InfoCatólica / Liturgia, fuente y culmen / Categoría: Textos litúrgicos

6.07.21

Humildad, humildad y más humildad necesaria

humildad

“Si quieres llegar a la verdad, no busques otro camino que el que trazó el mismo Dios, que conoce nuestra enfermedad. Ahora bien, el primero es la humildad, el segundo es la humildad, el tercero es la humildad, y cuantas veces me lo preguntases te respondería la misma cosa” (S. Agustín, Ep. 118,22).

Las palabras de S. Agustín son válidas para toda la vida cristiana, en todos los campos, y también, ¡cómo no!, para la liturgia.

La liturgia reclama la humildad de sus sacerdotes y de los ministros del altar, porque la liturgia es servicio divino, glorificación de Dios; es un don, un tesoro, del que la Iglesia es administradora, servidora, y nadie es su dueño o propietario. Ya lo advertía el Vaticano II en una afirmación muchas veces desconocida o ignorada:

“Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna
por iniciativa propia en la Liturgia”
(SC 22).

Leer más... »

25.05.21

Las "oraciones secretas" de la Misa, ¿secretas, secretísimas o ignoradas?

porunfdamente inclinado Hay oraciones “secretas” en la Misa, que acompasan el ritmo espiritual de la Santa Misa para el sacerdote que la celebra, aunque en muchos casos estas “oraciones secretas” son tan secretísimas, que se omiten, no se recitan, no se hacen las pausas necesarias para que el sacerdote pueda rezarlas.

Pero las oraciones secretas poseen un gran valor: ayudar al sacerdote a vivir espiritualmente la Misa, a oficiar rezando él el primero, como auténtico orante, y no como protagonista, o showman realizando un espectáculo para los demás. Las oraciones secretas ayudan a descubrirse ante Dios, situarse ante la Santa Trinidad, calmar el ritmo, recoger el alma: el sacerdote –o el obispo- ha de ser el primero en ser orante, en ser consciente de la grandeza del Sacrificio eucarístico, en desprenderse de lo que lo estorbe para subir, ascender, hacia Dios.

Estas oraciones secretas –llamadas “apologías” originariamente- requieren algo más que una pura recitación mental; se pronuncian materialmente con los labios, pero en un tono de voz bajísimo, audible sólo por uno mismo y, como mucho, por el acólito que esté al lado en ese momento. Esto ayuda, sin duda alguna, a recitarlas más conscientemente, sabiendo que lo que se dice, sin distraerse. También hay que evitar el extremo contrario: la costumbre de algunos de rezarlas en voz alta con el micrófono para que todos las recen, o las escuchen… en lugar de respetar el silencio de los fieles y no convertir la Misa en constante palabrerío en voz alta para todo y en todo momento.

Hagamos el recorrido por estas oraciones secretas: cuáles son y en qué momento se rezan.

Leer más... »

11.05.21

Los Agnus Dei de cera

pío xii agnus deiHermosa tradición, antigua, ya casi en desuso, fue la elaboración de medallones de cera, con la imagen del Agnus Dei impresa, grabada, y que se fabricaban con simbólico ritual con la cera del Cirio pascual del año precedente.

  La Iglesia ha tenido ritos simbólicos muy expresivos y merecen ser conocidos para empaparnos bien de lo que fueron nuestras tradiciones. Muchas de ellas se han perdido, o se han suprimido sin más, empobreciendo todo el tejido simbólico de la liturgia, de devociones y de piedad. Y… ante tantas ausencias, se inventan cosas y ritos nuevos para distintos momentos en la vida pastoral, catequética y litúrgica.

   Dom Guéranger, en su “L’année liturgique[1] bien explica la historia y el sentido de estos Agnus Dei:

    “El Miércoles de Pascua es célebre en Roma por la bendición de los Agnus Dei: ceremonia que realiza el Papa el primer año de su Pontificado y después cada siete años.

    Los Agnus Dei son discos de cera en los cuales se graba, por un lado la imagen del Cordero de Dios, y por el otro la de algún santo. El uso de bendecirlos, en la fiesta de Pascua, es muy antiguo; se encuentran vestigios en los monumentos de la liturgia desde el siglo VII; y cuando en 1544 en Roma se abrió la tumba de la emperatriz María, mujer de Honorio e hija de Stilicon, fallecida antes de mitad del siglo V, se encontró en ella uno de estos Agnus Dei, semejante a los que el Papa bendice todavía hoy.

Leer más... »

20.04.21

Cada año se estrena el cirio pascual

cirio pascual

Es para preocuparse, y se le queda a uno cara de póker, imperturbable, estupefacto, cuando sacristán o sacristana, seglar o consagrado, te comenta entusiasmado antes de la Vigilia pascual: “¡Y este año el cirio pascual es nuevo!” No dices nada, sonríes educadamente y tragas saliva pensando: “¿este año? ¿Los demás años no es nuevo? ¡Ay, Dios mío, dónde me han metido para celebrar!”

La santa Pascua del Señor es la novedad de vida nueva y resucitada: Cristo, resucitando, todo lo renueva, hace nuevas todas las cosas y da vida nueva a quienes se unen a Él por el bautismo.

Todo es nuevo. La creación entera renace: es la primavera y la primera luna llena; la Pascua del Señor repercute en el orbe entero, en la naturaleza y en el cosmos. Pasa el frío, la tierra reseca, el invierno y su letargo, y renace la vida, los árboles, las hojas y las flores, la luz vence la tiniebla y los rayos del sol derriten las nieves y expulsa el frío.

Así como la Pascua es nueva, y Cristo todo lo renueva (cf. Ap 21,5) con su poder salvador, así en la liturgia pascual todo expresa esta novedad de Vida y Resurrección.

Leer más... »

13.04.21

Fuego nuevo de la Vigilia pascual

Es bueno conocer algo de la historia de los ritos para captar su significado cuando aún hoy realizamos antiguas y bellísimas ceremonias así como meditar en los textos litúrgicos que se rezan en esos ritos y ceremonias.

Al entender las hermosas ceremonias de la Iglesia, no las modificaremos porque resulten extrañas, sino que las viviremos con más profundidad, las realizaremos más fielmente y con más cuidado. Son bellas, son tradicionales, son solemnes: así son las ceremonias y ritos de la liturgia y a ello responden sus elementos, como el cirio pascual, con su sentido cristológico, su gran cruz central, el Alfa y la Omega, el año en curso y los cinco granos de incienso. Pero antes, el fuego encendido, fuego nuevo, rompe la oscuridad, y es bendecido.

Hay que preparar una “hoguera en un lugar fuera de la iglesia donde se reúna al pueblo” (CE 336 a), donde también están “carbones encendidos” para el incensario (CE 336 b) y asimismo preparar una mecha (o pabilo) para tomar el fuego nuevo y encender luego el cirio pascual.

Es un rito que ha de ser expresivo, sin ser desmesurado (no es la fogata de un campamento), ya que es una primera parte introductoria, no central y todo debe guardar su medida y equilibrio para celebrar la santa Vigilia:

Leer más... »