¿Qué tiene Gran Bretaña que no tenga España?
Si hace unos días me preguntaba qué tenía Hungría que no tenga España, hoy me toca plantear qué es lo que tiene Gran Bretaña que no tenga mi país.
La razón es que a David Cameron, primer ministro británico, se le está revolviendo el patio en su partido por su intención de redefinir el matrimonio, admitiendo las bodas entre personas del mismo sexo. Ni más ni menos que 117 diputados tories -de un total de 306) han escrito a sus votantes para comunicarles que no piensan votar a favor de ese cambio.
No es plan de que vuelva a explicar la razones por las que ese tipo de leyes son un ataque a la ley natural y a la institución familiar. Lo que me interesa de este asunto es que se demuestra que en Gran Bretaña los diputados rinden cuentas a sus votantes antes que a sus partidos. En España no ocurre así. Aquí es impensable que un grupo importante de diputados o senadores rompa con la disciplina de voto impuesta desde la dirección de sus partidos. alguna vez se ha dado la circunstancia de que uno o dos han tenido el valor de hacer tal cosa. Pero son la excepción que confirma la regla.



