MerydeMaria: el proyecto empresarial de una joven de 22 años que quiere acercar a las personas a Dios

Meritxell Abadia de Barbarà Agell, es la fundadora de MerydeMaria, un proyecto empresarial católico que nació con el deseo de acercar a las personas a Dios. Lo que comenzó mientras cursaba su carrera universitaria de Relaciones Públicas, Marketing y Publicidad, en apenas un año se ha convertido en una iniciativa que está llegando al corazón de miles de personas, ayudándolas a reencontrarse con Cristo.
Usted entró con su madre y su abuela a una Iglesia, pero Dios le estaba esperando… ¿Cómo fue ese primer encuentro?
Siempre digo que aquel día no fui yo quien encontró a Dios, sino que fue Él quien me estaba esperando. Crecí en una familia católica; mi madre y mis abuelos siempre me habían hablado del Señor, de esa paz que solo Él podía dar. Yo creía en Dios, pero mi fe era muy superficial. No era practicante y, aunque conocía su existencia, todavía no había tenido un encuentro personal con Él.
En ese momento de mi vida estaba atravesando una etapa muy complicada. Vivía con mucha ansiedad, con un constante ruido interior, sobrepensando todo y sintiendo un vacío que nada conseguía llenar. Había buscado respuestas en muchos sitios, pero seguía sintiéndome igual.
Una mañana entré en la iglesia de mi pueblo junto a las dos mujeres más importantes de mi vida: mi madre y mi abuela. No podía ser de otra manera. Ellas siempre habían sido un ejemplo de humildad, de fortaleza y de amor incondicional. Esa iglesia, además, tenía un significado muy especial para mi: allí se habían casado mis abuelos maternos y siempre había sido un lugar muy querido para mi, donde pudo florecer el amor mas bonito que he conocido.
Nada más cruzar la puerta ocurrió algo que nunca olvidaré. Sentí una paz inmensa, una paz que no sabía que necesitaba hasta que la experimenté. Fue como si, por primera vez en mucho tiempo, todo el ruido que llevaba dentro desapareciera. Aquellos pensamientos que me atormentaban se silenciaron de golpe y pude respirar con tranquilidad. Era una sensación imposible de explicar con palabras, pero absolutamente real.





