Que pidan que se prohíba el Nuevo Testamento por discriminatorio y sexista
Anda la izquierda eclesial y política muy alterada por la publicación del libro “Cásate y sé sumisa” de la periodista italiana Constanza Miriano (best-seller en su país), que ha sido editado en España por la archidiócesis de Granada.
Tanto es así, que una diputada socialista, Ángeles Álvarez, piensa preguntar al gobierno por su opinión sobre el libro:
Digo yo que la ministra tendrá algo que decir porque lo que no podemos es permitir que organizaciones como la Iglesia, que recibe dinero del Estado, se dediquen a hacer proselitismos de la desigualdad, de la discriminación y del sexismo.
Justo después de escribir este post, me he encontrado con las declaraciones del secretario general del PP en Andalucía, José Luis Sanz. Este va más allá que la diputada socialista y pide directamente al arzobispado de Granada que deje de vender el libro. Es decir, censura pura y dura. Eso es lo que quiere el PP.
¿Se ha leído la diputada Álvarez el libro? Lo dudo. ¿Se lo ha leído el secretario general del PP andaluz? Lo dudo. ¿Se lo han leído todos los que desde sectores eclesiales están poniendo el grito en el cielo? Lo dudo. Y sin embargo, arremeten contra el mismo, seguramente porque el mero título les espanta.
Pero hete aquí que hay otro libro mucho más vendido que contiene textos como los siguientes:

Con un masón al frente, ha vuelto -si es que alguna vez se había ido- el PSOE de la II República. El PSOE de las dos Españas, una con sus raíces en la historia y otra que odia esas raíces. El PSOE anticlerical de siempre. El PSOE que tiene como gran obsesión a la Iglesia. El PSOE que quiere controlar la educación, aunque sea pisoteando el derecho de los padres.
La Audiencia Nacional excarceló ayer a otros nueve etarras sin esperar a que el Supremo se pronunciara sobre la manera en que España ha de abordar la sentencia de Estrasburgo sobre la
Cuenta con dos sacerdotes que celebran dignamente la Misa, predican homilías conformes a la fe de la Iglesia, sin separarse del Magisterio. Además tienen la sana costumbre de sentarse en el confesionario para administrar el sacramento de la confesión.
Puede que en un par de años las cosas en España empiecen a ir mejor. Aunque la recuperación del empleo será lenta, más que nada porque no se van a construir casas sin ton ni son y ese sector no tirará del resto, es probable que los que sí tengan trabajo se sientan con ganas de caer en los mismos errores que cometimos casi todos en los años de bonanza económica. A saber:








