La peregrinación a Luján sigue creciendo cada año pese a la prohibición de celebrar en la Basílica

Entrevistamos a Nicolás María Tarsicio Stier. Esposo de Milagros y padre de 5 hijos. Productor agropecuario (ganadero). Ingeniero Agrónomo. Vive en Nor Patagonia, provincia de Río Negro.
¿Qué supone para ustedes que la peregrinación tradicional a Luján no solo se consolide cada año sino que siga creciendo?
Siempre crecemos. Poco y despacio, pero crecemos. Al menos, un cinco o un diez por ciento por año. Siempre hay algunos capítulos nuevos. Este crecimiento se explica por los frutos que genera en las almas. Si no, no tiene explicación. “Por los frutos los conoceréis”. Es una experiencia cansadora, dura, sacrificada…
Claramente, hay algo más. Tiene que ver con eso, con esas gracias que reciben los peregrinos y que los invitan a volver y a traer a otros. Los cantos, los rezos, las charlas con los amigos, el descubrimiento de nuevas amistades, los momentos de silencio, el rato de adoración al Santísimo en la vela, las meditaciones y charlas con sacerdotes, la confesión profunda, el sacrificio del altar vivido de una manera solemne… Todo eso moviliza el alma de cada uno. ¡Y nos colma de gracias! ¡Cuánto tiene cada uno que agradecer, que pedir a la Virgen de Luján! Y qué mejor que hacerlo de esta manera, caminando a su Santuario. Todo esto explica el crecimiento, lento pero firme, año tras año. Para nosotros, los organizadores, es un gran gozo en el alma el saberse instrumentos de la divina Providencia para tantas almas y para el bien de la Iglesia. Nos obliga a una gran responsabilidad: hacer las cosas de la mejor manera.
Es curioso que siga creciendo a pesar de la prohibición de celebrar Misa el último día en la Basílica de Luján…
Parafraseando lo que dijo recientemente monseñor Cordileone en una entrevista: los jóvenes buscan esto. Lo descubrieron y es algo que no va a parar. El amor que se despierta por la liturgia tradicional no se corta. A pesar de todos los esfuerzos del modernismo para enterrar la liturgia tradicional, está más viva que nunca y vuelve con más fervor y frutos de santidad en las almas.





