María Monserrat Baca: “Me emociona ver a los veteranos de las Malvinas peregrinando a Luján”

María Monserrat Baca. 25 años. Soltera. Profesora de Historia. Peregrina y subjefa del Capítulo Nuestra Señora del Rosario de la provincia de San Luis, capítulo que este año llevó 88 peregrinos a NSC Luján.
¿Qué supuso para usted peregrinar a Luján por cuarto año consecutivo?
Peregrinar nuevamente a Luján este año, así como los anteriores, supone para mí dos cosas. En primer lugar, honrar a la Santísima Virgen, Madre mía y Reina del Cielo, quien, en su advocación más humilde y campera, decidió refugiarse en las pampas argentinas para que a Ella acudamos. Por otro lado, marchar a Luján es nuevamente una oportunidad de agradar a Nuestro Señor Jesucristo a través de todos los sacrificios que conlleva “la pere”. Esto me recuerda que el camino al cielo es un peregrinar constante y que las dolencias que en él encontremos hay que saber ofrecerlas por amor a Él y para Él. Así como atravesamos la puerta de la Basílica con lágrimas de alegría, habrá valido la pena —si Dios lo permite— tantos sacrificios en la vida por llegar a las puertas del cielo.
Además, este año venía con la alegría de haber estado en Chartres, la madre de estas peregrinaciones. ¿Cómo fue la experiencia?
Tal cual. De hecho, el viaje de este año a Francia y peregrinar a Chartres es una gracia que le atribuyo a la Virgen tras las peregrinaciones, y agradezco a NSC Argentina por permitirme conocerla. En lo personal, Dios se valió, para mi conversión, de la historia de los mártires franceses del genocidio perpetrado en la Vendée militar. Y así como cuando peregrino en Argentina puedo rezar por mi Patria, verdaderamente anhelaba peregrinar en la Patria de ellos con la intención de ofrecer cada paso por cada una de esas almas que tanto me asisten desde el cielo.





