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16.01.22

Repasar el Misal y sus rúbricas (I)

Sede De vez en cuando hay que repasar las rúbricas, las normas de obligatorio cumplimiento para el desarrollo de la Santa Misa, de los sacramentos y de la Liturgia de las Horas.

Las rúbricas son, de algún modo, teología en acto, responden a un porqué, y evitan el capricho y la arbitrariedad de unos y otros, para crear unidad en la liturgia, unidad que es comunión eclesial. Sí, las rúbricas hay que cumplirlas y obedecerlas: es la Iglesia –nadie en particular, nadie por iniciativa propia- quien dispone cómo hay que celebrar. También en esto, “sentir con la Iglesia” y “sentir la Iglesia” es fidelidad a las rúbricas, obediencia fiel de hijos a la Iglesia madre. Se llaman “rúbricas” porque se escriben con tinta roja en los libros litúrgicos.

La primera parte del Misal es un amplísimo documento que se llama Ordenación General del Misal Romano (OGMR) donde se ofrece la teología del sacramento eucarístico y la normativa y rúbrica para su celebración. Este documento merece ser conocido y estudiado.

En la tercera edición de la Ordenación General del Misal romano (OGMR) se explican y se matizan muchas normas litúrgicas, se aclaran algunas rúbricas y se añade alguna más. Para ser fieles, hay que conocer estas rúbricas y, lógicamente, obedecerlas.

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8.01.22

1.01.22

El lenguaje del rito romano: lo breve, si bueno,...

El misal

Bello y elegante, sumamente claro y conciso, es el lenguaje de la liturgia romana. Está claro que muestra su origen del latín: sobrio y denso, rico al mismo tiempo. No desperdicia palabras, ni se llena de florituras ni adornos, no necesita reiteraciones ni proliferan oraciones de relativo. En ese estilo, en ese corte clásico, radica su belleza.

Una oración colecta de la Misa romana es una obra de orfebrería, con suma precisión, diciendo mucho con pocas palabras, expresando grandes verdades de fe con brevedad. Pensemos en la colecta de la Misa del día de la Natividad del Señor, con su estructura romana (a) Invocación, b) Memorial –con una oración de relativo- y c) petición, más d) la conclusión trinitaria):

  1. Oh, Dios,
  2. que estableciste admirablemente la dignidad del hombre y la restauraste de modo aún más admirable,
  3. concédenos compartir la divinidad de aquel que se dignó participar de la condición humana.
  4. Por nuestro Señor Jesucristo.

Es increíble tanta belleza en tan pocas expresiones, cuyo origen está en el gran genio literario de san León Magno. Se invoca a Dios sin adjetivos alguno, ni “todopoderoso”, ni “eterno”, etc. Luego una oración de relativo hace memoria del Misterio: “que estableciste…”, sin que aparezcan adjetivos, sino solo el juego sonoro de dos adverbios de modo: “admirablemente” - “aún más admirable”. Después la petición: “concédenos compartir la divinidad…”, y de la misma forma literaria, no aparecen adjetivos ni siquiera algún adverbio que dé colorido. Y, no obstante, ¡qué hermosura al cantar el Misterio del Nacimiento del Señor! Al Dios creador y redentor se le suplica que lleve a término en nosotros el admirabile commercium, “compartir la divinidad” de su Hijo que se ha hecho hombre.

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7.09.21

En el catecumenado y en la Vigilia pascual, se renuncia a los ídolos, deidades, magia y demás (Liturgia frente a ídolos - V)

Entrada catecumenado5.- La liturgia: culto verdadero en Espíritu y en Verdad

Ni en el monte Garizim ni en Jerusalén; ha llegado la hora en que los verdaderos adoradores dan culto al Padre en el Espíritu Santo y en la Verdad, que es Cristo, el Hijo de Dios vivo, verdadero, sumo y eterno Sacerdote; Mediador entre Dios y los hombres por su sangre derramada en la cruz. La realidad es nueva, la plenitud se ha dado en Cristo, el hombre ya no busca a Dios a tientas porque Él se ha dignado revelarse plenamente en su Hijo, y en el Hijo se le adora con plena luz y sin tinieblas. Ya las religiones paganas y los cultos precristianos han caducado, son inservibles e ineficaces. Por eso, y con razón, rezamos:

“Sacerdote eterno, que al entrar en el mundo has instituido la plenitud del culto, haz que todos los hombres participen de él por medio de tu Iglesia”[1].

La liturgia es ahora el ejercicio del Sacerdocio de Cristo. La plenitud del culto es la liturgia cristiana, no los ritos paganos, o los cultos idolátricos.

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3.09.21

Salmo y participación litúrgica (un poco de todo)

Salmista

Desde que leí esta afirmación de san Juan Crisóstomo no la he podido olvidar por lo gráfica e impactante que es refiriéndose al estribillo del salmo responsorial:

“Yo os exhorto a no salir de aquí con las manos vacías, sino a recoger las respuestas como perlas, para que las guardéis siempre, las meditéis y las cantéis a vuestros hijos” (Com. Sal 41).

Esta frase nos daría para varios puntos de catequesis y formación:

1. Los salmos deben ser alimento constante para la oración personal, repetirlos, cantarlos, asimilarlos, memorizarlos, porque esa es la Tradición de la Iglesia.

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