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11.05.21

El milagro de Calanda, el más documentado de la Historia. Entrevista a José Antonio Bielsa

José Antonio Bielsa Arbiol es articulista y escritor, historiador del arte y graduado en filosofía. Colabora en diversos medios de comunicación. En esta entrevista analiza en profundidad el milagro de Calanda, que conoce perfectamente como historiador y como calandino profundamente ligado a la tradición pilarista.

Para comenzar, háblenos de la importancia histórica del Milagro de Calanda.

Es uno de los grandes milagros de la historia de la Catolicidad, certificado por la Santa Madre Iglesia; se trata además de un milagro “de hierro”, de puro irrefutable en cada uno de sus puntos, sin fisuras ni grietas que lo hagan tambalear. Sus más encallecidos detractores, a los que tanto quita el sueño tan prodigiosa manifestación del poder de Dios, no han logrado destapar un supuesto fraude asido a intereses políticos, por el mero hecho de que nunca lo hubo.

Al mismo tiempo, el Milagro de Calanda ha intentado ser desmitificado por investigadores heridos en su cuadriculado entendimiento, lo mismo que atacado por incrédulos de toda laya –e incluso tergiversadores/falsificadores de la Historia, cuyos impíos nombres omitiré por caridad–, siendo sometido ocasionalmente a una lectura de bazar de feria bien típica de nuestro descreído tiempo. Pese a todo ello, el Milagro de Calanda resiste las embestidas del tiempo, siglo tras siglo, imponiéndose (al menos por la naturaleza de los hechos y aplastante veracidad, y verdad, del mismo) como uno de los más inauditos, sorprendentes e indiscutibles de los habidos en la historia del Cristianismo: el hecho empírico, el Milagro, se impondría de este modo como certera evidencia de la real posibilidad del milagro (del latín miraculum, derivado de mirari: asombrase) en el mundo terreno, con todas sus consecuencias.

Se considera el mejor documentado de la historia.

Con razón, así lo es: son las fuentes primarias las que “hablan” con la sinceridad del primer día, pues este hecho extraordinario tiene a su favor un documento sin el cual todo quedaría en espejismo dudoso (especialmente para el moderno henchido de empirismo): se trata del Acto público del notario Miguel Andreu, de Mazaleón, testificado en Calanda el 2 de abril de 1640, escrito apenas cinco días después del milagro. Sin este documento esencial, reiteramos, el Milagro de Calanda sería uno de tantos. Mas el texto existe para nuestra suerte.

Un segundo documento en importancia –al menos desde la perspectiva histórica del hecho– sería la Sentencia del Arzobispo de Zaragoza, D. Pedro Apaolaza Ramírez, de 27 de abril de 1641, declarando milagrosa la restitución súbita a Miguel Juan Pellicer de su pierna derecha amputada, relectura atenta del suceso, escrita con una corrección de estilo ausente en el previo, y afirmación definitiva del Milagro como tal.

Y uno de los más importantes después de la resurrección de Cristo, que se considera anticipo de la resurrección de la carne.

Tal cual. Y esto es lo que saca más de quicio a los enemigos de Cristo y la Iglesia: la constatación de la resurrección de la carne.

¿Podía hacernos una narración de los hechos lo más exhaustiva posible?

Ocurrió la noche del 29 de marzo de 1640, en la villa turolense de Calanda y en la persona de Miguel Juan Pellicer, joven mutilado de la pierna derecha, que le había sido amputada –cuatro dedos por debajo de la rodilla– dos años y cinco meses antes, a finales de julio de 1637 en Castellón, al pasarle por encima un carro lleno de trigo. Pellicer, que por entonces contaba diecinueve años de edad, fue llevado al Hospital de Valencia, donde la herida le fue sometida a una deficiente cura. Nostálgico de su tierra, se encaminó cinco días después hacia Zaragoza, subsistiendo a base de limosnas, y llegando a ésta en los primeros días de octubre de dicho año. Lo primero que visitó fue el templo de Nuestra Señora del Pilar, siendo ingresado a continuación en el Hospital de Gracia, donde le fue amputada la pierna dado su penoso estado.

Las informaciones y sutilezas de detalle de que disponemos sobre este peregrinaje son muchas y más que suficientes. Lo más significativo, con todo, viene después: tras practicar la mendicidad a las puertas del Pilar, donde Miguel Juan adquirió cierta popularidad como pordiosero habitual en la capilla de Nuestra Señora de la Esperanza, y tras oír misa diaria en la Santa Capilla, regresaría a su Calanda natal. El viaje, largo y difícil, culminaría finalmente. A la espera (inesperada) de la noche del 29 de marzo de 1640, todo cuanto hasta ahora hemos apuntado nada tiene de extraordinario. Sin embargo, aquella noche, algo sobrecogedor, inexplicable, glorioso en su excelso significado, iba a ocurrir: tras encomendarse, como hacía siempre, a la Santísima Virgen del Pilar, Miguel Juan se durmió… Fueron sus padres los que al entrar en el aposento del hijo, horas después, reconocieron con la luz del candil que Miguel Juan tenía no una, sino las dos piernas.

Tal y como confesaría después Pellicer, éste soñó que la Virgen del Pilar le había traído y puesto la pierna antaño amputada. Para sorpresa de los médicos y del pueblo en general, algunas de las heridas y marcas de la pierna pretérita aparecían en la “nueva” pierna (que no era una nueva pierna, sino su “antigua” pierna). Este hecho de resonancia europea marcaría la vida de nuestro hombre, hasta el punto de que el propio Felipe IV, recibiéndolo en su corte, le besaría la resucitada pierna.

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10.05.21

José Enrique Bustos: “La revolución protestante es la más peligrosa porque las demás beben de ella”

José Enrique Bustos Pueche nació en Madrid en 1950. Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, durante quince años se dedicó al ejercicio profesional de la abogacía, hasta que, en 1988, obtuvo la plaza de profesor titular de Derecho Civil en la Universidad de Alcalá. Fue secretario general de esta universidad entre 1990 y 2002. En septiembre de 2020, tras más de 30 años de trayectoria docente, se jubiló como profesor y como decano de la Facultad de Derecho de la citada universidad.

Académico correspondiente de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, es autor de cinco libros jurídicos y de unos cincuenta artículos doctrinales. Al margen del derecho, su interés intelectual ha orbitado en torno a las humanidades y, muy señaladamente sobre la historia. En esta ocasión nos habla de su libro La herejía de Lutero de la editorial Libros Libres.

¿Por qué un libro sobre la herejía de Lutero?

Al observar que con ocasión del quinto centenario de la publicación de las 95 tesis de Lutero, se extendía una ola de benévola comprensión con el personaje, y además impulsada por eclesiásticos, que por su rango o posición podían gozar de credibilidad, me creí obligado a denunciar semejante intento revisionista, convencido de que la rebelión luterana ha sido la mayor tragedia que ha caído sobre Occidente y sobre la Iglesia Católica desde el Islam.

¿Por qué se ha puesto de moda esta leyenda rosa sobre Lutero y la herejía protestante?

Es una manifestación más de la mundanización que está infectando a la Iglesia desde el postconcilio. Las confesiones luteranas han ido aceptando todas las tesis exigidas por el hedonismo, el feminismo radical, y la ideología de género, y, en ciertos sectores de la Iglesia Católica, se ha producido ese movimiento mimético.

Este blanqueamiento de su figura es una tomadura de pelo.

Sólo puede obedecer a ignorancia o a maldad.

En este ensayo se propone refutar las dos grandes premisas en las que se funda esta leyenda: ni Lutero pretendió reformar la Iglesia ni las consecuencias de su revolución han sido esencialmente benéficas. ¿Cómo lo puede fundamentar?

Lutero se confeccionó una religión a la medida para resolver su problema existencial: incapaz de evitar el pecado -fuera o no el pecado solitario- y obsesionado por la amenaza de la condenación eterna decide que las obras no son relevantes y que basta con la creencia firme en que uno ya ha sido salvado. El rechazo de la Santa Misa, de la Iglesia, de los sacramentos de los Santos…; si eso ha resultado beneficioso para la Iglesia…

Fue una gran ruptura, perniciosa no solo para la cristiandad sino para la recta filosofía, pues muchos de los filósofos inmanentistas son de raíz protestante. ¿Puede hablar de esta influencia en Hegel, Kant, Hume etc.?

Mis conocimientos acerca de la Historia de la Filosofía no pasan de los de un aficionado, pero creo que puede afirmarse, sin duda, que la filosofía moderna y contemporánea, en gran medida, ha sido racionalista e idealista. Ambas notas son fruto del individualismo narcisista que Lutero no inventó pero sí utilizó y difundió como nadie lo había hecho hasta entonces. Desde Descartes el hombre es sólo razón; las cosas exteriores me resultan inaprehensibles e inseguras, luego, al final, donde se construye la realidad es dentro de la razón de cada cual. Puro individualismo de quien se entendía directamente con Dios: sin Iglesia, sin Magisterio, sin Sacramentos, sin Santos; sólo la Biblia -y expurgada- interpretada exclusivamente por él: eso es individualismo narcisista.

La primera parte del libro analiza su figura y la herejía con rigor demostrando que Lutero no fue un reformador, sino un hereje, y que su propuesta no era una reforma, sino una ruptura.

Así es, como he dicho antes, porque nadie pretende reformar la Iglesia Católica rebelándose, y desmesuradamente, contra el Papa y el Magisterio de las Iglesia, suponiendo que durante mil quinientos años todos han estado equivocados hasta que llegó él.

La segunda parte analiza las graves consecuencias de esa ruptura, ¿en qué forma han llegado a nuestros días?

En efecto, en el libro trato de mostrar que fenómenos como la crisis de la autoridad, el voluntarismo, el reforzamiento del Poder público hasta la tiranía, el sentimentalismo, el relativismo, la ideología de género como máximo exponente del individualismo, etc., tienen raíces luteranas, lo que no arguye que sea su única causa, pero sí un factor muy relevante.

De hecho la revolución protestante, junto con la francesa (que bebe de sus fuentes), la comunista y la de mayo del 68 se consideran algunas de las principales revoluciones de la historia.

Así es. Y la protestante la más nociva porque en mayor o menor medida todas beben, como Vd. dice, en aquélla.

¿Qué es lo que aporta el libro y por qué recomienda su lectura?

El trabajo es un intento de remover las conciencias, empezando por las inteligencias. Es indudable que el Estado del Bienestar ha traído a la sociedad occidental un nivel de comodidad, riqueza y holgura, imprevisibles totalmente hace cien años. Pero en ese estado placentero en que se sitúa, la persona tiende al hedonismo y, luego, a la atrofia del raciocinio. Gozoso porque tiene de todo y no encuentra casi ningún límite para dar satisfacción a sus caprichos, el hombre, casi sin advertencia, propende a creer que la felicidad en esta vida –entendida al modo hedonista- es su único horizonte, de modo que su verdadero fin consiste en “hacer un mundo mejor”, pero que entienden en significado estrictamente materialista. Y así, se pierde el sentido crítico de hechos y comportamientos; venga lo que venga parece bueno; no hay que ser negativo ni pesimista; todo progresa adecuadamente; los tiempos antiguos fueron peores… Y cuando quiera darse cuenta, una civilización, como tantas otras, se habrá desmoronado.

Pero el hombre es libre y no existe el determinismo, las cosas pueden cambiar y el hombre es capaz de reorientar la marcha de la cultura y salvar una civilización que es incomparable con cualquier otra, aunque los necios me acusen de eurocentrismo.

Mi libro quiere ser una modesta contribución a esta tarea apasionante. Muchas gracias por su participación en la tarea.

Por Javier Navascués

6.05.21

Entrevista a Albert Cortina sobre su nuevo libro ¡Despertad! Transhumanismo y Nuevo Orden Mundial

Albert Cortina es abogado y urbanista. Ensayista y experto en transhumanismo, posthumanismo y ética de las tecnologías exponenciales. Director del Estudio DTUM. Master en Estudios Regionales, Urbanos y Metropolitanos. Consultor en planificación urbana y territorial. Promotor de una ética aplicada al urbanismo, la ordenación del territorio y la intervención y gestión del paisaje. Impulsa un humanismo avanzado para una sociedad donde las biotecnologías exponenciales estén al servicio de las personas, de las redes de vida y del bien común. Docente, investigador y autor de diversas publicaciones relacionadas con estas materias. Coautor y coordinador de la trilogía de libros ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano (2015), Humanidad infinita. Desafíos éticos de las tecnologías emergentes (2016) y Singulares. Ética de las tecnologías emergentes en personas con diversidad funcional (2016). Autor del libro Humanismo avanzado para una sociedad biotecnológica (2017).

En esta ocasión profundiza en su último libro ¡Despertad! Transhumanismo y Nuevo Orden Mundial, un trabajo imprescindible para conocer dos de los temas que cada vez están más de actualidad y que nos conciernen a toda la humanidad.

¿Por qué un nuevo libro sobre transhumanismo, esta vez relacionado con el Nuevo Orden Mundial?

Porque el transhumanismo/posthumanismo es la ideología emergente de la globalización y de la actual sociedad biotecnológica. En el presente siglo XXI esta nueva utopía/distopía pretende liberar al individuo de su naturaleza y condición humana mediante la hibridación con la inteligencia artificial y a través de la modificación genética.

En el libro ¿Humanos o posthumanos? publicado en el año 2015, el científico Miquel-Àngel Serra y yo abrimos un debate entre distintas disciplinas y puntos de vista sobre la singularidad tecnológica y el mejoramiento humano. En el año 2016 con los libros Humanidad infinita y Singulares, planteamos los desafíos éticos de las tecnologías exponenciales emergentes y los cambios disruptivos que estamos viviendo en el presente y que se incrementaran en el futuro. Finalmente, en el año 2018 propuse una alternativa a la ideología transhumanista/posthumanista con el libro Humanismo avanzado fundamentado en el desarrollo integral de la persona, en nuestra misión de custodios de la naturaleza y de las redes de vida que forman parte de la creación, y en una concepción trascendente del ser humano compuesto por cuerpo y alma, que tiene plena libertad y una dignidad singular ya que está creado a imagen y semejanza de Dios.

Ahora, con el libro ¡Despertad! pretendo que el lector tome conciencia de los graves acontecimientos que se están produciendo y acelerando con el llamado “Gran Reinicio” del mundo. Este reset del sistema conlleva una agenda para la construcción de un Nuevo Orden Mundial centrado en la globalización homogeneizadora, se caracteriza por tener un importante déficit democrático y su implantación puede causar una grave brecha de desigualdad en la humanidad. Esta “nueva normalidad” que se nos propone/impone va a suponer la aceptación progresiva de las tecnologías exponenciales invasivas de mejoramiento humano y la ideología del transhumanismo/posthumanismo.

Sin embargo, lo fundamental de este nuevo libro es que propone una serie de claves desde la convergencia de saberes (ciencia-tecnología, filosofía-ética y teología- espiritualidad) que permiten interpretar los signos de los tiempos - incluso desde el conocimiento profético- ofreciendo un mensaje de paz para nuestros corazones, en estos momentos de gran confusión y tribulación, renovando la confianza y esperanza en el ser humano y en el futuro de la humanidad. Y es que la esperanza es un mensaje universal.

Vayamos por partes, según usted, ¿quién tiene que despertar y cuál es el sueño?

Tenemos que despertar todos los ciudadanos. El sueño que hemos vivido - al menos en Occidente- se ha sustentado en una fe ciega depositada en el progreso ilimitado derivado de los avances científico-tecnológicos, en la entronización exclusiva de la razón, así como en una ilusión o espejismo de bienestar basado principalmente en una cosmovisión materialista del ser humano, de la naturaleza y del universo.

Buena parte de la sociedad, en estas últimas décadas, ha vivido centrada en el consumo y en sus problemas cotidianos - que son múltiples y acuciantes - sin ser demasiado consciente de lo que se estaba fraguando de forma discreta y poco democrática. Y es que en estos últimos años se ha ido construyendo la arquitectura de un incipiente Nuevo Orden Mundial, basado en una gobernanza global, y dirigido por unas élites financieras y tecnocráticas codiciosas de un poder total sobre la población mundial. Y al parecer, este proceso se ha acelerado con la crisis sanitaria de la pandemia por la Covid-19.

En efecto, según mi opinión, las élites globalistas han acelerado sus propuestas de “salvación” para la humanidad basadas en la ideología transhumanista/posthumanista, las tecnologías exponenciales invasivas y la sustitución de la democracia basada en la soberanía de los ciudadanos y de los países por una cibercracia global que supera en influencia a la tecnocracia de los organismos supranacionales y a las burocracias corporativas tradicionales. De este modo, Silicon Valley, a nivel icónico, es ahora mismo el centro del poder mundial de esa cibercracia, junto con el poder financiero de Wall Street que lo sostiene: principalmente los megabancos y las gestoras de fondos de inversión. El ciberespacio no solo son las redes sociales, sino la industria del software y programación, de los algoritmos, la ciencia de datos, la inteligencia artificial, los servicios de hosting y el sector del entretenimiento, ocio y psicología de masas.

No obstante, a esa cibercracia occidental hay que sumar actualmente la cibercracia oriental. Asia, y concretamente China, está librando una “guerra mundial híbrida” por la hegemonía del mundo, del ciberespacio, del espacio ultraterrestre y por el control de la mente humana, es decir, por la conquista de nuestro cerebro.

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5.05.21

Mª del Prado Fernández, comboniana: “Muchos quieren experiencia misional, pero pocos quedarse”

Una joven castellana, un día se armó de valor y se presentó en la delegación de misiones… ¡no fue nada fácil para mí dar ese paso! Y realmente no sabía bien lo que iba buscando… ser misionera, pero ¿qué era eso? No lo sabía. El sacerdote le acogió, y le preguntó “¿pero tú que buscas?”… y su respuesta fue “Yo quiero ser misionera para toda la vida” y subrayó que ella quería trabajar en África. En ese momento le parecía el continente más abandonado.

Según la Hna Mª del Prado Fernández, misionera comboniana, ha merecido y merece la pena seguir al Señor… es lo más grande que le ha podido pasar en la vida. Él no se deja ganar en generosidad y lo poquito que nosotros podemos ofrecer Él lo multiplica y lo hace más grande, más bonito…Si volviera a nacer volvería a elegir esta opción de vida, con Él… y si pudiera tener más vidas, las dedicaría todas a la misión, siempre con el Señor Jesús.

Háblenos un poco de usted y de cómo nace su vocación religiosa.

Me llamo María del Prado, Fernández Martín, soy de Ciudad Real y vengo de una familia sencilla. Mi vida era la de cualquier joven del momento: amistades, estudios, diversión…y grupo parroquial de jóvenes.

No sabría decir con exactitud cuando surgió en mí el deseo de la vocación religiosa, pero empecé a plantearme qué quería hacer con mi vida en el momento en el que estudiaba enfermería. Yo veía mi vida dedicada a los demás, pero ¿cómo?… No sé de dónde ni cómo surgió en mí la idea de ser misionera, pero sé que estaba ahí, en lo profundo de mi corazón y no me dejaba tranquila. Había en mí muchas dudas y una certeza: yo quería ser misionera para toda la vida. Y misionera, en mi cabeza, era anunciar a Jesús y “ayudar” a combatir la pobreza. Y así, con esa inseguridad y temor empecé a preguntar a un sacerdote que me orientó hacia la delegación de misiones de mi ciudad.

¿Por qué en la familia comboniana?

Un día me armé de valor y me presenté en la delegación de misiones… ¡no fue nada fácil para mí dar ese paso! Y realmente no sabía bien lo que iba buscando… ser misionera, pero ¿qué era eso? No lo sabía. El sacerdote me acogió, y me preguntó “¿pero tú que buscas?”… y mi respuesta fue “Yo quiero ser misionera para toda la vida” y subrayé que yo quería trabajar en África. En ese momento me parecía el continente más abandonado.

Fue él quien me puso en contacto con las misioneras combonianas y así las conocí. Ellas fueron las que me dieron otras direcciones de congregaciones misioneras para que pudiera elegir, pero a mí me había cautivado la sencillez con las que se presentaron a mí en ese primer encuentro en mi ciudad. Estuve en contacto con ellas durante un tiempo en el que me desplacé a Madrid en dos ocasiones para conocerlas y al final decidí irme con ellas.

Estando ya en la formación, en el noviciado, cayó en mi mano una revista de “Mundo Negro”, la revista de los misioneros combonianos y en su contraportada había una fotografía de una religiosa con un vestido blanco y unos botones rojos que estaba con un niño pequeño en Sudán… Ahí recordé como siendo muy pequeña (7-8 años) yo había visto esa fotografía, no sé dónde, y me había dicho a mí misma… “yo quiero ser misionera como ella”… Nunca lo había comentado con nadie y ¡ahora esa misma fotografía caía en mis manos!… me pareció un toque genial del Señor en mi vida, era como si me dijera…yo te escuché aquel día, y hoy estas aquí! Él me había conducido, sin que yo lo supiera, hasta esa opción misionera y misionera comboniana.

¿Qué es lo más le atrajo de su fundador?

Lo primero que me atrajo de Daniel Comboni fue que él dedicó toda su vida y sus esfuerzos al continente africano, y en concreto en Sudán, cuando aún se vivían allí situaciones tales como el comercio de esclavos y cuando la mentalidad de ese momento decía que el africano no tenía alma. La idea de Comboni de “Salvar África con África”, que fue también su método misionero, me parecieron muy actuales y muy potentes… en el fondo es Evangelio, creer en las personas, apoyarlas…

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3.05.21

Daniel Marín Arribas: “El liberalismo es tiranía”

Hablamos brevemente sobre liberalismo con Daniel Marín Arribas, uno de los más relevantes expertos y estudiosos del tema en la actualidad.

Daniel Marín es docente universitario y economista profesional en ejercicio. Asimismo colabora en diferentes medios de comunicación y es miembro de AEDOS (Asociación para el Estudio de la Doctrina Social de la Iglesia Católica). En sus titulaciones avanzadas se encuentra el ser Máster en escuela austríaca de Economía y Máster en Doctrina Social de la Iglesia, además de máster en Psicología y Técnico Superior en control de Gestión por el Colegio de economistas de Madrid.

Académicamente destaca por ser un estudioso experto en la Escuela de Salamanca y el Magisterio de la Iglesia, y conocer en profundidad el pensamiento liberal, de donde nace y crece su labor divulgativa y apostolados católicos. Destacamos su último libro Juan de Mariana y la Defensa de la Cristiandad Hispana.

Para aquellos que no lo conozcan, ¿Cómo se podría explicar brevemente el liberalismo?

El liberalismo es la ideología o esa manera de pensamiento que en resumidas cuentas actualiza el pecado original; por un motivo muy sencillo, porque pone como primacía absoluta de todo a la libertad. Además, no solo la libertad en sí misma en su sentido más original, la libertad rectamente entendida en su sentido pleno, sino la libertad entendida de una manera equivocada, a la manera nominalista.

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