmente se benefician de su existencia, por el bien de la Iglesia, con el amor y la verdad de Jesucristo, os ruego y os exhorto a responder fielmente a la invitación del Papa, confiad una vez más en la Iglesia que es Madre y servidora fiel, no hagáis caso a quienes os quieren alejar de la obediencia clara y sencilla a la Santa Madre Iglesia, continuad fielmente en el camino de vuestra vocación dentro de Lumen Dei. Yo no os estorbaré. Trataré de ayudaros y serviros en comunión con la Iglesia mientras sea necesario y me retiraré en cuanto la vida de Lumen Dei se normalice en la verdad y en la caridad. En cuanto tengamos vuestras respuestas, mi propósito es convocar una asamblea consultiva en la que pueda escuchar las sugerencias de todos, constituir un Consejo General, nombrar los Superiores intermedios indispensables y tratar de impulsar las obras apostólicas de Lumen Deicon la colaboración y el entusiasmo de todos, en un clima verdaderamente evangélico de unidad y de paz. En las cuestiones económicas trataremos de tomar las medidas y las precauciones necesarias para evitar toda sospecha y poner todos los recursos al servicio de los pobres y del anuncio del evangelio. El Señor y Santa María del Encuentro os iluminen y guíen vuestros pasos por el camino del amor fiel, humilde y obediente. Para todos vosotros pido cada día la gracia y la bendición de la Stma. Trinidad.
07/01/09 3:56 PM

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