¿Qué responder a la pregunta que se hace el Papa?

En un mensaje dirigido al congreso con motivo del 40º aniversario de la encíclica “Humanae Vitae", Benedicto XVI se pregunta “cómo es posible que hoy el mundo, y también muchos fieles, encuentren tanta dificultad en comprender el mensaje de la Iglesia, que ilustra y defiende la belleza del amor conyugal en su manifestación natural".

Que el mundo no acepte lo que la Iglesia sostiene es hasta cierto punto normal. Si no, no sería “mundo", en el sentido que Cristo dio a ese término. Otra cosa son los fieles. A mí se me ocurren varias razones por las que muchos, yo diría que la mayoría, no aceptan la enseñanza de la Iglesia sobre la planificación familiar:

1º- Muchos teólogos, sacerdotes y catequistas no la enseñan porque la rechazan. Cuando mi esposa y yo fuimos a un cursillo de preparación matrimonial, el sacerdote al que le tocó hablarnos del tema de los preservativos nos dijo que cada cual en su conciencia debería decidir si eso era correcto o no. Es más, todos salimos con la impresión de que a él le parecía bien su uso.

Si ya de por sí este es un tema complicado de aceptar, no tanto de entender, basta con que alguien de quien se supone que tiene cierta autoridad moral en la Iglesia ponga moqueta en el camino hacia el error, para que los fieles anden por el mismo con la conciencia muy tranquila.

2º No se ha hecho el suficiente esfuerzo para explicar las razones por las que los métodos naturales sí están permitidos y los artificiales no. Muchos fieles se preguntan porqué siendo lícito el objetivo de no tener hijos en determinados momentos del matrimonio, unos métodos sirven y otros no. Gran número de fieles tienen la sensación de que lo que la Iglesia condena es el negarse temporalmente a tener hijos, cuando eso no es así. Todo lo que se haga para explicar que en este tema se debe aplicar aquello de que “el fin no justifica los medios", será poco.

3º Hay un déficit de enseñanza de la Iglesia sobre la vida conyugal en general y las relaciones sexuales dentro del matrimonio. San Pablo habla muy claramente sobre la relación sexual entre marido y mujer. Por ejemplo, dice que el cuerpo del uno le pertenece al otro, de forma que la donación mutua es la esencia misma del amor conyugal completo. Yo creo que se puede entender y aceptar la enseñanza de la Iglesia sólo cuando se comprende de verdad el componente “espiritual” de la relación conyugal, en la que se produce la unión completa, y no solo carnal, del hombre y la mujer.

Animo a todos los fieles católicos a añadir más puntos a los tres que acabo de dar.

Luis Fernando Pérez Bustamante