InfoCatólica / Liturgia, fuente y culmen / Categoría: Liturgia general

5.02.23

Repasar el Misal y sus rúbricas (y III)

basilica El capítulo V de la Ordenación General del Misal Romano repasa y ofrece la normativa eclesial vigente sobre la “Disposición y ornato de las iglesias para la celebración eucarística”. También aquí, más que grandes novedades y cambios, hay precisiones, matices, que hemos de asumir.

La estructura del capítulo es más clara y simple ahora:

  1. Enuncia los principios generales sobre una iglesia
  2. Aborda la disposición del presbiterio: altar, sede y ambón
  3. El resto de la iglesia: lugar de los fieles, la Schola, la reserva de la Eucaristía y las imágenes sagradas.

En OGMR 303 se afirma que en una iglesia nueva se debe erigir un único altar; en las ya construidas se debe sustituir el antiguo altar si su colocación dificulta la participación del pueblo y no puede trasladarse sin detrimento de su valor artístico. ¿Por qué el altar único, no varios altares también laterales revestidos con manteles? Da la explicación: el altar único significa “ante la asamblea de los fieles al único Cristo y a la única Eucaristía de la Iglesia”.

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29.01.23

Liturgia de las Horas: los salmos cantados por Cristo

Breviario cahtopic

Cuando se reza el Oficio divino, hay que descubrir el valor, la importancia y, sobre todo, el sentido que poseen los salmos.

No son simples lecturas, oraciones antiguas o cantos que se van semitonando con sencillez. Hay algo más, profundamente interior, incluso se podría calificar como “místico” cuando se cantan o se rezan los salmos.

La Iglesia ha estimado muchísimo siempre los salmos y por eso son la parte fundamental en la Liturgia de las Horas, pero lo ha hecho con una conciencia humilde. Uniéndose a Cristo Esposo, es la voz de Cristo la que resuena en cada salmo, es Cristo quien entona cada salmo, es Cristo quien alaba a Dios con cada salmo. Y el orante le presta su voz, sus labios y su corazón a Cristo que canta los salmos.

Por eso, rezar los salmos, sólo se puede hacer bien si se es capaz de unirse a Cristo tanto como para reconocer su voz en nosotros. Es una unión de afecto, espiritual, con Cristo. Ya no se trata de que el salmo sea más agradable a la persona que reza o más árido o más dificultoso, sino rezarlo o cantarlo sabiendo que es Cristo quien canta por nuestro medio.

Sí, los salmos los reza Cristo por nuestra voz, sea en comunidad o sea en particular, cada cual en su hogar o ante el Sagrario. Los Padres de la Iglesia enseñaron así a orar e interpretar los salmos: vox Christi ad Patrem, la voz de Cristo al Padre.

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14.01.23

Lo «católico» y «mi» comunidad: ¡la liturgia!

Celebración en San Pedro

Las dimensiones de la Iglesia son universales: es católica porque está difundida por todo el orbe, por todas las naciones, y es católica cualitativamente, integrando a todos, hombres y naciones, de diferentes culturas, razas y lenguas. “En la celebración litúrgica la Iglesia expresa su catolicidad, ya que en ella el Espíritu del Señor congrega a los hombres de todas las lenguas en la profesión de la misma fe, y desde Oriente a Occidente ella presenta a Dios Padre el sacrificio de Cristo y se ofrece a si misma junto con él” (Juan Pablo II, Vicesimus quintus annus, n. 9).

Es Católica desde su mismo nacimiento –así la llaman los Padres, así la califica S. Ignacio de Antioquía el primero-, nada amiga de barreras, divisiones, separaciones o grupúsculos aislados y autosatisfechos de sí mismos, que se considerasen “perfectos cristianos” -¿no fue eso lo que ocurrió con cátaros y valdenses despreciando a los demás?-.

Es Católica, y no sectaria, porque es la Iglesia del Señor; es Católica, y no la suma de comunidades, siendo Una desde su origen. La comprensión correcta de su catolicidad repercutirá en el modelo pastoral, en la vida cotidiana y en la celebración misma de la liturgia.

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7.01.23

Recordemos qué es el Aleluya antes del Evangelio

cln Antes del Evangelio, como canto procesional con el Evangeliario, y estando todos de pie, se entona el canto “Aleluya”.

Consiste en que el coro y fieles entonan “Aleluya”, repitiendo varias veces sólo esa bendita palabra: “Aleluya”. Luego todo el coro, o un cantor, entonan el versículo breve que propone el Leccionario, normalmente tomado del Evangelio que se va a leer, y todos cantan y responden alegres “Aleluya”, repetido también varias veces, es decir, la palabra “Aleluya” sin más, cantada varias veces con gozo del alma.

No se trata de entonar cualquier canto con letras y estribillo, ni paráfrasis del Aleluya, ni un “canto antes del Evangelio” que mencione la palabra “Aleluya”.

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1.01.23

Durante la consagración, no suena ninguna música de fondo

catedral de sevilla

Las rúbricas no dan lugar a margen de duda. Los documentos son claros. Cualquiera que los lea es capaz de darse cuenta. Y es que durante la consagración, no debe sonar el órgano ni ninguna otra música, ni sonar guitarra suavemente o melodías a boca cerrada. El silencio envuelve todo, mientras el sacerdote, lleno del Espíritu Santo, actuando in persona Christi va diciendo: “tomó pan, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed…””

Absoluto silencio en la consagración. Sólo la voz del sacerdote, Cristo mismo, se oye, y todos de rodillas asisten al Misterio de la consagración.

Enmudece el órgano, no hay sones suaves que quebranten ese silencio. Tampoco, ¡mucho menos!, guitarras que rasgadas suenan sus acordes para intentar hacer más emotiva la consagración y la mostración del Cuerpo y Sangre del Señor. No. Silencio absoluto. Ningún instrumento suena durante la consagración, ninguno.

Además, en la liturgia… ¡no existe el hilo musical, la música de fondo, mientras se reza en común o mientras el sacerdote pronuncia una oración o plegaria!

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