Un reino católico
Con el ascenso al trono de Liuva II (Leova) en diciembre del año 601, el obispo de Sevilla Isidoro proyectaba ejercer sobre el joven monarca la misma influencia que su hermano mayor y antecesor en la silla hispalense, Leandro, había influido en el padre de aquel. Pero Isidoro era un erudito devoto, y carecía de las dotes de persuasión y gobierno del viejo obispo conspirador.










