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28.05.11

Las lágrimas de Sharona de Denóbula

Lágrimas vienen a mis ojos cuando recuerdo a Denóbula, hija de Ronara, en todo su esplendor. Montañas imponentes hacían de castillos que la protegían de sus enemigos. Sus ríos, bosques y playas enamoraban al extranjero que se aventuraba a visitarla. Durante siglos había sido habitada por un pueblo fiel al Emperador. Pueblo curtido en mil batallas, en diez mil conquistas, en cien mil epopeyas. Sus soldados y sus clérigos fecundaron otras tierras con la garra y el espíritu de sus ancestros.

Hoy Denóbula está postrada, derrotada, vencida. No ha caído ante el enemigo que vino de fuera para conquistarla. No ha sido sometida a la espada del guerrero foráneo. No, ella ha caído por la cobardía de sus príncipes, por la tibieza de su pueblo.
Todo empezó cuando abandonó su fidelidad al Emperador. Ronara vio con impotencia como la más bella y valiente de las hijas del Imperio era entregada en manos de los Siervos del Poder Oscuro. Robaban su alma y asesinaban su espíritu.

El Emperador hizo llamar a los príncipes de Denóbula. Quería saber si podía ser rescatada, si había aún esperanza para ella. No se resistía a perderla. Les preguntó:

- “¿Dónde están vuestros sabios y maestros? ¿Cómo habéis permitido que vuestros hijos olviden vuestra historia? ¿Qué hacíais vosotros mientras el pueblo bebía el veneno del error?

Uno de los príncipes tuvo una idea:

- “Señor, venga a Denóbula. Su visita puede devolver a nuestro pueblo a la buena senda. Sus palabras traerán la verdad que muchos han olvidado. Su sabiduría iluminará a nuestros jóvenes”.

El Emperador aceptó la invitación, pero advirtió a los príncipes:

- “Sois vosotros quienes gobernáis vuestro pueblo. Son vuestras palabras las que deben anunciar la verdad. Es vuestra sabiduría la que debe impedir que vuestros hijos se pierdan para siempre. Yo sólo puedo ir a confirmar la buena obra que antes hayáis puesto en marcha”.

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5.05.11

Regreso de Roma

Como bien saben los lectores de este blog, el lunes y el martes de esta semana los he pasado en una ciudad europea de cierta solera histórica, que está a la orillas de un río llamado Tiber. O sea, que he estado en Roma. Acudí para asistir al meeting de blogueros organizado por el Pontificio Consejo de Cultura y el de Comunicaciones. La idea era muy buena y creo que todos los allá presentes llegamos a la conclusión de que había merecido la pena asistir. Un acto así sirve, entre otras cosas, para que nos “veamos las caras” muchos que hasta entonces sólo habíamos tenido una relación a través de internet. Sólo por eso merece la pena. Pero además, es evidente que la Iglesia se ha dado cuenta del potencial de la red y más concretamente del mundo de la blogosfera. Esta primera toma de contacto era necesaria y puede ser un buen punto de partido para futuros encuentros.

Para mí fue un auténtico placer el poder conocer personalmente a Jorge Enrique Mújica, con quien llevo intercambiando emails desde hace ya unos cuantos años, a Mayra Novelo, directora de Catholic.net, a Andrés Beltramo, periodista que se mueve por los ambientes informativos vaticanos como pez en el agua, a J. Francisco Jiménez, periodista de Forum Libertas con el que es facilísimo congeniara, al P. Antonio Diufain… a etc, etc. El problema de dar nombres es que siempre te dejas alguno. Una de las cosas más peculiares es estar en una reunión de este tipo y que te salude gente que no conoces.

Vaya por delante que el trato que nos dieron los organizadores fue cordialísimo. Concretamente, el P. Melchor Sánchez de Toca, subsecretario del Pontifico Consejo de la Cultura se portó la mar de bien conmigo, cosa que le agradeceré siempre, pues es la primera vez que yo acudía a una “movida” de este estilo.

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1.05.11

Camino a Roma

En un par de horas saldré de casa destino a Madrid desde donde mañana partiremos Bruno y yo camino a Roma, para participar en el encuentro de bloguers católicos que han organizado Consejos Pontificios de Cultura y de Comunicaciones Sociales. Me hubiera gustado haber asistido hoy a la beatificación de Juan Pablo II pero ayer recibió la confirmación uno de mis hijos y la familia es lo primero. Por cierto, muy buena la homilía de don Julián, nuestro obispo.

Estaremos en Roma todo el lunes y gran parte del martes. Dios mediante, estaré de vuelta en casa el miércoles por la noche. No sé si desde Roma tendré oportunidad de escribir algo pero seguro que Bruno lo podrá hacer antes que yo así que estad penidentes de su blog. Aparte del meeting de bloggers tenemos programadas algunas actividades la mar de interesantes de las que ya os informaré si conseguimos llevarlas a cabo.

La publicación de noticia queda, como siempre que no estoy en presente, en manos del consejo de redacción. O sea, en las mejores manos.

Os pido que roguéis por este viaje, por el congreso y porque todo salga bien.

En Cristo,
Luis Fernando Pérez Bustamante

20.03.11

Sobre Juan 6,28-65

Como dije la semana pasada, durante unos cuantos domingos recuperaré algunos de los debates que durante mantuve con protestantes. Algunos de ellos tuvieron lugar no mucho después de que el Señor me llevara de vuelta a la Iglesia Católica. Y eso se nota en algunas de mis expresiones, todavía muy influenciadas por los 8 añis y medio previos en los que fue evangélico.

Hoy traigo el principio de un debate sobre los versículos 28 al 56 del capítulo 6 del evangelio de San Juan. Tuvo lugar en junio del 2000, apenas siete meses después de mi retorno a casa. Obviamente hubo respuesta por la otra parte, pero el formato de un blog impide copiar debates enteros que -aunque no en este caso- se prolongaron en ocasiones durante varias semanas y en los que intervinieron otros católicos que a veces hicieron innecesarias más aportaciones mías. No pongo el nick o nombre de las personas con las que debatí porque no creo que añada nada al fondo de la cuestión:

Apologeta protestante:
Juan 6: 28-65
Si bien la interpretación romanista de la Eucaristía se basa en gran medida en Juan 6, en su contexto este pasaje no está directamente relacionado con ella. De hecho, es notable que el Evangelio de Juan sea el único que omite las palabras de institución de la Eucaristía.

Luis:
No es cierto, como piensan algunos, que la interpretación católica, ortodoxa, luterana, episcopaliana pentecostal….. de la Eucaristía se base en gran medida sólo en Juan 6. Solamente hay que ir a 1ª de Corintios 10,16 o a 1ª Corintios 11,23-29 para ver cómo el propio apóstol Pablo interpreta la Eucaristía de forma muy similar a como lo hacen las iglesias que he mencionado.

Apologeta protestante:
Juan 6: 28-29 Entonces le dijeron [los judíos]: -¿Qué haremos para realizar las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: -Esta es la obra de Dios: que Creáis en aquel que él ha enviado.

* Aquí Jesús afirma claramente que Dios no está exigiendo obras como condición para recibir la salvación, excepto la “obra” de creer en Jesucristo, quien fue enviado por el Padre. Esta fe lleva a la salvación y a la vida eterna.

Luis:
Para empezar, Jesucristo no está respondiendo a una pregunta relacionada íntimamente con la salvación. Los judíos no le preguntan “¿qué hemos de hacer para ser salvos?” sino “¿qué haremos para realizar las obras de Dios?". Dicho eso, no deja de ser interesante que el mismo hecho de creer en Cristo sea considerado como una OBRA por parte del Señor. Además, creo que es bueno recordar que la propia Palabra de Dios dice que los demonios creen… y tiemblan. Es decir, los demonios también “creían” en Jesucristo y alguno de ellos, al ser expulsado, profería gritos anunciando quién era Él. Y nadie dirá que esos demonios son salvos por tal cosa. Creer en Jesucristo implica NECESARIAMENTE obrar en consecuencia con dicha creencia. Creo que no entender eso es no entender el mensaje del evangelio.

Apologeta protestante:
30-31 Entonces le dijeron: -¿Qué señal, pues, haces Tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el Maná en el desierto, como Está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

* Para poder creer, los judíos exigían un signo o milagro; como, por ejemplo, el milagro del maná que sus ancestros habían recibido en el desierto. Este fue su primer error. Nótese cuidadosamente que fueron los interlocutores de Jesús quienes trajeron al debate el tema del alimento milagroso. La respuesta de Jesús debe interpretarse a la luz de este desafío.

Luis:
No está mal el recordar que el pueblo de Israel estaba acostumbrado a que Dios se les manifestara a través de señales y milagros en los momentos más importantes de su historia. Tampoco estaría mal el recordad que unos cuantos capítulos más adelante, en ese mismo evangelio, Jesús dijo esto:

Jn 10,37-38
Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

El protestante dice que fue un error de los judíos el exigir un milagro o un signo. Jesús les dijo en determinado momento que si no querían creer en sus palabras, podían creer en sus milagros y en sus signos para que de esa manera entendieran que el Padre estaba en Él. Y el drama de los judíos de entonces no fue el que pidieran señales sino el que una vez que las vieron, siguieron sin creer.

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10.01.11

Gracias a todos

Recién llego a casa desde el hospital en Zaragoza donde sigue ingresada mi esposa. Gracias a Dios ha podido superar la situación crítica causada por una hemorragia interna, aunque queda por delante un camino duro y difícil. La semana pasada tuvo que ser trasladada de la UCI del hospital en Huesca a la de uno de los principales de la capital aragonesa, lo cual sirve para que os hagáis una idea de lo complicado que ha sido todo. Ahora está en una habitación y los análisis van mejorando.

Tanto ella como yo os queremos dar las gracias de todo corazón por vuestras oraciones, que sabemos que han sido muchas tanto en España como en muchos otros lugares del mundo. Tengo tal cantidad de emails ofreciendo oraciones y ánimos que espero que entendáis que tardaré un tiempo en poder contestarlos uno por uno, aunque pienso hacerlo en los próximos días. De verdad, nos habéis conmovido hasta el fondo de nuestras almas. Gracias, gracias y mil gracias.

Gracias también a los médicos y el resto del profesional sanitario que están tratando a mi esposa. Aparte de la evidente valía profesional, quiero destacar su valía humana. Han sido pacientes y amables tanto con ella como conmigo, en medio de unas circunstancias muy difíciles.

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