El general Rosety acusa de traición al Gobierno por la invasión de Ceuta: “Se facilitó la entrada al enemigo”

Agustín Rosety Fernández de Castro (Cádiz, 1947). General de Brigada, Cuerpo de Infantería de Marina (Retirado). Diplomado de Estado Mayor, Diplomado de Operaciones Especiales, Especialista en Artillería y Cazador Paracaidista. Magister en Historia de España Contemporánea en el contexto internacional y Licenciado en Derecho por la UNED.
El General Rosety sirvió durante la mayor parte de su carrera en unidades de la Fuerza como Capitán de Compañía y de Batería (1976-83), Comandante de la Unidad de Operaciones Especiales (1991-93), Jefe de Operaciones (1989-91), Jefe de Estado Mayor (1996-98) y 2º Jefe de la Brigada de Infantería de Marina Tercio de Armada (2000-02).
Alternó sus destinos en la Fuerza con el profesorado en la Escuela del Cuerpo (1983-85) y en la Escuela de Guerra Naval (1986-89). En el Órgano Central del Ministerio de Defensa ha sido Consejero Técnico del Secretario de Estado de Administración Militar (1994-96), Jefe de Gabinete del Director General de Política de Defensa (1998-2000) y Subdirector General de Tropa y Marinería (2002-04).
En 2004 fue nombrado 2º Comandante General de la Infantería de Marina, cargo que ejerció hasta pasar a la Reserva en 2006. Se retiró del Servicio en 2012.
Tras su retiro, ha sido Diputado al Congreso por Cádiz en las XIII y XIV Legislaturas (2019-23), Portavoz del Grupo Parlamentario de Vox en la Comisión de Defensa del Congreso y Vocal en la de Asuntos Exteriores. Es Miembro de Número de la Real Academia Hispanoamericana, conferenciante y articulista en diferentes medios.
¿Cómo valora la reciente invasión de 70.000 marroquíes a Ceuta?
Según Pedro Sánchez, gran cínico y embustero reincidente, se habría tratado un fenómeno masivo migratorio provocado por las mafias con ocasión de la sentencia del Tribunal Supremo de 29 de junio pasado, que impide el rechazo “en caliente” de quienes hayan entrado irregularmente en territorio nacional siempre que lo hayan hecho por mar, a falta de “elementos de contención”. Algo asombroso, porque la costa siempre ha sido frontera marítima, y el mar un obstáculo físico formidable, como tristemente acredita la acumulación de ciento cincuenta personas fallecidas en el intento. Así de caprichosa es la ley en este caso, y los tribunales sólo pueden aplicarla.
La inmensa mayoría no irrumpieron en España para instalarse ilegalmente; de hecho, decenas de miles ya están “disciplinadamente” de vuelta. ¿Para qué han venido, entonces? Imposible pensar que una horda semejante haya pasado inadvertida a las autoridades. No hay, por tanto, otra mafia que el régimen marroquí, que ha consentido, manipulado o provocado un desplazamiento masivo de población con desprecio total de la soberanía española y de la vida humana, tratada como arma y blanco, respectivamente, a uno y otro lado de la frontera.
