4.08.17

(201) Lo que pretende el situacionismo, II: difundir la ética de Judas

1.- Toda crisis de fe, en general, no es más que un abandono de la fe católica —a hechura de Judas, el protoapóstata. Porque la fe es la fe de la Iglesia, y la apostasía es rechazo de la fe de la Iglesia.

 

2.- Arrecia la necesidad de martirio, y se incrementa la infidelidad. Porque la apostasía, a estilo del Iscariote, es rechazo del martirio. 

 

3.- El situacionismo no es más que una evitación del martirio, una enajenación en la propia circunstancia; una autojustificación radical, que evita el testimonio, obviando la ley moral. Es la ética de Judas: un estado de pecado mortal habitual convertido en valor.

 

4.- Siendo la apostasía el más grave de todos los pecados, la moral de situación, en cuanto que la implica, es una de las más graves heterodoxias en teología moral.

 

5.- La justificación situacionista del uso de anticonceptivos no es más que la difusión de la infidelidad. La introducción en el matrimonio del horror al martirio.

 

6.- Trento, citando a San Agustín, enseña que «Dios, a los que una vez justificó por su gracia, no los abandona, si antes no es por ellos abandonado» (Dz 1537). Substituir la ley moral que es la sabiduría misma de Dios por los valores subjetivos de la propia circunstancia. He aquí el disparate sumo, la suprema desconfianza: es la sospecha de la gracia y el abandono de Dios.

 

7.- El ejemplo más elocuente: la apostasía masiva de bautizados, debida al uso de anticonceptivos, justificado con argumentos situacionistas. Es el beso de Judas de la Nueva Moral. El absolutismo de la propia situación.

 
 

2.08.17

(200) Memoria cristiana, I: calle Hospitalito, donde el obispado de Cádiz

DEL GRECO EN EL HOSPITALITO

En el Hospitalito hay un cuadro del Greco. A mi madre no le gustaba, más bien le daba coraje:

—¿Qué le pasa a este santo, que está tan delgao?

Le enternecía el chapurreo del órgano de aquel hombre mayó, que a veces tocaba, y toda la gloria polícroma del templo.

A menudo al salir de esa Misa, muchos años después, nos íbamos a tomar algo al bar Carrusel.

—Yo quiero un montaíto de melva y un café— decía ella. Yo me pedía del tirón una cerveza.— ¿Qué te pareció la homilía, hijo? —me preguntaba, a ver qué decía.

Y luego me contaba cosas de la abuela Juana, del tiempo de la guerra, o cuando estaba enferma y escuchaba campanadas del Hospitalito, llamando a Misa.

—La abuela Juana guardaba caramelos de piñones junto a la cama —decía— y os daba en las manos, de chicos, si le sigilábais alguno.

 

VÁMONOS, QUE HAY QUE LLEGAR TEMPRANO A MISA

Muchos años antes, tras el romero azul del Parque Genovés, donde el muro de la fuente, estaba El Otro Lado. De niño lo sondeaba, le lanzaba aviones de plástico y plomo, que nunca regresaban. De pronto surgía un lagarto verde, se asustaban palomas, comenzaba a llover. Y alcanzaba a ver tan sólo un cuernecillo de columna, un canto viejo de ladrillo, una grieta del muro más antiguo que el mundo.

Vamos ya, que hay que llegar temprano a Misa— decía mi madre.

Y recopilaba naves y aviadores despintados del Otro Lado del muro, tras el romero azul.

—Vámonos ya, David, que hay que confesarse— apuraba. 

Y marchaba del Genovés abandonando a algunos navegantes; pues, ¿quién sería capaz de cruzar el misterio, para rescatarlos?

Y tras la Misa, regresábamos todos juntos, mi madre, mis hermanos y yo, a casa por el Hospitalito, atravesando Cádiz, y el tiempo mismo.

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25.07.17

(199) Señora del Depósito

«Pero María atesoraba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.» (Lc 2, 19)

«¿No es María Madre de Cristo? Por tanto, también es madre nuestra. […] De manera que cuando María tenía en su vientre al Salvador puede decirse que gestaba también a todos aquellos cuya vida estaba contenida en la vida del Salvador. Así pues, todos cuantos estamos unidos con Cristo y los que, como dice el Apóstol, somos miembros de su Cuerpo, participes de su carne y de sus huesos (Ef 5, 30), hemos salido del vientre de María, como partes del cuerpo que permanece unido a la cabeza.»(San Pio X, Ad diem illud laetissimum, 2-II-1904)

 

1.- María, figura de la Tradición, cofre de la doctrina de su Hijo. Madre de sus defensores, miembros vivos que hemos de ser nosotros, por la gracia.

 

2.- Guarda en su corazón, con pudor, un tesoro incomparable, de perfecta riqueza sin fondo. María es Madre también del Depósito. Es Señora de todo apostolado.

 

3.- No puedes, por ti solo, tener humildad, ni hacerte a ti mismo digno de recibir la gracia. Todo consiste en saberte incapaz, inútil para vivificar tu vida cristiana. La gracia te concede esta capacidad que viene de Dios, y la imploró por ti tu Madre. Ve a María, por Cristo.

 

4.- Dependes del favor del Primogénito para aceptar el favor de Dios. Y el Hijo hace caso a su Madre, que vela por ti. 

 

5.- La Madre guarda dentro cosas que nadie sabe, ni la Tradición. Tiene primicias de sabiduría que sólo Dios conoce. Pero es en el Paraíso que todos los frutos se habrán de abrir y conocer, porque hay Hortelano y no estará solo. —Hijo, no tienen vino—. Volverá a decir la Madre. Y toda sed de misterio tendrá su mosto.

 
David G. Alonso Gracián
 
 

22.07.17

(198) A la sombra de Budas y Luteros

1.- El modernismo tiene apetito de error. Vive a la sombra de Budas y Luteros, porque le fascina toda decontrucción.

 

2.- Los antitradicionales creen en la evolución del dogma, porque opinan que la fe cristiana mejora por mutaciones. Como creen en la ley del más fuerte, todo su empeño es hundir la Tradición, para que quede extinguida.

 

3.- Borrón y cuenta nueva y sólo pastoral. Es la nueva falsificación del Evangelio.

 

4.- Reinterpretar es eufemismo de falsificar.

 

5.- Recontextualizacion es hoy palabra talismán, como hechizo de brujas o conjuro de magia negra. Pero no hay varita que pueda transmutar el Depósito.

 

6.- Minimizar la gravedad del pecado no es don de la misericodia, sino estrategia de la Anomia.

 

7.- Diosa Historia, oculta amante del hereje, por la que dejó a su esposa, la fe tradicional. Todo historicismo es un adulterio.

 

8.- El “estado de fragilidad” es el eufemismo con que se justifica el adulterio.

 

9.- El modernismo es ante todo rechazo de la Transubstanciación. 

 

10.- Todo hereje es charlatán interreligioso.

 

19.07.17

(197) La Guerra Antimodernista, -1: Primera Batalla y pastoral del armisticio

En este post se habla de batallas doctrinales, de un combate viril y sobrenatural contra ideas nocivas y contra su inspirador, el príncipe de la mentira. Batallas que son parte de una guerra cuya esencia enseña Gaudium et spes (7-XII-1965), 37:

«A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo.»

Este conflicto original se concreta, durante la historia de la salvación, en guerras parciales contra los enemigos que recluta el maligno

En este post trataremos de la primera de estas batallas y de un fallido armisticio que, con la mejor intención, no pudo consumar la derrota del enemigo.

No se lucha, pues, contra personas, sino contra el príncipe de este mundo y su mente perversa, que quiere destruir el reino de Cristo, utilizando nombres, ideas, instituciones, teologías y filosofías de conformación al siglo, su siglo.

 

COMENCEMOS

La Carta encíclica Pascendi, sobre las doctrinas de los modernistas, fue dada por San Pío X, el 8 de septiembre de 1907. Comienza reconociendo que:

«No ha existido época alguna en la que no haya sido necesaria a la grey cristiana esa vigilancia de su Pastor supremo; porque jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, “hombres de lenguaje perverso” (Hch 20,30), “decidores de novedades y seductores” (Tit 1,10), “sujetos al error y que arrastran al error"(2 Tim 3,13)»

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