Tamara Falcó: “Defender la vida no debe dividir, sino recordar el valor enorme que tiene cada persona”

Tamara Falcó me ha concedido una breve entrevista, en donde valora algunos aspectos importantes de los principios católicos que ha defendido siempre. Lo hace con ocasión de la reciente visita del Papa a España.
¿Qué supuso para usted saludar al Papa?
Fue un momento muy emocionante. Al final son apenas unos segundos, pero cuando le tienes tan cerca impresiona muchísimo. Para mí, como católica, no era saludar a una persona cualquiera, sino estar delante del Santo Padre, y eso tiene un peso muy especial.
Me transmitió mucha paz. Su mirada era muy serena, muy cercana, como de alguien que te escucha, aunque sea en un instante. Me quedé con esa sensación de calma y de emoción a la vez.
¿Por qué considera que hay que defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural?
Porque creo que es un mensaje muy necesario. Defender la vida no debería ser algo que divida, sino algo que nos recuerde el valor enorme que tiene cada persona, desde el principio hasta el final.
A mí me parece importante que el Papa lo diga con claridad, pero también con humanidad. Vivimos en una sociedad en la que a veces todo se mide por la utilidad, por la productividad o por lo que cada uno puede aportar, y la vida tiene valor siempre, también cuando es frágil, cuando necesita ayuda o cuando no puede defenderse sola.Igualmente apuesta por el matrimonio y la familia…
Sí, y me parece muy bonito que lo haya hecho. La familia, con todas sus imperfecciones, sigue siendo un lugar fundamental y el pilar fundamental de la sociedad. Es donde aprendes a querer, a perdonar, a ceder, a cuidar y también a dejarse cuidar.
Y el matrimonio, para mí, no es solo una idea romántica, sino un compromiso real. Es elegir a la otra persona cada día, también cuando no todo es fácil. Que el Papa recuerde el valor de la familia y del matrimonio me parece muy importante, sobre todo en un momento en el que a veces todo parece más temporal.
También estos días se ha destacado el papel fundamental de España, con la Escuela de Salamanca, en defensa de la dignidad humana…
Me parece muy bonito que haya puesto en valor esa parte de nuestra historia. A veces no somos del todo conscientes de lo que España ha aportado también en el pensamiento, en la defensa de la dignidad de la persona y en esa idea de que todo ser humano tiene un valor que no depende de su origen, de su situación o de su fuerza.
Creo que es un mensaje muy actual. Al final, hablar de dignidad humana no es algo del pasado, es algo que sigue haciendo falta hoy: en cómo tratamos a los demás, en cómo miramos al que piensa distinto, al vulnerable, al que sufre o al que queda fuera.
Por último, ¿cómo le ha tocado el mensaje de la caridad, el hecho de que no se pueda amar a Dios sin amar al hermano?
Creo que es una de las partes más importantes de la fe. A veces podemos quedarnos en lo exterior, en las palabras, en decir que creemos, pero luego la fe se tiene que notar en cómo tratas a los demás.
Amar a Dios también pasa por mirar más al de al lado, por estar pendiente, por ayudar, por no vivir tan centrados en nosotros mismos. Y eso no siempre es fácil, porque todos vamos con nuestras prisas y nuestros problemas, pero creo que el Papa lo recordó de una forma muy clara: la fe no puede quedarse solo en algo íntimo, también tiene que convertirse en amor hacia los demás.
Por Javier Navascués
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