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1.02.26

Predestinación (del Padre William Most)

Padre William Most

Definición de términos

Predestinación significa un arreglo de la Divina Providencia para asegurarse de que alguien obtenga 1) el cielo o 2) la membresía plena en la Iglesia. Especificamos la membresía plena porque también hay un grado menor, una membresía sustancial que puede ser suficiente para la salvación final.

Desde el principio, ambas acepciones se han superpuesto, es decir, no se ha hecho distinción. Así pues, la parábola del banquete se ha entendido como una referencia tanto a la salvación final como a la membresía plena en la Iglesia. Esto es lamentable, pues las dos cosas son diferentes en sí mismas y diferentes en los principios sobre los que Dios toma Sus decisiones.

La reprobación es la decisión (desfavorable) [de Dios] de dejar que alguien vaya a la perdición final.

Se pregunta: ¿Dios toma ambos tipos de decisiones, predestinación y reprobación, antes o después de considerar méritos y deméritos? Dado que en Dios no hay tiempo, esto realmente significa considerando o sin considerar méritos y deméritos.

Todos han asumido que si Dios decide predestinar sin considerar los méritos, debe decidir la reprobación sin considerar los deméritos. Y si Él decide predestinar considerando méritos y deméritos, debe decidir la reprobación de la misma manera. Esta visión proviene de la creencia de que una persona está predestinada o reprobada: ambas son las dos caras de la misma moneda. Esto se ha considerado obvio e ineludible. No obstante, no es ineludible. Como veremos, hay una manera de separar las dos caras: decir que Él predestina sin los méritos, pero reprueba solo después de considerar los deméritos.

Opiniones de los tomistas y los molinistas

a) Los tomistas. Dicen que Dios predestina y reprueba sin considerar los méritos ni los deméritos.

Objeción: aquí está Juan Pérez, a quien Dios ha decidido reprobar sin siquiera ver cómo vive Juan. ¿Puede Él hacer esto y también decir (1 Timoteo 2:4) que Él quiere que todos se salven, lo cual incluiría a Juan Pérez? Obviamente no.

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2.04.25

El olvido del pecado original

Otro error muy grueso en un catecismo uruguayo de la década de 1980

Daniel Iglesias Grèzes

En mi post anterior me referí a un manual de catequesis de niños utilizado en mi ciudad en los años ’80 del siglo XX: Autores Varios, Hacia el Encuentro que da Vida: Guía del Catequista – 1er año – Niños – Programa de Parroquia, Oficio Catequístico Arquidiocesano, Montevideo, Uruguay, sin fecha. En esa ocasión cité un texto de ese manual que afirma que todo el Antiguo Testamento (AT) fue escrito 1000 años después de los hechos principales que narra y todo el Nuevo Testamento (NT) fue escrito 100 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, si, como puede presumirse, en el primer caso el punto de referencia considerado es el Éxodo, esto implica que el AT se habría escrito hacia el 300 AC y el NT hacia el 130 DC. Ambas dataciones son contrarias a la doctrina católica y ni siquiera los críticos bíblicos más radicales las defienden.

En esta oportunidad quiero referirme a otra deficiencia grave del manual en cuestión, que puede apreciarse atendiendo a la estructura general del programa que proponía para el primer año de la catequesis de niños en parroquias (véase op. cit., Anexo, pp. 223-233). Dicho programa constaba de cinco unidades y 29 reuniones, a saber:

  • Unidad 1 – Formamos el grupo (reuniones 1-6).
  • Unidad 2 – Descubrimos el rostro de Dios en la Creación (reuniones 7-12).
  • Unidad 3 – Dios se manifiesta en un pueblo (reuniones 13-17).
  • Unidad 4 – Nos encontramos con Jesús de Nazareth (reuniones 18-24).
  • Unidad 5 – Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (reuniones 25-29).

El problema al que quiero referirme se puede apreciar en el siguiente cuadro, que muestra los títulos, mensajes y objetivos de las seis reuniones de la Unidad 2 (cf. Ibídem, p. 226).

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