InfoCatólica / Caballero del Pilar / Archivos para: Julio 2026

31.07.26

P. Heriberto García Arias, el sacerdote charro: “No soy yo quien dirige mi vida; las riendas las lleva Dios”

Por gracia de Dios, pasó de tener pánico a hablar en público a evangelizar a millones de jóvenes en las redes. Afirma que el secreto no está delante de la cámara sino del Sagrario y que la evangelización comienza de rodillas, pues los grandes evangelizadores de la historia fueron grandes contemplativos

Heriberto García Arias es sacerdote de la Diócesis de San Juan de los Lagos (México), licenciado en Filosofía, Teología y Comunicación Institucional. Estudió en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, y ha colaborado con el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede en diversos proyectos de evangelización digital. Es autor de Hablando con Heriberto García Arias. Confesiones de un sacerdote digital y Misioneros Digitales. ¿Influencers o testigos de Cristo hoy?

Su misión consiste en llevar el primer anuncio del Evangelio en el contexto digital, especialmente entre los jóvenes, convencido de que las redes sociales no son simplemente herramientas tecnológicas, sino un verdadero espacio humano donde millones de personas buscan sentido, esperanza y a Dios.

¿Cómo valora a su familia, la formación católica que le dieron y el apoyo en el sacerdocio?

Cuando miro mi vida hacia atrás descubro que mi primera escuela de teología no fue una universidad, sino la mesa de mi casa. Antes de aprender conceptos sobre Dios, aprendí a verlo en el testimonio de mis padres y de mis abuelos.

Crecí en una familia profundamente creyente, donde la fe nunca fue un discurso, sino una forma de vivir. En mi casa se rezaba porque Dios ocupaba un lugar real, no decorativo. Mi madre nos enseñó la importancia de la oración cotidiana; mi padre nos educó con el ejemplo del trabajo honesto y del esfuerzo silencioso. Mis abuelos me enseñaron que un hombre vale tanto como vale su palabra. Esas lecciones permanecen mucho más que cualquier conferencia.

Con frecuencia pensamos que una vocación nace el día en que alguien entra al seminario. Yo creo que comienza muchos años antes. Comienza cuando un niño ve a sus padres perdonarse, cuando descubre a sus abuelos rezando el Rosario antes de dormir, cuando entiende que Dios forma parte natural de la vida familiar. Allí empezó mi sacerdocio sin que nadie lo supiera.

Nunca me presionaron para ser sacerdote. Me enseñaron algo mucho más importante: a buscar sinceramente la voluntad de Dios. Cuando descubrí que Él me llamaba, mi familia no intentó retenerme. Hizo lo que hacen quienes aman de verdad: ofrecerme a Dios con libertad, aunque eso significara tenerme lejos durante muchos años.

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30.07.26

Fernando Díaz, la caridad como forma de vida

Entrevistamos a una persona con vocación de servicio a los demás, pero sobre todo por amor a Cristo. Tanto su trabajo por la mañana como su apostolado por la tarde en la parroquia es una entrega al prójimo. Y cada día corona la jornada con la Santa Misa. Un ejemplo de vida que probablemente nunca sea noticia en los medios generalistas, pero aquí en este espacio siempre tendrán cabida testimonios como este.

¿Por qué cursó estudios relacionados con la Asistencia Social para atender a personas con discapacidad?

Mi primer trabajo fue en un colegio de educación especial y allí nació, sin darme cuenta, lo que con el tiempo descubriría que era una verdadera vocación. Al principio pensaba que iba a enseñar o a prestar un servicio, pero muy pronto comprendí que eran ellos quienes me estaban enseñando a mí. Aprendí el valor de la sencillez, de la confianza, del cariño sin intereses y de la alegría que brota de las cosas más pequeñas.

Convivir con personas con discapacidad cambió profundamente mi forma de entender la vida. Descubrí que cada persona tiene una dignidad infinita, independientemente de sus capacidades, y que la sociedad muchas veces mide el valor de las personas por lo que producen o por lo que pueden hacer. Sin embargo, el Evangelio nos enseña algo completamente distinto. Jesús siempre puso en el centro a los pequeños, a los enfermos, a los descartados y a quienes parecían no contar para nadie.

Por eso, cuando estoy con ellos, no siento que estoy haciendo un trabajo especial, sino que tengo el privilegio de compartir la vida con personas que reflejan de una manera muy auténtica el corazón de Dios. Cristo dijo que “los últimos serán los primeros en el Reino de los Cielos", y creo firmemente que estas personas tienen mucho que enseñarnos sobre el amor, la humildad y la confianza. Ellos no solo despertaron mi vocación profesional, sino también mi vocación cristiana de servicio.

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29.07.26

Juan Manuel Aznárez cuenta la transformación espiritual que produjo en su vida tener un hijo ciego

Juan Manuel Aznárez Chacón (Toledo) es periodista, especialista en comunicación institucional y director de proyectos editoriales. Estudio Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, muy pronto orientó su vida profesional hacia el periodismo y la comunicación, ámbitos en los que acumula más de tres décadas de experiencia.

A lo largo de su trayectoria ha trabajado en radio, prensa escrita, televisión y medios digitales, desarrollando también labores de comunicación estratégica para instituciones públicas, empresas y organizaciones sociales. Fue responsable de prensa de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha y posteriormente director de Comunicación del Partido Popular de Castilla-La Mancha. En la actualidad dirige proyectos editoriales y de comunicación desde GMC Toledo, es director de Comunicación de ASITECO y desarrolla iniciativas de comunicación corporativa a través de Gestión de Medios y Contenidos S.L.

Como reportero independiente ha cubierto acontecimientos políticos y sociales, conflictos internacionales, catástrofes naturales y procesos de cambio en distintos países. Su vinculación con la oposición democrática en el exilio de Guinea Ecuatorial dio lugar al libro A la sombra del Elón, un testimonio periodístico sobre la lucha por la libertad en ese país africano.

Sin embargo, más allá de su trayectoria profesional, Juan Manuel Aznárez se define ante todo como padre y creyente. Padre de dos hijos, la experiencia de acompañar durante cuarenta años a Sergio, nacido con ceguera total y posteriormente diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), transformó profundamente su manera de entender la vida. El camino recorrido junto a su hijo, el cuidado de su madre y el redescubrimiento de la fe en la parroquia de San Fernando, en Cuenca, le han llevado a descubrir que las lecciones más importantes no siempre se aprenden viajando por el mundo, sino en el silencio del hogar, en una comunidad cristiana y en el amor cotidiano de la familia.

En esta entrevista comparte ese itinerario vital con la esperanza de que su experiencia pueda servir de aliento a otras familias que atraviesan situaciones similares.

¿Cómo reaccionó cuando le dijeron que su hijo había nacido ciego?

Sentí un vértigo difícil de describir. Tenía veintinueve años y, de pronto, el mundo que había imaginado para mi hijo desapareció en un instante. Me quedé completamente desorientado. Hasta entonces, el único ciego que conocía era el vendedor de cupones que veía cada mañana por mi barrio. No sabía absolutamente nada sobre la ceguera. No sabía cómo educar a un niño que nunca vería mi rostro, ni cómo sería su infancia, ni su futuro. Solo sabía que era mi hijo.

Recuerdo aquellos primeros días como una batalla interior. En realidad, comprendí que delante de mí solo había tres caminos. El primero era el de la huida: negar aquella realidad, pensar que alguien más preparado que yo podría hacerse cargo de él. El segundo era aceptarlo como quien acepta una condena, resignándome a vivir una vida marcada por el sacrificio y la tristeza. Pero había un tercer camino, el único que merecía la pena recorrer: querer a mi hijo con todas mis fuerzas, defenderlo, aprender todo lo necesario para darle la mejor vida posible y caminar a su lado, pasara lo que pasara.bEse fue el camino que elegimos su madre y yo.

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28.07.26

Rafael Molina, presidente de Somatemps: “Estamos cambiando el alma de los catalanes”

La Asociación Cultural Somatemps, una de las plataformas clave del hispanismo en Cataluña, ha celebrado su congreso historiográfico anual los pasados días 3 y 4 de julio. Hablamos con Rafael María Molina (Barcelona 1975), presidente de la Junta de Somatemps.

Antes que nada, recuérdenos que es la Asociación Cultural Somatemps y cuáles son sus objetivos.

Somatemps es una asociación cultural que desde 2014 lucha por la veracidad histórica en una tierra como Cataluña donde el separatismo político tanto ha tratado de tergiversarla y ocultarla.

Durante estos años el blog Somatemps ha publicado multitud de artículos en defensa de la verdad histórica, las conferencias periódicas y además los congresos historiográficos anuales, con participación de prestigiosos historiadores, han significado importantes hitos en defensa de las verdaderas raíces, católicas e hispánicas, de Cataluña.

¿Cree que el trabajo de Somatemps en estos años está dando fruto?

Creemos que sí. La Cataluña de hoy es bastante diferente de la de hace diez años, en pleno proceso separatista. Vemos con satisfacción que estamos cumpliendo nuestro objetivo de cambiar el alma de los catalanes. Cambiarla para sepultar el nacionalismo separatista de muchos corazones y mentes, especialmente de los jóvenes y hacer aflorar el auténtico espíritu de los catalanes, que siempre fue católico e hispánico.

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27.07.26

Elisenda Torras habla de Our Lady of Christendom (Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra)

Entrevistamos a Elisenda Torras, secretaria de la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra. Hace balance de los dos primeros años de la peregrinación.

¿Cómo nace la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra?

Nace de una inquietud compartida por un pequeño grupo de amigos católicos residentes en el Reino Unido que conocíamos peregrinaciones como París–Chartres y Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Nos impresionó esa forma de vivir una fe que no queda encerrada en el ámbito privado, sino que se hace visible mediante la oración, el sacrificio, la belleza de la liturgia y la fraternidad.

Al preguntarnos cómo podía arraigar una peregrinación así en Inglaterra, descubrimos la historia de Nuestra Señora de Evesham. Según la tradición, allí tuvo lugar, hacia el año 701, la primera aparición mariana conocida del país, varios siglos antes que la de Walsingham. Sin embargo, sigue siendo una historia muy poco conocida y, en gran medida, olvidada. Posteriormente, san Egwin fundó en Evesham una gran abadía benedictina dedicada a Nuestra Señora, que fue destruida durante la disolución de los monasterios bajo Enrique VIII.

Por eso sentimos que Evesham era el destino natural y que debíamos contribuir, con mucha humildad, a recuperar esa memoria. Lo que comenzó como una conversación entre amigos se convirtió en una misión compartida, liderada por Andrea Cabanas.

¿Qué supone para usted formar parte del equipo central de la peregrinación?

Para mí es un regalo, una forma de servicio y también una responsabilidad. Detrás de cada decisión hay peregrinos, familias, sacerdotes y voluntarios que ofrecen generosamente su tiempo y sus talentos.

Como española que lleva más de diez años viviendo en Londres, esta peregrinación tiene además un significado muy personal. Vivir lejos del entorno en el que crecí me ayuda a comprender que no voy a la iglesia simplemente por tradición o cultura, sino porque elijo libremente vivir mi fe. Aquí he conocido amigos maravillosos y católicos de muchas nacionalidades, y esa diversidad me ha permitido experimentar de una manera muy concreta la universalidad de la Iglesia

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