4.05.18

Reunión de profetas


Post publicado el 26 de julio del año 2010. Republicado el 4 de mayo del 2018, cuando el humo de Satanás es ya fuego destructor del que solo Cristo puede salvarnos, pues:

Esos tales son falsos apóstoles, obreros tramposos, disfrazados de apóstoles de Cristo; y no hay por qué extrañarse, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
2 Cor 11,13-14

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Llegaron de todas partes. No eran muchos, pues al fin y al cabo la profesión de profeta no gozaba de buena fama en los últimos tiempos, pero sí los suficientes como para llenar el pequeño auditorio.

Tras los abrazos y palmadas en la espalda de rigor, entraron en materia. La reunión estaba programada por la Alta Jefatura Profética de la nación y se buscaba la unificación de criterios de cara a no dar una imagen de división que afectara al ya de por sí devaluado sector.

Primero tomó la palabra el portavoz de PPSP (Profetas Pero Sin Pasarse):

-“Queridos hermanos, creo que todos estaremos de acuerdo en la necesidad de que nuestra sociedad cuente con voces proféticas que sirvan de faro y de guía en unos momentos de confusión, inmoralidad y crisis a todos los niveles”.

Los aplausos resonaron con fuerza…

Ahora bien”, interrumpió el orador, “debemos buscar ante todo la eficacia en nuestra labor. El fundamentalismo no nos lleva a ningún lado. La sociedad acepta voces que la regañen y la contradigan, pero rechaza a quienes amenazan con castigos de lo alto y con condenas eternas. Debemos ser profetas, sí, pero sin pasarnos. Advirtamos del error, pero no tanto de sus consecuencias. No nos refugiemos en barricadas estériles que sólo sirven para aumentar el rechazo de aquellos a quienes van dirigido nuestro mensaje. Si optamos por la radicalización, podemos incluso perder nuestros medios de comunicación, nuestras atalayas. Incluso pueden cerrar nuestros colegios y dejarnos al albur única y exclusivamente de la caridad de los fieles. ¿Qué necesidad hay de ir al martirio antes de tiempo?, ¿quién nos oirá entonces?, ¿a dónde iremos?

La ovación fue atronadora. No en vano, PPSP agrupaba a la mayor parte de los profetas nacionales y su presencia en la reunión era la más nutrida.

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30.04.18

A este no le pueden ya mandar callar

Cito pasajes de la Tercera campanada de San Josemaría Escrivá de Balaguer:

Tiempo de prueba son siempre los días que el cristiano ha de pasar en esta tierra. Tiempo destinado, por la misericordia de Dios, para acrisolar nuestra fe y preparar nuestra alma para la vida eterna.

Tiempo de dura prueba es el que atravesamos nosotros ahora, cuando la Iglesia misma parece como si estuviese influida por las cosas malas del mundo, por ese deslizamiento que todo lo subvierte, que todo lo cuartea, sofocando el sentido sobrenatural de la vida cristiana.

Llevo años advirtiéndoos de los síntomas y de las causas de esta fiebre contagiosa que se ha introducido en la Iglesia, y que está poniendo en peligro la salvación de tantas almas.

No es tiempo para el sopor; no es momento de siesta, hay que perseverar despiertos, en una continua vigilia de oración y de siembra.

¡Alerta y rezando!, que nadie se considere inmune del contagio, porque presentan la enfermedad como salud y, a los focos de infección, se les trata como profetas de una nueva vitalidad.

Convenceos, y suscitad en los demás el convencimiento, de que los cristianos hemos de navegar contra corriente. No os dejéis llevar por falsas ilusiones. Pensadlo bien: contra corriente anduvo Jesús, contra corriente fueron Pedro y los otros primeros, y cuantos - a lo largo de los siglos - han querido ser constantes discípulos del Maestro. Tened, pues, la firme persuasión de que no es la doctrina de Jesús la que se debe adaptar a los tiempos, sino que son los tiempos los que han de abrirse a la luz del Salvador. Hoy, en la Iglesia, parece imperar el criterio contrario: y son fácilmente verificables los frutos ácidos de ese deslizamiento. Desde dentro y desde arriba se permite el acceso del diablo a la viña del Señor, por las, puertas que le abren, con increíble ligereza, quienes deberían ser los custodios celosos.

No podemos dejar de insistir. No buscamos nada para cada uno de nosotros, por interés personal; buscamos la santidad, que es buscar a Dios. Y Él espera que se lo recordemos con insistencia. Se están causando voluntariamente heridas en su Cuerpo, que va a ser muy difícil restañar.

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28.04.18

El pequeño Alfie nos ha abierto los ojos

Escribo estas líneas apenas tres horas después de que Thomas Evans haya comunicado por Facebook que su hijo Alfie ha fallecido:

«Mi gladiador ha rendido su escudo y ha ganado sus alas… Con el corazón totalmente roto. Te quiero mi niño»

Hijo de madre protestante y padre católico, al chiquitín se le dieron todos los sacramentos católicos que podía recibir a su edad. Tenemos por tanto la certeza casi absoluta de que ya está en el cielo.

Mientras Alfie vuela al cielo llevado por ángeles, acá seguimos en la antesala del infierno. El pasado lunes por la noche se puso en marcha la ejecución del pequeño. Sus padres sabían que su enfermedad era incurable, pero pensaban que no había necesidad alguna de adelantar su muerte retirándole la ventilación que le ayudaba a respirar. Al fin y al cabo el niño no estaba en estado vegetativo, pues como se ha podido comproba con mucha fotos y vídeos, se relacionaba con quienes estaban a su lado.

En un acto que solo cabe calificar de criminal, por mucho que haya leyes que lo amparen, los médicos se opusieron no solo a mantenerle la ventilación sino a su traslado a otro hospital. Y en un acto propio de cualquier régimen tiránico de los que ha sufrido Europa en el siglo pasado, la justicia británica se puso del lado de la muerte, arrancando a Thomas y Kate su patria potestad sobre Alfie. Dio igual que Italia le diera la nacionalidad y se ofreciera a seguir administrándole cuidados paliativos en el hospital Bambino Gesu de Roma. Dio igual que dirigentes de otros países pidieran “clemencia” para el niño. Dio igual que el Papa se involucrara personalmente en conseguir que se cumplira la voluntad de los padres. Le querían ya muerto y ya murió. 

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23.04.18

Corriendo hacia la meta

La vida cristiana es un camino. Da igual desde dónde haya empezado cada cual. Da igual las veces que caigamos, pues siempre tendremos la opción de ser levantados por Cristo en el sacramento del perdón. Todos los hijos de Dios estamos llamados a la santidad. Según la gracia recibida, unos llegarán más lejos en esta vida y otros menos, pero nadie está exento de transitar la senda que acaba, si el Señor nos concede el don de la perseverancia final, en el cielo, siquiera sea pasando antes por el purgatorio.

San Pablo nos da una magnfíca exhortación:

No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús.
Fil 3,12-14

Si un apóstol santo como él se reconocía todavía imperfecto, ¿qué no diremos nosotros? Y sin embargo, él corre y nosotros hemos de correr hacia esa meta.

Debemos tener anhelo de santidad. Anhelo de moldear nuestras vidas completamente por la voluntad de Dios. Anhelo que nos es concedido por Él (Fil 2,13). 

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17.04.18

Para ser salvos

El Señor Jesucristo, sobre la salvación:

El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Jn 3,18

Y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado“.
Mc 16,15-16

El apóstol Pedro, sobre Jesucristo:

“…no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos".
Hch 4,12

El Señor Jesucristo, sobre los que creen en Él pero viven como si no creyeran:

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?
Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».
Luc 6,46-49

Lo que nos dice la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra:

Dijo su madre a los sirvientes: -Haced lo que Él os diga.
Jn 2,5

El apóstol San Juan, sobre los que dicen que conocen y aman a Dios pero no guardan sus mandamientos:

En esto sabemos que le hemos conocido: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo le conozco», pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y en ése no está la verdad.
1 Jn 2,3-4

En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados.
1 Jn 5,2-3

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