(186) Final de la Cristiandad. El Renacimiento

(186) De Cristo o del mundo -XXVIII. Fin de la Cristiandad. 1 -El Renacimiento

–¿O sea que nos va contar el final del cristianismo?… Jo.

–No, hombre, no. El final de la época que hemos llamado Cristiandad.

El final de la Cristiandad no es brusco, por supuesto, sino que se produce gradualmente a lo largo de siglos. Aunque las divisiones cronológicas sean inevitablemente no poco arbitrarias, puede decirse que después del milenio de Cristiandad (500-1500), y ya en los últimos siglos de la Edad Media (XIV-XV), se inicia en Europa una crisis del cristianismo, que se agudiza en el Renacimiento y más aún por causa del Protestantismo. Son éstos los pasos primeros hacia la Ilustración, la Revolución francesa y la Descristianización de las naciones de occidente, la que actualmente estamos sufriendo en fase muy avanzada.

Entre 1500 y 1700, más o menos, halla­mos una época que a sí misma se llamó Edad Moderna. En ella la fe cristiana está aún pro­fundamente viva en los pueblos, al menos en algunos, como puede verse, por ejemplo, en la evangelización de América e incluso, aunque en formas más ambiguas, en el mismo Renacimiento. Pero ya en ese tiempo no pocos de los miembros más distinguidos de la socie­dad –y de la Iglesia– inician un distan­ciamiento de la tradición precedente, la an­tigua y la medieval, orientándose con entu­siasmo hacia novedades a veces incompatibles con el Evangelio y la Tradición católica.

El Renacimiento rechaza la austeridad penitencial de la Edad Media, inicia una ruptura con la Tradición católica anterior, y favorecido por la prosperidad económica y los descu­brimientos científicos y geográficos, va a dar en una cierta mundanización y en un optimismo antropológico y vitalista.

Así lo entiende, por ejemplo, Juan Pablo II, cuando afirma que «el hombre moderno, en un gigantesco desafío, desde el Renacimiento, se ha levantado con­tra el mensaje de salvación, y ha rechazado a Dios en nombre mismo de su dignidad de hombre. El ateísmo, reservado primero a un pequeño número de personas, esa inteligentsia que se consideraba una élite, se ha convertido hoy en un fenómeno de masas que pone a las Iglesias en estado de sitio» (Evangelización y ateísmo 10-X-1980).

Una apertura al mundo cada vez más in­condicional y gozosa, sin las reservas que la humildad tradicional cristiana im­ponía a las costumbres, caracteriza al Renacimiento. Y como consecuencia de esa mundanización y antropocentrismo, se va dando

un entendimiento de la gracia al modo semipelagiano, como el que se expone en la doctrina teológica del P. Luis de Molina, S. J. (1535-1600). Según ella el hombre, por sí mismo, es quien se autodetermina al bien; a un bien que luego reali­zará, eso sí, con el auxilio de la gracia. Ir más o menos adelante por el camino de la perfección cristiana depende, pues, fundamentalmente de la voluntad humana. Querer es poder, pues la gracia de Dios, que nunca se deja ganar en generosidad, asiste las buenas intenciones del hombre.

Las grandes síntesis filosóficas y teológicas medievales, con la mundaniza­ción y el semipelagianismo, se van erosionando en el Renacimiento, y ciertos rebrotes de averroísmo y nominalismo van amalgamando los grandes errores que conducirán al ateísmo de masas de nuestros días.

Una admiración nueva hacia la antigüedad pagana greco-romana caracteriza también al Renacimiento. Sin duda alguna, la Edad Media conocía y apreciaba la antigua cultura greco-romana, y es ella la que salva sus documentos y obras principales, transmitiéndolos a la Edad Moderna. Pero, aunque la cultura medieval asume en buena parte el clasicismo de la antigüedad, lo con­sidera superado por las grandes síntesis de la Cristiandad poste­rior. El Renacimiento, en cambio, es­tima la antigüedad como una edad de oro, al mismo tiempo que devalúa la Edad Media. Y así comienza entonces a creerse y a decirse que «habría habido dos épocas luminosas, Antigüedad y Rena­cimiento –los tiempos clásicos– y, entre ellas, una edad media, un pe­ríodo interme­dio, un bloque uniforme, una serie de “siglos groseros”, de “tiempos oscuros”» (Régine Pernaud, ¿Qué es la Edad Media?, Magisterio, Madrid 1986, 2ª ed., pgs. 55-56).

La crisis del cristianismo europeo en el Renacimiento es una crisis previsible, que lejos de producirse en forma inesperada y brusca, se inicia ya al final de la Edad Media, cuando el poder ci­vil se va emancipando de la autoridad reli­giosa, la ra­zón comienza a independizarse de la fe, y la filosofía de la teología. Es toda la unidad caracte­rística del mundo medieval la que se disgrega más y más en el Renacimiento.

Efectivamente, es a partir del Renacimiento cuando se agudizan mucho las disociaciones que van a terminar rom­piendo la unidad profunda que caracteriza la Cristiandad: disocia­ciones entre razón-fe, tierra-cielo, vida presente-vida eterna, gracia-li­bertad, laicos-religiosos, rey-Papa, oración-trabajo, natural-sobrenatural, política-mo­ral, vida personal-social… La Europa renacentista, en efecto, se va divi­diendo más y más: en naciones cada vez más cerradas en sí mismas; en las lenguas vernacúlas que se desarrollan, mientras retrocede el latín, la lengua común del Occi­dente cristiano; los pen­samientos, cada vez más críti­cos y subjeti­vos, van derivando hacia escuelas filosóficas y teológicas irrecon­ciliables. Y lo que es más grave y decisivo: en el Renacimiento todo va pasando del teocen­trismo medieval al antropocentrismo de los tiempos nuevos.Éstos son, como ya he dicho, los pasos iniciales hacia el ateísmo actual de masas, que analizaremos en su día.

La falsificación de la Edad Media se inicia en el Renacimiento, con gran virulencia en la Reforma protestante, pero también en ciertos ambientes socialmente altos de la Iglesia Católica. Se va haciendo predominante un distanciamiento crítico ha­cia la Edad Media –es decir, hacia la tradición cristiana, la vida mo­nástica y religiosa, la austeridad de costumbres en los laicos, el pensamiento filosófico y teológico de la escolás­tica, la primacía del Papa y de los Obispos, la conciencia de «el pecado del mundo», la ne­cesidad de la gracia y su absoluta primacía, etc.–. Ese distanciamiento, todavía tímido, llegará a ha­cerse una abierta repulsa en la apostasía del siglo XX, cuando se afirma culturalmente un rechazo consciente y sistemático de la tradición católica. Pero ya en este período, en la Edad Mo­derna, podemos observar ese menosprecio de la tradición católica precedente, que lleva consigo ne­cesariamente una falsificación peyora­tiva del milenio medieval, que, como digo, sólo alcan­zará formas extremas en la apostasía de nuestro siglo. Trataré de indicar en unos pocos trazos los principales rasgos antimedievales del Renacimiento, señalando al mismo tiempo su condición errónea.

Descubrimiento de la Antigüedad. No es cierto que en el XV-XVI, con ocasión de los viajes comerciales, se descubrieranlas obras de la Antigüedad clá­sica, pues casi todas eran ya conocidas en la Edad Media. Lo que cambia en el Renacimiento es la ac­titudha­cia ellas, pasándose ahora a una canonización admirativa de las mismas.

«En las letras como en las artes, la Edad Media no había cesado de inspirarse en la antigüedad, pero no consi­deraba por eso sus obras como arquetipos o modelos. Fue en el siglo XVI cuando se im­puso en este te­rreno, como en todos, la ley de la imitación» (Pernaud 83). A partir del Renacimiento las obras de arte son bellas en la medidaen que se aproximan a los cáno­nes clásicosgreco-romanos. El arte románico y el gótico, por tanto, es un arte bárbaro que, en lo posible, debe ser sustituído por la corrección impecable del arte nuevo, es decir, del antiguo. Así se llega al neoclásico en la segunda mitad del XVIII. El arquitecto Ventura Rodríguez, por ejemplo, destruye en la catedral de Pamplona su fachada románica y la sustituye por una plenamente clásica y academicista (1783). Dios le haya perdonado.

Uniformización de todo. También a partir del Renacimiento, la variedad medie­val de los derechos regionales, que recono­cen a costumbres, fueros y usatges una im­portancia principal, cede el paso progresi­vamente a un Derecho Romano uniformiza­dor. La mujer, con eso, pierde derechos cí­vicos ante el poder monárquico del paterfa­miliæ. Las pequeñas comunidades señoria­les, formadas por lazos atados con pactos personales, van quedando devaluadas ante la política de los nuevos Estados centralizados, orientados ya hacia el ab­solutismo y la uniformidad de súbditos y regiones. La diversidad estética de los estilos ar­tísticos medievales se va unificando también bajo los rigurosos cánones clásicos del arte an­tiguo. Y la variedad de las tradiciones litúrgicas cede también ante la universalidad de la liturgia romana, que en Trento se establece como casi la única de toda la Iglesia.

Sujeción de la Iglesia al poder civil. El nombramiento de Obispos y abades por los re­yes y señores, que durante toda la Edad Media, con excepción del período carolin­gio, constituyó un abuso cuando se produjo, se convirtió en el siglo XVI en práctica ha­bitual y norma de derecho.

Si bien en for­mas pactadas con la autoridad de la Iglesia, es entonces cuando nace el Patronato de los reyes de España y Portugal, o el Concordato por el cual en Francia, durante cuatro siglos, todos los Obispos y aba­des eran nombrados por el rey, primero, o por el presidente de la república, después (1516-1904).

–Rebrotan ahora los males que la Cris­tiandad medieval disminuyó o hizo desapa­recer. El aborto y el suicidio, vistos con ho­rror por el pueblo cristiano medieval, se irán multipli­cando en un crescendo siempre continuo, que llega hasta nuestros días. La brujería, que al final de la Edad Media comienza a ser un grave problema social perseguido, se multiplica más y más en los siglos XV hasta el XVII, cuando se inicia ya la reacción contraria. La esclavi­tud, prácticamente extinguida en la Cris­tiandad medieval, asoma de nuevo en la Eu­ropa del XV, aumenta a partir del XVI, sobre todo en América, y se multiplica espanto­samente en el XVIII y primera mitad del XIX, cuando termina.

En punto a guerras, ha de afirmarse que la belicosidad de las edades moderna y contemporánea es incomparablemente mayor que la del milenio medie­val. Aparte de la guerra llamada de los «Cien años» (1340-1453), que tuvo alcan­ces regionales, la paz en la Edad Media predomina entre los reyes cristianos. Y es que Renacimiento y Reforma rompen la unidad espiritual y social de Europa, y abren las puertas a una época en la que guerras y disputas serán casi continuas entre las naciones de la Cristiandad, antes her­manas.

Y en fin, durante los siglos modernos la intolerancia religiosa se agu­diza en términos an­tes no conocidos. Dejando muy lejos los tiempos de San Fernando III de Castilla y León, que en el siglo XIII pudo llamarse el «rey de las tres religiones» (judía, cristiana y musul­mana), es en los siglos XV y XVI, cuando se mul­tiplican por toda Europa las expulsiones de judíos y moros. Pero en los tiempos modernos y contemporáneos han de producirse aún extremos de intolerancia social y religiosa indeciblemente mayores, como los procedentes de las ideas de Locke (Ensayo sobre la tolerancia, 1667; Carta sobre la tolerancia, 1689), Rousseau, Voltaire, Marx, Lenin, Hitler, etc.

Una profesora ayudante de la doctora Régine Pernaud incurrió una vez en un lapsus tan grave como signifi­cativo, aludiendo al caso Galileo como a algo característico del oscurantismo de la Edad Media. Fue preciso recordarle que «el affaire Galileo, atribuído por ella a los siglos oscuros del medioevo, había tenido lugar en la Edad Moderna, en 1633, exactamente. Galileo [1564-1642] fue contemporáneo de Descartes [1596-1650]. El affaire Galileo sucedió cien años después del nacimiento de Montaigne (1533) y más de un siglo después de la Reforma (1520)» (Pernaud 157-158).

–Resurge el culto pagano del mundo visible. En fin, por los siglos XVI y XVII se inicia una época, ya apuntada en el otoño de la Edad Media, en que no pocos cristianos van orientándose más y más a la posesión go­zosa de este mundo visible. Todavía en ese tiempo perdura con fuerza, lo veremos en seguida, el espíritu de la tradición cristiana. Todavía ésta es la sa­via que vivifica gran parte del árbol eclesial, como puede comprobarse sobre todo en el XVI español, tanto en España como en la evangelización de His­panoamérica. Pero la paganiza­ción del cris­tianismo se inicia en el Renacimiento, sobre todo en el mundo de los altos personajes civiles y ecle­siásticos, y va logrando que la bautismal renuncia al mundo, la que abre la puerta a la vida nueva cristiana, se quede en nada. La norma que va ganando vigencia es ésta: «busquemos primero de todo los bienes de este mundo, que ya la bon­dad de Dios nos dará por añadidura la vida eterna».

La Virgen Sixtina, de Rafael Sanzio (1483-1520), cuya imagen va al comienzo de este artículo, es una de sus obras más hermosas y puede ayudarnos a conocer el Renacimiento. El cuadro, realizado al final de la vida del maestro por encargo de los monjes de la iglesia de San Sixto, en Placencia (1513-1518 ?), une la tierra (las cortinas) y el cielo (las nubes) en una composición de excepcional belleza. La Virgen María con el Niño aparece al centro en una especie de elipse vertical; a su izquierda, San Sixto; a su derecha, Santa Cecilia (o Santa Bárbara, según el Vasari). Posteriormente, el mismo Rafael acrecentó todavía la gracia del cuadro añadiendo en la base dos angelitos, entre aburridos y contemplativos.

El rostro de la Virgen es sagrado, misterioso, bellísimo. Su expresión es a un tiempo humana y sobrehumana, serena y asombrada (¿al saberse madre de un Niño divino?), majestuosa y como asustada (¿qué harán con mi Niño?). Una vez visto este rostro, ya no se olvida.

Pero quizá la inquietud de ese rostro puede significar otra cosa: «¿Cómo yo, siendo pecadora, la amante de Rafael, podré prestar mi imagen al rostro de la Santísima Virgen María?». Porque en efecto, Margarita Luti, notable por su gran belleza, llamada la Fornarina, hija de un panadero (fornaio) del Trastévere romano, fue durante años la amante de Rafael y su modelo más frecuente, sobre todo en las imágenes de la Virgen María, que son numerosas, como ésta. El maestro, un hombre sinceramente religioso, poco antes de morir, alejó a la Fornarina de su alcoba, y a los treinta y siete años, «confeso y contrito», falleció el 6 de abril de 1520, un Viernes Santo.

Belleza, pecado, cristianismo sincero, pero enfermo de mundo. La Virgen Sixtina de Rafael. La Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Puro Renacimiento.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

25 comentarios

  
Sonia S
Hola D. Jose Maria,

He leido con interes su posteo, aunque se le ha olvidado una cosa. No me sorprende porque su condicion de sacerdote prima su pensamiento por las almas, pero es que lo del mundo tambien es importante. Y los no-creyentes lo tenemos en cuenta.

Bueno, ahora que lo pienso una no, dos cosas, lo que pasa es que una es mas fundamental que otra.

La menos importante es el tema de las guerras. Lo poco que he estudiado de la edad media simplemente me ha mareado de tantisimo conflicto, entre reyes, reyezuelos, validos, favoritos (y favoritas) y gentilHombres... Es simplemente un lio!!! no es posible consultar un par de lineas de cualquier texto para toparte con 5000000 lios que acaban en guerras y que en el mejor caso acaban con los vencidos en un monasterio y en el peor con los ojos arrancados. (ayyyy!). Digamos que proliferan los conflictos de 'bajo perfil' aunque con sus muertos y miseras obviamente. Tan complicada era la cosa que las ciudades (o villas porque el Paris de la Sorbona tiene 30.000 habitantes en el medioevo, si mal no me equivoco) tienen que estar amuralladas para defenderse tanto de ajenos como de .. propios.

Y si, se le olvido comentar que desde esa edad moderna, la calidad vida del villano aun del siervo, no del principe ni del burgues, sino ese de las chozas en las aldeas, no ha parado de aumentar, eso si, tambien con sus tensiones y conflictos y muertos.

Yo creo que es un detalle importante.

Un saludo,
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JMI.-Sacar los ojos a los prisioneros de guerra y delincuentes, cortarles las manos, etc. ha sido "norma" cultural o/y religiosa en muchas culturas antiguas, y alguna de esas normas todavía se aplica en ciertos países de tradición no-cristiana. En la Cristiandad todas esas barbaridades nunca fueron "norma", sino crímenes de hombres crueles, y como tales eran considerados esos hechos.

En cuanto al número de guerras, no hay comparación alguna entre las habidas en la Cristiandad y, concretamente, en el s. XX, en el que ha habido cientos de guerras, y cientos de millones de muertos en violencia bélica. Eso nunca se conoció, ni de lejos, en la Edad Media. Cierto que la población era muchísimo menor y que las armas eran como tirachinas comparadas con los misiles y bombas atómicas de nuestro tiempo. Pero veamos con horror en nuestro tiempo bombardeos que causaban cientos de miles de muertos civiles, como el de Hirosima, Nagasaki, Hamburgo, etc. Uno de esos bombardeos "modernos" produjo más muertos que todos los muertos en acciones bélicas medievales.

(Nota.-Por no hablar de "la matanza de los inocentes": los 40 millones de abortos al año -serán en realidad muchisimos más- que hoy se dan con financiación de los contribuyentes y control estadístico: después de todo hay un "derecho al aborto". Nada tiene esto que ver con la Edad Media, en que el aborto se veía con sumo horror, y eran pocos los que se cometían).

Pero no es en todo esto solo la cuestión cuantitativa, sino la cualitativa. En la Edad Media abundan las "treguas de Dios", las normas escritas o meramente tradicionales sobre el uso de la violencia, etc., tratando de que "haya paz entre los príncipes cristianos".

Le pongo un ejemplo. Cuando se inventó la ballesta, con su terrible capacidad de matar a largas distancias, el Papa Inocencio II, en el II Concilio de Letrán (1139), prohibió su uso en los ejércitos cristianos, por "el peligro que representaba para la humanidad un arma semejante". ¡La ballesta..., prohibida por excesivamente mortífera!... Hubo luego que permitirla en las guerras defensivas con musulmanes y herejes.

21/07/12 6:49 PM
  
Ricardo de Argentina
Sonia, si por "calidad de vida" de los aldeanos de antaño tú entiendes:
1. Quedarse uno sin familia, y tener que contentarse en cambio con remedos que se le parezcan.
2. Que las villas y aldeas fuesen abandonadas y destruidas, hasta desaparecer, salvo las conservadas por la curiosidad turística o por los finsemaneros.
3. Que el propietario rural deveniese en asalariado urbano.
Entonces sí, estoy contigo, la "calidad de vida" de los aldeanos no ha cesado de "aumentar".
21/07/12 8:05 PM
  
Jorge desde Chile
Padre he ido leyendo cada uno de sus articulos desde el cristianismo primitivo hasta ahora. Cuando llegue a tocar el capitulo sobre los tiempos actuales y la manera en que se ha ido desarrollando la historia humana hasta ahora, me temo que estamos entrando en tiempos preapocalipticos, Dios nos libre ¿ que mundo hemos construido ?
21/07/12 8:13 PM
  
Ricardo de Argentina
Querido P. Iraburu, me causa usted admiración, no tiene usted un solo pelo en la lengua y sabe decir las cosas con la claridad y la caridad que exige cada caso. Como el de marras, la crisis y mundanización que ha afectado a la Iglesia. Las "infidelidades" de sus hombres, como bien las ha sabido llamar. Las cuales han llevado a la Cristiandad a su ocaso. Y a la Iglesia a quedar en "estado de sitio".
Le agradezco especialmente el "cuadro" que nos ha pintado, mejor que los de Rafael, con vista de águila y precisión de orfebre. Ciertamente, de aquéllos polvos vienen estos lodos.
Ciñendose a sólo el aspecto filosófico, Néstor Martínez en su blog nos ha presentado un panorama paralelo al que usted aquí describe: cómo los errores nominalistas plantados cual brizna a las puertas del Renacimiento, fueron regados por éste y terminaron convirtiéndose en los frondosos árboles de las ideologías, ante los cuales rinde su tributo el hombre moderno.
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JMI.-La pedagogía de Yahvé con Israel incluía la historia sagrada de su pueblo, explicada con inspiración divina a través de profetas y cronistas, y así Israel conocía a Dios, y se conocía a sí mismo y su misión en el mundo.

De modo semejante, tiene enorme importancia conocer a la luz de Dios la historia sagrada del nuevo Israel, la Iglesia, para mejor conocer y entender a Dios, a Cristo Rey, a la Iglesia, a su misión en el mundo. Una interpretación falsa de la historia (marxista, liberal, etc.), como la que incluso en muchos Seminarios y Facultades se enseña, hace un daño ENORME, pues priva de todas esas luces. Si no se entiende bien el pasado, no se entiende nada del presente (peor, se entiende mal, torcidamente). Y de este modo es inevitable dirigirse torcidamente hacia el futuro. Bueno, no sigo, porque etc.
21/07/12 8:20 PM
  
Javier.
Gracias Padre por su post que presenta un análisis tan sujerente y explicativo de la evolución de Europa desde los albores del Renacimiento hasta la época actual. El contenido de su post hace una presentación sucinta del fenómeno que, por las ideas que apunta, invita a un trabajo de desarrollo del mayor interés.
Como aficionado a la historia y como interesado en el conocimiento de la evolución del pendsamiento en los tiempos modernos, su post me ha parecido del mayor interés.
21/07/12 10:27 PM
  
José Ramón
Soy un " admirador de la Edad Media, nada oscura ni negativa.-Me preocupa el neopelagianismo que se observa.- Tendré que leer y " madurar " su escrito, porque es muy denso para mí, sin releerlo.-
21/07/12 10:44 PM
  
Daniel Riquelme
Para mi no deja de ser significativo que 'el final de la cristiandad' haya empezado apenas se haya evangelizado América y otros sitios del mundo desconocidos en la Edad Media. Por supuesto que 'tierras de misión' existen aún en muchos sitios, pero en general pareciera que a partir de la época descrita en este post entramos en una época con las características atribuidas siempre ' a los últimos tiempos'.

Saludos Padre.
22/07/12 12:59 AM
  
Ariel
A mi humilde entender la historia de la humanidad es como las etapas de un hombre. Al inicio, depende, confía del creador, luego crece, comienza a confiar en sus propias fuerzas, deja de depender de sus padres y quiere comerse el mundo. Es lo poco que entiendo de nuestra historia. Creo que el mayor problema está en la pérdida del sentido de nuestra existencia, quiero decir antes tenían mas presente que debían agradar a Dios, hacer su voluntad, agradecer por todo lo recibido, todo pasaba por El, ahora todo pasa por el hombre, por los avances, progresos, desarrollo, dependiendo así de un clase privilegiada del primer mundo. Cuando creo que la verdad pasa por otro lado. Es decir, hacer de nuestras vidas y familias, otros Cristos, buscar vivir para Dios y con Dios desde la sencillez de nuestra existencia, cumpliendo los mandamientos, amando a Dios a la prójimo, sin tanta esperanza en lo novedoso, atractivo, mas allá que reconozco que esto nos seduce mucho.
Cuando me refiero al sentido y a hechos concretos lo hago por ejemplo, en el hecho que hoy los cristianos estamos llamados a vivir austeramente, teniendo como si no tuviésemos. Pero si el hombre de hoy dejara de ambicionar el próximo auto, computadora, celular, etc. cuántos se quedarían sin trabajo, cuantos tambalearíamos en no saber cómo entretenernos, gozar, etc.
Antes vivían con mayor conciencia del deber a Dios, ahora en general solo nos buscamos a nosotros mismos, todo lo elegimos desde nosotros y no desde Dios.
Espero que llegue al tiempo actual con su blog no tanto para comprender que vivimos en tiempos apocalípticos sino para comprender mejor, que seguramente tanto los antiguos como los modernos cristianos, nos jugamos hoy por la vida eterna al ELEGIRLO a El como Señor de nuestras vidas, al CUMPLIR con su ayuda lo mejor que podamos, la MISIÓN que nos encomienda. Tal vez aprendiendo los modernos al salir un poco del mundo y así vivir y algunas cosas como los del medio evo en cuanto a fe, obediencia, sacrificio, buscando ser mas fieles a Dios que útiles al mundo podamos revertir un poco la historia con la gracia de Dios.
Espero de su consejo o aclaración. Gracias. Ariel
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JMI.-Quizá le interesen algunos artículos ya publicados en este blog:
(08-09) Salvación o condenación. En esta vida nos jugamos la vida eterna.
(13). La misión de la Iglesia es revelar a Dios por la predicación, suscitando la fe, la esperanza y la caridad puestos en Él, y comunicarlo en la Eucaristía y los sacramentos, haciendo así en Cristo por obra del ESanto una humanidad nueva: realmente nueva.
22/07/12 5:46 AM
  
Asclepio
Perfectamente explicado y contado; y así, es como todo y realmente, han sucedido las cosas respecto del mundo que nos ha tocado vivir.

En visión sintética y sencilla, pero muy acertada.

¿ Para bien y para mal ?. Esta es la cuestión.

Parece que es para mal. Pero yo pienso que también para producir defensas y anticuerpos en la eterna lucha católica contra la serpiente y el mal.

Hoy día somos ya mucho más fuertes contra él. Con la ayuda de Dios.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
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JMI.-"Todas las cosas colaboran para el bien de los que aman a Dios" (Rm 8,28).



22/07/12 11:42 AM
  
Daniel Iglesias
Muchas gracias, Padre. Excelente artículo.

Planteo sólo una objeción menor. Tengo entendido que el Magisterio de la Iglesia nunca condenó el molinismo y, más aún, que un Papa mandó a tomistas y molinistas que dejaran de discutir sobre la relación entre la gracia y la libertad, y de acusarse mutuamente de herejes. La identificación entre molinismo y semipelagianismo sería pues una cuestión opinable entre católicos.
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JMI.-Así es, como dices. El Denzinger-Hünermann (nº 1997) transcribe parte de la fórmula enviada por Paulo V (5-IX-1607) a los Superiores OP y SJ: ..."prohibido que al tratar esta cuestión nadie califique a la parte opuesta a la suya o la note con censura alguna"...

Pero sigue el texto diciendo algo no recogido ni en el Denzinger antiguo ni en la edición actual (Denzinger-Hünermnan). Manda el Papa "que una y otra parte concuerden en lo capital de la verdad católica, y enseñen que Dios, con la eficacia de su gracia, nos excita a obrar y hace que queramos, y doblega y cambia las voluntades de los hombres, de lo cual se trata en esta causa. Discrepen [solamente] en el modo de explicarlo". Esa verdad central es la que enseñan tomistas y agustinianos claramente.

Un segundo documento importante. En el Denzinger antiguo (nº 1091, nota al pie de pág.) se reproducía parte de una carta escrita por Benedicto XIV al supremo Inquisidor de España (1748), en la que afirmaba que nunca la Iglesia había reprobado la doctrina de los tomistas y de los agustinos al explicar el tema gracia-libertad, por lo que nadie puede atreverse a reprobarlos. Y añadía "los seguidores de Molina y de Suárez son proscritos por sus adversarios como si fueran semipelagianos; los Romanos Pontífices no han dado hasta ahora juicio sobre este sistema moliniano, y por ello prosiguen en su defensa y pueden seguir".


22/07/12 12:17 PM
  
Nova
Qué gran época histórica fue la Edad Media, sin duda. Gracias sean dadas a Dios por la Cristiandad medieval y por todas las bendiciones que nos vinieron con ella.

Sin embargo, en medio de todo esto, hay algo que yo no entiendo. En la Edad Media regía el "teocentrismo", de manera que todos los Reinos eran abiertamente confesionales. Sin embargo, la Iglesia Católica, en la actualidad, ensalza los tiempos de la Cristiandad y, al mismo tiempo, renuncia, al menos de facto, a los Estados confesionales. Cuando lo cierto es que, en relación a Cristo no cabe la neutralidad, ni el término medio ("El que no está conmigo, está contra Mí") y me imagino que eso también rige a nivel colectivo...

Si me permite una pregunta, padre José María: ¿Por qué la Iglesia ya no quiere o, al menos, no impulsa la existencia de Estados confesionalmente cristianos (en España, incluso, hay más de un Obispo que no quiere ni tan siquiera partidos políticos confesionales, que ya es la repera)?
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JMI.-En este mismo blog, en la serie "Católicos y política", puede comprobar, incluso con documentos del Vaticano II, que niega la doctrina de la Iglesia quien considera que, de suyo, la confesionalidad cristiana de una nación es siempre ilícita o siempre inconveniente. Otra cosa muy distinta es que hoy la confesionalidad cristiana del Estado, dada la situación de la fe en las sociedades concretas existentes, será muy raramente conveniente; y por eso la desaconsejan los Obispos. Pero, ojo: aquel Obispo que niega su conveniencia siempre y en principio, yerra gravemente, pues contradice la doctrina secular y actual de la Iglesia (105). Sencillamente, "Los Estados laicos con laicistas" (106): son históricamente y son genéticamente laicistas. Y punto.

Y lo segundo, efectivamente: "son ya la repera los que niegan la existencia de los mismos partidos políticos confesionales". A éstos, si fuera lícito (y es una pena que no lo sea), habría que espantarlos a gorrazos. Así lo explico largamente y con el mayor empeño en este blog (119-125), documentándolo sobradamente en el Vaticano II y Magisterio apostólico anterior. "Los partidos confesionales son necesarios" (121). Ya ve ud. cómo nos luce el pelo como consecuencia de la desmovilización política total prácticamente impuesta a los laicos católicos. ¡Después de todo lo dicho por el Vaticano II!... En esos artículos recuerdo textos. Parece increíble.
22/07/12 12:20 PM
  
Nova
Le agradezco mucho su respuesta, padre. Si me permite:

- Con respecto a lo primero, podría ser que la situación actual de la fe en algunas sociedades concretas, antaño muy cristianas, se haya derivado, precisamente y entre otros factores, del abandono de la confesionalidad del Estado; con lo cual, nos encontraríamos ante el pez que se muerde la cola, pero los Obispos sabrán...

- Con respecto a lo segundo, la verdad, padre, es que me ha hecho reír, je, je, je... Sí, yo también estoy muy preocupada, incluso enfadada, con este tema. Me parece muy bien, además, que diga usted abiertamente que la desmovilización política total de los laicos católicos les ha sido impuesta (al menos, en España). Impuesta, así es. Me consta. Y esto es muy grave. Lo que más lamento son las tremendas consecuencias para nuestra Patria y para las almas; ¿Hasta cuándo durará esta cruz, Señor...?
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JMI.-La descristianización se ha producido más o menos simultáneamente en todo el Occidente antes cristiano: se ha producido en España, des-confesionalizada después de Franco, en Francia, no confesional desde mucho tiempo antes, y así en todas las naciones, en situaciones políticas diversas. No parece exacto atribuir la descristianización de España al hecho de su des-confesionalización, aunque también haya contribuido a ella.
22/07/12 3:34 PM
  
Ricardo de Argentina
Con su venia Padre, permítame un excursus haciendo hincapié en estas palabras suyas, tan agudas y oportunas:
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Ya ve ud. cómo nos luce el pelo como consecuencia de la desmovilización política total prácticamente impuesta a los laicos católicos. ¡Después de todo lo dicho por el Vaticano II!... En esos artículos recuerdo textos. Parece increíble.
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Ciertamente parece increíble el poco caso que se le ha hecho al desprestigiadísimo CVII, destinado principalmete a dar un nuevo enfoque pastoral a problemas pastorales nuevos.
Pero si analizamos en detalle la actividad incesante (¡casi medio siglo!, y siguen) e infernal (literalmente) de los agentes que provocaron ese desprestigio, el apoyo mediático que siempre los acompañó y la influencia que tuvieron incluso en la alta jerarquía, entonces podemos ver una relación causal bien definida y delimitada.
Los desprestigiadores del CVII se dividieron en dos bandos, aparentemente enfrentados, que se tiraban piedran entre sí, pero las piedras caían siempre ¡oh casualidad! sobre el CVII y la Iglesia. Juego de tenazas que le llaman. Desde el bunker "de derechas" se impugna el 5% y el resto, tragado sólo de mala gana. Desde el bunker "de izquierdas" se idealiza el 100% de un CVII...¡inventado!. O sea, caricaturizado, distorsionado.
Viendo pues tanto trabajo de zapa hecho a destajo, no parece tan increíble entonces que el CVII sea hoy el gran desconocido, el gran ignorado.

Suelo leer no obstante que no corresponde hablar de simetría entre la disidencia "diestra" y la "zurda". Supuestamente los primeros serían "eclesialmente más correctos" que los segundos, tan herejillos ellos. No entro en ésto sino que aquí apunto a cómo ambos, de manera absolutamente simétrica, equivalente y hasta quizás diabólicamente concertada, atacan por igual, aunque usando municiones diferentes, al CVII como parte integrante e inescindible del Magisterio de la Iglesia.
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JMI.-Así es, Ricardo.
Esa simetría contrapuesta y siniestra la muestra con suma claridad el Obispo brasileño Mons. Rifan en "Tradición y Magisterio vivo de la Iglesia" (Fund. GRATIS DATE, Pamplona 2012). Pedidos:
[email protected]
22/07/12 4:59 PM
  
Emiliana
Padre, muchas gracias por este nuevo artículo, y por todo lo que usted enseña con los libros de FGD. Como ya vamos terminando la Cristiandad, siempre he tenido la duda sobre los monasterios, desde que San Benito fundo esta clase de vida y se empezó a regar por toda Europa, durante esos 1.000 años, se construyeron muchos y muchos fueron llamados a esa vida tan alta, inclusive a América alcanzaron a llegar, en la ciudad donde yo vivo, hay por lo menos 4 (claustros) y muy grandes que hoy en día son sedes de la universidad estatal, ni rastros de la Iglesia en ellos, solo les quedó el nombre. Entonces que fue de ellos? después de la Revolución Francesa los mataron a todos? o eso fue progresivo con toda la descristianización? Dónde puedo leer o enterarme más sobre la casi desaparición de los monjes?...Dios lo siga bendiciendo.
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JMI.-Si espera ud. un poco, en este mismo blog iremos viendo ese tema y otros de la batalla entre la Iglesia y el mundo moderno. Pero en cualquier historia general de la Iglesia, se tratan esos temas en los siglos correspondientes. Y buscando, en el mismo Internet.
23/07/12 1:25 AM
  
Emiliana
Gracias padre, esperare un poco...y también para conocer y entender más el Renacimiento en la Iglesia. Pues lo último que comenta sobre Rafel y Miguel Angel, me hace pensar en la critica malsana que hacen algunas personas cuando van al Vaticano y sus museos. Qué pesar.
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JMI.-La Capilla Sixtina, concretamente, es una de las más grandes obras de la historia del arte. Pero, ahora que no nos oye nadie, le diré, Emiliana, que esas formidables exuberancias musculosas y prepotentes de Miguel Ángel tienen una inspiración cristiana de, pongamos, 0'000021. O quizá menos.

Bendición +
23/07/12 12:53 PM
  
Javier.
"En el Renacimiento todo va pasando del teocen­trismo medieval al antropocentrismo de los tiempos nuevos. Éstos son, como ya he dicho, los pasos iniciales hacia el ateísmo actual de masas, que analizaremos en su día".
Todo el proceso es de una lógica aplastante, al menos a mí me lo parece, aunque considero que ello es un proceso negativo que juega en contra de la felicidad del hombre en este mundo, al tiempo que hace mucho más complicado que pueda alcanzar la felicidad de la vida eterna a la que está destinado.
Es la misma lógica del "sereis como dioses" que describe el sentido del pecado original. Como ocurrió con Adán y Eva, el ansia de libertad y un falso sentimiento de autosuficiencia conducen al hombre por caminos que lo alejan de Dios, y, en su caminar sin rumbo, va sustituyendo la voluntad o el criterio de Dios por sus propios criterios orientados, como no puede ser otra forma, hacia la satisfacción de los deseos humanos que le presentan los bienes de este mundo como objetivos que le fascinan a modo de señuelos de la propia felicidad. ¡Menuda trampa!.
Si el hombre persiste en este camino de apego a los bienes materiales conforme a su propio criterio, el olvido de Dios y de las normas que EL ha puesto en lo más profundo de tu corazón, la modificación de sus creencias le permitirá ir resolviendo en falso las contradiciones entre su pensamiento y su forma de vida, llegando por pura coherencia a adoptar el ateismo como pensamiento incuestionable para conseguir así una falsa tranquilidad que sólo se alcanza cuando existe coherencia entre pensamiento-conciencia y la concreta elección de forma de vida.
Desde este perspectiva, el mantenimiento de una sociedad confesional cristiana, haría más fácil la vida de los creyentes, al poder vivir en un entorno de respeto a sus valores, pero no está claro que llegaran a alcanzar las mismas cotas de perfección.
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JMI.-Lo que dice ud. al principio viene a ser lo mismo que dice la cita que hago de Juan Pablo II: "desde el Renacimiento, se ha levantado..." Así es.

De lo que dice ud. en el último párrafo, la cuestión está en que poner (tendría que ser imponer) el estado confesional actualmente en España sólo podría hacerse cerrando periódicos, radios y TVs, y sacando los tanques a la calle para reprimir las protestas. O sea que, simplemente, es imposible.
23/07/12 1:20 PM
  
María
El que Permanece en Mí y Yo en él, Ese.... dá fruto abundante.......Porque sin " MÍ" ,no podéis hacer " Nada".
Si permanecéis en Mí.....y Mis palabras permanecen en vosotros....Pedid lo que deseáis y se Realizará.

Ga 2,18-20 ;Sal 33, 2-11. Juan 5,1-8

Te pedimos Señor, por este viejo árbol de Europa, cuyas raices siguen siendo Cristianas, aunque....quieran impedir que broten sus ramas y den el fruto propio del origen y de los Siglos de Vida Cristiana.
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JMI.-Amén.
23/07/12 4:09 PM
  
jorge
Estimado Padre Iraburu

Sólo precisión: el Santo Padre Juan Pablo II cuando se refiere a la crítica del hombre moderno dice "desde el Renacimiento" y no a "causa del Ranacimiento2 o "a raiz del Renacimiento"....o algo similar en cuanto a significado.

A la Edad Media le sigue la Edad Moderna, sin embargo, Edad Moderna no es sinónimo de Renancimiento.
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JMI.-Palabras como "Renacimiento" tienen múltiples acepciones, y por eso las palabras del Papa pueden ser interpretadas en formas muy diversas. En todo caso parece claro que en Europa el espíritu del Renacimiento es el que orienta con más fuerza la Edad Moderna.
24/07/12 4:40 AM
  
Sergio
Padre: ¿cabría la posibilidad de recopilar todos estos artículos suyos y editarlos en un libro?
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JMI.-Cabría. De hecho, ya hemos publicado en la Fund. GRATIS DATE, recogiendo series de este blog, REFORMA O APOSTASÍA - GRACIA Y LIBERTAD - MALA DOCTRINA - CATOLICOS Y POLÍTICA, en cuadernos grandes, tamaño A4, a dos columnas, conservando las imágenes puestas en el blog.
24/07/12 4:45 AM
  
Liliana
Gracias Padre por iluminarnos, desde cuando se comenzó la mundanizacion, con el desprecio de lo divino, centrando al hombre en si mismo y en sus pertenencias.
Hace mucho que los arrendatarios se apoderaron de los viñedos, los vendieron para no trabajar tanto y que cada uno haga lo que quiera.
Ahora entiendo mas, cuando Jesús dice, el que gane la vida (es decir el que se adueñe de ella) la perderá y el que pierda la vida por mi (es decir, el que me entregue la vida) la ganara.
No hay duda que es Dios el único que puede hacer brotar los viñedos, es decir, el árbol de la Vida que es su Iglesia, o sea que debemos volvernos Cristo céntrico, para que sea El, el que venza el anticristo, con nuestra colaboración, no hay otro camino, Cristo unido a nosotros y nosotros entre si venceremos.
El Señor lo siga bendiciendo. Un cordial saludo.

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JMI.-Bendición +
24/07/12 2:55 PM
  
José Manuel Zubicoa Bayón
Padre, sobre lo que plantea Nova de la relación de la descristianización con la no confesionalidad, permítaseme añadir que la confesionalidad debe ser consecuente, según la doctrina básica del evangelio y de la Iglesia. Pero que hemos tenido una confesionalidad inconsecuente en los regímenes de las constituciones liberales como la de Cádiz de 1812 y la de la Restauración de 1876 a 1931. Y que también fue inconsecuente la confesionalidad en el Régimen de Franco, que para ser aceptado y mantenerse trató de aprovechar el estallido de la Guerra Fría en 1947 para presentarse como parte de Occidente, que es lo que suplanta a la Cristiandad por su versión secularizada; y que desde 1962 solicitó ser parte de la Europa del europeísmo, basado en el laicismo liberal y socialista y contrario por lo tanto a la Europa de la Cristiandad. Por eso la descristianización progresó en esa época en la realidad social y se plasmó en la proclamación oficial de la aconfesionalidad, seguida de más descristianización y corrupción.

Por otra parte, está claro que la descristianización de una parte considerable de la población imposibilita ahora un estado confesional. Por desgracia. Algunos que no debieran dicen que por suerte. Pero hemos de suplicar a nuestros pastores que cuando nos recuerdan esta imposibilidad actual de la confesionalidad católica del Estado, no dejen de alimentar nuetra esperanza recordándonos que es doctrina de la Iglesia que Cristo triunfará en los corazones y en todas las naciones y que esto llevará consigo la confesionalidad católica consecuente de todos los pueblos. Así lo proclamó con seguridad la Iglesia de Jesucristo, nuestra Santa Madre la Iglesia Jerárquica, en el Concilio Vaticano II:
"La Iglesia, juntamente con los profetas y con el mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le servirán hombro con hombro" (Nostra aetate, 4).

Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en el futuro.
Saludos cordiales. Beso a usted la mano.
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JMI.-De acuerdo, José Manuel. Gracias.
26/07/12 12:38 AM
  
Ricardo de Argentina
Yo también agradezco a José Manuel su comentario, particularmente por sus apreciaciones sobre España, ya que es la mejor lección de historia española contemporánea que he conocido.
Y no exagero: la realidad se conoce por sus esencias y la historia por sus claves, ésas que ha marcado José Manuel con toda exactitud.
29/07/12 4:45 PM
  
Pedro
He encontrado esta reflexión en internet, y no deja de tener su interés. Me gustaría saber su opinión:
"La cristiandad imperó en Europa durante siglos, pero después, tras la revolución filosófica de la Ilustración y la política y social de la Revolución, Europa se descristianizó. El peligro radicaría en perseguir ahora no tanto la proclamación del evangelio y la conversión de las almas como la recuperación del papel social que en siglos pasados tuvo la institución eclesiástica, con la tentación, tantas veces planteada en la historia del cristianismo, de convertir al pueblo desde el poder. No fue este el modo como evangelizó Jesús."

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JMI.-Efectivamente, la misión que hoy tiene la Iglesia (me refiero al mundo que fue cristiano) es evangelizarlo de nuevo, bien consciente de que es mucho más difícil la evangelización de los apóstatas que la de los paganos. Pero para Dios todo es posible.

La recuperación del papel social que tuvo en tiempos de Cristiandad, como dice, no es un objetivo que deba pretenderse hoy, por supuesto, sin excluir que pueda llegar un día o un siglo en que lo tenga, si Dios así lo dispone.

Pero hoy lo que debemos pretender es que se respeten absolutamente "los derechos de la libertad religiosa", que ni de lejos se respetan en muchos Estados laicos-laicistas, donde se establecen leyes en educación, sanidad, etc. que discriminan a los cristianos negativamente. Una familia cristiana, si quiere una educación cristiana para sus hijos, no debe verse obligada a pagar impuestos dobles, para sostener la educación pública y para sostener la educación privada. Médicos, profesores, enfermeras, jueces, etc. no pueden ser obligados a renunciar a su conciencia, so pena de perder su trabajo. Los cristianos contribuyentes no tienen por qué verse obligados a financiar abortos, cadenas de TV pornográficas, etc. Todas esas situaciones son atropellos y abusos intolerables, que hoy se ven como exigencias necesarias de "un Estado de derecho" (!).
14/08/12 3:07 PM
  
Miguel del Pozo
Estimado Padre Iraburu.

Mil gracias por su trabajo, estoy aprendiendo muchísimo con su bitácora.

Hablo un alemán y sin entrar en el enlace del ultimo comentario en inglés, se que trata de una trampa con la intención de ensuciar los pensamientos de los que le seguimos. Le recomiendo elimine el último comentario.

De nuevo mil gracias y que Dios le bendiga.
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JMI.-Gracias por su gratitud.
Ya he eliminado el comentario. Había leído el inocuo texto inglés, pero no se me había ocurrido entrar en la web que ofrecía.
Gracias por el aviso.
08/02/14 4:33 PM
  
Abel Sanchez
El autor afirma, "Entre 1500 y 1700, más o menos, halla­mos una época que a sí misma se llamó Edad Moderna. En ella la fe cristiana está aún pro­fundamente viva en los pueblos, al menos en algunos, como puede verse, por ejemplo, en la evangelización de América e incluso, aunque en formas más ambiguas, en el mismo Renacimiento". ¿Que clase de fe cristiana podia existir en una concepcion de cristiandad donde la Biblia era negada al pueblo y lo que recibia era pura tradicion y misas en latin y no la viva palabra de Dios, tanto es asi que hasta el Concilio Vaticano II se permitio decir la misa en español aunque en parte aun?. Luego la evangelizacion en America fue a punta de la cruz y el puñal, que clase de cristianos produce una evangelizacion tal? Creo que la humanidad ha pasado de la esclavitud de la religion a la esclavitud de la libertad, donde la busqueda de Dios siempre tiene su riezgo proveniente aun de los mismos que dice representar a Dios. prefiero esta epoca donde soy libre para buscar a Dios y puedo leer su palabra sin censura de un magisterio , ni una hoguera esperandome en nombre del Santo Oficio .
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JMI.-Qué engañado anda Usted.

Sobre que "la Biblia era negada al pueblo" le recomiendo leer art.de Bruno en su blog "Espada de doble filo" en InfoCatólica.com: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1611010149-la-reforma-hizo-un-gran-dano

Sobre la evangelización de América, mi libro "Hechos de los apóstoles de América"
http://gratisdate.org/texto.php?idl=34
Está texto íntegro en la web de la fundación GRATIS DATE www.gratisdate.org

28/03/17 10:53 PM

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